Disclaimer: El universo de Crepúsculo no me pertenece, ya que es propiedad de Sthepanie Meyer. La trama es mía al igual que algunos personajes creados por mi. Y el fic es sin ánimo de lucro, sólo para entretener a los lectores.
Cap.9 REGALOS
Ya estaba realizando mis tareas era más de medio día y el sol me daba de lleno en el cuerpo, pues estaba en el patio llevando agua para la cocina. Lu me gritó desde la cocina.
-Bella, ven acá, pronto.-de inmediato fui hacia la cocina.
-El señor Edward pidió una jarra de agua, por favor llévasela de inmediato.-la voz de Lu dejaba denotar su miedo al señor Edward, la mayoría le temía. Yo no sabía porqué, él era tan dulce y bueno.
-Por favor Lu, ve tú. Yo haré lo que estas haciendo, pero por favor ve tú.-mi suplica dejo sorprendida a Lu.
-¿Te hizo daño el señor Edward?- su voz mostró sospecha al ver mi rostro desde temprano con los ojos hinchados de llorar. Y su enojo me hizo aclarar las cosas.
-No, Lu. Jamás me ha hecho nada, pero no quiero ir por favor.-Tanto le rogué que tuvo que acceder. No tardó ni diez minutos cuando llegó jadeando.
-Bella, el señor...te llama a ti. No quiere que vaya nadie más que tú ó se pondrá furioso.-no podía desobedecer. Tomé aire y con gesto abatido salí de la cocina hacia su recamara. Toqué suavemente.
-Pasa-su voz no denotaba ningún sentimiento, eso me asustó. Entré con la cabeza agachada.
Sentí sus pasos dirigirse a mi. Empecé a temblar involuntariamente. Se detuvo en cuanto lo notó.
-¿Te pasa algo? ¿Acaso te he ofendido?-su voz ahora era diferente, suave, aterciopelada, imperiosa.
-No señor Edward, jamás.-sus pasos de nuevo llegaron hasta mi.
-¿Porque te fuiste así? ¿No te gustó lo que te di?-me quedé muda, no sabia que contestar. En definitiva estaba presa de mis propios sentimientos y sentir su dulce aliento en mi rostro confundía mi mente y dispersaba mis ideas. Abrí la boca y la volví a cerrar.
-Acéptalos por favor.- sus suaves y frías manos me llevaron de vuelta hacia la cama y me depositaron unos objetos en ellas.
-Yo, le agradezco señor Edward. No debe molestarse en mí.
-No es molestia Bella, no quiero volver a ver tus pies lastimados. ¿Por qué no dijiste nada?-esperaba mi respuesta y yo no quería darla. Sin embargo se empeñó en guardar silencio hasta que yo hablara.
-Es lo menos que me merezco señor-mi respuesta lo debió dejar perplejo pues no escuché nada, sólo su respiración agitada, muestra de su enfado.
-¿Cómo que "es lo que mereces"? Aclara eso por favor.-no tenia caso mentir, así que dejé que las palabras fluyeran de mi boca.
-Si señor Edward, es lo menos que merezco por haberle hecho tanto daño. Nunca quise que nadie de la familia sufriera y sin embargo mi silencio los daño terriblemente. Por eso merezco todo esto y más.-Nuevamente la respiración se detuvo y se agitó intempestivamente.
-¿Estas loca, chiquilla? Tú no tuviste culpa de nada. ¿Eres tonta o qué? El engaño no lo hiciste tú, sino ellos-su voz se apagó y el coraje subía de tono en sus palabras.
-Tú no les dijiste que me traicionaran, ni les pediste que huyeran como delincuentes. No quiero volver a oír que dices eso. No quiero que pienses eso ¿Me entendiste Bella? No fue tu culpa.-Ahora de nuevo sus manos estaban en mis brazos pero sin lastimarme. Su toque gélido me hacia estremecer. Sus palabras eran un bálsamo para mi alma torturada y trajo con ellas paz y alivio a mi corazón. Su voz siempre me aliviaba. Aunque la otra tortura continuara lenta e inexorablemente quemándome por dentro.
-Gracias señor Edward-le agradecí mientras de nuevo volvía a colocar las cosas en mis manos.
-Quiero que las uses. Y si no te quedan ó te lastiman avísame y las cambiaré, ¿entendido?-Sus dedos recogieron un mechón de mis cabellos que estaban sobre mi rostro y lo colocó detrás de mi oreja. De inmediato un rubor coloreó mis mejillas y bajé el rostro.
-Gracias-y me di media vuelta y salí. Iba con sentimientos encontrados felicidad y dolor, alegría y tristeza, gozo y pena. Todo se mezclaba como un caleidoscopio multicolor, dejando a veces la pena, a veces la alegría y sin embargo no podía evitar escuchar la voz del señor Edward en mi mente una y otra vez.
Al llegar a mi habitación, me probé los regalos, era ropa y zapatos nuevos, muy suaves, que al caminar yo sentía que caminaba sobre algodones. En la noche nuevamente a pesar de mi dolor y mi pena, volví a llevar el café. Llevaba mi ropa nueva y mis zapatos y había cepillado con cuidado mi cabello y lavado mi cara.
-Entra-su suave voz se dejó escuchar. Entré con la charola y la dejé sobre la mesa.
-Veo que te quedó todo bien...muy bien.-su voz era una caricia, y me sentía a su merced.
-Gracias de nuevo señor Edward-Sus manos tomaron mi mano y me dio una vuelta para apreciar la ropa
-Si. Muy bien-sus palabras estaban cargadas de alegría.
Hola chicas lindas y preciosas que leen mis fics, nueva semana nuevos capitulos. Esta semana no voy a poder subir muchos capitulos, entiendanme y disculpenme, en cuanto los tenga, los subo de inmediato, lo más seguro es que sea el proximo lunes.
Mil besos a todas ustedes, cuídense mucho y mil gracias por comentar.
Bella Cullen H.
bueno agradezco a cada una de ustedes que me han dejado comentario y las que no están inscritas como:Estrella, tatis (nena hermosa necesito tu correo)
