A le lejos se veía como un jinete avanzaba rápidamente al castillo, parecía que quería reventar su montura.
Al llegar a la puerta de entrada al castillo, se retiro la capucha de la capa.-Hola chicos-Saludo a los guardias-¿El señor no ha salido?
-No señor.
Juugo cruzo la puerta de acceso, dejo su caballo en el patio y se dirigió rápidamente al interior del castillo.
-¡Sasuke!- Gritó Juugo entrando en el despacho.
-¿Qué quieres? -Inquirió Sasuke sin levantar la mirada de los papeles que leía-Sabes que me molestan los gritos y mas a estas horas.
-Asaltaron el cargamento.
-¡Qué! -gritó Sasuke golpeando el escritorio con el puño-¡Maldita sea! ¿Tienen alguna pista?
-No, mataron a los guardias y al conductor, tratamos de seguir las rodadas de las carretas pero fue inútil- Se disculpo.
-Era el cargamento mas grande, era mucho oro. ¿Quien pudo ser?
-Alguien de la aldea, tal vez un minero-sugirió Juugo.
- No creo, deben ser forasteros o…- no deseaba pronunciar esa palabra, si era quien pensaba las cosas se pondrían difíciles.
-Piratas-completo Juugo.
-Exacto.
-No lo creo, ya hubiéramos visto los barcos.
-Debemos asegurarnos de que no sean piratas, además últimamente hemos mantenido descuidado el acantilado, creyendo que por ser época de tormentas los piratas no se acercarían a esta playa-Exclamó Sasuke pensativo. Había logrado mantener alejada a esa plaga, gracias a la estricta vigilancia. Y ahora de la nada, un importante cargamento desaparecía.
-Tienes razón. Enviare guardias que vigilen de día y de noche.
-Debes detener el siguiente cargamento no quiero arriesgarme.
-De acuerdo-Dijo Juugo saliendo. Las cosas habían resultado mejor de lo que esperaba, conociendo a Sasuke, creyo que lo culparia
-"¡Maldita sea!" -pensó Sasuke, el robo de esos cargamentos le costaría demasiado.
Ahora tendría que tomar oro de las reservas para pagarles a los soldados, así como para costear las semillas de las cosechas.
Definitivamente ese no había sido su mes. Salio del despacho y se dirigió a su alcoba.
Sakura se encontraba en la habitación de Sasuke acomodando la ropa de este en el armario cuando escucho que se abría la puerta de la recamara. La prenda que doblaba se le cayó. -"Es él "-pensó con temor.-"A esta hora ya debería haberse marchado, ¡maldita sea!"
-Ah estas aquí-Dijo Sasuke con desgano sin siquiera verla, dirigiéndose a la cómoda de un lado de la cama.
-Compermiso señor-dijo dirigiéndose a la puerta.
-No es necesario que te marches, quédate.
Al escucharlo, su cuerpo se tenso.-"El quiere ¡no!"-Penso llena de pánico.
Sasuke lo noto, y sonrió con arrogancia.
-No es lo que te imaginas, no te hagas ilusiones. Con una vez que te tuve me basta.
-Yo no-dijo sollozando.
-No significas nada para mí. Es eso lo que querías escuchar ¿cierto?
-Entonces ¿por qué no permitió que me casara?
-Por dos razones: la primera que como ya te lo dije anteriormente es un castigo por atreverte a tocarme el rostro, deberías agradecerme que ese sea tu castigo piensa que podría ser peor…
-¿Peor que alejarme del hombre que amo? No lo creo, estoy muerta en vida por su culpa.
-Podría encerrarte en un calabozo por el resto de tu vida o mandarte azotar, supongo que comparado con eso, te encanta ser mi sirvienta. Y la segunda razón por la cual no te permití que te casaras es por que tu noviecito es un don nadie, al menos eso daba a entender la carta de presentación que me envió cuando solicitaron el permiso de la boda, no tiene fortuna, es un vagabundo, y aunque tu no seas una belleza te mereces algo mejor, un marido que te de todo, y de eso me encargare yo. Me preocupa el futuro de mis siervas. Que mejoren su calidad de vida.
-No me importa lo que usted crea que es lo mejor para mi. La que se va a quedar en la miseria soy yo no usted. Nunca he tenido riqueza así que no me dolería vivir con lo poco que Sai me diera. Cosa que obviamente usted no podría hacer- dijo entre sollozos-Yo solo quiero que me deje casar con Sai, se lo suplico-dijo poniéndose de rodillas.
Al verla Sasuke permaneció impávido, no movió un solo músculo de su rostro.
-¡Largate! –Exclamó fastidiado de los lloriqueos.
-Permita que me case con Sai- Repitió Sakura.
-No. Eso no va a suceder-Dijo duramente.
Al escucharlo Sakura comprendió que sus suplicas eran en vano, ese desgraciado corazón de roca no cedería jamás.
Se levanto y salio de la habitación, para dirigirse a su cuarto."Cuanto lo odio, si pudiera lo mataba"-Pensó.
Al quedar solo, Sasuke se sentó en la cama.
-"Si supiera"-pensó para si mismo y sonrió-"Chiquilla tonta"-Le había resultado demasiado fácil engañarla debido a su ignorancia en el tema del sexo, no sabia que entre ellos no había ocurrido nada.
-"¿Por qué lo hice? "-Pensó intrigado. Ni el mismo lo sabia-"Se lo merecía después de que la muy maldita me lastimo el rostro con sus sucias uñas".
