Aquí tienen la continuación, siento la espera y espero que les guste.

Cap 2: Mi confesión.

-¿Papá? –preguntaba una niña de 5 años con pelo rubio corto y con un vestido rosa oscuro, su voz era de un ángel pero esta vez lucía temerosa.

-¿Qué quieres, Lucy? –preguntó su padre cortante haciendo que Lucy se estremeciera.

-¿Dónde está mamá? –preguntó Lucy al borde de las lágrimas.

-Muerta, lo sabes.

-¡Es que no me lo creo y sé que tú tampoco! –gritó desesperada y llorando Lucy saliendo del despacho de su padre, luego fue a su jardín y se encontró a un dragón rojo volando sobre su mansión, Lucy se quedó asombrada al ver unos llantos desesperados viniendo del bosque, salió escalando por la valla y vio a un niño peli rosado llorando desconsoladamente.

-Igneel –escuchaba Lucy detrás de un árbol, hasta que se acercó a él tímidamente.

-Hola, toma –sonriendo Lucy le dio un pañuelo al joven, él lo aceptó dudoso, pero al ver la sonrisa cálida de la chica se le pasaron los miedos.

-Gracias, soy Natsu –agradeció Natsu y después de secarse las lágrimas le devolvió el pañuelo a Lucy.

-No pasa nada, soy Lucy, encantada –se presentó ella también sonriendo otra vez haciendo que Natsu recuperara el ánimo.

-Hola Lucy, ¿has visto a un dragón gigante y rojo por aquí?

-Vi uno pasando por encima de mi casa, pero cuando vine a buscarte volví a mirar hacía allí y no estaba.

-Oh no, Igneel –sollozó Natsu empezando a llorar y Lucy comprendió que debía ser un amigo de Natsu y que como estaba solo podría ser su padre adoptivo, entonces recordó a su madre y a los malos tratos de su padre y también empezó a llorar.

-Mamá –pensó Lucy y gritó desesperada, haciendo Natsu parara y que por instinto la abrazara.

-¿También perdiste a un ser querido?

-Si, a mi madre, Layla.

-Pues yo perdí a mi padre, Igneel, era ese dragón que viste antes.

-¿Y no tienes a tu madre?

-No, en realidad nunca conocí a mis padres, Igneel me adoptó y me cuidó como si fuera suyo, así aprendí esto –susurró Natsu al oído de Lucy y su mano se prendió fuego, haciendo que Lucy retrocediera un paso -. Tranquila Lucy, yo puedo controlar y comer fuego, todavía no lo controlo muy bien, pero me sirve para vivir, quiero ser un mago.

-¿Enserio? Yo también –agregó Lucy feliz.

-Oye Lucy, ¿querrías ser mi amiga?

-Claro que si –susurró esta vez Lucy en el oído de Natsu y le cogió la mano a Natsu acercándose a su mansión.

-¿Adonde vamos?

-A mi casa, mi padre es horrible y se comporta mal conmigo hasta en mis cumpleaños, pero contigo podré jugar y estar evitándolo todo el día -contestó Lucy y ayudó a Natsu a saltar la valla.

-Ya veo, ¿pero no se enfadará si me ve contigo?

-Claro que sí, pero así es él y si te quieres quedar conmigo lo haremos, quedarnos juntos consolándonos el uno al otro –explicó Lucy con una lagrima y sin que les viera nadie se metieron en el cuarto de Lucy, donde se quedaron jugando toda la tarde y contándose sus problemas y sus vidas.

-¡Lucy! –gritó alguien detrás de la puerta de la habitación de Lucy, Lucy reconoció esa voz al instante, una voz fría que era de su padre.

-Natsu, escóndete aquí, intentaré convencer a mi padre para que te puedas quedar, pero no me dejará tan fácilmente si te ve –le susurró Lucy a Natsu señalando un armario, Natsu asintió y se escondió en el armario, Lucy abrió la puerta y pasó su padre con un hombre vestido de negro.

-¿Qué quieres, papá? –preguntó Lucy un poco asustada.

-Quiero presentarte al señor que nos ayudará en el entierro de tu madre –explicó serio el padre de Lucy.

-Mamá esta muerta y tu leíste su testamento, al igual que yo, asique, por favor, respeta los deseos de mamá –pidió Lucy aguantando las lágrimas.

-Lo haré, pero si te comportas bien –"crack" sintió Lucy donde tenía su corazón, se cayó de rodillas y dejó escapar una lágrima.

-Muy bien, pero eres tú eres el que no te comportas bien, papá –exclamó Lucy desahogándose con lágrimas en los ojos, su padre salió de la habitación cerrando la puerta y Natsu salió corriendo del armario para consolarla.

-Tranquila Lucy, ya pasó, por lo menos no te pegó –la consolaba Natsu y Lucy paró de llorar.

-Perdón Natsu.

-No digas eso, es bueno demostrar que amas algo o a alguien, de cualquier forma –la consoló Natsu sonriendo.

-Natsu, me recuerdas a mi madre, eres tan amable.

-Tú te pareces a Igneel, con una sonrisa tan cálida como el sol.

-Natsu, cuando te escuché llorar en el bosque sentí que te conocía de toda la vida y por eso te ayude, aunque también lo hice porque se lo que es el dolor por la personas que amas, también porque empecé a sentir algo por ti –dijo Lucy sonriendo plenamente y Natsu movió la cabeza de lado a lado rápidamente.

-Espera un momento, ¡Lucy! –gritó Natsu abrazando a Lucy y Lucy abrió mucho los ojos. Los dos habían recuperado la memoria y eso era completamente inusual.

-Natsu, ¿Cómo es que recuperamos la memoria?

-Fácil, me dijiste que sentiste que me conocías y eso me hizo recuperar la memoria y creo que tú la recuperaste porque yo te grite tu nombre como cuando lo hago para irnos de misión, eso también te salvó esa vez que te hiciste invisible y no te recordábamos –explicó Natsu haciendo que Lucy se sonrojara.

-Ya veo –contestó Lucy -. Oye Natsu, si ya recuperamos la memoria ¿no deberíamos estar en el mundo real?

-Pues creo que no, el libro ponía que cuando fuéramos fieles y nos comprendamos perfectamente –respondió Natsu -. Oye Lucy, si para ser fieles nos tenemos que contar todo, te tengo que contar un secreto…

-Dime Natsu, yo también tengo que contarte algo.

-¿Y si lo decimos a la vez? –propuso Natsu.

-Vale, 1.

-2.

3.

-Te quiero –dijeron a la vez sonrojados y casi gritando, al decirlo sus cuerpos volvieron a su edad normal.

-¿Enserio? –preguntó Lucy sonrojada y al decirlo los dos se hicieron trasparentes, en eso pasó a la habitación una niña rubia que era Lucy de pequeña.

-Mamá –sollozaba la niña sobre su cama.

-¡Mamá, voy a ser una maga, lo juro, por Fairy Tail! –gritó la pequeña Lucy.

-Cuando yo me escapé una vez de casa una chica me salvó y tenía la marca de Fairy Tail y por eso yo quería pertenecer a ese gremio –explicó Lucy a Natsu.

-Lucy, tu no serás una maga como tu madre –dijo el padre de Lucy entrando a la habitación y la Lucy del futuro sintió su corazón rompiéndose poco a poco.

-Déjame en paz –respondió la pequeña Lucy yéndose de la habitación, Lucy la siguió y Natsu también, la pequeña Lucy fue al jardín y cogió una rosa del suelo. La pequeña Lucy cogió las espinas de la rosa y se clavó una en la mano.

-Gracias –soltó la pequeña Lucy y tiró la rosa y las espinas.

-¿Qué pasa? –preguntó Natsu al ver que Lucy y él brillaban.

-La Lucy de allí se clavó una espina en la mano, en el sitio donde tengo la marca de Fairy Tail y gracias a eso, volveremos a nuestro mundo –respondió Lucy suspirando y sonriendo.

-¿Eh?

-Que volveremos a donde está la piedra, gracias a que yo quería la marca en mi mano y de ese color porque la chica que me salvó lo tenía así, asique yo de pequeña, con una espina me dibujé la marca prácticamente con sangre –respondió Lucy sonriendo y una luz muy fuerte hizo que Natsu y Lucy cerraran los ojos por un momento, al abrirlos estaban en el bosque uno encima de otro y Natsu encima de Lucy haciendo que los dos se sonrojaran.

-Perdón Lucy –se disculpó Natsu, pero aun así no se apartó de su sitio.

-No pasa nada y Natsu… ¿lo de antes era verdad?

-¿Lo que?

-Lo de que me querías, lo mío si era verdad –confesó Lucy moviendo sus dedos nerviosa, aunque se le quitaron los nervios al ver la típica sonrisa de Natsu.

-Claro que era verdad Lucy –respondió Natsu más sonriente que nunca pero Lucy llegó a ver que Natsu estaba un poco sonrojado.

-¿Enserio, porque, y Lisanna?

-Lisanna es mi amiga, nunca pensé tener algo más con ella, ella se creaba ilusiones y me las decía sin miedo alguno –respondió Natsu rascándose la cabeza, se quitó de encima de Lucy y la ayudó a levantarse.

-¿Entonces me quieres a mi? –preguntaba Lucy, todavía no se lo creía.

-Claro que si, mira a mis ojos y dime si es mentira –exigió Natsu y Lucy sonrió.

-Es verdad, tus ojos no mienten –aseguró Lucy.

-¿Y mis labios? –preguntó Natsu en tono seductor haciendo que Lucy se sonrojara más que el pelo de Erza.

-N-no lo se –respondió Lucy y Natsu la besó, a lo que Lucy correspondió enseguida.

-¿Ahora?

-Tus labios dicen que es verdad –respondió Lucy y abrazó a Natsu con fuerza.

-¿Estás bien?

-Esta experiencia me hizo querer conocernos de pequeños, pero si lo hubiéramos hecho quizás no estaríamos en Fairy Tail y no estaríamos en esta situación que nos ha unido cada vez más.

-Lo que tu digas, pero… ¿te gustaría ser mi novia?

-Me encantaría Natsu –respondió Lucy y Natsu cogió a Lucy en brazos.

-Pues vamos al gremio, tengo que amenazarlos –dijo Natsu sonriendo y Lucy iba a hablar, pero Natsu empezó a correr y Lucy se quedó callada.

-Natsu, Lucy –exclamaron todos al ver como entraba Natsu con Lucy en brazos por el gremio.

-¡Tengo 2 noticias! –gritó Natsu y subió a la segunda planta con Lucy.

-Ya puedes bajarme –susurró Lucy y Natsu la bajó, pero agarrándola de la cintura para que no se fuera de su lado.

-¡Uno: Lucy es mi novia! –gritó Natsu a todo pulmón y todos en el gremio estaban sorprendidos menos Mirajane, que sonreía -. ¡Dos: Lucy es mía y solo mía, de nadie más!

-Tranquilo Natsu –le susurró Lucy a Natsu y Natsu solo le sonrió dulcemente.

-Tranquila Lucy, es para que nadie te toque, por cierto, ¿podrías invocar a Loke y luego a Taurus?

-Claro Natsu –respondió Lucy riéndose e invocó primero a Loke.

-Hola Lucy, Natsu –saludó Loke y Natsu levantó una ceja.

-Hola Loke, te tengo que aclarar una cosa muy importante –empezó Natsu -. Lucy es Mía y no Tuya –terminó Natsu enfadado y Loke sonrió.

-No hay problema Natsu, yo se lo comentaré a Taurus y por cierto, no te preocupes, estoy prometido con Aries –aclaró Loke y desapareció.

-Pues listo –pensó Natsu y al ver como Happy entraba por el gremio con Charle y Wendy bajó las escaleras a toda prisa con Lucy agarrada a su brazo.

-¡Wendy! –gritó Natsu y se acercó a ellos 3 -. ¡Lucy y yo somos pareja! –gritó Natsu y a Lucy le resbaló una gota por la cabeza.

-¡Se gusssstan! –soltó Happy y Natsu asintió sonriendo -. Y no lo niegan.

-Toma Natsu –susurró Lucy y cuando Natsu se dio la vuelta Lucy le pegó en la cabeza dejándolo sentado en el suelo -. Deja de gritar esas cosas.

-De acuerdo Lucy, ¿me perdonas?

-Solo… ¡Si te cayas de una vez!

-Vale, vale –accedió Natsu y se levantó.

-Idiota…

-Puede que sea un idiota, pero soy tú idiota.

-Como quieras.

-Genial, ¡soy su idiota!

-¡Que dejes de gritar! –le gritó Lucy al oído haciendo que Natsu cayera al suelo acostado, agarrándose el oído y gritando.

-Hazme acordar que no te haga enfadar… -susurró Natsu.

Y así termina esta historia.

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