Bien, sé que me tardé mucho, demasiado, pero aquí las excusas no están fuera de lugar; justo cuando quería continuarlo muchas cosas horribles y personales azotaron mi autoestima y mi inspiración, por un momento pensé que esto se quedaría abandonado, pero también pensé que eso no era justo, por lo que ambas historias, ésta y otra más que tengo, las continuaré, quizás lento, quizás rápido, pero las continuaré.
Ya vamos a la parte crucial del fanfic, espero les guste cómo lo redacté y cambié, sentí que no quiero hacer tanto copy-paste de la peli porque llegaría a ser un tanto muy aburrido, espero les guste esta adaptación.
Sin nada más que decir, ¡disfruten!
Disclaimer: Hetalia no es mío y jamás me pertenecerá. La película Titanic tampoco es mía.
Saturday 13rd April 1912. Chapter 13: The Sinking I
23:55 horas.
—¿¡Cómo que este barco se hundirá!? —exclamó una persona en cabina, bastante alarmada, mientras que otro hombre de físico japonés abría unos planos, que parecían ser los planos del barco.
—¡Respondan! ¿Este barco sí o no se hundirá? —el japonés se giró a ver hacia otro lado, a quien sabía de lo que había ocurrido.
Asintió.
—¿Cuánto tiempo? —dijo con desgana, por alguna razón sabía la respuesta.
El otro, suspiró en cambio, se oía bastante lamentable, era motivo suficiente para saber que algo andaba mal, andaba muy mal.
—Aproximadamente dos horas.
—¿¡Dos horas!? —exclamó alguien en la cabina.
—¿Cuántas personas hay a bordo? —la conmoción se hizo notoria enseguida, todos los que estaban en esa cabina mostraban su clara preocupación por lo peor.
El japonés, quien resultaba ser el diseñador del barco, era el que se mostraba aún más preocupado. Pegado a los planos, intentando buscar una posible solución, no sabía por qué aún se esperanzaba a encontrarla. Levantó el rostro, dirigiéndolo a quien había hecho la última pregunta.
—Hay 2, 227 personas a bordo, señor, 2, 227 almas.
Afuera, la expectación no se hizo esperar. Las personas que se encontraban a cubierta se habían percatado de la colisión, o más bien, habían sentido que algo había chocado con el barco.
El español y el italiano no fueron la excepción, así que se acercaron a las demás personas quienes miraban a los bordes del barco, buscando una grieta o algo, asomándose.
Unas personas quedaban expectantes, otras jugaban con los trozos de hielo que habían caído a cubierta tras el choque, ninguno de ellos conocía el peligro real de lo que estaba sucediendo.
—Ba-bastardo... ¿qué ocurre? —jaló Lovino de la manga del español, quien también se mostraba preocupado, intentando imaginar qué era lo que había sucedido.
Antonio se soltó del agarre del italiano, acercándose al borde del barco, de donde sintió que provino el golpe de hacía unos minutos.
—¡Antonio! —gritó el italiano al no recibir respuesta por parte del español. Éste último, muy preocupado se dio la vuelta en dirección al de menor estatura. —Lovi, esto es malo.
La cara del italiano se puso verde del susto. —¿Malo? ¡No juegues!
—No juego Lovino. —corrió hacia él y lo tomó de una mano, llevándolo en dirección al interior del barco. —Si lo que creo que pasó, pasó, es muy grave. —las palabras del español lo único que hacían era preocupar al menor.
—¡N-No me asustes idiota, al grano! —exigió Lovino, quien por la velocidad en la que avanzaba el español era capaz de solo mirarle la espalda.
—¡Creo que el barco chocó Lovi, eso ocurrió! —el italiano se detuvo de golpe, haciendo que el español también lo hiciera, girándose en dirección al más bajo, mirándole con preocupación y algo de alerta. —¿Lovi?
—Si este barco chocó… quiere decir que… —sus ojos se abrieron ante su frustración. —¡Antonio, mis hermanos, debo ir a decirles! —en eso, el italiano se echó a correr en dirección a las escaleras, cuando el español lo detuvo.
—¡Oye, suéltame, debo ir a alertar a mis fratelli! —forcejeó para soltarse del agarre del más alto.
—Lovino, primero debemos ir por un chaleco salvavidas y después iremos a buscar a tus hermanos, tenemos que estar protegidos, además no irás solo porque yo iré contigo. —lo miró con determinación, a lo que el italiano le contestó con una mirada fruncida y sonrojada.
El español suspiró y se acercó a abrazar al italiano fuertemente, hundiéndose en su hombro y acariciando sus cabellos. —Lovi, es peligroso, así que te suplico por favor que me hagas caso, por favor…
El italiano se quedó callado, y debía aceptar que se conmovió bastante por las palabras del chico, tanto que… cedió.
—Maledizione… —se separó de un empujón del más alto, con la cabeza gacha. —¡De acuerdo, vamos a por esos estúpidos chalecos! —se dio la vuelta y comenzó a caminar, deteniéndose al poco tiempo de haber comenzado y girándose para comprobar si el español le seguía. —¡¿Qué esperas, no que hay que darnos prisa?! —el español le miraba sonriente, bastante feliz de que accediera tan velozmente a sus "súplicas" podía él decir. —¡Ah, sí sí, espérame! —corrió tras él, logrando rebasarlo para dirigirse hacia donde podrían conseguir más información.
00:00 horas.
Habían llegado al otro extremo del barco, toda la gente había salido de sus dormitorios o al menos las que llegaron a escuchar lo que había sucedido. La bulla se hizo notoria, el ruido de la gente hablando, preguntándose qué había sucedido, qué iba a suceder, muchas interrogantes estaban flotando esa noche, pero por sobre todo el qué irá a suceder con todos ellos, con todas las personas a bordo. Muchas especulaciones no se hicieron esperar, aunque los oficiales se mantuvieron al margen e intentaron evitar la conmoción.
—¡Les suplicamos por favor todos se pongan un chaleco salvavidas, asegúrense que los menores de edad que los acompañan lleven puesto uno!...
—¿Pero qué dice ese…? —el español alcanzó a escuchar la voz de uno de los oficiales. El italiano llamó su atención preocupado. —Entonces es cierto lo que dices bastardo, ¡salaste el barco! ¡Traes mala suerte! ¡Aléjate de mí! —dijo con una nada normal voz de certeza en lo que decía, como si de verdad fuera a echarle mala suerte.
—¡No, Lovi! —no sabía si reír o protegerse de los ataques del más bajo. —Tenemos que tranquilizarnos, busquemos los chalecos y vamos por tus hermanos ¿de acuerdo? —milagrosamente el italiano dejó de agredir al español y optó por tomar las cosas con calma.
El italiano se soltó, tomó de la mano del español y se dirigió nuevamente al barco. —¡Vamos! Ya tenemos los chalecos, así que no hay tiempo que perder.
El español miró al chico correr de manera determinada en dirección a lo que él suponía era el dormitorio que compartía con sus hermanos. Sonrió, le gustaba ver cómo el italiano estaba determinado en ayudarles, aunque era más que obvio que cualquier persona haría eso, pero no sabía exactamente qué era lo que estaba sintiendo en ese momento.
Quizás ninguno de los dos, o al menos el español no medía cuán peligrosa era la situación en la que se encontraban.
00:30
—¡Wah! ¿Qué fue ese golpe? —se levantó el italiano de en medio buscando a su hermano menor, quien ya se encontraba despierto.
Feliciano se levantó de su cama y al querer ponerse de pie, sintió cómo sus pies se humedecieron al instante, es más, ¡estaban más que mojados!
—¡Waah! ¿Qué es esto? —preguntó aunque hasta él podía distinguir qué cosa era lo que tenía a sus pies.
Cassiano por su parte se encontraba de pie con preocupación y los pies mojados. —Feliciano, tenemos que irnos rápido de aquí.
Feliciano sorprendido por la petición del menor, no hizo más que acceder a lo que decía y levantarse velozmente, dirigiéndose hacia la puerta del camarote.
—¡Pero y nos falta Lovi! —Cassiano se detuvo de golpe y volteó a ver a Feliciano, negando con la cabeza. —¡Saldremos a buscarlo después, hay que ir a cubierta!
Hasta aquí la primera parte del capítulo que titulé "The Sinking" que quiere decir "El hundimiento" en inglés, ¿ya saben de qué se tratará básicamente no? Así es, lo partiré en… ¿3, 4 partes? No estoy segura, si los otros títulos se prestan para ya variar el nombre, los utilizaré x3, pero por ahora este será I, II y así sucesivamente ¬w¬
Espero les haya gustado mucho, les agradezco que me sigan leyendo, cualquier duda, sugerencia, queja, pedrada, lo que sea, a review ¿sí? No muerdo y contesto de manera individual3
¡Hasta el próximo!
