Disclaimer: El universo de Crepúsculo no me pertenece, ya que es propiedad de Sthepanie Meyer. La trama es mía al igual que algunos personajes creados por mi. Y el fic es sin ánimo de lucro, sólo para entretener a los lectores.

Cap.32 ENCUENTRO CON LA MUERTE.

Conforme avanzaba la visión se iba haciendo más perfecta, más nítida. Era ella, ¡era mi Bella! El momento me dejó impactado. Su belleza era única, y con su dulce e inigualable aroma, otros mas se combinaron haciéndome gruñir de furia. El rostro de mi hermosa Bella denotaba angustia, sofocación, y sobre todo pánico. Claro que debía tener pánico. Ese aroma mezclado, era algo que me ponía en tensión absoluta y preparaba mis músculos para la lucha. Faltaba poco mas de un kilómetro para llegar a ella. Me había quedado estático y fue cuando comprendí todo.

Un mozalbete abrazó a Bella y ella se aferró a él como su tabla de salvación. Al siguiente momento, un disparo rompió la secuencia de movimiento y ambos cayeron al suelo. Varios disparos mas sonaron mientras los gritos se fueron apagando. Sólo en ese momento reaccioné.

"Van a desear la muerte muy pronto y no se las daré"—con ese pensamiento me dirigí velozmente hacia ellos. Entonces lo vi, ahí estaba el infeliz que había secuestrado a mi Bella, su mismo aroma. Jalaba a mi Bella mientras ella luchaba con encono, un golpe a su rostro la dejó inconsciente y entonces todo se volvió rojo para mí.

¡Maldito bastardo!—cuando escuchó mi voz, ya lo tenía sujeto de un brazo, mientras comenzaba a gritar pidiendo ayuda. Una escopeta se recargo en mi nuca y el tipejo comenzó a reír cínicamente creyendo tener la suerte de su lado. ¡Qué equivocado estaba!

—¡Suéltame idiota! no tienes porqué meterte, es mi esposa y se fugaba con su amante, tengo testigos.—Los amigos de él rieron de su estupidez, mientras yo, ya había repasado todo lo que les haría a cada uno de ellos.

—No mientas rata asquerosa, Rosalie te pagó para que la secuestraras, ella es mi prometida.—al decir estas palabras, la cara del hombre palideció, tragó saliva y después de un segundo, recuperó su aplomo.

—No importa, no vivirá para contarlo, lo mataré como a estos estúpidos chiquillos y nadie lo sabrá.—una carcajada empezó a sonar, mientras los amigos de esa sabandija reían con él.

—¡Mátalo Chase!— Sonó un disparo, y segundos después, todos estaban mudos de espanto. Ahí seguía yo de pie. Ahora era mi turno.

—Creo que no será posible que me maten. ¡Qué lástima! —Estrujé el brazo de Steve y molí sus huesos en medio de sus gritos de dolor, mientras los demás no atinaban a reaccionar. Cargaron sus armas de nuevo e intentaron disparar, pero todos fallaron, cuando se dieron cuenta de que morirían, quisieron pedir piedad. Demasiado tarde.

Ahora sólo quedaba el gusano infeliz. Se arrastraba por el suelo, llorando penosamente.

—¡Por… por favor, no me ma… tes! ¡Perdóname! Me iré y no me volverán a ver, lo juro. No volveré a molestarlos, jamás, pero por favor, ¡no me mates!— Le miré mientras suplicaba incluso quiso tocar mis zapatos, pero me alejé de él.

—¡La golpeaste, maldita bestia! La perseguiste peor que a un animal. No mereces vivir. —tomé su otra mano y la estrujé como si fuera de mazapán. Volvió a gritar de dolor. Lo dejé por unos minutos ahí, claro, le rompí las piernas, con lo que sus alaridos se multiplicaron.

Tomé a Bella entre mis brazos y cuidadosamente la alejé de ahí. La coloqué junto a la playa, poniéndola lo más cómoda posible. Cerciorándome de que estuviera bien. Y luego fui por los chiquillos que la habían ayudado. Ellos merecían todo mi respeto y ayuda, junto con gratitud.

Después se volvieron a oír mas gritos, hasta que pasado un rato, solo el silencio dominó la noche. Para cuando regresé, Bella estaba despierta, intentando ayudar al chico que olía muy peculiar, sin embargo eso no me importó. Ella estaba otra vez junto a mi. Donde debía estar.

—¿Edward?— volteó al sentir mi presencia. No podía evitarlo, ella era la única que podía hacer eso. Pero no dudo un momento en arrojarse en mis brazos que abrí de inmediato para acunarla en ellos.

—¡Te extrañé tanto! ¡Lo siento! —lágrimas se derramaban por sus mejillas, una de ellas inflamada por el golpe de esa rata miserable. Tratando de ser delicado, le acaricié su rostro, tan bello, tan perfecto. Y no pude más. La estreché contra mis brazos y me fundí en sus labios, tan dulces, tan cálidos, tan míos.

—Perdóname a mí, mi amor, no pude localizarte, estaba buscándote todo el tiempo. Yo… no sabía que… —pero su pequeña mano se posó en mis labios haciéndome callar.

—Por favor Edward, no digas nada, sólo sé que no puedo vivir sin ti. Te amo — la miré con adoración, es lo mismo que yo sentía por ella.

—Eres todo mi mundo. Sin ti no puedo vivir. Te amo Isabella, mi Bella.—y volvimos a besarnos, con desesperación, con dulzura, con ansias infinitas.— Despues de unos minutos de aquel paraíso, volvimos a la realidad. Los chicos estaban heridos y Bella me contó a grandes rasgos que ellos la habían ayudado a escapar.

—No podemos abandonarlos aquí. Les debo tanto.—Musitó con congoja mi dulce Bella.

—Ni yo los dejaría aquí, me han ayudado de manera extraordinaria y les estaré agradecido por el resto de mi vida. No te preocupes Bella, los cuidaremos.

—¡Dios mío! — susurró Bella para si, mientras yo corría con ella en brazos para llevarla al pueblo cercano y dejarla en un lugar cómodo y protegida, mientras iba por ayuda para los chiquillos.

—No te asustes Bella mía, nadie volverá a ponerte un dedo encima, y menos esa rata infeliz. —ella no estaba segura de querer preguntar, por lo que simplemente le respondí.

—Ya no molestará a nadie mas. Ni él ni ninguno de sus estúpidos secuaces. —Mi Bella comprendió al momento mis palabras. Y lo único que hizo fue pegarse más a mi.

—Gracias Edward, gracias.—ya estábamos en la posada donde la dejaría al cuidado de varias mujeres. Y después de asegurarle que todo estaba bien y que iba a ayudar a Jacob y sus amigos, me fui.

Conseguí un doctor, para esos momentos los jóvenes ya estaban en la entrada del pueblo, los llevé con sumo cuidado, porque dudaba que aunque fueran más personas conmigo, pudieran ser rápidos. El doctor los atendió con prontitud y presteza. La buena noticia era que las balas no habían tocado órganos importantes. Lo malo, que tardarían en recuperarse. Pero eso era lo de menos, yo los llevaría a mi casa, y ahí los cuidaríamos. Lo primero era telegrafiar que iba de regreso a casa.


Siento muchisimo la demora, pero por causas ajenas a mí, no podía entrar. Pido una disculpa a todas las personas lindas que leen mis historias y decirles que no abandono mis historias. Quise hacer lo que me habian sugerido. Llevé mi memoria usb a un café internet y aunque no lo crean, me la robaron. Así que estoy empezando desde el principio(todo estaba ahí y es muy frustrante que tu trabajo se borre-practicamente hablando), solo les pido que me tengan paciencia, que yo subiré mis capitulos. Y de nuevo mil gracias a todas aquellas que me enviaron sus reviews preocupadas por mi. Mil gracias. Espero esto les pueda entretener un poco, en lo que sigo escribiendo para los demas fics.

Recuerden que TODAS MIS HISTORIAS ESTAN REGISTRADAS, evítense problemas aquellos que quieran plagiar. Sólo se meterían en grandes problemas. No vale la pena, mejor escriban sus ideas y verán que es mucho mejor sus propias ideas, que problemas ajenos.

Mil gracias por comentar hermosas.