CAPÍTULO 13: Un toque sanador

La nube morada entró en la casa 108 de Mifflin. Emma cerró los ojos con fuerza. Cuando los volvió a abrir vio un brillo morado en los ojos de Regina.

"Tus ojos… están brillando con un color blanco Emma…" Regina susurró con asombro.

La mano de Emma se alzó hasta la altura de sus ojos. La mano de Regina capturó la de Emma y la bajó.

"Están volviendo a ser verdes, está bien."

Emma estaba sentada ahí, aturdida. Magia, ella tenía magia. Era demasiado.

Entonces se dio cuenta de que podía ayudar a Regina.

"Así que… ¿puedo curarte ahora?" Emma preguntó esperanzada, sus ojos suplicando.

Regina asintió, "Si quieres…"

Emma alargó la mano hacia la sudadera de Regina lentamente, pidiendo permiso con sus ojos.

Poco a poco la levantó. Regina intentó taparse.

Emma se situó detrás de ella y encendió la lámpara.

"Cómo hago…" Emma echó una mirada a las marcas desagradables en la piel de Regina.

"Sólo tienes que centrarte en algo que te importe mucho, e imagines las heridas desaparecer. Lleva un poco de tiempo dominarlo, así que entiendo si no puedes, no tienes que hacerlo…"

Emma se centró en Regina, en lo mucho que le preocupaba cómo estaba. Sus manos crearon un pequeño brillo blanco sobre piel morena. Imaginó que las heridas desaparecían y rápidamente la espalda de Regina empezó a volver a la normalidad. El agarre de Regina sobre las sábanas disminuyó levemente.

Emma suavemente la guio para que se recostara sobre su espalda.

"Vale, ¿dónde te duele?" Mantuvo sus ojos en la cara de Regina, tranquilizando a la mujer.

Regina condujo la mano de Emma sobre sus costillas. "Aquí."

Regina intentó distraerlas de su estado de desnudez.

"Tienes una voz muy bonita Emma." Regina se dio cuenta del rubor que se extendió por las mejillas de Emma, y de su sonrisa.

"Gracias."

Regina vio a Emma empezar a balancearse levemente.

"¿Dónde más?" Regina mantuvo sus ojos entrenados en cualquier pequeño cambio en la cara de Emma. Guio la mano de Emma hacia su estómago.

"Ahí."

Las manos de Emma transformaron el morado de la herida en azul claro, y finalmente en color carne. Regina se relajó completamente. El dolor se había ido.

Estaba aún débil pero ahora podía respirar.

Emma se apoyó sobre su brazo.

Parecía enferma.

"No me encuentro muy bien." Regina la alentó para que terminara de tumbarse. Se puso la camiseta de tirantes naranja de Emma que estaba sobre la cama.

"Aquí." La cabeza de Emma fue guiada hacia el regazo de Regina, dedos delicados empezaron a recorrer su pelo.

"No estás acostumbrada a ello, pronto se pasará. No debería haberte dejado. Lo siento."

La culpa como un peso reprimiéndola.

"Estaba preocupada por ti, continuaba pensando que debería haberte llevado a un hospital, que ibas a…"

Regina empezó a desenredar un nudo y después volvió a las caricias reconfortantes.

"Pero no lo hice. Estoy bien." Emma inclinó la cabeza en dirección del toque.

EL móvil de Regina sonó. Extendió su mano mala hacia la mesa. Se imaginaba quién estaba llamando.

Respondió mientras continuaba calmando a Emma.

"¿Hola? Sí querida, me he dado cuenta. Por supuesto que ya tengo un plan malvado… sí, ya he hecho a Emma mi esclava sexual, ¿cómo lo has sabido?" Regina parecía desinteresada.

"No se encuentra bien en estos momentos. Haré que te llame cuando se encuentre mejor. Buenas noches Snow."

Emma gimió.

"Creo que voy a…" Se incorporó e inclinó al lado de la cama justo a tiempo antes de que sus adentros salieran.

Regina sostuvo su pelo hacia atrás.

Emma tuvo varias arcadas pero no vomitó nada más.

"Lo siento."
Regina condujo a Emma hacia atrás.

No oyeron las pisadas hasta que un Henry muy dormido entró en la habitación.

"Mamá, ¿estás bien?"

Regina levantó la mirada.

"Emma está mala. Henry, ¿podrías correr y traerme algo de agua, un cubo de basura y galletas saladas?"

Éste se frotó los ojos y asintió mientras se daba la vuelta para salir de la habitación.

Regina puso los ojos en blanco ante la cara de tristeza de Emma.

"Querida, son cosas que pasan, además es mi culpa que te hayas puesto enferma, no te preocupes."

Regina suspiró de nuevo y empezó a trazar pequeños círculos en la espalda de Emma.

"De verdad, no estoy enfadada."

Emma se atrevió a mirar a la cara de Regina.

"Mierda, me he olvidado de curarte la cara y el cuello… y tu muñeca."

Regina soltó una risa, "Acabas de vomitar y ¿ya estás pensando en curarme otra vez? Debes ser realmente la salvadora.

Regina alzó la barbilla caída de Emma.

"Estaré bien Emma, lo prometo."

Henry volvió con las galletas, el agua y el cubo junto con productos de limpieza.

Regina colocó los objetos en el suelo. El cubo el lado de la cama para Emma. Empezó a limpiar. La mano de Henry paró sus movimientos.

"Mamá, necesitas descansar, yo puedo manejar esto."

Cogió la toalla y el limpiador de sus manos.

"Vuelve a la cama, cuida de Emma."

Regina permaneció sentada parpadeando.

Henry le dio un suave empujón. "Yo me encargo de esto."

Henry limpió el lugar en tiempo récord y puso los trapos en la colada.

No eran ni las seis de la mañana pero la casa de los Mills estaba completamente despierta.

Henry bajó para hacer unos cereales para todos