Capítulo 7: Un comienzo

Regina se sentó en el sofá de la sala de estar mientras Emma hacía té. Estaba agarrando una almohada para intentar no gritar del dolor. Si era físico o emocional, no estaba del todo segura.

Un momento después oyó una llave en la puerta y abrió los ojos.

Vio como Henry abrió la puerta y la cerraba de un portazo.

Sus ojos estaban rojos, sus mejillas rosas del frío, su pequeño pecho subía y bajaba.

Emma apareció a tiempo para ver cómo se ponía el asunto.

"¡Te DIJE que estaba recogiendo mis cosas!" La pequeña voz de Henry resonó por las paredes.

Emma entró en la habitación.

"Henry tu madre ha pasado por muchas cosas…"

Henry no estaba permitiendo excusas.

"¡Me DEJASTE!" Gritó a Regina.

La cara de Regina se transformó en una de dolor.

Henry estaba a punto de empezar a gritar otra vez, diciéndole qué madre tan terrible era, cuando se encontró a sí misma contratacando.

"Sí Henry, ¡me olvidé! Siento que me atacaran anoche, ¡y que cada sonido que oigo piense que es alguien viniendo a por mí! Siento que hayas dejado de quererme cuando descubriste que eras adoptado, pero eso nunca cambió lo que SENTÍ. ¡Has estado destrozándome!"

Paró cuando vio la ira abandonando sus ojos. Su mano había estado señalándolo de forma acusadora. La retiró rápidamente ya que estaba temblando.

La habitación se quedó en silencio.

Nadie sabía qué hacer ahora.

"Henry, n-no debí haberte gritado, lo siento… Ojalá pudiera simplemente desparecer y hacerte feliz…"

Bajó la mirada a su regazo.

Henry dejó caer su mochila, se acercó al sofá y rodeó sus brazos alrededor de Regina.

Ésta abrió los ojos cuando sintió sus lágrimas calar su camiseta prestada.

"Lo siento mamá."

Regina fijó sus ojos con los de Emma. Estaban llenos de lágrimas. Emma articuló lo siento también.

Regina miró a su hijo, pegado a ella, y le devolvió el abrazo.

Esto no perdonaba todo lo que había hecho pero era un comienzo.