Si faltan letras es culpa de teclado, cualquier otro error es mío.


Primer día

Eren despertó, el barco se mecía sobre las olas con algo de brusquedad se notaba en el candelabro colgado que una de las paredes lo cual demostraba que la mar estaba picada ese día, sentía algo de frio aunque estaba cubierto por las sabanas hasta que dignó a abrir los ojos, buscando con la mirada al capitán de la nave, ya estaba despierto y se había terminado de vestir, tan elegante como el día anterior, listo para comenzar el día, se removió en la cama era cómoda y tenía pereza de levantarse, pero no quería hacer enojar a Levi y que lo creyera un holgazán, le había dado una oportunidad de salir del camarote y no la iba a desperdiciar.

- Per que sorpresa – dijo Levi al verlo despierto – el mocoso se levantó por si solo y temprano.

- Me acostumbre cuando estaba en el barco Libertad – explicó estirando su cuerpo.

- Bien, arréglate rápido y sal a cubierta – explico terminado de arreglarse – ahí te dirán lo que tienes que hacer.

Eren busco con la mirada su nueva ropa, de a elegancia del príncipe no quedaba nada, unos pantalones que daban por debajo de las rodillas, unas vendas que utilizaría a forma me medias, unas zapatillas marones, camisa manga larga holgada abierta en el pecho, cosa que no le agrado, una pañoleta para la cabeza de color azul caro y una trapo largo blanco, que la verdad no sabía dónde iba, pero eso si todo estaba limpio y ordenado.

- Eso va enrollado en tu vientre – explico Levi viendo su Confucio por la tela - es para marcarte como "mujer" en el barco, y la pañoleta es que eres mío.

- Pero todos usan pañuelos en la cabeza para evitar la insolación.

- Si pero ningún de ese color – explico – rápido nos esperan.

Se vistió lo más rápido que pudo, pero tuvo problemas con las vendas en sus pies, jamás se había vestido solo, bebido a todos los adornos que tenía uno de sus trajes y más si eran de fiesta, simplemente le era imposible, menos de esa forma tan escasa y poco decorosa, llevar el pecho descubierto no era su mejor opción.

Levi con un suspiro al verlo enredado con las vendas fue hasta, no esperaba que pudiera vestirse solo pero se equivocó en parte, se arrodillo frente a joven tomando una de un piernas y la venda, con algo de lentitud coloco cada venda, dejando a Eren con un sonrojo al sentir las caricias en su piel.

- Titán – llamo Levi al terminar, captando la atención del pequeño mono – cuida al mocoso mientras estoy ocupado – dijo dirigiéndose al mono.

El pequeño mono se colgó del cuello de Eren sujetándose con su cola enrollada en el cuello y las manitos agarrándose fuertemente del cabello, a Eren le pareció muy tierno los soniditos que hacia como dicen un "si" en su idioma, acaricio al pequeño sobre su hombro y se dispuso a seguir al capitán.

Salieron del Camarote Eren iba siguiendo a Levi, al salir a cubierta el aire batía con fuerza las velas sin una dirección fija, llegaron dos tripulantes corriendo al verlo llegar

- Capitán, el barco tiene una filtración en el casco, abra que ir a repararlo en…

- Tortuga ya lo se Erd – contesto molesto – iremos por el cementerio cerca de Sina.

- Es un poco tardado hacer eso señor.

- Dime algo que no sepa Auruo – le regaño con fuerza

- Si señor – dijo bajando la mirada.

- Erd encárgate del mocoso – mijo lanzándole a Eren – ponlo a hacer algo útil.

- Si capitán – dijo retirándose con Eren.

Caminaron hasta una parte de la cubierta dándole una cubeta y un trapeador, no se necesitaba mucho cerebro para comenzar a limpiar, se alegró al ver a sus amigos limpiando también, aunque Mikasa tenía en los pies una cadena que le quitaba movilidad.

- EREN – gritaron emocionados al verlo.

- Muchachos – se acercaron abrazándose.

- Haber nenitas sigan Limpiando.

Así lo hicieron, debían obedecer si no querían meterse en problemas con la tripulación.

- Abran las velas – grito el capitán y la orden fue repetida como un eco en todo el barco.

Todos corrieron para cumplir las órdenes, muchos subieron hasta las velas para abrirlas, Eren se quedó mirando el trabajo, si estuviera en el Libertad el mismo subiría como si fuera un mono por las cuerdas para cumplir la orden, su mente se distrajo al sentir al manito tirándole del cabello y señalándole el suelo para que siguiera limpiando.

- ¿Qué coño pasa, porque carajos no han abierto esa vela? – gritaba enojado Levi a sus marineros – suban a hora mismo y ábranla

- Lo ciento capitán, pero esa vela a atado más hombres que usted así que nadie va a subir – aseguró uno de los marineros.

- Quieres apostar.

Levi saco su pistola apuntando directamente en la frente del marinero, quien comenzó a temblar por el miedo de la furiosa mirada del capitán.

- Oye gruñón – oyó la voz chillante e inconfundible

- Ahora no loca de mierda.

- ¿Que ese que está subiendo el astil no es tu mujer? – pregunto señalando.

Todos miraron para ver al príncipe subir el mástil como si hubiese pasado toda su vida en el mar, dejando a muchos sorprendidos, era el último carrizo en el mástil y se subió sobre este, en lugar de parase en el de abajo para halarlo, se agacho para tener algo más de equilibrio y sujetándose de la barra inferior de la vela dejo caer su peso para abrirla, una exclamación de sorpresa pudo escuchar desde abajo, tomo la cuerda más cercana y descendió con ella devuelta a cubierta.

Al llegar a bajo todos lo miraban como si estuviera loco, pero en la mirada de Levi parecía haber un brillo diferente y una imperceptible sonrisa, ya no entendía el por qué se sentía tan extraño por esa sencilla razón, si Erwin lo miraba de la misa forma todos los días.

- ¿Y bien holgazanes? – dijo Levi – el grumete hace su trabajo y ustedes quedan como idiotas, a moverse la función ya acabo.

- Como por arte de magia, todos volvieron a sus obligaciones, algunos enojados por la acción del grumete y otros pensando la locura que habían presenciado.

- Y tu vuelve a lo que te ordenaron – Le dijo a Eren, que se marchó con la cabeza baja.

- Levi volvió a su lugar en el timón para vigilar a la tripulación, cuando vio que hasta él llegaba a la loca hasta su lado, seguro para molestarlo.

- Eso no me lo esperaba – comento con una sonrisa - ¿no te parece impresionante?

- Mmmm…

No te pongas así gruñón, lo hizo para demostrar que no es un inútil – continuo – y para ver si se libra de abrirte las piernas.

Lárgate pedazo de loca si no quieres que te eche a los tiburones – amenazó con pistola en mano.

Sabes tan bien como yo que en esta época del año no hay muchos que se diga – dijo huyendo del primer tiro lanzado.

Levi suspiro y se preguntaba por enésima vez, el por qué coño no la dejaba en una isla desierta para que muriera de una buena vez, miro al mocoso una vez más, tenía que reconocerlo eso fue arriesgado pero funcional, se quedó mirándolo cuando las orbes verdes agua se cursaron con los suyos y un pequeño sonrojo lleno la cara del chico, era encantador.

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En otra parte del mar

- Capitán Erwin llegamos a tierra – le informaba Mike des la puerta de su camarote

- Saldré enseguida – respondió

Ya habían llegado a una isla, para su suerte el viento a favor y la ligereza del braco los llevo a ella para el atardecer, Erwin solo quería conseguir un braco nuevo para zarpar lo más pronto posible, considerando que tengan la ayuda del Rey de Sina sería más fácil dar con el paradero del el navío Limpieza y así poder recuperar al príncipe o en el mejor de los casos pedirían un rescate por él que sería costeado entre ambos reinos, solo esperaba que Eren estuviera bien.

Ya había llegado a puerto y mirando el Libertad desde allí, se sorprendió de que aún se mantuviera a flote, lo mejor seria desarmarlo que intentar repararlo, busco con la mirada un barco que le pudiera servir para llegar hasta Sina y lo encontró, solo quedaba hablar con el capitán de la nave, que sería fácil de convencer y si no era así apelaría por su posición y amenazas.

- Buenas tardes soy el Capitán Erwin – hablaba con el dueño del barco que quería – necesitaos su embarcación para llegar hasta Sina, Entenderá que es una emergencia.

- Y a mí que cajones me importa – respondió tajante.

- Lo diré de otra forma – contesto con autoridad – soy el comandante de la flota naviera del reino de Maria y exijo que me dé su embarcación.

- Usted no tiene derecho, esta muy lejos de sus tierras para venir a exigir algo – ataco el hombre.

Las iradas se sostuvieron retándose mutuamente, los hombres de ambos barcos ya estaban preparados para luchar por el barco, hasta que el dueño de este rio con sarcasmo.

- Nosotros nos dirigimos hasta Sina y los podeos llevar sin necesidad de llegar a tanto – comentó haciendo que todos se calmaran – pero que harían personas como ustedes en un lugar como Sina.

- ¿A que se refiere? – inquirió Erwin

- JA, ya lo verán entonces – dijo con una sonrisa burlona en los labios.

Sin entender mucho a lo que se refería con lo dicho, apuntaron las condiciones del viaje hasta Sina y que beneficiará a ambas partes.

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La tarde había llegado y en barco Limpieza ya no había mucho que hacer en cubierta, se notaba lo relajado que estaba a toda la tripulación, los amigos de Eren había vuelto al calabozo después de que terminaron las tareas encomendadas, Eren se retiró al camarote cuando noto que a la mayoría de los de abordo se comenzaban a pasar de tragos de ron, cosa que podía poner los nervios a flor de piel a muchos.

Sin mucho mejor que hacer ahí encerrado se acostó en la cama con un libro en las manos, era de la historia de los mares, entre historias y fabula de marineros en alta mar, que le parecieron muy gracioso y entretenido.

- Esas historias no son ciertas – la voz de Levi lo alerto.

- Lo sé solo me parece entretenido – dijo dejando el libro de lado

- Puedes leer el que quieras, mientras no los dañes y los dejes de en su lugar, no pasa nada – explico el pirata.

- Ok, gracias – dijo con algo de timidez.

Levi sintió la mirada del mocoso sobre él, no le incomodaba en lo absoluto, si lo miraba por curiosidad era bueno, eso quiere decir que le estaba perdiéndole el miedo.

- Si vas a decir algo, dilo – le faltaba tacto para decir las cosas.

- Heee! Es... solo que… - no podía organizar las palabras en su mente.

- Habla de una vez – no tenía mucha paciencia para estupideces.

- Las perforaciones en su oreja – dijo con rapidez - ¿duele?

no – respondió con simpleza - ¿quieres uno acaso?

Eren se puso nervioso, siempre le había llamado la atención esos adornos, pero en la posición en que se encontraba como príncipe, era completamente impensable, pero que podía hacer en su nueva posición, si Erwin llegara a rescatarlo eso se vería muy mal.

- Deja de pensar que alguien te puede sacar – dijo Levi – aun si un día me aburro de ti, te dejare en un lugar que solo yo sé cómo llegar, así que relájate.

- Bien, quiero uno – dijo por fin.

Levi busco en una gaveta, sacando una aguja grande, hijo y varias joyas pequeñas con argollas, Levi ya se había quitado el sobretodo y las armas, quedando solo con pantalones y la camisa abierta, se sentó junto al príncipe, atrayéndolo hacia él, Eren dejo ver su oreja derecha para que colocara la joya.

Eren con un fuerte sonrojo sintió la caricia de Levi en su pómulo masajeándolo suavemente para distraerlo y su cálido aliento rosando su piel, sintió punta de la aguja en el pómulo, cuando penetro de repente atravesado el pómulo, arrancándole un chillido de dolor y después el hilo en el pómulo.

- Dijiste que no dolía – se quejó.

- Espera a que te den un tiro – dijo con sarcasmo.

Con un puchero se quedó quieto mientras Levi amarraba la joya al hilo colocado, Eren sintió los labios del Pirata sobre su pómulo dando vuelta para quejarse sintiendo como sus labios eran atrapados por los labios ajenos, quedaron acostados en la cama, Levi recorrió la boca con su lengua aun dulce, sus lenguas bailaron Eren copero perdiéndose en el sabor de ron de los Labios de Levi.

Se separó y fue por el pómulo que no estaba perforado mordiendo levemente haciendo gemir suavemente.

- Esta listo – susurro en su oído.

- Gracias – dijo con la respiración agitas.

La puerta fue tocada para informar la hora de la cena, que a diferencia de la noche anterior era más de confianza y con más conversación, pero nada muy profundo solo para pasar el rato, el baño fue la misma pelea del día anterior, no había mucho remedio- ya se le quitara con el tiempo- pensó Levi.