Hola, un millón de disculpas, pero aun no me sentía con animos de escribir, hasta hace poco he sentido que mi vida a regresado a la normalidad, finalmente ya acepte, lo que paso y se que no hay nada que lo pueda a toda(o)s.

Se tumbo a su lado y se cubrió los genitales con una sabana, la observo, preguntándose que pensaba ella, Sakura se encontraba de lado, totalmente descubierta, se recreo con las nalgas con forma de corazón y de nuevo el deseo de saborearla se apodero de el, ella muchacha, lo volvía loco con solo verla.

Le paso un brazo por la cadera para atraerla contra si, cuando se percato de los estremecimientos de los que era victima la muchacha, con delicadeza le dio la vuelta y vio como las cristalinas lagrimas se resbalan por las sonrojadas mejillas. Se desconcertó al verla en ese estado, se esperaba que estuviera molesta o satisfecha después de una buena sesión de sexo, pero jamás creyó que lloraría.

-¿Te lastime?-inquirió con suavidad.

Ella negó con la cabeza.

-Es solo que…

-Dímelo

Sakura rompió en sollozos y se abrazo a el, realmente había sido maravilloso estar en sus brazos, era lo mas fantástico que le había pasado hasta ese momento, le dolía saber que mientras sentía un sentimiento por el, para el feudal solo era una mas para calentarle el lecho.

Verla indefensa, acurrucándose contra su pecho, buscando resguardo como un conejillo silvestre lo conmovió, la separa un poco para apreciar a detalle las delicadas facciones, sonriendo retiro un mechon de cabello del rostro de la muchacha, su mirada se centro en los rojos e hinchados labios que evidenciaban, que habían sido besados con sobrada pasión. Deslizo un dedo desde la cien de la muchacha hasta los labios para acariciarlos, mientras se perdia en los profundos ojos color esmeralda, podía pasar la vida entera contemplándola, sin hastiarse.

Sakura lo observaba embelesada, visto de cerca era mucho mas atractivo, sintió ganas de volver a besarlo, de perderse una vez mas en sus arrebatadoras caricias. Pero eso no podía ocurrir, nunca, jamás debía de volver a pasar, sus mundos eran diferentes y aunque ella lo amara mas que a su propia vida, jamás existiría un destino en el que pudieran estar juntos, el jamás, se fijara en ella de la forma en que sakura lo deseaba, nunca la haría su esposa.

Dejando de lado sus estúpidos sueños se separo de sasuke y tomo una sabana para cubrirse, mientras buscaba su ropa; Sasuke la observaba divertido, la mujer que tenia enfrente distaba mucho de la apasionada joven hacia unos momentos se entregaba con ardor a los arrebatos del amor. Con rapidez sakura se vistió y salió apresuradamente de la alcoba, sin volver la vista, mientras las carcajadas cinicas del feudal, taladraban sus oídos.

El resto de la tarde Sakura la paso encerrada en su habitación, se excuso con Antonieta, con la excusa de que tenia un fuerte dolor de cabeza; deseaba a toda costa encontrarse con el feudal, el tan solo pensar en verlo, la hacia enrojecer hasta la punta de los cabellos.

No podía negar que había resultado maravilloso, sentir sus labios recorriendo su cuerpo, al igual que sus varoniles manos, sin embargo no podía evitar que sus pensamientos ensombrecieran su felicidad, anhelaba significar algo para Sasuke, algo mas que un simple pasatiempo.

Sakura se estaba preparando para acostarse, se había quitado la ropa y solo quedaba en fondo, cuando escucho que alguien abria la puerta, se quedo paralizada por la sorpresa, ahí en su humilde habitación, se encontraba el feudal, en ese momento se percato de que el cuarto era demasiado pequeño, pues sasuke lucia imponente y enorme. Intento cubrirse, colocándose el vestido en la parte de enfrente.

Armandose de valor al ver que el solo se limitaba a observarla, hablo.

-Que desea señor?-para su sorpresa, la voz le salió firme.

-A ti-solto el, sonriendo, al mismo tiempo que cruzaba las distancia que los separaba.

-Vayase por favor-suplico la muchacha, dándose la vuelta intentando alejarse un poco, si es que eso era posible, tenia miedo de volver a caer, pues sabia que si la tocaba no habría retorno, se abandonaría por completo a sus besos y caricias, que era lo que mas deseaba.

Una descarga la recorrió de pies a cabeza al sentir las manos del feudal sobre sus delicados hombros; su deseo se despertó cuando el calido aliento de la boca masculina recorrió su terso cuello, las varoniles manos recorrieron el camino hasta los suaves montículos de su pecho, acariciando los ya erguidos pezones, sonrio para si, ella podía negar que lo deseaba, pero su cuerpo le demostraba lo contrario; deslizo un tirante y beso ambos hombros

-Te deseo sakura, quiero que seas mia-susurro roncamente, dándole la vuelta, arrancándole el vestido-Esto no lo necesitaras-dijo sonriendo.

Posesionandose de los jugosos labios de la muchacha comenzó a besarla primero suavemente y después con toda la fuerza del deseo que lo consumía; aunque hizo intentos por resistirse, sakura sucumbió y terminoe pasando los brazos por le cuello del feudal eliminado cuelaquier distancia entre ellos; pudo sentir la ya creciendo eresion y como una gata se restregó contra ella.

Sasuke sonrio, esa mujer lo volvia loco.

-dimelo Sakura, quiero escuchar que me deseas tanto como yo a ti, dimelo.-exigio.

-lo deseo.

-No dime por mi nombre, quiero escuchar que gritas mi nombre, saber que me deseas dentro de ti.

-Si sasuke te deseo, te quiero dentro de mi.

Dejando escapar un gemido ronco, le arrancó de un tirón la poca ropa que la cubria .y la condujo a la cama, colocandola a horcajadas sobre el, besándola apasionadamente. Habia planeado tomarse su tiempo, volverla loca de placer lentamente, pero era tanta su sed de ella que no podía esperar, además tenían toda la noche para amarse.

Deslizo las manos por las suaves curvas de su trasero, mientras besaba y lamia, los rosados montículos.

—Eres tan preciosa, tan perfecta…

Cuando Sasuke apartó la cabeza ella jadeando y el contorno de sus pómulos se había teñido de color.

Verlo enloquecido de placer por su causa la hacia tan feliz, era tan atractivo, no había nada en él que no le pareciese perfecto.

Sin resistir mas, Sasuke se despojo de su ropa, se coloco en la humeda y tibia entrada, y la poseyó de una estocada, sentirlo dentro de si, la enloqueció de placer.

-Hazlo-le ordeno Sasuke mordiendo sus senos, sin esperar a que le repitiera la orden, Sakura, se abrazo a el, y comenso a mover sus caderas ascendente

y descendentemente , en un delicioso vaivén, volviéndolos locos a ambos hasta que alcanzaron el climax.

Sakura se derrumbo sobre sasuke, ambos estaban empapados de sudor,.

Sasuke comenzó a besarla dulcemente, separando sus labios, le susurro-Quiero que te mudes a mi habitación.