Ya casi anochecía, el feudal se encontraba reunido con su mano derecha y mejor amigo, Juugo.
-Y bien Juugo, que reportes tienes de las costas.-Inquirió el feudal, dándole un sorbo a su copa.
-Hasta ahora, no se ha visto nada, tal vez están esperando que se disminuya el número de patrullas que haz desplegado en el feudo.
-Maldita sea, quería terminar este asunto antes lo más pronto, pero se ha extendido demasiado. Debemos tomar medidas, retira las patrullas-ordeno con frialdad incorporándose para marcharse.
-Pero Sasuke, eso…
-Haz lo que te ordeno.-Dijo y salió.
-Sasuke- el susodicho se detuve en el marco de la puerta dirigiéndole una mirada de fastidio.
-Que paso con la hija del herrero?-inquirió
Juugo con curiosidad.
Al escucharlo Sasuke se perturbo, pero intento controlarse, para ofrecer una respuesta fría.
-La deje ir-sabía que su amigo se reiría.
La carcajada no se hizo esperar, la risa de Juugo se escuchaba por gran parte del castillo.
-Así que se fue, vaya dejaste ir la paloma.
-Cállate Juugo- vocifero y se alejo por los oscuros corredores del castillo, en dirección a sus aposentos.
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Abrió con lentitud los ojos, debido al intenso dolor que le taladraba la cabeza; se encontraba acostada en un viejo y duro camastro. Se incorporó con dificultad tratando de reconocer el lugar pero le fue imposible, la habitación estaba en total oscuridad.
Conforme despertaba, su mente se aclaro y recordó todo con claridad, el asalto al carruaje, el hombre que valientemente trato de protegerla; pero al ser mayor el número de asaltantes, probablemente resulto muerto.
No podía saber di era de día o de noche, ya que al parecer la habitación no tenia ventanas. ¿Cuánto tiempo había pasado desde entonces? No tenía idea.
Comenzó sollozar temiendo lo peor; mientras estaba en el castillo del feudal, había escuchado rumores acerca de hombres que secuestraban mujeres para venderlas.
El llanto fue en aumento cuando escucho, las voces que se acercaban. Uno de ellos abrió la puerta, para que el otro entrara y la sacarla a rastras. Mientras el otro sostenía una vela.
-Vamos nena, el jefe quiere verte.
Caminaron por un angosto pasillo, hasta llegar a una amplia habitación amueblada elegantemente.
El hombre que la mantenía sujeta, la soltó, y se dirigió a un hombre que se encontraba sentado al otro lado de la habitación, tras una gran mesa.
-aquí la tiene jefe.
Sakura intento ver el rostro del sujeto, pero le fue imposible, ya que en ese lado de la habitación la luz de las velas era muy poca.
-Vaya que sorpresa-dijo el sujeto levantándose-Al escuchar la voz, el cuerpo de la muchacha se paralizo.
El hombre camino rodeando la mesa permitiendo que luz mostrara su rostro-si que el mundo es pequeño, ¿no lo crees Sakura?
Ella permanecía de pie, con la respiración contenida, sin mover un solo musculo.
Con incredulidad se froto los ojos, temiendo que se tratara de un espejismo, de un producto de su imaginación.
¡Pero no!, todo era cierto, ahí, frente a ella se encontraba su más caro y acariciado deseo. Sai, su único y verdadero amor.
No sabía si llorar o reír de la emoción, todo le parecía un sueño.
Estaba vestido elegantemente, justo como el día en que se conocieron, ¡se veía tan guapo!
Respondió a los impulsos de su corazón y saliendo de su impresión, corrió hacia él; mientras las lagrimas corrían ampliamente por el maltratado rostro.
Solo que en esta ocasión eran lagrimas de alegría de felicidad, de poder estar de nuevo al lado de Sai. De que finalmente podría abrazarlo, sentir su calor, sus besos, sus caricias, su protección, de poder ser su mujer.
Lo abrazo, con tanta fuerza como si quisiera unirse a él. Fundiéndose en un solo ser.
-Oh Sai, cuanto he esperado este momento mi amor- musito con alegría separándose para ver una vez más el rostro de su amado.
-El destino de puso en mi camino Sakura- expreso él sonriendo.
-¡Cuanto te amo!-dijo ella colgándose nuevamente del cuello del muchacho.
-Yo también Sakura- y la estrecho contra si- Ahora muñeca, vamos a que tomes un baño, y que te cambies de ropa. Además debes de estar hambrienta.
-Bastante-reconoció avergonzada.
Sai la tomo de la mano y la condujo hacia una gran habitación.
Había una mesa con exquisitos platillos.
-come.
No espero que Sai se lo dijera de nuevo y comenzó a comer, realmente tenía mucha hambre.
-Sai
-dime
-¿Me rescataste de los bandidos?-inquirió mirándolo con curiosidad.
-digamos que sí.
-Oh Sai mi amor, no tienes idea de lo feliz que soy, tenía miedo de haber caído en manos de vendedores de esclavas.
Al escuchar el comentario, él sonrió.
-Vamos Sakura, no pienses eso.
-Como no quieres que piense eso, si cuando trabaje en el castillo del feudal, la servidumbre contaba que el feudal quería detener a los que se llevaban a las mujeres de las aldeas.
Aunque bueno él no tenía idea de que las muchachas sabían esas cosas, ya que las escucharon cuando él hablaba con el señor Juugo.
Al ver que ella había dejado de comer le sugirió que tomara un baño.
-Aquí te esperare -dijo él y tomo asiento en la mullida cama.
Sakura sonrió, y se dirigió al baño; antes de cerrar la puerta se volvió.
-Sai.
-Si
-No te vayas, quédate conmigo.
-No lo hare, es una promesa muñeca. Tomate el tiempo que desees.
Ya en el baño, se despojo de la ropa y se dispuso a tomar un baño rápido, debido a que no deseaba hacer esperar mucho tiempo a Sai.
Ya abría tiempo de tomar un largo y relajante baño. ¿Y por qué no? En compañía de Sai. -Sonrió ante este pensamiento.
Salió envuelta en una diminuta toalla que apenas cubría sus partes más intimas.
Cuando sintió la ardiente mirada de él, deslizarse por cada curva de su cuerpo se sonrojo- detuvo sus pasos, y le dirigió una provocadora sonrisa. Ahora haría realidad sus deseos, sus sueños, pensando en ello, avanzo hacia él, quedando justo en frente, dejando atrás a la chica tímida que él había conocido, ahora era una mujer con deseos de sentirse amada y necesitada por el hombre que le despertaba sensaciones hasta ahora desconocidas- Te amo Sai- dijo y lo abrazo, dejando que la toalla cayera a sus pies, quedando totalmente desnuda ante él.
Poso sus suaves labios sobre los de él, mientras susurraba "Hazme tuya".
Finalmente Sakura se ha reencontrado con su gran amor Sai. ¿Encontrara la felicidad a su lado? ¿De ahora en adelante todo será alegría y felicidad? Y ¿que ha ocurrido con Sasuke?
