Aquí el 5to capítulo, ash… iba a subir otra historia que tenía preparada, pero, no me deja subir mi otra historia, así que intentaré seguirle el ritmo a esta! xD…
Bien, espero no me salga porquería, en este capítulo, ¡Lovi y Toño se encuentran al fin! ¿En qué terminarán? 3… Okei, no xD…
Disfruten :3
Wednesday 10th 1912. Chapter 4: Take her to the sea, Mr. Murdoch.
- ¡No te acerques!... – dijo el español, estaba muy decidido en hacer lo que iba a hacer, no había marcha atrás. – No te acerques más, o me aventaré… - dijo amenazando con tirarse, dando vistazos al mar y posteriormente, al chico que se encontraba a sus espaldas.
- ¿En serio?... Entonces, me acercaré para que te avientes – dijo haciéndole caso omiso y acercándose a él, dejando sus zapatos y chaqueta en la banca que estaba ahí.
El español se estaba preocupando, en verdad tendría que aventarse.
- ¡O-oye, de verdad me voy a aventar! ¿No te importa? – el otro chico se detuvo y puso una cara de fastidio.
- ¿Qué acaso no me dijiste que planeabas aventarte desde un principio?, ahora sólo me acerqué para que dejes de dudarlo y al final te decidas por algo, pero veo que sigues indeciso. – dijo negando con la cabeza, sin avanzar ni un poco, a la frustración del español, que comenzaba a sudar, a pesar de haber un frío tremendo.
- ¡No dudo, en verdad me voy a tirar… y-y moriré!... Estoy harto de esta vida. – El italiano levantó la cabeza y cruzó su mirada con el otro castaño, primero puso un gesto de duda, y después exclamó. – No sé qué tan mala sea tu vida, pero, te recomiendo, de verdad que no te tires. – Se volvió a encaminar hacia el español, acercándole una mano, pero éste hizo muestra de que se pensaba tirar.
- Tú… tú no me conoces, no sabes qué es lo que ando sufriendo… no hables como si nada. – dijo mirando serio al otro chico, quien sólo pudo suspirar.
- Bueno, no puedo hacer nada, creo que lo mejor será que me vaya. – se dirigió a la banca en la que había dejado su chaqueta y zapatos. – Sólo ten esto en cuenta para cuando te vayas a tirar… - dijo mirándolo, y el español escuchaba atentamente. – El agua está a grados bajo cero, y al momento que te tires no es seguro de que mueras al instante, eso sería terrible, duele como no tienes idea… pero bueno, espero que en verdad mueras al tirarte. – miró de reojo como el otro chico comenzaba a dudar, daba vistazos al mar y se dirigía luego al chico.
- ¿Duele mucho?... – preguntó el español. – Como no tienes idea, sentirás como si mil agujas golpearan tu cuerpo entero, y si eso pasara, nadie se atrevería a rescatarte, puesto que estamos en la popa. – Le daba al blanco, se volvió a acercar al chico y le tendió una mano.
- Vamos, hombre, sabes que no quieres hacerlo, yo tampoco quiero que lo hagas, si tú saltas, yo saltaré por ti, ya me liaste en esto. – le acercó la mano lentamente, no quería ser brusco, no sabía si de verdad sería capaz de lanzarse al frío océano.
El español se conmovió. Alguien, quien no lo conocía y él tampoco sabía de él, se preocupaba por su bienestar, no le importaba saber su condición social, nombre, nacionalidad, pertenencias, nada, absolutamente nada de eso importaba, sólo era cuestión de igualdad.
"Si tú saltas yo salto".
Acercó lentamente su mano al otro chico, hasta que al final la tomó.
Sintió muchas cosas en ese momento, ¿cómo sería posible que el chico al que observó desde lejos y se colaba en sus pensamientos, estuviera ahora salvándole la vida? Pensó en una sola cosa.
Destino.
Tomó fuerte la mano del joven castaño y se dio media vuelta, apoyándose de las barandillas y quedando frente a frente con su salvador, como quería llamarle en ese momento.
Al fin podía ver ese rostro que había anhelado, inconscientemente, contemplar desde la vez que lo divisó esa mañana, podría estar exagerando, pero, la vida trae cosas así, se excusaba. Por su distracción, pisó mal la barandilla al tratar de subir y resbaló, jalando al otro chico quien se apoyó en la barandilla para evitar que se cayera.
- ¡Ey, no te sueltes, sujétate fuerte! – le decía al español quien exclamaba auxilio, casi por impulso. Sujetó con la otra mano la barandilla e intentó impulsarse para arriba, mientras el italiano lo jalaba con las pocas fuerzas que tenía.
- ¡Ah, eres demasiado pe… sa... do…! – dijo mientras lo jalaba y hacía un esfuerzo por hablar, pero al momento de impulsarse, el italiano que ya había estado poniendo fuerza, se combinaron y el español logró subirse a cubierta, cayendo sobre el italiano.
- ¡Ah!... Demonios, sí que pesabas… - dijo el italiano sobándose la cabeza, y dándose cuenta después, de que el más grande, porque lo era, estaba sobre de él.
- ¡Ey, quítate de encima!... – gritó y dio un empujón al otro, quien se apartó de él y se sobó la cabeza, no sabe porqué ya que ni se la golpeó.
- No hagas tonterías la próxima vez, que si hubiera sido otra persona más débil que yo, ahora estarías nadando con los peces… literal. – el español rió, tenía razón, ¿en verdad había planeado matarse?
El escándalo atrajo a los guardias de seguridad y, al hermano de la prometida del español.
- ¡Oigan! ¿¡Qué está pasando aquí! – primero vieron al italiano, para luego dirigirse al español.
- Señor Fernández ¿está bien?... – el guardia le ofreció ayuda para levantarse, pero éste la ignoró y ayudó a levantarse al joven italiano. – Sí, estoy bien, no hay de qué preocuparse. – Al momento de que se levantara, los guardias lo apartaron de él. El hermano de la prometida del español, resumámoslo a Abel, enfrentó al italiano. – Oye, ¿ocurre algo? – el italiano se atemorizó del rostro de terror del neerlandés.
- ¡Ah, eh, no no, yo sólo trataba, es decir, yo lo salvé porque…! – el español interrumpió. – Ah, es porque se me ocurrió buscar algún animal marino para observar, pero al asomarme demasiado caí y sólo porque él estaba ahí cerca me pudo sujetar y evitar que cayera, gracias, gracias. – dijo refiriéndose al italiano, que para su sorpresa se encontraba demasiado impresionado.
- ¿Por qué querría mentir? – pensó, algo ocultaba, pero, eso no le incumbía. – Eso fue lo que sucedió, ¿verdad? – le hizo un gesto al confundido chico, pero éste no tuvo más opción que apoyarlo y aceptar.
- Ah, sí… eso ocurrió, y al ayudarlo pues, tropezamos y me cayó encima y… - el neerlandés cambió su gesto e interrumpió. - ¿Qué hiciste qué? – preguntó casi enfurecido, era su deber cuidar del prometido de su hermana, aunque éste no quiera, pero, sí, era un buscapleitos. El italiano se asustó y pudo ver el gesto de negación del español.
- Q-quiero decir que lo empujé sin querer porque se iba a caer encima de mi chaqueta y se iba a lastimar y no quería pero al parecer se lastimó porque lo empujé pero, es decir… - el guardia le indicó que parara con un ademán, y asintió.
- Bueno, ya no importa, el señor dice que está bien y confiaremos en su palabra. – da la orden de que suelten al italiano, porque dos guardias más lo habían sujetado por órdenes del guardia en jefe. Así fue, y el italiano se soltó drásticamente del agarre.
Los guardias se alejaban y el neerlandés se llevó al italiano.
- Bien, ten… - sacó unos 300 dólares de su bolsillo y se lo ofreció al italiano. – Este es tu pago por ayudar a ese pobre hombre distraído… - dijo señalando con la cabeza al español, que observaba desde lejitos. El italiano se extrañó, es verdad que es tentador, pero, sentía que era antimoral y poco ético aceptar el dinero.
Aunque en el fondo lo quería realmente.
- Molto grazie, pero, no debo aceptarlo, es mucho dinero… - dijo observando la mano del neerlandés, más bien el dinero.
- Italiano, ¿eh?... – pensó detenidamente mientras levantaba una ceja. - ¿Y qué tal 100, es más… aceptable?... – dijo para convencerlo.
- Hecho – aceptó el dinero y ya estaba por irse, pero el español lo detuvo de los hombros y lo obligó a girarse para él.
- Oye, quisiera que nos acompañaras en la cena de mañana, como muestra de mi agradecimiento. – le dijo mirándole a los ojos, no quería perder a ese chico sin antes conocerlo o tan siquiera saber su nombre. Sería muy bueno que le ocurriera también lo primero.
- Antonio, no creo que eso sea… - el neerlandés intentó hacer reconsiderar su propuesta, pero éste no hizo caso.
- Sí, mañana a las 8 P.M. me gustaría que nos acompañaras a la cena, en el restaurante de la primera clase. – El italiano al oír primera clase, abrió los ojos como muestra de sorpresa, ¿en verdad se mezclaría con esa gente refinada? ¿Él, que ni siquiera debería estar en ese barco?
Decidió intentar. – No sé si sea correcto, pero… - se hizo el difícil e hizo que lo consideraba. – Creo que aceptaré la invitación… Señor… Fernández… - dijo con un gesto pícaro, propio de la tercera clase, a la cual pertenecía.
El español sonrió y asintió con la mirada, agradeciendo que aceptara la invitación. En cambio, el neerlandés no se veía muy convencido, pero terminó aceptando.
- Bien, señor… - hizo un silencio, indicándole al otro chico que le dijera su nombre.
- Vargas, Lovino Vargas… - dijo el italiano, a sorpresa del español.
- De acuerdo, señor Vargas, entonces, mañana a las 8 P.M. en el restaurante de la primera clase, vaya bien vestido, si no sabe cómo llegar, siempre puede preguntar en los pasillos a la gente correspondiente – tomó de los hombros al español y lo empujó, encaminándolo a la entrada al barco, quien a la vez no dejaba de ver al italiano que se había quedado inmutado en su lugar.
- Hasta mañana. – dijo el neerlandés que se alejaba con el español.
El italiano al ver que ambos desaparecían, no pudo evitar lanzar un gritito. - ¡Eso es!... ¡Gané 100 dólares, y ahora mañana comeré como Dios manda… eso se los tengo que contar a mis hermanos!... – y con euforia se alejó de ahí.
Mientras que el español, para su sorpresa, sabía ya el nombre de la persona que lo había cautivado, contrario a como pensó que sería su encuentro, actuó de lo más normal posible, pero por dentro, estaba ansioso por preguntarle tantas cosas, es verdad que la manera en la que se conocieron no fue la mejor, pero, podría pensar en remediarlo.
Ahora ya sabía su nombre, sabía que se entrometería en sus pensamientos.
Y no lo dejarían pensar.
Listo el 5to capítulo, el título no fue el mejor, pero, intenten asociarlo con el capítulo xD... espero les haya gustado ^^
Agradezco a todos sus bellos reviews, me hacen muy feliz...
¿Reviews? 83
