CAPÍTULO 4: No para personas como yo.
A/N: ¡Aquí está el capítulo 4!
Emma sostuvo a Regina hasta que ambas se quedaron dormidas. No había nada que ella podía hacer, sólo esperar a que los medicamentos que MM le había dado hicieran efecto o a que Gold trajera de vuelta la magia.
En algún momento en medio de la noche, Henry se había colado y había trepado a la cama y estaba acurrucado cómodamente al lado de su madre, colocando su brazo alrededor de su vientre. Así es como ellos durmieron.
La mañana llegó y Snow bajó y empezó a hacer café. Era pronto y Regina era la única que estaba despierta.
"Parece que has encontrado el amor después de todo Regina…" Snow sonrió al ver la manera en la que Emma y Henry estaban acurrucados con Regina. Henry era su hijo claramente, pero ¿por qué Emma estaba tan cerca?
Regina echó una ojeada a Henry y recorrió su mano por su pelo.
"No durará Snow… Las dos sabemos eso. La felicidad no existe para personas como yo…"
Snow se acercó y puso su mano en el brazo de Regina.
"Tienes que dejar de creer en eso. Cuando vi la forma en la mi padre te trataba… Siento tanto que no poder haber estado siempre ahí…" Regina apartó los ojos.
"Snow, no tenemos que hablar de esto. No luché contra ti, ¿verdad? Nadie tiene que saber sobre esas noches."
Snow asintió e intentó secar su cara húmeda.
"Vale, Regina. Es sólo que odio verte herida así otra vez."
Regina se rio entre dientes, una risa de verdad pero hizo un gesto de dolor.
"Querida las dos sabemos que eso no es verdad, sólo estás esperando al momento adecuado para por fin ejecutarme…"
Snow apretó sus manos.
"No… no estaba. Yo… hay una parte de mí que… todavía se preocupa por ti."
Los ojos de Regina se posaron en los de Snow.
Pero antes de que pudiese responder Henry empezó a despertarse.
"Ehhh, ¿Mamá? ¡Mamá! ¿Estás bien?" Henry alzó su cara.
Regina puso una sonrisa falsa. "Por supuesto cariño, estoy bien ahora, ¿por qué no vas a ayudar a tu… abuela con el desayuno?"
Él asintió y estaba rápidamente en la cocina.
Emma suspiró. Levantó su cabeza del pecho de Regina, su cara del color rosa rubor.
"Eh, lo siento, no pretendía tumbarme encima de ti… Solamente estaba preocupada que dejaras de respirar y yo… no me diera cuenta, debo haberme quedado dormida." Se rascó la nuca.
Regina le quitó importancia verbalmente, "No seas ridícula, está bien Emma, estoy segura que estabas muy cansada."
Estar tan cerca de Emma le hacía sentir segura. Probablemente fuera sólo por el hecho de que Emma había sido su salvadora personal la noche anterior. Había conseguido ver a Henry una vez más, y por el momento él había olvidado que la odiaba, Regina sabía que pronto en algún momento esos sentimientos volverían y ella nuevamente vería la cara de su hijo llena de decepción y traición.
Sus lágrimas escaparon al mismo tiempo que sus pensamientos continuaban. Nadie sabía que estaba llorando, nadie excepto Emma, quien agarró firmemente su mano buena y sonrió.
A/N: ¿Pueden realmente Regina y Snow reconciliarse tan fácilmente?
