Hi Everyone! I had some requests to have one of my stories translated to spanish. Thank you to the amazing ThatsTrueCupcake for making this dream a reality and donating her time for this special project. Here is a bit about her.
My little introduction:
Hi! My name is Lucía, I'm from Spain and I love to read, listen to music, go to the cinema, watch TV shows and movies, hang out with my friends and my family and I obviously love to ship xD Needless to say that I'm very grateful to have the opportunity to translate this wonderful story :) Hope you guys enjoy it as much as I have or even more.
P.S.: Congratulations for the approval of gay marriage. #LoveAlwaysWins
CHAPTER 1
Estarás a salvo, se dijo a sí misma.
Había corrido después de decirle a Henry que le quería de verdad. La maldición se había roto, y casi como en trance, había corrido. No a casa, ni a su cripta, sino al ayuntamiento. Se había encerrado en su oficina y se había sentido lo suficientemente entumecida como para empezar a revisar los informes presupuestarios. Si simplemente pudiera concentrarse por un minuto, una hora, tres, a lo mejor podría parar de sentirse como si su mundo estuviera estrellándose contra ella, como si estuviera ahogándola con cada ola de aceptación. La maldición se había ido, larga vida a la reina.
Quería beber, pero sabía que no debía. Decidió tomarse solo un vaso de sidra, para adormecer sus nervios y ayudarla a centrarse. Informes de presupuestos… ¿acaso importarían mañana?
Seguramente, esto no era el bosque encantado, el papeleo aún tenía que ser completado. ¿No?
Ella había esperado una multitud, pero ninguna vino. Cuando el reloj marcó medianoche se dio cuenta de que se había quedado sin papeles que firmar. Un suspiro profundo escapó de sus labios, un escalofrío, después mordió su labio inferior.
Ella se tendría que ir a casa, sola.
Clavó sus uñas en su brazo y dio un grito ahogado debido al dolor. Necesitaba centrarse, caminar hasta casa sola, en la oscuridad.
Echó un vistazo a los alrededores de la calle, bañada en un inquietante brillo naranja. Viejas farolas, ¿por qué no las había modernizado en 28 años?
Tiritó, hacía más calor del que había pensado que haría en esta época del año. Quitó su mano ligeramente temblorosa de la puerta y salió en dirección desde la oficina hasta la carretera.
Ocurrió rápido. Escuchó unas pisadas, corriendo, gritos.
"¡Ahí está!" Ella se giró, su huida bloqueada.
Whale y Jefferson vinieron corriendo hacia ella.
Fue lanzada contra la pared de ladrillo, apretando su muñeca. Cuando Whale vino hacia ella otra vez, ella levantó su otra mano, como si fuera a conjurar un hechizo pero ninguno salió. No había magia ahí.
Él la levantó por el cuello, golpeando su espalda contra el frío y cruel ladrillo.
Ella hizo un gesto de dolor, arañó sus manos. Así no iba a salir.
Acertó un golpe afortunado en su ingle, mientras él movía su mano contra la pared para apoyarse Regina cayó sobre el suelo jadeando, intentando salir arrastrándose.
Jefferson llegó rápidamente y le dio fuertemente una patada en el estómago. Ella gritó, intentó no hacerlo ya que sabía que nadie iba a venir a rescatarla.
"¡Tú zorra, tú me mantuviste alejado de mi Grace!" La agarró por su camisa, rasgando debajo de su cintura, y la golpeó en la cara.
Whale, ahora recuperado, se puso encima de la mujer la cual estaba gimiendo.
"Ves Regina, no hay un final feliz, no para gente como tú."
Él la pisó fuerte otra vez, Regina podía sentir como se estaba desmayando. Justo cuando estaba segura de que estaba a punto de perder la conciencia, gritó por ayuda.
Escuchó a los dos el tiempo suficiente para oírles reírse, y después escucharon un grito y botas golpeando fuertemente el pavimento. Regina registró un disparo.
Necesitaba correr, pero no se podía mover, apartó su cara lejos del sonido, su pelo ahora disperso en un charco.
Emma había escuchado el grito. Corrió hacia el sonido para no solo encontrar que Regina era la que había llamado por ayuda, pero que eran Whale y Jefferson los que estaban atacándola.
Emma había gritado, no recordaba el qué, y mandó disparos de advertencia para ahuyentar a los dos grandes hombres.
Ellos huyeron, aterrados por la pistola.
Emma vio la apagada, derrotada mirada en los ojos de Regina. Cuando ellos registraron de quién se trataba había un ligero destello de pánico.
Emma se arrodilló en el húmedo suelo y puso su mano en la mejilla de Regina.
"Necesitamos sacarte de aquí…" Ella pronunció mirando alrededor nerviosamente, ¿cuántas personas esta noche iban a por la sangre de Regina?
Regina intentó levantarse sobre su brazo pero resopló dolorosamente.
"No puedo." Lágrimas empezaron a caer. Emma, Henry, la ruptura de la maldición, no podía reprimirlo más.
Emma la levantó entre sus brazos.
"Eh, shhh está bien, vamos a conseguirte ayuda." Con una fuerza que solo puede ser producida por la descarga de adrenalina, Emma alzó en brazos a Regina y la llevó hasta su coche. Había aparcado a varios bloques de distancia donde Granny's pero en esos momentos ella tenía la fuerza necesaria. Colocó a Regina en la parte trasera de su coche. Quería correr hacia el hospital, pero paró cuando Red salió de la cafetería.
"¿Emma? ¿Qué ha pasado?" La voz de Red flaqueaba.
Emma tenía prisa, no tenía tiempo para esto.
"Red, han atacado a Regina, la estoy llevando al hospital…"
Fue rápidamente cortada.
"Emma si Whale le hizo esto, ¿qué crees que el resto del hospital la haría? No la puedes llevarla ahí no es seguro… no para ella." Los ojos de Red vertían simpatía. Podía ver lo magullada y ensangrentada que estaba la mujer que se encontraba en el coche.
Emma miraba de Ruby a Regina.
"Entonces… Qué… ¿Qué hago?"
Ruby negó con la cabeza "No lo sé, pero yo no la llevaría a casa…"
Emma asintió, "Bien… el apartamento."
Y con eso se metió en el coche y se marchó a toda prisa.
