Capítulo VIII

Entraron uno a uno al privado que solo media a lo mucho tre metros cuadrados; la mayoría del decorado es en tono rosado con aplicaciones moradas al frente de la recamara la bandera gay; de lado izquierdo de la entrada estaba un sofá para dos personas, de lado derecho la cama, buro y una pequeña lámpara que apenas y alumbraba la habitación, al fondo un pequeño baño con regadera. Hermione, Luna, Neville se acomodaron en el sofá como pudieron, Zac, Blaise, Draco y Theo, tomaron asiento alrededor de la cama, todos estuvieron en silencio por más de diez minutos, hasta que uno de los anfitriones decidió romper el mutismo.

— ¿Nadie piensa hablar? —Rompió Zac —Bueno… ¡Yo lo haré¡ ¡este es el lugar donde mi negro de fuego y yo nos escabullimos cada fin de semana! —Dijo colocando su saltarina figura a lado de Bleise. —Yo sé que este lugar les causa sarpullido, pero que quieren este es nuestro verdadero rostro—aclaro Smith haciendo notar su verdadera identidad; tarde se le hacía para dejar salir ese timbre de voz que la caracteriza. — ¡Por fin soy libre! —dijo al mover sus caderas en un medio circulo, sus ojos radiaban de felicidad al poder mostrarse tal y como es —Nosotros sabemos que entrar a estos lugares no es de lo mucho agradable para ustedes… —Zac, se detuvo por un segundo para después continuar —Están en su derecho de salir de aquí e irse a donde más les plazca, chicas. ¡No se preocupen por Neville él está en buenas manos! ¡Él debe conocer su nuevo ambiente! ¡Debe aprender a ser el! —Tomo a ambas chicas y sutilmente hiso que se levantaran y las invito a salir.

Hermione y Luna, sabían que tenían que dejar a su amigo, en ese momento no eran las indicadas para resolver sus dudas.

— ¡Sí, creo que tienes razón! ¡Será mejor que los dejemos a solas!— dijo la castaña al ver su reloj — son casi las diez de la noche y no hemos disfrutado nada, así que… que les parece si nos vemos a eso de las tres de la mañana en el "Restaurant-Bar" que está a tres calles de aquí — Señalo Hermione sacando de su bolso mágico un mapa para encontrar su ubicación y no tener problema al reunirse.

— ¡Estoy totalmente de acuerdo! —Respondió Draco quien estaba recargado en uno de los muros.

—Yo también los apoyo —contesto Luna.

—Yo igual —dijo Theo.

—Bueno, ya que todos estamos de acuerdo, nos vemos en cinco horas. —Respondió Zabini acompañando a sus amigos a la puesta de la habitación. —Bueno… pueden pasar corriendo el área de la pista hasta la calle si bien les parece— Aconsejó el moreno con una pequeña sonrisa maliciosa en sus labios.

En cuento Blaise cerró la puerta, los cuatro chicos se preguntaron y respondieron con la mirada, — ¿Quién tomara el concejo de Blaise? — en un instante salieron escaleras abajo, pasando entre la pista y las mesas del lugar, entre jalones, empujones y piropos atrevidos que más que piropos sonaban a propuestas indecorosas que los ruborizaban, al fin lograron salir del lugar.

A lo lejos del antro se veían cuatro chicos agitados en plena avenida, habían corrido tres calles sin parar, como si algún mortifago les persiguiera para acabar con sus vidas.

— ¡Estas calles sí que son largas! — Rezongo el platinado — ¡Por fin, ya estamos a salvo! —Dijo Draco tratando de jalar un poco de aire.

—Si…—contesto Luna agitada. — ¿No sé cómo pude correr con semejantes tacones?

—Ja ja ja, tienes razón, es impresionante lo que hace el miedo, temor, o como quieras llamarle a lo que acabamos de pasar. —Dijo Hermione soltando una agradable carcajada que contagio a todos a pesar de la falta de aire. — ¿Qué les parece si entramos al restaurant? —Pregunto Hermione casi ahogándose entre querer respirar y la risa que no lograba controlar. —Podemos descansar y tomar algo en lo que nos reponemos, así decidimos a qué lugar ir.

—Creo que por el momento es lo mejor —Dijo Nott inclinando un poco su cuerpo para tomar sus rodillas.

Se asomaban cuatro balcones en la segunda planta, mientras que la planta baja solo mostraba un balcón, cuando entraron al bar, uno de los meceros se acercó a ellos ofreciendo sus servicios.

— ¿Mesa para cuatro? — pregunto el mesero.

— ¡Si, gracias! —Respondió Draco.

— ¿Prefiere planta baja, alta, terraza, sofá? Pregunta el mesero dando opciones de mesa.

—Terraza está bien, ¡gracias! —Dice el Rubio.

—Sígame por favor. —Indica el mesero mientras les muestra el camino, su interior era diferente a los otros, este se caracterizaba por tener un decorado diferente; mesas perfectamente ubicadas, junto a ellas un hermoso candil, televisiones en cada esquina para los que gustan de ver los eventos especiales que suelen transmitir. El mesero les guio por unas escaleras que daban al segundo piso, este era diferente; se dividía en tres fases, la primera estilo japonés; pequeñas mesas y cojines en el suelo. Segundo estilo; tipo rustico, Tercer Estilo; pequeños sofás y en el centro una mesa; en seguida la tercer planta, asientos tipo la nueva ola, la mesa y las sillas son de metal, la base de la mesa en cristal y el centro de la silla forrada de algún material especial que al tomar asiento te sentías en las nubes, la terraza sí que era sumamente elegante— ¿Les parece bien este lugar?

— ¡Si, es perfecto! ¡Gracias!—Afirman los cuatro chicos.

Draco y Theo, como caballeros ofrecen asiento a sus acompañantes, lo que a ellas les parece muy galante de su parte.

— ¡Gracias, Draco! ¡