-Hola mi amor- dijo Sai entrando a la cocina.- ¡Amor!-exclamó al verla sin arreglarse.-Ya deberías comenzar a prepararte, es tarde y la boda comienza a las tres. Sakura ¿Qué te paso en el rostro?

-Me pegue con la puerta. Toma asiento Sai. Bien… lo que… quiero decirles es que-susurro la pelirosa tomando asiento.

No sabia como comenzar, era tan difícil. Le dolía en el alma tener que decir lo que estaba a punto de anunciarles, pero no tenia otra alternativa, era eso o cargar con culpa de lo que el maldito del feudal pudiera hacerles daño a sus padres o a su amado Sai

-¿Qué Sakura? -Inquirió Sai tomando su mano.

Ella separo su mano instintivamente.

-Lo que quiero decirles es que… he meditado las cosas y no quiero casarme.

Sus padres se quedaron atónitos al escuchar sus palabras ¿-Pero por qué?-exclamo Sai poniéndose de pie.

-¡No me puedes hacer esto Sakura! Yo te amo…te adoro.

-Lo siento Sai pero me di cuenta de que no te amo lo suficiente. Soy muy joven.

-Si quieres aplazar la boda estoy de acuerdo, podemos esperar un tiempo.

-¡No quiero casarme contigo ni ahora ni nunca!

Sentía morir al pronunciar esas palabras, ver el rostro desencajado de Sai, deseaba lanzarse a sus brazos y decirle que en realidad lo amaba con todo su corazón, que lo que hacia era por el bien de todos, que prefería saberlo lejos, que muerto a manos del feudal.

-Sakura yo…lo nuestro-dijo Sai en un susurro.

-Eres lo mas importante en mi vida, sin ti no tiene sentido vivir.

-Mi decisión esta tomada-Exclamó Sakura viéndolo a los ojos.- ¡Lo nuestro termino, endiéntelo!, ¡No te amo!

-Esta bien Sakura.-dijo Sai cabizbajo.

-Pero recuerda que siempre te amare y estaré esperando que recapacites y regreses a mi lado. Eres la única, la mujer de mi vida, mi único gran amor. Adiós amor mío-dijo saliendo de la casa.

-Hasta nunca Sai- dijo Sakura conteniendo las lágrimas. "Te digo adiós y acaso con esta despedida, mi mas hermoso sueño muere dentro de mi, pero te digo adiós para toda la vida, aunque toda la vida siga pensando en ti."- Pensó para si misma.

Al quedarse sola con sus padres, quiso escapar de sus inquisidoras miradas pero no le resulto fácil.

-¿Por que Sakura? -Pregunto su madre-Se que lo amas.

-No es así mama.

-¿Es por lo del feudal?

-No, no tendría por que dejar que algo como lo de anoche me afectara después de todo es algo que tenia que pasar porque soy una sierva, eso me ha quedado claro. Es solo que me di cuenta de que prefiero seguir soltera. Cambiando de tema, el señor feudal me ofreció trabajo y acepte. Viviré en palacio y vendré a visitarlos una vez a la semana.

-Sakura- Dijo su padre sorprendido. Al escuchar esas palabras de labios de su hija. Le dolía en el alma ver el semblante duro de su hija, aunque era comprensible, hacia tan solo unas horas un desgraciado le había robado la inocencia, destruyendo por completo el mundo de color rosa, que tanto él como su esposa se habían esforzado en forjarle a su pequeña hija para ahorrarle sufrimientos, pero era obvio que sus esfuerzos resultaron inútiles, todo su amor no había podido contra el poder del feudal; la vida no era justa, eso era evidente, ahora ya solo les quedaba resignarse y vivir la vida que les había tocado. Las cosas eran así, nacías rico o pobre, si eras rico cualquiera que fuese tu deseo se vería cumplido sin importar que en aras de ese deseo se destruyera o lastimara a terceras personas .Que injusta era la vida.

- Ahora debo preparar mis cosas, hoy mismo entro a trabajar. Ah por cierto espero que no comenten con nadie que el señor feudal me mando llamar antes de la boda, para ejercer el derecho de pernada. Al no casarme pensaran que no paso nada-Añadió Sakura secamente.

-Como tú digas hija.

En esos momentos en es castillo Sasuke se encontraba almorzando, cuando llego Juugo.

-¿Y como te fue con la paloma? -Pregunto Juugo sentándose frente a Sasuke, en el comedor.

-¡Ah! Ya veo que te dio trabajo, esos rasguños lo dicen todo- rió.

-¡Cállate Juugo!-exploto Sasuke molesto.-Y si quieres saber si me gusto o no, pues la verdad es que si, fue delicioso, una de las mas, ¡no!, la mejor de las que he tenido entre mis brazos, al principio se resistió, pero luego le gusto, como a todas. Lo disfruto tanto como yo-Expreso con arrogancia. No podía decirle a su amigo que en el último momento, él el gran Sasuke se había tentado el corazón y había dejado intacta a Sakura.

-Te felicito- Al decir esto Juugo se sintió aliviado, saber que no había sido traumático para la jovencita, le quitaba un gran peso de encima, pues su enorme boca la había metido en esa situación, ya que el fue a recordarle a Sasuke sus derechos la noche anterior.

-Adiós mamá… papá, prometo que vendré a visitarlos muy pronto-Se despidió Sakura, y comenzó a caminar en dirección al castillo.

Era una hermosa tarde, la suave brisa que provenía del mar acaricio suavemente su rostro. "En estos momentos ya debería se ser la esposa de Sai"-Murmuro y una lagrima rodó por su mejilla-"O Sai… Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo, y el corazón me dice que no te olvidaré. Pero al quedarse solo... Sabiendo que te pierdo, tal vez empiezo a amarte como jamás te amé"- Recordó una frase de su poema favorito.

Sin darse cuenta llego a palacio.