Disclaimer: El universo de Crepúsculo no me pertenece, ya que es propiedad de Sthepanie Meyer. La trama es mía al igual que algunos personajes creados por mi. Y el fic es sin ánimo de lucro, sólo para entretener a los lectores.
Cap.17 TESTAMENTO
-¡Ella es inocente!-era la voz del carcelero. Además iba más gente con él. Escuché la maldición que dijo Kathleen en voz baja, mientras entre la muchedumbre se abrían paso varias personas.
El juez tuvo a bien escucharlos, pues no tenia quien me defendiera. Además el Juez era un hombre entrado en años, pero justo. Algo casi imposible de encontrar, pues la mayoria se dejaba llevar por la codicia.
-Señor Juez, debo decir que estoy en una situación muy precaria, pero no seré culpable de acusar injustamente a esta joven.-Puso la bolsa de monedas en la mesa del Juez.-Estas monedas me las dio la Señora Kathleen, quien me amenazó bajo pena de quitarme lo poco que tengo, y mandar a golpear a mis hijos para maltratar y retener a toda costa a la señorita Isabella, ella es inocente.
-¡Es un ardid en mi contra señor juez! ¿No lo ve? Que casualidad que ahora salen los defensores de esta ciega. ¿Cuánto te va a pagar carcelero? No son mas que trucos baratos para poder salir y librarse de su justo castigo.-gritó la infame mujer ante los testigos quienes murmuraban mientras el carcelero los miraba enojado.
-Eso es mentira Señora Kathleen, usted fue quien envenenó a la señora Olive. Si callamos fue por miedo, pero no permitiremos que una inocente pague por su crimen y su ambición desmedida…-quien había hablado era la cocinera de la casa de la señora Olive, al igual que los demás sirvientes. Todos ellos estaban ahí, y estaban declarando a mi favor.
El juez estuvo escuchándolos a pesar de las protestas de la malvada mujer. Y cuando estaba a punto de dar su fallo llegó una persona más.
-Su señoría, disculpe el retraso, pero acabo de terminar el papeleo y traigo algo que ayudara a este caso.-Kathleen perdió el color, por lo que mencionó el carcelero al ver al abogado de la Señora Olive.
Empezó a leer con el permiso del juez, el testamento de la Señora Olive. Todos guardamos silencio. No se escuchaba más que la voz del abogado. Y cuando llegó a cierta parte:
Y declaro que todos mis bienes y posesiones las heredo a: Isabella Swan. Como única heredera. Y pase lo que pase, no quiero que ni un céntimo sea para Kathleen, mi sobrina, esa arpía es capaz de cualquier cosa por dinero. Así que si desea quedarse con mi fortuna, esta equivocada. Doy por sentado y en presencia de varios doctores que están en pleno uso de mis facultades mentales, no hay impedimento para proceder con dicho testamento. Isabella se ha ganado el afecto de todos por su bondad y dulzura. Este es un pequeño reconocimiento a la alegría que trajo a mi vida…-El juez miró con severidad a Kathleen quien ya estaba pálida y se había ido acercando a la salida.
-¡Arresten a la Señora Kathleen!-agregó el juez con severidad.-Varios guardias la atraparon en medio de sus gritos y rabia.
-Declaro a Isabella Swan inocente de todo cargo y queda en libertad.-grité de emoción y varios brazos me llevaban a no sé donde. Poco después estaba en casa de mi protectora y por fin lloré de amargura ante su lecho vacío. Al día siguiente llegó el abogado para darme posesión de la fortuna de la señora Olive.
-¿Para que quiero yo todo esto, si no esta la Señora Olive conmigo? ¿Acaso puede el dinero resarcir una vida? ¿Puede acaso dar alegría cuando el corazón esta inflamado de dolor?-El Abogado se apenó ante la situación. Y tambien se asombró cuando le dije que podia poner mi nombre, aunque con simbolos, lo que le dejó sorprendido, pero él ya tenia conocimiento del sistema Braille que era una maravilla para nosotros los ciegos, y era muy escasa la información que podiamos obtener, pues apenas estaba tomando auge.
Ahora la situación era muy diferente. Días después pude darle dinero al carcelero para que atendiera a su esposa y que alimentara a sus hijos. Le sobró para poder volver a su antiguo trabajo. Y todas las tardes pasaba a visitarme. Su esposa mejoraba rápidamente y eso me alegraba mucho, era como retribuir a la señora Olive lo que no pude hacer por ella encerrada en la cárcel.
En otro lugar, lejos de ahí.
-¡Demonios! ¿Dónde estas Bella?-era la constante pregunta de Edward que ya había recorrido muchísimos lugares y no había encontrado rastro de ella. Sentado en la orilla de una cueva, en el día, miraba hacia la arboleda y evocaba la imagen de la chiquilla.
-Si supieras cuanta falta me haces Bella-era verdad. Después de la primera noche sin ella, se dio cuenta de que la extrañaba demasiado y que algo había cambiado. Recordó como la conoció, las veces que le gritó, cuando se dio cuenta de su ceguera, y al final cuando le compró la ropa, era increíble que una chica tan bella se envolviera en harapos como ella lo hacia. Y él queria cambiar eso.
Siempre que podía la observaba trabajar y nunca la vio con fastidio, ni enojada y más aún, llegaba la noche y ella acudía a él. Era la única que no le temía. Disfrutaba enormemente de su compañía, de su platica. Y cuando la vio por fin como lo que era: una mujer. No pudo resistir caer hechizado ante ella. Ahora con todo este tiempo sin ella, descubrió lo que tantas veces tomó a manera de nostalgia. Estaba profundamente enamorado de Bella.
Esa chiquilla le había robado el corazón, de una manera pacifica, tranquila y sin que se diera cuenta. No había sido la pasión avasalladora que había sentido en su tiempo por Rosalie y eso le dejó perplejo. En realidad sólo se había apasionado por Rose, por su cuerpo, por su hermosura tan explosiva. Pero Bella, ella era lo contrario, era de una hermosura serena, pero no por ello menos hermosa, se podria decir, que Bella, era superior en todo a Rosalie, porque ella sabia lo que era el sufrimiento, y porque a pesar de ello, nunca se dejó vencer. Su tezón por seguir adelante, su preocupación por él, le daba ternura. ¿Cómo era posible que semejante ángel sufriera todo lo que ella pasó? Ese era tambien parte de su encanto.
Bella nunca chantajeba a nadie con su ceguera, era dolorosamente independiente. Edward queria protegerla, queria llenarla de amor, que no volviera a sufrir. Por eso tenia que encontrarla, tenia que hacerle saber, a pesar de sus propios miedos, que la amaba. Y rogaba a los cielos por encontrarla pronto. Y más aún, que ella estuviera bien.
Espero les guste el capitulo, ya saben dejen comentarios por favor que eso me hace feliz y no les quita mucho tiempo.
Mil gracias a:RociodePeru, maidharu28, Roxy, estrella, elsa. mil gracias por comentar hermosas.
Besos
