CAPÍTULO 14: Vacilante

Regina se acostó de espaldas a Emma.

El dedo de Emma se movió por su propia voluntad y trazó la quemadura en forma de anillo de la espalda de Regina.

Regina se tensó debido a que la quemadura aún escocía.

Emma retiró su mano, mordiéndose el labio. 'Movimiento estúpido' pensó.

"Lo siento." Se escondió más aún entre las sábanas.

Regina se dio la vuelta, "No pasa nada querida."

Emma fijó su mirada en la funda de la almohada.

"¿Por qué no se ha ido? C-cuando usé magia, el resto sí lo hizo…"

Regina depositó su mano en la de Emma.

"No puede ser sanado. Sólo transferido."

Emma se preguntó si podría mover la marca. Lo intentaría más tarde cuando se sintiera mejor.

La mano de Regina seguía sobre la suya.

"Emma, ¿cómo te encuentras? Puedes irte a dormir sabes." Apartó un mechón de pelo de la cara de Emma. Rozando su mejilla con el dorso de sus dedos.

Emma se dijo a sí misma que no mirara a Regina, pero sus ojos no estaban escuchándola.

Miró a la cara de Regina. La mujer tenía tanto afecto reflejado en su rostro, para Emma. La mujer a la que había odiado tan sólo unos días antes.

Emma quería decir algo para intentar darle sentido a esto, pero era más fácil cerrar los ojos y pretender estar dormida. Aún podía sentir a Regina observándola. Ésta empezó a rascar el cuero cabelludo de Emma.

Emma abrió los ojos y alzó la vista.

Regina apartó su mirada y continuó con los movimientos de su mano.

"A Henry le gusta esto cuando no se siente muy bien." Iba a añadir más pero paró, aún dolía, la posibilidad de que Henry pudiera dejarla sola otra vez.

Así que Emma cerró los ojos e intentó olvidar que esto debería ser raro, y simplemente dejó que alguien la cuidara por una vez.