¡Holaa! Disculpenme por tardar tanto en actualizar la historia, y también disculpenme por los capítulos cortos, desde el capítulo 5 comienzan los largos, gracias por los review me inspiran a seguir escribiendo.
Capítulo 4.
Ya habían pasado unas semanas desde que Sesshomaru me besó. En todos esos días no había dejado de pensar en él.
Kagome estos días has estado muy extraña, ¿estás bien? - Me preguntó Shippo. Él pequeño kitsune tenía razón, yo ya no era la misma desde que sucedió "eso" con Sesshomaru y se siguía así todoa iban a darse cuenta de que algo pasó ese día.
- Estoy bien pequeño Shippo - Sonreí y luego le acaricie la cabecita mientras este se subía a mi hombro. - Solo estoy algo distraída por los exámenes nada más.-
- Bueno.- El más pequeño sonrió, todos juntos seguímos caminando hasta que escuchamos una extraña voz.
- Amo bonito ¿cuándo nos detendremos a descanzar? - Oh no.
- Si amo Sesshomaru el señor Jaken y yo estamos cansados. -
Y luego de eso nos encontramos cara a cara con ellos.
Jaken me miró algo molesto y a la vez curioso, supongo que quería saber que era lo qué había pasado el día que nos encontró desnudos y besandonos a su amo y a mí.
Sesshomaru me miró fijamente, me ponía los nervios de punta y hacía que mi corazón latiera de manera anormal. Este luego miró a Inuyasha quién lo miraba enojado mientras sacaba a colmillo de acero.
- ¿Qué quieres estúpido híbrido? - Miró mal a Inuyasha quien ya tenía a Colmillo de acero fuera.
- ¡Cállate y pelea cobarde! - Gritó Inuyasha corriendo hacía él mientras daba su primer ataque con viento cortante, rápidamente Sesshomaru empuñó su espada comenzando así una nueva pelea.
Tras unos minutos Inuyasha ya estaba completamente herido pero ninguno de los dos pensaba parar y si seguían así Inuyasha terminaría muerto, así que miré de manera desafiante a Sesshomaru cuando logramos cruzar miradas, me acerqué a ellos y grité "abajo" con toda la fuerza que me permitieron mis pulmones, al instante Inuyasha cayó estrellandose contra el suelo, Sesshomaru guardó su espada, luego me miró fijamente a los ojos para luego comenzar a alejarse con Jaken y Rin.
- ¡¿Pero qué te pasa Kagome?! ¡¿Porqué hiciste eso?! ¡Lo dejaste escapar! - Me gritó el mal agradecido de Inuyasha mientras despegaba su muy herido cuerpo de la tirra.
- ¡¿Qué lo dejé escapar?! ¡Mejor agradece porque si seguían peleando él te hubiera matado! ¡¿Aunque sabes qué?! ¡Habría preferido qué el acabara contigo a tener que estar soportando tus gritos! ¡Mal agradecido! - Grité muy enojada mientras empezaba a caminar alejándome de él, logre escuchar unos comentarios como "Eres un tonto Inuyasha" "Ella solo te ayudaba" por parte de los demás, yo seguí caminando con unas lágrimas de furia en mis ojos, llegué hasta lo profundo del bosque y me senté en una piedra a llorar nuevamente por el estúpido de Inuyasha, por suerte esta vez si había traído mi arco y mis flechas.
- Hmp. - Escuché, al darme vuelta me econtré con la mirada ambar de Sesshomaru.
- ¿Qué quieres? - Pregunté sin verlo a la cara mientras secaba mis lágrimas ya que no me gusta que Sesshomaru me llame inútil o debil o cosas así.
- Que dejes de llorar. - Dijo serio, me sorprendí un poco, luego sentí unos brazos rodearme la cintura y la cabeza de Sessomaru sobre la mía, al principio me sorprendí mucho, pero luego me relajé en sus brazos y apoyé mi cabeza en su pecho volviendo a llorar, el me acariciaba la espalda y la cabeza, se sentía tan bien que dejé de llorar y lo abracé también.
Luego de mucho tiempo abrazados, la verdad no tengo ni la menor idea de cuanto tiempo estuvimos abrazados, el me tomó por los hombros y me alejó un poco de él, solo para verme a la cara y por primera vez en mi vida, lo miré sonreír.
- No quiero que vuelvas a llorar por él. ¿Entiendes miko? o tendré que matarlo.-
Una pequeña sonrisa apareció en mí.
- No volveré a hacerlo y me llamo Kagome no miko. - Sonreí un poco y luego volvimos a abrazarnos duranto unos minutos más. - Tengo que irme Sesshomaru. - Le dije alejandome lentamente de él.
Me miró con el ceño fruncido.
- ¿Porqué quieres irte? - Me miró un poco desilucionado.
- Ni quiero preocupar a Inuyasha.
Tras lo último que dije el me soltó y se levantó rápidamente.
- Pues vete. - Luego de eso desapareció entre los árboles.
No tenía idea del porqué actuaba así de frío ahora, es como si toda la calidez y amor que tenía hace unos minutos atrás se hubiera congelado de nuevo al mencionar a Inuyasha. Me lastimaba que actuara así, ya que con tanto amor que me transmitía raras veces, empezaba a amarlo también y no quería eso, suficiente había sufrido ya por Inuyasha, no quería seguir sufriendo.
Sin perder más el tiempo y dejando de pensar tanto, me levanté de la roca y empecé a caminar buscando la aldea o algún ser vivo que me ayudara.
Caminé y caminé pero no encontraba nada, eran ya al rededor de las doce de la noche o más, ya que estaba todo oscuro y lo único que brillaba era la luna y las hermosas estrellas, cansada de tanto caminar y casi muerta del sueño me senté en el suelo y me quedé dormida.
Al día siguiente, al despertar desperté en un fundón y en la aldea de Kaede, demasiado extrañada ya que, según mis recuerdos me había quedado dormida en el bosque, o ¿habrá sido todo un sueño y por esa razón extrañamente había estado con Sesshomaru? me levanté del fundón y salí, fuera de la cabaña estaba Sango junto a Shippo y Kirara, así que me acerqué a ellos.
- Buenos días. - Saludé sentandome al lado de ellos.
- Kagome que bien que despertaste.- Me abrazó Shippo y Kirara se acercó a mi.
- Buenos días Kagome. - Me sonrió Sango.
- Tengo una pregunta. - Sonreí y los tres me miraron esperando mi pregunta. - ¿Qué pasó ayer?
Sango sonrió.
- Creí que sería algo más díficil. - Contestó Shippo.
- Bueno, luego de irte enojada por culpa de Inuyasha no volviste, así que todos y principalmente Inuyasha nos preocupamos, pero Miroku insistió en que solo necesitabas tiempo para pensar, así que nos fuimos a la aldea, en la noche la preocupación fue más grande, así que Inuyasha decidió salir a buscarte pero no te encontró así que regreso muy triste y preocupado, pero cuando estaba por entrar a la cabaña sintió tu olor y corrió a buscarte, te encontró dormida frente a la cabaña de Kaede, tenías puesto una manta en el cuerpo, Inuyasha te trajo aquí y así pasó todo. - Me miró algo curiosa. - ¿Porqué la pregunta?
- Por nada. - Sonreí. - Gracias Sango.
- No hay de qué, amiga. - Sonrió.
Continuará.
¡Heyy! Me encantaría que dejaran un comentario diciendome que tal les pareció el capítulo, muchas gracias por el apoyo y por leer este libro.
También si quieren podrían darme ideas para más adelante, las aceptaré todas.
Disculpen nuevamente por no actualizar.
Gracias, nos leemos luego.
