Capitulo . 24
-¡hija!- exclamo la madre de Sakura al verla llegar a la casa, realmente se sorprendió, pues no esperaba ver a la muchacha sino hasta el domingo que era cuando se le permitía visitar a su familia- ¿Qué te trae por aquí?- inquirió en tono preocupado.
Sakura no respondió y se sentó a la humilde mesa de madera rustica; ya había pasado tiempo desde que había regresado a la ladea, la excusa que dio de s regreso fue que se había dado cuenta de que no podría vivir lejos de su familia, se había guardado para sí misma que había ido en busca de Sai, así como el hecho de que el malnacido la había secuestrado y que el tan odiado feudal había acudido en su rescate, ofreciéndole de nuevo su trajo en el palacio, era demasiado dolor como para hacérselo pasar a su familia.
- Nada mama, es solo que el señor feudal salió de viaje a no sé dónde y cómo no tengo nada que hacer en el castillo, pues pedí permiso de salir.
-Pero hija, tal vez te necesiten para algo- anoto su madre preocupada al ver el semblante apesadumbrado de su hija.
-No mama, ya sabes que estoy en el castillo para atender solo al señor y como no está.
-Oh ya veo está bien que hayas venido tengo tanto que contarte- exclamo emocionada la madre tomando asiento a un lado de su hija-Sabes que…-no termino la frase, Sakura la interrumpió.
-¿Y papa?
-En la herrería, ya sabes que ama ese trabajo, que por cierto nos está yendo my bien, con eso del torneo que hubo le enviaron a hacer unas cuantas espadas ya sabes que tu padre es de los mejores herreros de por aquí cerca.
Sakura la escuchaba sin prestarle atención.
-Sabes hija, Lee esta aquí- al escuchar el nombre, Sakura se tenso, quería mucho a Lee como amigo, pero la ultimo vez que hablaron no quedaron en buenos términos, el se molesto porque no acepto casarse con él, a pesar de las razones por demás validas que le había planteado Sakura- el muchacho está muy cambiado, vino a visitar a su madre, según me dijo va a estar aquí por unos cuantos días, ya ves que ahora tiene las responsabilidades de un noble; quien lo dijera que ese muchacho tan perseverante era hijo de un noble, pero bueno que sorpresas da la vida.
-¿Crees que quiera verme?-inquirió Sakura con un dejo de tristeza.
-Claro que si hija, el siempre te ha apreciado mucho, hasta llegue a pensar que estaba enamorado de ti.
-Tal vez mama, no lo sé.
Se despidió de su madre y se dirigió con lentitud en dirección a la casa de la madre de Lee, pero en el último momento cambio de opinión, aun no estaba lista para enfrentarse una vez más a la avalancha de preguntas, que sin duda le haría Lee; no lo apreciaba demasiado como para abrirle la herida que de seguro apenas comenzaba a cicatrizar, recordaba como Lee con lagrimas bañándole las mejillas le había suplicado que se casara con él.
El feudal desmonto y se dirigió a paso rápido al castillo, había sido una jornada calurosa, lo que más deseaba era darse un baño y descansar; entro a la cocina y se dirigió a Antonieta.
-Dile a Sakura que me prepare el baño – soltó con su templada y hermosa voz.
Antonieta se giro y lo vio de pie en la puerta, al escuchar la petición palideció y respondió con voz temblorosa.
-S-Sakura no está.
-Donde demonios esta esa sirvienta- vocifero Sasuke.
-Se fue a su casa.
-¿Que día es hoy?
-Jueves señor –respondió la infeliz con la mirada en fija en el piso.
-Hm…. Y con permiso de quien se fue.
-mío señor.
-Así que ahora tomas decisiones sin consultarme.
-yo pensé que.
-pues no andes pensando- espeto y salió hecho una furia, justo en ese momento Sakura entraba a la cocina, al verla le volvió el alma al cuerpo a Antonieta.
-Gracias al cielo que llegas muchacha el señor llego y está que trina porque de te deje salir, ve a prepárale el baño.
Sin esperar a que se lo repitieran, salió corriendo a la habitación principal, cuando entro el cuarto, este estaba vacío, le dio gracias a Dios de que el feudal no se encontrara, de esa manera se limitaría a llenar rápidamente la tina y salir de inmediato sin tener que toparse con él y ser el blanco de su furia, que por lo visto en esta ocasión ella era una de las causas.
-Así que ahora crees que gozas de privilegios, que estas por encima de las demás, ¿no es así Sakura?- escucho la hermosa voz del feudal a sus espaldas; ella maldijo por lo bajo, tan mala suerte tenía que en esta ocasión tampoco la dejaría en paz, se limito a escucharlo en silencio y continuar con su labor de preparar el baño-¿Dime que te hace pensar eso?
-Yo yo
De pronto y sin que fuera consciente de en qué momento ya la tenía acorralada contra la pared.
Sin delicadeza, tomo su mano y la jala contra si, al instante sintió las curvas femeninas suaves y cálidas restregarse contra su fuerte cuerpo. Con una mano sostuvo las frágiles muñecas de la muchacha sobre la cabeza de ella y con la otra la relegó más contra sí.
-¿dime para que querías salir?- susurro sobre su oído-Ah ya se no respondas, de seguro para visitar a tu querido amigo, que ahora es noble, vamos Sakura tu mereces mas, el a pesar de su titulo es un donnadie, jamás podrá darte lo que necesitas. No me digas que quieres que te satisfaga de la forma que solo un verdadero hombre puede hacerlo porque si es eso lo que buscas no es necesario que lo busques fuera, créeme que yo me rebajaría a dártelo, como ya lo hice una vez, lo recuerdas preciosa? Además te aseguro que él no sería capaz de darte ni la centésima parte de placer que yo te ofrezco; si es lo que deseas solo pídelo.
No podía creer lo que escuchaba, y ella que se había hecho falsas ilusiones con él, que no era más que un maldito bastardo, la furia bullía en su interior, no había sido suficiente con ultrajarla de esa manera tan vil sino que ahora se lo restregaba en la cara.
¿Quien se creí que era para tratarla así?, tenia inmensas ganas de contestarle como se merecía pero no deseaba tener problemas o peor aun crearle problemas a sus queridos padres, todo menos eso, era lo único que le quedaba y por lo que debía luchar para mantenerlo a resguardo de cualquier desgracia, aunque el precio fuera tragarse su orgullo y dejar que el maldito feudal pisoteara su dignidad; solo unas gruesas lagrimas rodaron por sus tersas mejillas.
Al verla así tan frágil y llorando, se inclino, dejando su rostro sobre el de la muchacha que mantenía los ojos cerrados, deslizo su boca sobre las arreboladas mejillas y con suaves besos seco las lagrimas. Sakura soltó un gemido, el tomo como señal de aprobación y sin más la tomo de las caderas para elevarla y hacer que las piernas de la chica se enredaran en su cintura, la apretó mas contra sí y se apodero de su boca, ella por su parte paso los brazos por el cuello y enredo sus dedos en los sedosos cabellos del muchacho.
Sasuke paseo sus grandes y varoniles manos sobre las redondeadas caderas y le arremango más el vestido, permitiendo que su ya creciente erección entrara más en contacto con la entrepierna de la muchacha. Sakura podía sentir el calor que emanaba de la erección de Sasuke sobre su vulva, la humedad de su propia excitación había humedecido ya su ropa interior- era una perdida entregarse de esa manera al hombre que momentos antes le había hablado como si ella fuera una ramera en celo, pero a estas alturas ya nada le importaba, solo era consciente de los ruidosos latidos de su corazón y de la húmeda boca que le recorría el cuello y buscaba trazar un camino de cálidos besos y mordiscos en dirección de sus senos; el cumulo de sensaciones que la embargaban le había arrebatado la cordura, solo un pensamiento ocupaba su mente, deseaba pertenecer por completo al maldito bastardo.
Esa mujer le enloquecía los sentidos, su fragancia a nardos que lo embriagaba cuando olía su pelo, la piel nívea y tersa de su apetitoso cuello, su pronunciados senos, ni tan grandes ni tan pequeños, solo justos para caber perfectamente en su mano.
Beso una vez más el suave cuello y la sujeto mas contra si, repagándola contra la pared para sostenerla en lo posible con una mano, mientras que con la libre, se bajaba la parte inferior de su vestidura, Sakura era un exótico bocado que como tal debía degustarse con lentitud; dejo al aire su ya enorme erección y volvió a tomarla por ambas caderas, atrayéndola una vez más contra su enorme y caliente falo, la sintió estremecer al contacto, en ese momento la única barrea era la ropa interior de la muchacha, que era bastante delgada para su regocijo.
Se las arreglo para bajar la parte superior del vestido de la muchacha y contempló las suaves y turgentes formas femeninas que tenia ante sí, tomo con delicadeza pero con urgencia el duro botón rosado que se le ofrecía, lo mordisqueo y lamio ambos senos mientras que restregaba su masculinidad contra la húmeda entrepierna de Sakura que emitía suaves gemidos. Dejo de juguetear con los senos y se centro en los lóbulos de la muchacha, los lamio y comprobó con satisfacción que era un punto que hacia estremecer a Sakura entre sus brazos.
-Te gusta?- susurró con voz ronca por el deseo en el oído de la muchacha, obteniendo como respuesta un suave jadeo y un fogoso beso en los labios. ¡Vaya si que le gustaba! Pensó Sasuke con satisfacción. Observo el rostro de Sakura perlado por el sudor y ya bastante sonrojado, tenía las mejillas intensamente coloradas. Paso la engoa por la comisura de los labios de ella y la deslizo hasta llegar al nacimiento de sus deliciosos senos, se apodero de uno y continuo restregando su virilidad contra la chica, aumentando la velocidad, solo falto un poco más para sentir como ella vibraba y se estremecía entre sus brazos, señal de que había alcanzado el orgasmo; la beso de nuevo en los labios y continuo con el movimiento de caderas hasta que se derramo sobre la ropa húmeda de Sakura.
Los fluidos de ambos empaparon la ropa de la muchahca.
Continuo besándola con dulzura en los labios, la bajo con delicadeza y se despojo por completo de la ropa, tomo la mano de la muchacha y la condujo a la tina.
-¿quieres tomar un baño conmigo?- al escuchar la pregunta fue consciente de lo que había ocurrido, se zafo de la mano del feudal y salió corriendo.
