CAPÍTULO 17: Hora de contar historias

Los tres jugaron a Mario kart hasta que el rugir del estómago de Emma podía ser oído por encima de la música del juego. Se dirigieron a la cocina y Regina y Henry se pusieron a trabajar en la comida. A Emma le permitieron aliñar la ensalada y untar la mantequilla en el pan, nadie se fiaba de ella para hacer otra cosa.

Emma se sentó allí haciendo un espectáculo sobre los pequeños trabajos que le habían asignado. Realmente quería impresionar a Regina. ¿Por qué era eso tan importante para ella?

El timbre sonó y Regina se movió para abrir la puerta. Emma la siguió y le cogió de la muñeca.

"No voy a dejar que abras... ¿qué pasaría si...? no, puedes quedarte detrás de mí."

Regina resopló, "Tengo mi magia de vuelta Emma, estoy bien..." Emma tiró de su muñeca de nuevo.

"Estás mintiendo. No estás... pasa algo malo con tu magia." Los golpes en la puerta cada vez más fuertes.

Regina bajó la voz molesta, moviéndose más cerca de lo que ella necesitaba y su voz baja, "Vale, mentí, todavía tengo un miedo mortal ante cualquier ruido y de que me dejes aquí sola, no estoy acostumbrada a mostrar debilidad ¿vale? Pero, ¿quién me va a ayudar cuando te vayas? Necesito superar esto ya".

Emma aun así puso a Regina detrás de ella y mantuvo un firme agarre de su mano.

"No me voy a ir, ¿vale? Así que vamos a hacer esto juntas."

Abrió la puerta, y sus padres estaban allí.

"¿MM, David?"

Snow entró en la casa.

"Regina, ¿¡qué fue esa llamada telefónica!? Emma nunca me llamó y supuse que estabas mintiendo, pero..." Se dio cuenta de la dos manos entrelazadas.

"Espera, ¿¡estabas mintiendo?!" La voz de Snow subió una octava.

Regina retiró la mano de Emma y se cruzó de brazos.

"No le he hecho nada a tu hija Snow." Dijo con más poder detrás de su voz del que Emma había oído en toda la semana.

David entró y cerró la puerta.

"Emma, ¿estás bien?" Dijo mirando entre ella y Regina.

"¿Ha vuelto su magia?"

Miró a Regina con cansancio.

Emma cuadró los hombros.

"Estoy bien, sané a Regina, gracias por preguntar cómo está, por cierto, ella está genial, tan sólo fue atacada en la calle la semana pasada." Regina colocó su mano en la espalda de Emma.

"Emma está bien."

Regina miró a los dos Charmings sorprendidos por el estallido de su hija.

"¿Os gustaría quedaros a cenar?" La voz de Regina trató de sonar neutral.

Snow encontró los ojos de Regina, "¿Permitirías eso?"

Regina dejó caer la mano de su lugar en la espalda de Emma.

"Emma me salvó la vida, puedo ofrecer la cena sí, es lo menos que puedo hacer."

...

La cena fue incómoda como mínimo. Los Charmings pasaron todo el tiempo tratando de averiguar si Regina había maldecido a Emma. Regina se quedó mirando su plato todo el tiempo para no tener que entablar una conversación con Snow y molestar a Emma. Emma estaba entristecida por el estado de ánimo de Regina y Henry no sabía por qué todo el mundo estaba tan silencioso.

Después de la cena Henry se fue a la cama. Regina limpiaba en la cocina mientras que los Charmings trataban de convencer a Emma para que abandonasen la calle Mifflin.

Emma les dijo que estaba bien y que todavía estaba protegiendo a Regina, hasta que supiera que era seguro para ella.

Emma oyó a Henry llamarla desde el piso de arriba cuando sus padres finalmente se fueron.

Ella siguió su voz hasta la habitación de Regina. Henry estaba sentado en el medio de la gran cama.

"¡Ma hora de cuento! ¡Mamá va a leer!" Él estaba saltando con entusiasmo. Regina salió del baño.

Regina se giró hacia Emma, "Solíamos hacer esto todas las noches." Emma podía decir que Regina estaba tratando de no hacer una gran cosa de ello aunque estaba entusiasmada.

"¿Cómo te ha engañado para que hicieras esto?" Emma levantó una ceja.

Henry abrió su libro de cuentos, "Porque estaba sentado en su cama cuando ella llegó, y no iba a tomar un no por respuesta." Se encogió de hombros.

Regina se frotaba las manos. Emma se dio cuenta de que estaba nerviosa.

"Bueno, buenas noches a los dos, yo iré a dormir en el sofá ¿si eso está bien Regina?"

Regina volvió a mirar a Henry y luego a Emma.

"Bueno, tienes que quedarte para la hora de cuentos." Regina dijo con cara de póquer.

La cara de Emma se iluminó, "¿En serio?"

Regina le cogió la mano y la guio hacia la cama, se puso a un lado de Henry y Emma en el otro lado de su hijo.

"¿Qué historia te gustaría cariño?" Regina pasó la mano por el cabello de su hijo, con los ojos pensativos para luego abrirlos completamente.

"¿Que lo elija Emma?" Giró la cara hacia la de su madre biológica.

Emma abrió la boca y luego la cerró, nadie se preocupaba por lo que quería.

Regina le entregó el libro, "Elige una querida."

Emma miró el libro, lo abrió, y a continuación un pensamiento cruzó su mente y lo cerró.

"¿Qué hay de tu historia?" Emma dejó el libro en la mesita de noche.

El rostro de Regina se puso pálido.

Henry se acurrucó "¡Vale! Nunca he oído esa antes."

Regina negó con la cabeza por encima de Henry a Emma.

"Regina, él merece saberla. Y el libro no puede estar en lo correcto, todas las historias que hay ahí son sobre la reina malvada, eso no es todo."

Regina no hablaría. Emma cogió el libro de nuevo y escogió Cruella de Vil.