Una mano temblorosa sacó el teléfono de su bolsillo. Se sentó lentamente en el suelo, ya que se sentía mareada. ¿Por qué luchaba para seguir viva? Se preguntó.
Una voz después del primer toque, "¿¡Dónde diablos estás!? Estábamos preocupados".
Una sonrisa.
"Em-ma... Nece-Necesito que ir al... hospital."
Un ruido sordo que nadie oyó cuando a la morena se le cayó el teléfono al suelo.
Emma y Henry habían estado esperando en la casa. Agarró a Henry y subieron al coche y fueron volando al ayuntamiento. Emma tuvo que romper la puerta, costó unos cuantos intentos. Regina yacía en medio del suelo, con una botella cayendo de sus manos.
Henry gritó. Emma comprobó su pulso, todavía había uno.
"¿¡Está muerta!? ¡No puede morir! ¡No ha conseguido su final feliz! ¡Esto no es lo que se supone que debía suceder!" Henry cada vez estaba más histérico.
"¡Henry!" Emma estalló.
"Cálmate, tenemos que llevarla al hospital." Emma levantó el cuerpo sin fuerzas de Regina.
Llegaron a la sala de urgencias de StoryBrook.
"¡Sobredosis, tenemos una sobredosis!" Emma gritó en el vestíbulo resonando.
Un carro de parada fue sacado.
Intentaron decirle a Emma que no podía entrar a la sala.
"¡Al diablo con todos vosotros, no la dejaré sola con vosotros!
Emma observó cómo una mujer de piel castaña y cabello negro entraba.
"Soy la Dra. Jasmine, no conocía a la reina malvada, ¿puedo ayudarle?"
Emma comprobó su cara, no había ninguna mentira, asintió.
"Ok, señorita Swan, vamos a tener que vaciarle el estómago y darle fluidos, ¿puedes intentar que recobre su conciencia para mí?"
Emma lo intentó sacudiendo sus hombros y diciendo su nombre, funcionó.
"¿Emma...?" La voz de Regina era débil.
"Regina necesitas ponerte enferma."
Regina trató de abrir los ojos.
"Emma, estoy cansada... no quiero luchar más... dile a Henry..."
"¡NO! ¡Harás esto! Lucharás por él, no te atrevas. Pediste ayuda y llegué allí, lo conseguí, no puedes..." Emma no pudo terminar su frase.
La enfermera le acercó una copa a los labios de Regina. Los ojos de Regina se abrieron y vio a los de Emma, se decidió y tragó.
Luego, al instante siguiente, estaba vomitando todo. La médico le impidió caerse de la camilla. Apenas tuvo tiempo de respirar entre las olas que sentía continuamente.
"Emma... por favor hazlo parar..." Otra vez otra ola.
Emma sostuvo su brazo tembloroso, dando poco apoyo.
"Sólo un poco más Regina, puedes hacerlo."
Dos veces más hicieron que Regina se desplomará sobre la cama, agotada.
Estaba despierta y respirando, pero no quedaba fuerza en su cuerpo.
La enfermera parecía aliviada.
"Estará bien, solo necesito suministrarla algunos fluidos..." Sonrió a Emma.
Emma se secó la cara.
...
Regina estaba muy quieta mientras el personal limpiaba el piso y la ponía en una habitación privada. Emma se sentó allí sosteniendo su mano durante horas.
Cuando Regina finalmente se agitó era temprano a la mañana siguiente.
Emma apartó los mechones de la cara de Regina.
"Hey…"
Regina se llevó la mano a la cabeza.
"Me duele la cabeza." Ella gruñó.
Emma empezó a sollozar.
Regina la miró como si acabara de ver un accidente de coche.
"¿Emma?"
Emma trató de calmarse lo suficiente como para hablar.
"No tienes derecho de hacer eso... Pierdo todo lo que me importa, TODO. No puedes hacerme esto...".
Regina juró que esa podía haber sido una frase que había pronunciado en algún momento ella también.
"Emma, estoy aquí... estoy aquí..."
Emma la señaló con el dedo.
"No, ¡querías dejarme como TODOS los demás!" Emma se alejó más.
Regina no sabía cómo mejorar la situación.
Su voz era muy pequeña, "Pero Emma no ves... te llamé... Yo no..." Regina se detuvo.
Emma de repente la estaba besando.
...
Emma dejó que sus labios se unieran con los de Regina. Dejó que sus lágrimas cayeran sobre la piel aceitunada de Regina.
Una mano suave le acarició la mejilla, y el beso fue cuidadosamente roto.
"Emma..." comenzó Regina.
Emma sacudió la cabeza, las lágrimas todavía caían.
