CAPÍTULO 15: Magia de verdad

Cuando Emma despertó vio a Regina con sus ojos casi cerrados y la palma de su mano hacia arriba en el aire. Parpadeó. Regina estaba concentrada en algo. Emma se dio cuenta que había ondas luminosas de ascuas emergiendo de la mano de Regina. Antes de que Emma pudiera pensar, se había levantado e inclinado sobre Regina intentando obtener una mejor vista.

"Guauuu" Emma dijo aproximando su mano.

Regina se sobresaltó y las llamas se extinguieron. Su cara sonrojándose al haber sido pillada por sorpresa.

"Emma… Y-yo no estaba haciendo nada malo… Sólo quería probar mi magia…" Parecía asustada otra vez.

Emma miró desde los ojos aterrados de Regina hasta su palma. Su mano siguió a sus ojos y recorrió sus dedos suavemente sobre la piel pálida.

"¿Puedes, puedes volver a hacerlo?" Emma observó su mano con asombro.

Regina tragó saliva, ¿era un truco? ¿Estaba bien utilizar un poco de magia?

"¿De verdad quieres que lo haga otra vez, que use magia? ¿No tienes miedo de que, no sé, haga algo horrible, malvado?" El tono de Regina era defensivo, mirando intensamente a Emma.

Emma se desplazó para sentarse en frente de ella. Puso sus palmas debajo de la mano de Regina. La cara de Regina cambió.

"¿Me enseñarías?" Emma preguntó con seriedad, mirando de un lado a otro entre los ojos de Regina.

La respiración de Regina se entrecortó, estaba abrumada, a Emma le importaba.

Con manos reconfortantes debajo de las suyas, empezó a centrarse en la sensación y en su magia. Levantando la vista hacia los ojos de Emma para pedir permiso una vez más.

Emma vio como los ojos de Regina adquirían un brillo morado y ascuas danzaban alrededor de la palma de Regina hasta que se enrollaron en una bola.

Emma estaba cautivada por la llama. Movió una mano y extendió un dedo para tocarla.

"Oh mierda." Emma rápidamente retiró su mano, y la magia se había ido.

Emma se metió el dedo índice en la boca para intentar aliviar el dolor. Por supuesto que había sido una llama de verdad, simplemente no estaba pensando. Idiota.

"¡Emma, lo siento mucho!" Regina retiró la mano y la pegó contra su cuerpo; qué estaba haciendo.

Emma la miraba con ojos vidriosos y chupándose el dedo. La cara de Regina se retorció de dolor pero cuanto más veía a Emma más se relajaba su cara y era reemplazada con una sonrisa y luego una leve carcajada.

Alcanzó la muñeca de Emma y no encontró resistencia cuando empujó el dedo de Emma fuera de su boca.

Regina cuidadosamente colocó el dedo quemado sobre una de sus manos y lo cubrió con la otra. Una neblina morada resplandeció y Emma estaba curada.

La mano fue retirada por la rubia avergonzada.

Regina bajó la mirada hacia su propia palma de nuevo y de repente una nube verde y morada estaba cambiando de forma a ascuas.
Los ojos de Regina finalmente se encontraron con los de Emma.

"Venga, esta vez es sólo luz. Puedes tocarla." Regina tenía tanta luz y travesura en sus ojos. Como si estuviera compartiendo todos sus secretos con la rubia.

Emma dudó, "¿Me lo prometes?" susurró, avergonzada de preguntar.

Regina asintió, "Lo prometo."

Emma recorrió su mano sobre la llama y éstas empezaron a danzar sobre su propia mano.

La retiró y aún seguían ahí, el morado y verde brillando más intensamente.

"Espera, ¿qué está haciendo?" Emma preguntó viendo las ascuas rodeando su mano.

Regina nunca había sonreído tanto.

"Es una transferencia de magia. Te las he pasado a ti. Aunque desaparecerán ya que no la estás recargando."

La cara de Emma se iluminó.

Conectó sus ojos con los de Regina.

"Enséñame a hacer esto."

"¿Mamá?" Una voz vacilante llamó desde la puerta.