Capítulo 5: Un suave toque.
Emma necesita comprobar las heridas de Regina otra vez, ya que la magia no había vuelto aún y quería estar segura de que Regina no estaba sangrando internamente. Convenció a sus padres para que llevarán a Henry al parque mientras se ocupaba de Regina. Su madre lanzó a Regina una mirada vacilante.
"Emma, cuando Regina… se pone así… no creo que lo comprendas, tengo que estar aquí para calmarla..."
"MM puedo manejarlo, tendrás tu móvil por si hay algún problema, el parque no está tan lejos."
Snow asintió y condujo a Charming y a Henry por la puerta.
Emma miró hacia atrás, a Regina.
Se acercó y le ayudó a sentarse. A Regina le dolió usar los músculos de su estómago.
"Lo siento." Emma exhaló apenadamente.
Regina estaba intentando centrarse en un punto de la pared.
Emma le dio una almohada.
"Aprieta esto, ayudará." Regina asintió.
La manta se deslizó a su lado.
Emma podía ver cardenales producidas por el ladrillo, pero lo que la sorprendió fue una marca circular.
Suavemente la trazó.
"Regina, ¿qué es esta marca?"
Regia se puso tensa.
"Es… Es del día de mi boda."
La cara de Emma se arrugó mirando la marca e intentado encontrarle sentido.
Regina resopló, "Maldije su condenado anillo para que ardiera y me quemó, ¿vale? Quería recordarme a mí misma lo que había perdido…"
Regina tembló cuando Emma puso sus manos en sus hombros, "Siento haber sacado el tema…"
Cuando sintió a Regina reaccionar, apartó sus manos. No era lo que Regina quería en absoluto y echó de menos el contacto cálido al instante. Su pelo cubrió su cara de los ojos suplicantes de Emma.
"No he pensado sobre eso en años… Estoy bien." La verdad es que había pensado en eso todos los días, hasta que se maldijo a sí misma cuando adoptó a Henry.
"Bueno, lo siento por entrometerme."
Regina solamente inclinó su cabeza como aceptación.
Emma suavemente guio a Regina hacia abajo sobre su espalda.
"¿Puedo terminar de ver tus heridas? Si dices que no puedo llamar a MM…"
Regina fijó sus ojos con Emma y apartó la almohada.
"¿Cómo es de grave?" Dijo, apenas un susurro.
Emma se mordió el labio, "¿Sinceramente? Parece que está peor hoy."
Regina colocó su mano sobre sus ojos, "Bueno por lo menos no me mientes."
Emma sonrió mientras incorporaba a Regina. Cuidadosamente cogió su sudadera gris, que estaba al final de la cama, y la pasó por encima de la cabeza de Regina.
"No creas que no me he dado cuenta de que estabas… temblando." Había notado un escalofrío pero también había notado la manera en la que la piel de Regina que estaba de gallina se dirigía hacia su…
Emma sacudió sus pensamientos. Esta mujer no podía verla ni en pintura. Tan sólo estaba siendo cortés porque Emma había salvado su vida…
