Disclaimer: El universo de Crepúsculo no me pertenece, ya que es propiedad de Sthepanie Meyer. La trama es mía al igual que algunos personajes creados por mi. Y el fic es sin ánimo de lucro, sólo para entretener a los lectores.

Cap.6 El retorno de Edward Cullen

Una noche en medio de una gran tormenta un año después, donde los rayos iluminaban lóbregamente la mansión, regresó el señor Edward. Todos estaban impactados por su cambio, sin embargo sus padres estaban ahora felices de tenerlo de vuelta. Él se encerró en su cuarto y no salió en varios días.

En las noches lo escuchaba con esa voz tan hermosa y ahora musical y aterciopelada, hablar sin descanso hasta que amanecía. Yo no me atrevía a entrar. Sin embargo dejaba la charola de la comida en una mesita junto a la recamara.

Cierta vez, una vez que todo volvió un poco a la normalidad. El señor Edward me mandó llamar en la noche, temblando fui hasta su recamara y toque suavemente la puerta.

-Adelante-su voz tan varonil siempre me estremecía. Entré. Y me coloqué junto a la puerta.

-Dime una cosa-me dijo de manera suave pero peligrosa.

-¿Si, señor?

-¿Desde cuando sabias que Rosalie y Emmett se veían a escondidas?-el miedo era superior, tenia que contestar. Me había salvado de ellos pero no de él. Era momento de pagar. Y sabía que seria una muy fuerte golpiza.

-Días antes de la boda, mi señor-agache mi cabeza en señal de sumisión.

-¿Y no dijiste nada?-Ahora dos manos de hierro, duras y frías me atenazaban por los brazos y me volvió a zarandear. Estaba muerta de miedo.

-Lo siento, lo siento mucho, yo quería decirle al señor Carlisle, pero no pude.-mientras sus manos se cerraban con más fuerza y definitivamente me estaba haciendo daño.

-Eres una imbécil, ¡mírame a los ojos cuando te hable!-su voz metálica e iracunda sonó en el cuarto como un fuetazo en mi rostro.

-¡No puedo señor! ¡No puedo!-le grité tratando de zafarme de sus manos y ahora llorando de dolor.

-Una de sus manos soltó mi brazo derecho y me tomó fuertemente de la mandíbula y me expuso el rostro hacia él.-Escuché un jadeo y luego me soltó, caí al piso haciéndome ovillo de inmediato. No tenía escapatoria.

-¿ERES...CIEGA?-Su voz temblaba al pronunciar las palabras.

-Si, señor, desde los cinco años, cuando mi madre murió. ¡Perdóneme por favor, perdóneme! Le juro que yo quería decirle al señor Carlisle…-su voz atronadora ahora me hizo callar.

-¡Vete! ¡VETE DE AQUÍ!-me levanté de prisa y casi choqué con la puerta y salí de ahí.


Esa si que no se la esperaban, verdad? jejeje.

Mil besos a todas ustedes, cuídense mucho y mil gracias por comentar.

Bella Cullen H.

bueno agradezco a cada una de ustedes que me han dejado comentario y las que no están inscritas como: maria y greek cullen. Besos chicas lindas, mil gracias