Disclaimer: El universo de Crepúsculo no me pertenece, ya que es propiedad de Sthepanie Meyer. La trama es mía al igual que algunos personajes creados por mi. Y el fic es sin ánimo de lucro, sólo para entretener a los lectores.
Cap. 8 DESOLACION.
-¿No te duele el pie?-comentó con voz asombrada, negué con la cabeza. Si me dolía porque los zapatos que usaba me lastimaban, pero no quería dar molestias a nadie. Las ampollas eran grandes y dolorosas, pero sus manos me trajeron un alivio delicioso e inmediato.
-Me estas mintiendo. Lo pasaré por hoy. Vete a dormir.-supe que él sabia que le mentía y me ruboricé sin evitarlo y salí de ahí con la bandeja de comida.
Al día siguiente estaba en mis actividades de siempre. El día transcurrió sin ningún contratiempo y oscurecía, yo cada día ansiaba más y más la noche, porque era cuando platicaba con el señor Edward. Adoraba su voz, y me imaginaba mil fantasías junto a él. Era caballeroso y platicaba muchísimas cosas, las describía tan bien que casi podía verlas y sentirme en esos lugares que describía con tal precisión. Era mi ángel personal, era tan amable conmigo. No importaba que en el día terminara molida eso no impedía que disfrutara de su presencia.
Al llegar a la recamara la puerta estaba abierta. Pasé y dejé la charola en la mesa de siempre. El silencio me recibió, pero yo sabía que estaba ahí.
-Buenas noches señor Edward-un suspiro de frustración se dejó oír. Sonreí.
-¿Cómo logras saber que aquí estoy si no hago el menor de los ruidos?- su voz denotaba intriga
-Pues es muy fácil… Su olor. Huele...muy bien.- Me ruboricé y no dije más. Estaba diciendo cosas de más.
-¡Ah!, ahora me lo explico todo.-murmuró complacido.-Sus pasos sigilosos se acercaron a mi y tomó mi mano, al momento de su contacto nuevamente sentí una extraña sensación que me invadió por completo, era tan extraña porque su simple contacto era capaz de hacerme sentir de una manera como jamás me había sentido, ansiosa, impaciente… y feliz, me acercó a su cama y tomó mis manos dejándolas sobre un objeto que pronto reconocí por el tacto.
Me sentí abochornada y dejé las cosas de nuevo en la cama, di un paso atrás sonrojada violentamente y mis manos volaron a mi espalda ocultándose.
-¿No te gustan?-su voz sonaba preocupada y algo sorprendida.
-Yo...yo...no debo. No puedo aceptarlo.-estaba abochornada, mientras sentí su deliciosa respiración en mi rostro y entonces algo en mi cambió. Unas lágrimas traicioneras brotaron de mis ojos, seguía sintiendo su respiración cerca, muy cerca de mí. Di media vuelta y salí apresuradamente de la habitación.
-Bella, espera…-su voz se dejó oír. Sin embargo no me detuve, casi corrí hasta llegar a mi recamara. Pegada materialmente a la pared para no caer. Ahí me senté en mi cama y di rienda suelta a mis lágrimas.
Por fin había descubierto lo que durante tanto tiempo no supe reconocer. Algo cálido en mi pecho surgía siempre que pensaba en él. Una sensación de paz y alegría me recorría cada que estaba junto a él. ¡Lo amaba! Lo amaba con toda mi alma. Y eso era muy doloroso. Por el simple hecho de que una simple sirvienta y ciega no tenia nada bueno que ofrecerle. Nunca seria digna de él.
Mis lágrimas surgieron a raudales, unas tras otras en un infinito río de tristeza y desolación. No había la menor oportunidad de llegar a algo con él. Él era un señor, tenia educación, tenia muchas cosas que un hombre rico podría aspirar. El amanecer me sorprendió y con el un nuevo día. Sin ánimos me levanté para cumplir mis tareas.
Hola chicas lindas y preciosas que leen mis fics, nueva semana nuevos capitulos. Bueno solo queria aclarar un detalle, el Braille fue creado a mediados del siglo XIX y puede encajar perfectamente en la historia, además Edward es muy inteligente, pero Bella tambien lo es...
Mil besos a todas ustedes, cuídense mucho y mil gracias por comentar.
Bella Cullen H.
bueno agradezco a cada una de ustedes que me han dejado comentario y las que no están inscritas como: Estrella, mil gracias por el comentario preciosa.
besos
