Perdon lo siento. Se que no tengo perdón por no haber actualizado, pero estaba a finales de semestre y era mucha presión, lo bueno es que pase todas mis materias y ya termine mi carrera.
Cap 17
-Sakura, amor-al escuchar que le hablaban abrió los ojos y la luz la cegó. Busco al dueño de la voz, lo encontró a un lado de ella, sosteniéndola.
-Sai-musito y comenzó a llorar-Oh Sai-exclamo y lo abrazo.-Ahora estaremos juntos, por siempre mi amor.
-No Sakura, eso no puede ser.
-Oh Sai, acaso estas muerto-dijo y su llanto se acrecentó, ríos de lagrimas bañaban sus mejillas, y se abrazaba con desespero al muchacho.
-No, solo soy un…
-Sai.
-Sakura lucha, no te des por vencida, no mueras por favor, no me hagas esto.
-No, aquí estoy bien, ya no puedo luchar.
-Sakura no te rindas…
Sai desapareció y todo a su alrededor se torno oscuro.
"No puedes morir, eso no" una vez más escucho la suplica de alguien que la llamaba, pero decidió no responder.
La sacudió con brusquedad intentando desesperadamente arrancarla de las garras de la muerte.
La acurruco contra sí, con el dorso le acaricio la mejilla.-Sakura, perdo…
No completo la frase al escuchar los tosidos de la chica que tomaba grandes bocanadas de aire.
-Estas bien-dijo sin emoción alguna.
La chica abrió sus grandes ojos color esmeralda y se sobresalto al ver a su "salvador". Ahí a su lado estaba el feudal.
-¡Usted!-grito e intento separarse de su abrazo, mas sus intentos fueron en vano.
-¿Por qué me saco? Debió de dejarme morir, por que se empeña en mantenerme con vida, entienda que-sollozo-ya no me interesa seguir viviendo, él percibió el dolor que subyacía a sus palabras. La estrecho mas contra sí; tomo su capa y la arropo.
-Por su culpa- dijo y se estremeció entre sollozos.
-Tienes razón Sakura, es por eso que te dejo que seas libre, ve a buscar a tu novio, se feliz con él.
Al escucharlo se quedo quieta, esas eran las palabras mágicas que había estado deseando escuchar; sin embargo ahora no creía que fueran verdad.
-Vaya he muerto, y me fui al infierno-exclamo soltando una carcajada histérica- vaya castigo, verlo a usted es lo peor que me puede ocurrir- se puso de rodillas ante él y Sasuke la imito, aun así él era más alto que ella.
-Eres una tonta-dijo el chico esbozando una pequeña sonrisa, que apenas si se marco en sus atractivos labios; la estrecho contra si-Sigues viva, tócame-musito y coloco las manos de la chica sobre su rostro, ella se estremeció al sentir el contacto, sus manos húmedas y con un poco de arena se deslizaron por el terso rostro del muchacho, pudo sentir su calor. Elevo la cabeza que hasta entonces había mantenido baja y sus ojos chocaron con la oscura mirada enigmática del feudal, parecía observarla divertido. Hasta ese momento se percato de lo atractivo que era el muchacho, era realmente un adonis, realmente perfecto. Al tener esos pensamientos sus pálidas miradas se tiñeron de un leve sonrojo, y con rapidez desvió la mirada y separo las manos del rostro del muchacho, que aun la mantenía sujeta a él, aprisionándola por la cintura; podía sentir sus grandes y fuertes manos sobre su pequeña y esbelta cintura; donde lo único que separaba su nívea piel y esas fuertes y varoniles manos, era un fondo húmedo y adherido a su frágil cuerpo.
-¿Lo dice en serio?- inquirió mirándolo a los ojos. Buscando una confirmación, su cerebro aun no procesaba lo que había escuchado.
-Lo que he dicho, vete y se feliz.
-Gracias-musito y en un arranque de felicidad lo abrazo-Gracias- repitió comenzando a llorar, la diferencia es que estas ya no eran lagrimas de dolor, sino de felicidad, al saber que en algún lugar, estaba su amado, y que pronto podría ir a buscarlo, con total y absoluta libertad, sin temer que el feudal dañase a sus padres o al mismo Sai. -Después de todo no es tan malo, le perdono por lo que me hizo-dijo y lo soltó.
Sasuke la miro y una amplia sonrisa cruzo su rostro-"pronto sabrás la verdad".
La libero de la prisión de sus brazos, tomo sus botas y se las calzo.
Sakura aun permanecía tendía en la arena, asimilando lo que le había dicho el feudal.
-Vamos-susurro tendiéndole la mano, ella la tomo y se incorporo con dificultad.
-Gracias por la capa-dijo y se la entrego.
-Esperare a que te vistas- dijo y se dio vuelta.
-Y ese milagro que se da la vuelta sin que se lo pida-pregunto divertida.
-Uno ya te conozco y dos, ya no me interesas, eres demasiado complicada, no quiero cargar con tu muerte, seria patético.
Al escucharlo un sentimiento desconocido oprimió su corazón.
-Estoy lista.
-Si te sientes mal, puedo cargarte- se ofreció gentilmente.
-No gracias. Y dígame, ¿cuando me puedo marchar?
-Mañana mismo si lo deseas.
