Entro al cuarto de Sakura y se sorprendió de verla acostada.
-Pero que demonios.-se acerco para despertarla y fue se dio cuenta de que Sakura temblaba, le toco el rostro.- ¡Por Dios, esta ardiendo en fiebre! Esto tiene que saberlo el señor.
Presurosa Antonia se dirigió al despacho de Sasuke; abrió con fuerza la puerta y entro a la oficina. Al ver que alguien rompía la calma que embargaba a su alrededor Sasuke dejo a un lado lo que estaba habiendo y dirigió una mirada furiosa al entrometido, al ver que se trataba de Antonia, su gesto adusto de suavizo un poco, coloco los codos sobre el escritorio, entrelazo las manos mientras colocaba el mentón sobre estas.
-¿Y bien?-inquirió con esa masculina voz que lo caracterizaba.
-Señor, debo informale que Sakura aun no se ha levantado -exclamo la robusta mujer mientras daba resoplidos tratando de recuperar el aliento.
-¿Y viene y me lo dice tan tranquila? Vaya y levántela, dígale que se le paga por trabajar no por dormir. Y si no le gusta se puede largar. Sirvientas hay muchas.
-Esta ardiendo en fiebre- soltó de pronto la mujer.
-Mmm….
-¿Qué hago señor?
-Envié por el medico del pueblo. El cual se pagara con su salario, yo no voy a estar gastando en curar holgazanas.
-Si señor.
Antonia se retiro a la cocina y envió un mensajero al pueblo para que llevara al medico.
Con cierto sentimiento de culpa de dirigió al cuarto de la chica, con un balde de agua fría y paños. Se sentía mal por haber intentado dañar a Sakura frente al señor.
Al entrar a la pequeña habitación, la culpa creció, la chica se veía tan indefensa, bajo las humildes cobijas se podía ver el frágil cuerpo que temblaba constantemente. Mojo un paño y lo coloco en la sudorosa frente de la chica.
Horas mas tarde el medico llego al castillo, era un hombre ya entrado en años, de aspecto paternal.
Con delicadeza comenzó a auscultar a la chica, después de un exhaustivo estudio, movió con tristeza la cabeza, al ver el gesto Antonieta se alarmo.
-Que le ocurre doctor, se pondrá bien verdad.
-Tengo que hablar con el señor-fueron las únicas palabras del medico.
En silencio Antonia lo condujo hasta el despacho del señor feudal.
-¿Y bien doctor que es lo que tiene? Pregunto Sasuke con curiosidad.
-Nada-dijo con pesar el medico
-No entiendo-dijo Sasuke que no entendía? nada.
-No esta enferma-comenzó a explicar el medico
-Eso no es posible, esta ardiendo en fiebre-interrumpió Sasuke aun mas confuso que antes.
-En efecto, sin embargo no presenta síntomas de ninguna enfermedad. La fiebre es producida por una crisis nerviosa, que pudo ser causada por la perdida de un ser querido, un desamor, una impresión, etc. Su sufrimiento debe ser enorme ya que su estado es deplorable, esta muy demacrada, tiene unas marcadas ojeras que indican que padece insomnio, ha perdido el deseo de vivir, lamento decirle que no puedo hacer nada al respecto.
-¿pero se le pasara?-inquirió el chico con malestar.
-Por desgracia no, es solo cuestión de días para que llegue el terrible desenlace. Es una tristeza siendo tan jovencita y que ya conozca los sinsabores de la vida.
-sigo sin comprender, sino esta enferma-replico Sasuke.
-Dentro de poco morirá, su cuerpo esta librando la última batalla por sobrevivir, pero su mente se niega a continuar, siente que lo mejor es morir, es la única salida que encuentra a tanto sufrimiento. Su corazón dejara de funcionar. En este momento todo depende de ella, si se deja vencer por la tristeza o decide luchar.
-entonces no se puede hacer nada? Pregunto el feudal con un poco de tristeza.
-No.
-Alguna medicina.
-lo siento señor no hay nada que pueda hacer por ella; ya le deje una medicina para la que le disminuya la fiebre, aunque dudo mucho que suceda. Le recomiendo que si tiene algún familiar lo manda llamar para que la vea antes de que muera.
Después de infórmalo el medico se retiro dejando a Sasuke muy confundido y con un enorme peso de culpabilidad en los hombros.
Sabia que él era el principal culpable de que la chiquilla sufriera, aunque no pensó que ese dolor pudiera llegar a causarle la muerte, debía de ser una persona muy sensible, el pensar eso lo conmovió hasta lo mas profundo de su ser.
Si tan solo nunca hubiera…
-Hola Sasuke-saludo Juugo irrumpiendo en el despacho.
-Juugo-respondio el chico al saludo con total desgano.
-¿Qué te preocupa?, tienes mala cara-inquirió Juugo tomando asiento frente a Sasuke.
-Sakura esta enferma.
-Llama al medico
-Ya lo hice-dijo Sasuke con el rostro entre las manos.
-Y que tiene, no creo que sea grave.
-De echo lo es, el medico ha dicho que va a morir. Debido a una tristeza, ambos conocemos la verdadera razón.
-¿Que piensas hacer Sasuke?-inquirió Juugo.
-Enviarla con sus padres. No quiero que se muera en el palacio, seria muy desagradable.
-No estas pensando mí querido Sasuke.
-¿A que te refieres?-pregunto Sasuke con interés.
-Sabemos que el pueblo aun después de seis años no confía en ti. Si la echas como a un perro, te aborrecerán por la falta de clemencia.
-Esos aldeanos, les doy todo-soltó el chico exasperado, ante lo que era seguro que pensaría el pueblo completo.
-Si, pero necesitas ganarte sus corazones, que te vean como un ser bondadoso. No es suficiente el bienestar económico. Esta es tu oportunidad de mostrar tu lado humano.
-Mmm … aunque no me guste debo admitir que tienes razón. ¿Qué sugieres?
-Haz todo lo posible por salvarla, trae a los mejores médicos del país, hazles ver que tratas de salvarla como si significara mucho para ti. Además…. ambos sabemos que se lo debes a la pobre chiquilla, somos culpables de su estado-susurro Juugo dejando ver que se sentía culpable.
-No me lo recuerdes, cuando el medico dio su diagnostico, realmente me sentí mal. Tan solo es una niña.
A partir de ese momento, Sakura fue trasladada a una habitación más cómoda, en el mismo piso que la de Sasuke. Le había costado trabajo tomar esa decisión, pero Juugo lo había convencido. Se le asigno una doncella para que la velara día y noche.
Llevaron a los mejores médicos a revisarla, pero todos coincidieron, NO VIVIRA.
Los padres de Sakura se encontraban de viaje, en el país del trigo, que se encontraba a dos días de camino. Sasuke envió un mensajero a avisarles para que regresaran de inmediato, tal vez aun alcanzaran a ver por ultima vez con vida a su hija. Le habían dado como máximo 5 días de vida.
Mientras que en el señorío, todos los habitantes se sorprendieron al ver la preocupación del feudal por la delicada salud de la inocente chiquilla; la simpatía comenzó a nacer en sus corazones. Después de todo el feudal no era tan malo.
Habían pasado ya tres días desde que se desahuciara a Sakura.
Sasuke avanzaba lentamente por el pasillo en dirección a la habitación de Sakura. "Maldito Juugo, como me deje convencer".pensaba molesto.
Se detuvo frente a la habitación, pensó en irse a dormir, dejando a un lado los consejos de Juugo. Solo que no pudo, después de todo Juugo tenía toda la razón, esa era su oportunidad de limar asperezas con la aldea. Así que se armo de valor, y entro a la habitación, sus ojos se posaron en la cama, a la luz de las velas Sakura se veía tan frágil, tan delicada.
-¡Señor!- exclamo la muchacha de guardia sorprendida de verlo.
-¿Como esta?-inquirió el feudal caminando lentamente hasta quedar a los pies de la cama.
-Por el momento he logrado que la fiebre no aumente.
-Bien, vete yo la cuidaré.
-Pero… señor. No es necesario que usted
-Vete-repitió la orden.
-Esta bien señor- Dijo la doncella, dirigiéndose a la salida de la habitación.-Debe darle cada media hora una cucharada del frasco que esta sobre la cómoda- Dijo y salio.
"Te odio Juugo!"Penso y se sentó en la silla donde había estado sentada la muchacha.
-No me agrada pasar la noche en vela, cuidando a esta estupida chiquilla que por ser tan débil, se esta muriendo de amor.¡ Que patético, nadie se muere de amor! … bueno…si… debo reconocer que… hay quienes se mueren… de amor.-Al decir esto su rostro se ensombreció, esos recuerdos le herían demasiado, así que prefirió enterrarlos, era demasiado doloroso recordar que su madre se había muerto de amor, su perdida aun le dolía, sin importar todos los años que habían pasado desde que ella se fuera; Su mirada se poso en el rostro de la chica, estaba tan pálido. Rozo su mejilla.-Tengo que bajarte la fiebre.-Mojo un pañuelo y lo coloco sobre la frente de la chica.
Pasada media hora, de dispuso a darle el medicamento, para lo cual se sentó en la cama, y recargo la espalda en la cabecera de la cama; sentó a Sakura en la cama y después la jalo hasta que quedo con la espalda recargada en su pecho. Con una mano la tomo de la barbilla, mientras que con la otra sostenía la cuchara con la medicina.
-Sai… susurro Sakura entreabriendo los ojos. Sa-sa-sabia q-que ve-vendrías- Musito
-Yo… no-exclamo Sasuke sorprendido de que recuperara la conciencia, según los médicos eso ya no ocurriría-Sakura…
-Oh Sai. Te amo, te necesito.-ella se puso de rodillas sobre la cama y se arrojo a los brazos de Sasuke, que permanecía inmóvil. Estaban frente contra frente-No sabes cuanto he sufrido… -dijo soltándose a llorar.-E-el desgraciado del feudal me violo.-dijo soltando un grito.- Llevame contigo, llevame lejos de aquí.-suplico viéndolo a los ojos, Sasuke seguía en silencio.
-Te amo, no he dejado de amarte ni un solo segundo, lo que te dije fue por que el feudal me obligo, sino lo hacia te mataría a ti y a mis padres. No tenia más opción que hacer lo que me pedía, lo siento.
-No es tu culpa.-Verla en ese estado lo conmovió, saberse culpable de su sufrimiento, así que tomo una decisión, la haría feliz durante sus ultimas horas de vida.-Y te prometo, que mañana nos iremos.
-No Sai, debemos irnos en este momento mañana no podremos, el feudal no nos dejaría.
-Lo haremos pero ahora tomate esta medicina. Dijo secándole las lagrimas con ternura.-Ya no llores preciosa, todo esto quedara atrás y seremos felices.-dijo abrazándola y acurrucándola en su pecho.
-Si mi amor-Sakura se tomo el medicamento; después de hacerlo, acerco sus labios a los de Sasuke y lo beso.-Te he extrañado tanto, tus besos, tus caricias… y no sabes cuanto me arrepiento de no haber sido tu mujer cuando me lo pediste. Pero….eso tiene solución.- dijo y dejo de besarlo, se separo un poco y se quito la bata que cubría su desnudez.
