Disclaimer: El universo de Crepúsculo no me pertenece, ya que es propiedad de Sthepanie Meyer. La trama es mía al igual que algunos personajes creados por mi. Y el fic es sin ánimo de lucro, sólo para entretener a los lectores.

Cap.34 CUIDADOS.

Bella sentía que estaba en el paraíso. No había hombre más amoroso que Edward. Y no se alejaba de ella para nada. Los chicos que la habían ayudado, estuvieron de nuevo de pie al cabo de unos días, en los cuales agradecieron la ayuda y pidieron trabajo, lo que mi padre contento accedió. Sólo uno de ellos regresó para contar lo sucedido y regresaría nuevamente, ya que había quedado prendado de una chica que trabajaba como doncella.

Mientras los días transcurrían en medio de visitas y cuidados a mi Bella. El que más estaba solicito con ella era mi hermano Emmett, hasta que finalmente Bella ya más recuperada pues ya no se le notaban los golpes, y día a día su color era más hermoso en sus mejillas, nos pidió que los dejaramos a solas, mis padres y yo salimos de la recamara. Y bajamos a la sala, pude escuchar su conversación mientras mi padre corroboraba una vez más que mi madre estaba mucho mejor de salud. El regreso de Bella le ayudó muchísimo a ambas. Y no dejaban de platicar con Alice cuando se juntaban, de no ser porque le juré que no me separaría de ellas, les hubiera dado su espacio. Pero estoy demasiado preocupado y no la dejaré sola por nada. A pesar de saber que no hay peligro alguno. No pienso tentar a la suerte otra vez. Tuve que fingir que atendía a la platica con mis padres, pero la verdad, estaba al pendiente de las palabras que salían de la recamara.

—Bella, de verdad no tengo palabras que expresen lo mal que me siento. Rosalie nunca debió de hacer lo que hizo, te pido perdón por lo que ella hizo.—Un silencio y después la voz de mi amada Bella.

—No tengo nada que perdonarte Emmett, de verdad. Déjalo ya. Tú no tuviste nada que ver. No tengo rencor, lo juro. Aquí no ha pasado nada.—Gruñí, si Rosalie hubiera pasado la mitad de lo que pasó mi Bella, no hubiera estado tan tranquila, eso solo me demostraba la nobleza de la que pronto será mi esposa.

—Sé que es difícil la situación, pero te prometo que no tendrás queja de mí. —Mi hermano a veces me sorprendía, ¿cómo podía ser tan ciego con Rosalie? ¿Cómo podía seguir a su lado después de todo lo que hizo? Amor, tal vez muy profundo, tal vez retorcido, pero era amor.

—¿Crees que algún día puedas verme como un hermano?—escuché una leve sonrisa y al momento siguiente un jadeo de sorpresa, creo que Bella hizo algo que alegró en demasía a mi hermano.

—Gracias Bella, muchas gracias, eres una gran mujer, mi hermano ha tenido una suerte inmensa al encontrarte, eres una joya.—sonó un beso y luego mi hermano bajó con una sonrisa radiante.

—Es única Edward, vale lo que pesa en diamantes, no puedo decir que en oro porque no hay suficiente en la tierra para lo que ella es. Cuídala y espero que sean muy felices.—Me abrazó a pesar de mi gélido contacto. Y salió de la casa.

De nuevo estuve junto a ella y sonrió.

—Qué rápido Edward. No pasa nada —Ella podía decir muchas cosas, pero nadie la cuidaría como yo.

Mientras en la cabañita de Emmett.

—¿Ya le fuiste a rendir pleitesía a la ciega?—Emmett frunció el ceño ante ese comentario.

—Basta Rosalie, bastante han pasado los dos por tu culpa, como para aguantar tus comentarios. Has el favor de cerrar la boca.—Rosalie se sentía morir de la envidia y del rencor. Ahora que había nacido su hija, y que era una preciosidad, no dejaba de pensar el futuro prometedor para ella.

Ya vería la manera de sacar a la ciega de la familia, tenía tiempo de sobra para pensar en más planes, la ciega no se quedaría con lo de ella y su pequeña Anne. La dejaría disfrutar un corto tiempo, pero tarde o temprano Rosalie Hale sería la única que disfrutaría de la fortuna Cullen.

La bebé dormía apacible en su cunita, mientras su padre la miraba con adoración.

—Tu padre dice que es bellísima y que no hay otra como ella.—Emmett sabía por donde iba el comentario.

—Sí, mi padre está embelesado con Anne, pero quiero ver su cara cuando todos sus nietos lo rodeen. Espero no tarden mucho.— Rosalie no entendió el comentario de su esposo, y él se lo aclaró.

—Vamos Amor, dentro de poco habrá más niños Cullen por aquí. Los hijos de Alice y Jasper, y también los de Edward y Bella.—Aquello fue como una revelación para Rosalie, si había más niños, le tocaría menos fortuna a su hija, sobre todo, pensar en un hijo de Edward y de la ciega, la llenó de furia y zozobra.

"Nunca habrá prole de esa maldita ciega, de eso me encargo yo."—pensó con ira y envidia, fue hacia su pequeña hija y la acunó en sus brazos, dándole de comer.

—Es una niña muy tranquila Rose, no llora como los demás bebés.—le comentó Emmett al ver a la pequeña comer vorazmente de su madre.

—Claro es una Hale, sabe lo que quiere. Y lo que se merece.—lo miró ceñuda. —Lo que me recuerda algo Emmett. Dijiste que hablarías con tu padre para mudarnos a la casa. ¿Acaso crees que mi hija merece estar aquí? Puede enfermar, y no es justo.—Ya lo había pensado él, pero no creía que Rosalie también lo mereciera. Eso lo hablaría después con su padre. Mientras esperaría la oportunidad ideal.

Recuerden que TODAS MIS HISTORIAS ESTAN REGISTRADAS, evítense problemas aquellos que quieran plagiar. Sólo se meterían en grandes problemas. No vale la pena, mejor escriban sus ideas y verán que es mucho mejor sus propias ideas, que problemas ajenos.

Mil gracias por comentar hermosas.