Capítulo 6.

N/A

la historia uevamente es narrada por Kagome.

Todo este tiempo no había parado de pensar en Sesshomaru, en la manera en la que me abrazó, todas las cosas que me dijo y como se comportó cuando le dije que me iría.

Desde ese día hasta hoy, que han pasado dos semanas y media no lo he vuelto a ver, por otro lado Inuyasha sigue saliendo por las noches a buscar a Kikyo, según él es secreto, pero es obvio que todos lo saben, lo extraño de esto es que ya no me duele saberlo.

Nuevamente la imagen de Sesshomaru abrazandome volvió a mi mente, dejé escapar un pequeño suspiro que, todos escucharon ya que estabamos sentados en una cabaña en completo silencio.

- ¿Pasó algo Kagomesita? - Preguntó Shippo e Inuyasha soltó una carcajada.

- ¿Kagomesita? ¡Que ridículo! - Inuyasha soltó otra carcajada y yo lo miré muy molesta.

- ¡Kagome Inuyasha me está molestaaaaando! - Gritó Shippo llorando, Inuyasha dejó de reir de inmediato al ver mi sonrisa con malisia, estuve esperando a que Inuyasha hiciera algo malo paro poder sentarlo.

- Inuyasha... - Dije inhalando aire.

- Ay... Kagomesita... - Respondió Inuyasha asustado.

- ¡Abajo! ¡Abajo! ¡Abajo! - Grité, el orejas de perro se estampó contra el suelo y el kitsune rió.

- Ahí lo tienes perro tonto. - Se burló Shippo sacándole la lengua, pero el pobrecito se llevó un buen zape en su cabeza por parte del hanyou.

Reí, todos reímos. Luego de eso nos fuimos a dormir.

De un momento a otro abrí los ojos ya que no podía dormir por más que lo intentara, para mi enorme sorpresa Inuyasha no se había ido con Kikyo, seguía dormido sentado a mi par con los brazos cruzados y su colmillo de acero en sus piernas.

sonreí y sigilosamente salí de la cabaña, me senté con las piernas dobladas y las abracé con mis brazos, miré las estrellas, era una vista completamente hermosa, en la época actual ya no se podían apreciar las estrellas debido a la contaminación, suspiré.

Rato despues me sentí observada por una pesada mirada, giré la cabeza y me encontré con la mirada ambar que se estaba ganando mi corazón que me miraba como si fuera la creación más hermosa.

Sesshomaru.

- Sesshomaru... - Sonreí ligeramente.

- Miko. - Respondió como saludo y se acercó a mí, se sentó al lado mío, diría que jamás había estado así de cerca de el sin tener que estarnos besando o abrazando.

- ¿Qué hacías aquí? Creí que odiabas a los humanos. - Lo miré aún sin dejar de abrazar mis piernas.

- Y los odio. - Aclaró. - Solo quería verte miko.

Me sonrojé un poco.

- ¿Ve-verme? - Lo miré y él asintió.

- ¿Te han dicho que te ves hermosa a la luz de la luna? - Se acercó más a mí quedando a escasos centimetros de mis labios.

Me sonrojé aún más, el lord del oeste, el más poderoso y cruel youkai, el que odia a los humanos, acababa de decirme hermosa a mí, a una humana, sonreí y le respondí.

- ¿Y a ti te han dicho que eres el youkai más podereso y hermoso? - Sonreí, él también sonrió, su sonrísa era de esas que provocaban que tu corazón latiera súper rápido, de las que provocaba una sensación perfecta, de las que te enamoran...

Él me tomó de las mejillas y me besó, está vez el beso fue lento, mágico, perfecto, cálido, lleno de sentimientos, yo pasé mis brazos por su cuello apegandonos más, quería que este momento fuera eterno, y así se sentía, sentía que solo eramos él y yo nada más, en mis pensamientos no existía Inuyasha, ni Naraku, ni la perla de Shikon, ni los exámenes, nada ni nadie, solo Sesshomaru.

Nos separamos por falta de aire, su rostro nuevamente quedó muy cerca del mío, dirigí mi mirada a sus hermosos ojos ambar que me miraban con amor, su mirada fría se había convertido en una cálida que brillaba a la luz de las estrellas de una manera hipnotizante, una de sus manos llegó a mis mejillas, con una de sus garras acarició mi rostro con cuidado, como si mi rostro se tratace de una hermosa figura de cristal que con el más mínimo rose se quebraría, sus labios, oh Kami estos estaban entreabiertos, sus dulces labios que acarician los míos con amor y pasión a la vez, eran una de las cosas más hermosas de mi youkai, Mi Sesshomaru, y cabe destacar que Sesshomaru es perfecto todo de él, su mirada recorría toda mi cara, era una sensación hermosa y para nada incómoda, no pude aguntarme más y nuevamente acerqué mis labios a los de él, él comprendió que quería más de sus cálidos besos y no tardó en besarme otra vez, sus mágicos besos me llevan a otra dimensión, o algo así lo siento yo, nuestras bocas bailaban a un compás hermoso y perfecto, su lengua recorría toda mi boca, y mi lengua la suya, por veces estas se encontraban y comenzaba un baile de lenguas perfecto, tan único, sin duda Sesshomaru daba los mejores besos.

Nos separamos nuevamente y él me abrazó, le correspondí al instante.

Todas mis dudas fueron respondidas, me enamoré de Sesshomaru.

Y otra vez estaba cayendo en un profundo avismo en el cual solo habían dos opciones; La primera era ser correspondida a mi amor y ser salvada de caer al fondo y la segunda llegar al fondo del avismo con el corazón partido a la mitad nuevamente.

Y como si el youkai me hubiera leído la mente me dio un corto pero lleno de amor beso, luego me abrazó y besó mi frente.

- Yo no te dejaré como el inútil de Inuyasha, Mi Kagome.

Sonreí con toda la felicidad de mi alma y corazón y lo abracé y besé.

- Ni yo a ti, Mi Sesshomaru.

Él sonrío tan feliz o tal vez aún más feliz que yo, esto era tan perfecto, casi irreal.

- Y no quiero verte cerca del híbrido, ¿entiendes? -

Oh Kami, él era aún más celoso y posesivo que Inuyasha.

- Es imposible. - Noté como frunció el ceño. - Busco los fragmentos con él lo sabes y no puedo sola.

- ¡Pues ven conmigo! - Respondió de inmediato tomando mi mano mientras la apretaba, podría jurar que estaba nervioso, me sorprendió un poco y a pesar de que la idea de ir con él me encantaba no podía dejar a mis amigos de lado.

- Sesshomaru yo... - No logré terminar ya que la puerta n/a1 se abrió tras de nosotros dejando ver a Miroku salir, solté la mano de Sesshomaru de inmediato y me sonrojé.

- Pero... ¡¿Qué?! - Gritó Miroku casi en estado de shock, yo hice un ademán para que se callara y Sesshomaru se levantó del suelo y lo miró con el ceño fruncido.

- No intervengas monje. - Dijo Sesshomaru y luego se fue, no sin antes dedicarme una ligera sonrisa.

Continuará.

¡Heyy! Creo que este es uno de los capítulos más románticos del libro.

Por otro lado Kagome ya sabe lo que siente por Sesshomaru :3

n/a1: Recuerden que estaban frente a la cabaña pero por la parte trasera de esta y en el tipo de cabaña que utilizaban puertas.

Espero que les haya gustado, mua, mua.