CAPÍTULO 16: Confesiones en la lavandería
Ambas mujeres miraron hacia arriba.
"Henry... Yo no estaba... Emma..." Regina no sabía cómo explicar lo que había sucedido. Su corazón se desplomó, su piel se sentía fría. Terror puro inundó sus venas.
Henry dejó caer los tazones de cereal al suelo.
Emma vio cambiar la cara de Regina a una de terror.
Emma posó su mano sobre el hombro de Regina.
"Henry le pedí a tu mamá que me enseñara un poco de magia, no te s.."
Henry echó un vistazo al lío que había provocado.
"Lo siento mamá, yo-yo limpiaré ..."
Regina se levantó de la cama y se acercó rápidamente.
"Está bien cariño, puedo arreglar esto." Regina echó a correr hacia el pasillo después de colocar un beso en su mejilla.
...
Emma observó a Regina irse. Y mentalmente se dio patadas a sí misma. Se dejó caer sobre la cama.
Henry observó a su madre, pensando que ésta podría tener una rabieta.
Se acercó y tiró del brazo de su madre biológica que tenía sobre los ojos.
"Hey, necesito ayuda para limpiar. Es tu culpa ¿verdad?" Se cruzó de brazos.
Emma suspiró, y el suspiro se convirtió en una risa.
"Sí chico, es mi culpa ... ¿no lo es todo? Soy la salvadora estúpida..."
Ella salió de la cama y le revolvió el pelo a Henry.
Pensaron que Regina habría vuelto ya, pero no lo había hecho.
Regina estaba en el cuarto de limpieza, agarrando toallas, cuando se dio cuenta de lo que había sucedido. Ella había sido tan descuidada con mostrar su magia. ¿Qué pasaría si alguien en el pueblo viera su desliz? Sabía lo que sucedería, y no sería bonito. No tenía un buen control de sus poderes en este mundo aún.
Se deslizó hacia abajo con la espalda apoyada en la lavadora. Su corazón estaba un poco acelerado, pero no de que Henry la hubiera visto hacer magia, y no desde el pensamiento de ser atacados de nuevo. Estaba acelerado porque, por primera vez en mucho tiempo, había bajado la guardia. Podría estar haciendo una amiga, tal vez algo más.
"No ... ella, ella es la salvadora. Y tú un villano." Regina se golpeó la cabeza contra la arandela. Tomando una respiración profunda y sintiendo las lágrimas bajar por su rostro en silencio. Dobló las rodillas y cruzó sus brazos alrededor de sus piernas.
Emma había limpiado la leche derramada y los cereales. Había dejado a Henry jugar videojuegos, con la promesa de que se uniría a él más tarde.
Emma fue a buscar a la morena. Oyó los sollozos ahogados procedentes de la sala de lavandería. Cuando echó un vistazo alrededor de la esquina la vio. Regina levantó la cabeza y luego se volvió hacia el otro lado.
"Por favor, Emma, déjame en paz."
Emma vaciló. Ella quería ayudar. Pero por qué iba a querer Regina ayuda de ella. El hecho de que le estuviera mostrando su magia no significaba que le gustase. El corazón de Emma dolía. Tuvo una idea.
"¡Henry! ¿Tiraste las otras toallas sucias a la lavadora ?!" Entró en el vestíbulo.
Regina le iba a decir que no, que no llamara a Henry. Se dio la vuelta pero Emma había desaparecido, Henry llegó corriendo.
"¡¿Mamá?!"
Regina seguía sentada en el suelo, su labio temblaba.
"Henry estoy bien p-por favor ¿Quieres que subir las escaleras ... y ..." Contuvo el aliento y con eso Henry la estaba sujetándola con fuerza.
"No mamá, yo no voy a ninguna parte. ¿Qué pasa?"
Ella enterró su cabeza en el hueco de su cuello.
"Siento no er lo suficientemente buena Henry ..."
Henry se deslizó entre sus piernas y ella colocó sus brazos alrededor de Henry.
"Mamá, ERES una buena madre. Y estabas mostrándole magia a Emma, y eso está bien, es decir, ni siquiera te gusta Emma ¿verdad?"
Henry se rió.
Regina sonrió en el hombro de su hijo.
"Ella no está TAN mal, supongo."
La sonrisa de Henry se hizo más grande.
"¡Guay! Así que ¿podemos yo y mamá ... Emma quedarse aquí? Se está muy apretado en casa de los abuelos."
Regina asintió vacilante, no quería tener esperanzas. ¿Por qué la señorita Swan optaría por quedarse?
"Oh, yo no sé si la señorita Swan se sentiría cómoda con eso ..." Pero en su cabeza estaba lista para suplicarle a Emma, para que Henry se quedara en casa, para no tener que estar sola.
"Bueno, pregúntale." Dijo como si fuera la cosa más natural del mundo.
Henry se volvió y miró a su madre seriamente.
"Lo siento, por no escucharte. Yo sé que me amas. No quiero hacerte daño nunca más. Yo-yo ... Me hiciste sentir como un loco y eso le dolió a mamá ..." Su voz paró al ver el dolor en el rostro de su madre.
"Pero las cosas van a mejorar, ¿vale? Al igual que dijiste cuando admitiste lo de la maldición. Seremos felices ¿a que sí?"
Regina miraba a su ingenuo hijo. Podía ser feliz, y ella haría cualquier cosa para traerle esa felicidad.
"Henry, te quiero, las cosas van a mejorar."
Henry se acercó a Regina para que pudiera susurrarle al oído.
"Bien. Y deja que Emma te mantenga a salvo, por favor mamá, deja que te ayude."
Le dio un beso en la mejilla.
"Ven a jugar a videojuegos cuando estés lista". Con eso se marchó.
Emma esperó unos momentos antes de regresar a la habitación para comprobar cómo estaba.
"¿Mejor?" Tenía una sonrisa de suficiencia.
Regina puso los ojos en blanco. Pero tenía una sonrisa en su cara también.
"Estaba dispuesta a matarte cuando lo trajiste aquí ..."
Emma se apoyó en el marco de la puerta.
"¿Sí? Bueno, era yo o él así que." Miró por el largo pasillo hacia donde había ido su hijo.
Regina pensó en ello, no le habría importado si hubiera sido Emma, pero necesitaba todo el amor que podría obtener de Henry, necesitaba sentirse querida, sobre todo por su hijo.
"Él cree en ti, ¿lo sabes? Ni siquiera se inmutó cuando le dije sobre la magia que me mostraste. Dijo que puede decir cuando estás mintiendo, y no estabas haciéndolo. Debe de haber obtenido eso de mí." Añadió con un ligero levantamiento orgulloso de su barbilla.
Los ojos de Regina se llenaron de lágrimas de nuevo.
"Oh, mierda. Regina, lo siento, ¿qué he dicho mal?" Emma se arrodilló en el suelo y secó las lágrimas del rostro de Regina. Cuando se dio cuenta de sus acciones se preguntó por qué estaba tan sensible hacia Regina. Por lo general pasaba un tiempo difícil consiguiendo acercarse a la gente, rompiendo la barrera física, pero con Regina era instinto.
Recuerda un momento pasado en el que ha tocado esa cara, bueno más bien golpeado esa cara en un momento de rabia. Regina era tan exasperante cuando se conocieron. Ahora que podía ver detrás de sus muros, no quería volver a ser bloqueada de nuevo. Esta mujer le gusta, y mucho. Tal vez más de lo que quería admitirse a sí misma.
Emma tomó la mejilla de Regina. Regina inclinándose hacia el calor. Sus ojos se cerraron para recuperar la compostura.
"Me siento segura contigo..." Regina habló con los ojos cerrados.
Emma pasó su pulgar por el pómulo pálido de Regina.
"¿Sí? Yo también. ¿Es una locura?" Regina abrió los ojos. Quería ver esto, la esperanza en el rostro de Emma, necesitaba un poco de esperanza.
Regina tiró suavemente de la mano de Emma hacia abajo y apretó. Y se limpió la nariz con la manga.
"Probablemente es bastante loco, pero de nuevo mi madre me decía que yo soy débil y ..."
Emma no dejaría que Regina se hiciera daño a sí misma.
"Pero no es así. Eres probablemente la persona más fuerte que conozco." Luego, después de un momento, "¿Sabías quién era Henry cuando te lo quedaste?" Los ojos de Emma esperanzadores.
Regina asintió, Emma agarró las manos de Regina, aliviada.
Una sonrisa húmeda hizo una rara aparición. "Muchísimas gracias."
