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Capitulo 27

-"No recuerdo con exactitud los últimos días, mi mente aun se encuentra obnubilada por los acontecimientos; realmente trato de comprenderlo, pero su comportamiento me resulta absurdo, como es posible que un momento se muestra tan, encantador por así decirlo, aunque para ser sincera, eso es imposible el, jamás se ha mostrado encantador, al menos conmigo no, ¡jamás! y dudo que lo llegue hacer algún día; por lo visto y aunque me resulte doloroso, lo único que le importa de mi es mi cuerpo, y lo peor es que aunque lo deseo y mi mente me ordena que lo detenga, cuando me acaricia, no lo puedo rechazar, las ansias de sentirlo acariciando mi piel, de sentir su calido aliento sobre mi cuerpo, sobrepasan la cordura y acepto encantada sus caricias. Aun me siento vibrar al recordar sus osadas caricias, ¡no por Dios Sakura! Se sensata, olvídalo, el jamás será tuyo."

Con desgana me incorporo de la cama y me preparo para ir a realizar mis labores. Ya es tarde, ya no corro el riesgo de encontrármelo.

"Pero que tonta he sido, apenas abrir la puerta de los aposentos del señor feudal, de lo único que soy consiente es de que el esta de pie junto a la cama, semidesnudo, bueno por así decirlo, porque su amplio y bien formado torso esta expuesto. Los colores se arremolinan en mi cara que siento arder de vergüenza, al contemplar su belleza y perfección muy a mi pesar una oleada calida me golpeo el vientre. Tome la cubeta y me di la vuelta para salir de esa maldita habitación, cuando su aterciopelada voz se dejo escuchar-Quédate Sakura-Al escucharlo me congele, me resulta tan doloroso saber que muero por el y que sucumbiré a sus deseos, en caso de que vuelva a tocarme".

Ignorando mis sentimientos, comencé a limpiar la habitaron, por así decirlo puesto que en realidad estaba impecable y lo único que estaba fuera de lugar era el montón de sabanas revueltas en la enorme cama con dosel que dominaba la habitación. Intente ignorar al feudal que para ese entonces estaba tomando un montón de papeles del buró junto a la cama, di gracias porque finalmente me iba a librar de su presencia y de paso dejaría de sentirme tan estúpidamente nerviosa.

Verla de cerca me hizo perder el control, realmente la deseaba como jamás había deseado a una mujer, ¡maldición!, me abandone a mis deseos y camine hacia la dulce criatura que me veía con sus enormes ojos jade.

No hubo necesidad de palabras, la tome entre mis brazos y la estreche contra mi pecho, hacia tan solo unos cuantos días que la había tenido entre mis brezos pero para mi es como si hubieran transcurrido años.

Dirigí mi mirada hacia su rostro y quede capturado por esos encantadores y deliciosos labios que me pedían descaradamente que los besara; sin mas me apodere de su boca, y aunque me había prometido que lo haría con dulzura, me resulto imposible, fue un beso cargado de deseo, y para mi sorpresa ella me correspondido, la sentí vibrar acunada contra mi pecho. Tome una decisión arrebatada, esta vez no la dejaría escapar, seria mía en todos los sentidos.

Deslice mi mano a través de su redondeado trasero y la atraje mas hacia mi si es que eso era posible, note que titubeaba al sentir mi erección rozar con su entrepierna, pero no la deje pensar demasiado, subí mi mano por su satinado muslo, buscando llegar a su centro de placer que prometía demasiado, sin delicadeza, rompí su ropa interior y acaricie el pequeño montículo de su entrepierna, ahogue un gemido de placer con mis besos.

La conduje a la cama, donde comencé a desnudarla, cuando unos fuertes golpes en la puerta rompieron mi concentración…