Cap. 40 INCOGNITAS
Rosalie estaba supurando veneno, no pudo ni dormir a causa de pensar en que la ciega se estaría divirtiendo mientras ella estaba en la choza. Se imaginó mil escenarios lujosos, hermosos, y todo el esplendor que le correspondía a ella.
Su marido dormía profundamente y Rosalie deseo estrangularlo en ese momento.
"¿Cómo fui tan estúpida? ¿Porqué no me quedé con Edward? Debí esperar, debería haber detenido esta pasión por Emmett, pero como rayos iba a preveer que esa maldita ciega se interpondría en mi camino.
Conforme pasaban los días, su ira y odio iban aumentando. No podía ni comer sin pensar en todo lo que Edward estaría haciendo por Bella. Esos pensamientos le ahogaban cualquier destello de felicidad.
Esa tarde, Rosalie estaba en el jardín, con su hija en brazos, mientras Emmett trabajaba, Carlisle y Esme estaban ahí también pasando un rato con la preciosa bebé.
—Es tan hermosa… —comentó Esme, y por primera vez desde que Edward se había casado, sonrió feliz. Su hija era su mundo, su boleto al lujo y la abundancia, sabía que tarde o temprano sus suegros la recibirían de nuevo, por su hija, y una vez dentro, ya no saldría.
Se complació de ver como la nena que ya se sentaba solita, sonreía a sus abuelitos, haciéndolos caer en su hechizo.
Carlisle la sostuvo en sus brazos y la levantó un poco en el aire, la nena sonrió contenta.
—Es una niña tan linda, casi nunca llora, es un verdadero angelito.—comentó Esme, entonces Carlisle aunque estaba arrobado con su nieta, de pronto, la bajó lentamente y se la dio a Esme quien sorprendida la tomó en brazos y vio a su marido entrar a la mansión seguido por la mirada de Rose quien estaba intrigada, salió a los pocos minutos con su maletín.
Rose se sobresaltó terriblemente ante ello. ¿Acaso había algo malo en su hija y ella no se dio cuenta? ¿estaría enferma? Una y mil situaciones pasaron velocidad luz por su mente. Para esos momentos Carlisle guardaba sus cosas y le pedía a Esme que entrara con la bebé y la llevara a su recamara.
Ambas mujeres no dijeron nada, solo obedecieron. Al llegar, Carlisle comenzó a revisarla más a conciencia, a cada minuto Rosalie se desesperaba más. Nadie decía una palabra. Antes de que pudiera saber qué pasaba, una doncella llegó casi corriendo a darle un mensaje a Carlisle, quien le entregó la bebé a Rose y salió apresuradamente.
En otro lado, días antes, Bella era inmensamente feliz, ¿qué importaba dónde estuviera? Aunque habría que decir a favor de Edward que haberla llevado al mar, a un lugar donde era cálido, era una idea genial. Conoció la textura suave como seda de la arena de esas playas desiertas, donde sólo ellos disfrutaban de ese lugar, imaginaba que era un lugar precioso, Edward se había encargado de que conociera perfectamente el lugar, de hacerle conocer las texturas y formas de todo lo que estuviera a su alrededor. Fue algo muy curioso, el sentir el calor del sol en su cuerpo, que de verdad hiciera calor todo el día fue una agradable sorpresa. Fueron días de ensueño, pero todo empezó a cambiar al mes de estar ahí.
Algo no estaba bien en Bella, Edward lo notó después, cuando algo imposible sucedió. Un pequeño bulto crecía y se movía en el vientre de Bella, y Edward asustado como nunca antes, sabía que tenía que hacer algo y pronto. Bella se había dado cuenta que estaba embarazada y estaba feliz, radiante, pero las cosas comenzaron a complicarse. En una vorágine de prisas, se vio envuelta en los brazos de Edward quien le aseguraba que estaría bien. El regreso fue mucho muy diferente a lo que ella pensaba, Edward apresuraba al cochero para que fueran más rápido. Incluso le dijo que al paso que iban, lo mejor sería llevarla en brazos y correr. Ella no comprendía el porqué Edward se comportaba así, hasta que no pudo tolerar comida alguna, sin apetito y debilitada; con una tremenda barriga , llegaron a casa.
Edward la bajó en brazos y no la bajó hasta que llegaron a su recamara donde la depositó suavemente, como si fuera la cosa más frágil del mundo. Todo estaba de cabeza. Carlisle fue casi arrastrado por su hijo para que revisara a Bella, su padre lo sacó y dejó que Esme atendiera a Edward que solo quería saber cómo estaba Bella y que le sucedía. Nadie reparó en Rosalie que estaba en el piso de abajo, estaba ahora sumamente feliz pensando que Bella tal vez había enfermado de gravedad, que pronto moriría, esos pensamientos le trajeron mucha felicidad, incluso olvidó lo que iba a decir su suegro, porque en esos momentos había llegado Edward dejando a todos sorprendidos, no había llegado exhultante de felicidad como se había imaginado Rose, ni mucho menos ver a Bella con vestidos lujosos y sonriendo al saber que era parte de la familia. No podía negar que estaba muy sorprendida de verla tan embarazada, sin embargo, sabía que siempre había sido una mosca muerta y que los había engañado a todos, menos a ella.
Con su hija en brazos, dormidita. Paseaba Rosalie sin ánimos de salir hasta escuchar a su suegro el diagnóstico. Pasaron más de 30 minutos y Carlisle no salía. Rosalie terminó por sentarse, para ese momento Emmett había sido avisado y estaba al lado de su hermano, quien estaba desesperado.
Finalmente la puerta se abrió y salió un abatido Carlisle salió para confirmar dos cosas:
—Sí, Edward. Bella está embarazada más que obvio, pero está muy delicada. Temo lo peor. —lo demás ya no lo escuchó Rosalie, quien salió entre nubes al escuchar la mejor noticia que podía esperar. Mataba dos pájaros de un solo tiro. La mugrosa ciega y su bastardo morirían antes de que se acostumbraran al lujo. La perversa sonrisa de Rose, se vio congelada por la vista de Esme quien la estaba observando desde la escalera. Como una rata, agachó la cabeza y salió de prisa del lugar. Ahora sabía con certeza, que nada ni nadie le quitaría el lugar a ella, mucho menos a su hija. Ellas serían las dueñas de la fortuna Cullen. Tenía todo el tiempo del mundo a esperar la muerte del estorbo que había llegado con Edward. Paciencia, solo un poco de paciencia.
Cuando Emmett llegó a su choza, se sorprendió de ver a Rosalie tan bien dispuesta, con la comida ya esperándole y ella tranquila. No presagiaba nada bueno. Apenas estaba comiendo los primeros bocados cuando:
—¿Y bien ¿qué van a hacer ahora para ayudar a "Bellita la cieguita"?—Emmett dejó de comer, la comida se le había atorado en la garganta, no podía creer que Rosalie siguiera con lo mismo.
—Edward salió, en cuanto supo la respuesta que por supuesto tú ya sabes, no repetiré nada. Y ya no tengo hambre. Se levantó y salió nuevamente, pero eso a Rosalie no le afectó para nada. Era intensamente feliz.
En otro lado:
Edward corría tan rápido como podía, había dejado dormida a su esposa, mientras le había arrancado a una angustiada Esme, la promesa de que no se apartaría de su lado en ningún momento, lo que ella prometió gustosa.
Corría por el bosque, sabiendo que tenia que encontrarlo antes que algo malo le sucediera a Bella. No podía permitirlo, ella era su vida entera. Haría hasta lo imposible, agotaría todas las posibilidades, corrió como nunca. Hasta que un olor le hizo detenerse, empezó a ver el paisaje y luego de unos segundos, una sombra ya estaba junto a él.
—¡Qué gusto volver a verte Edward! —un abrazo fraternal de parte del vampiro que lo estaba inspeccionando, maravillado por el color de sus ojos. Pero Edward no tenía tiempo para eso, había cosas que arreglar, por lo que tuvo que ser directo.
—¡Garret, necesito tu ayuda! —El vampiro lo miró intrigado y permaneció en silencio, escuchando lo que Edward le decía a velocidad vampírica. Al terminar, Garret estaba más que asombrado por lo que había pasado.
—Mi amigo, lamento lo que estás pasando. Dame un poco de tiempo, sólo un poco, sé de alguien que nos puede ayudar, y que no está muy lejos de aquí. —Al ver la duda y desesperación en el rostro de Edward, Garret añadió:—Iré inmediatamente Edward, no te diré que me acompañes porque es mejor que estés junto a tu esposa. En cuanto tenga la respuesta, iré a buscarte…—Eso inquietó un poco a Edward y el vampiro lo entendió.
—¡Oh no! amigo, sabes que puedes confiar en mí, aunque me alimento de humanos, jamás dañaría a nadie de tu familia, además, estoy comenzando a ver el lado bueno al alimentarse de animales, creo que Kate está haciendo un buen trabajo conmigo.—Eso pareció tranquilizar a Edward.
—Seré discreto mi amigo.—Y partió, dejando a Edward relativamente satisfecho, por lo que dio media vuelta y regresó veloz, a casa con su amor.
Rosalie no salía de su asombro y dolor.
—Lo siento Rose, debes aceptarlo y empezar a buscar ayuda para mi nieta.—La abrazó Esme, mientras Carlisle hablaba. Tenían rato hablando en el despacho del patriarca de la familia. Y Rose no podía creerlo, no quería creerlo, Emmett se había quedado mudo de la sorpresa.
—No supe reconocer los síntomas hasta que Esme me hizo verlos con un comentario.—Carlisle miraba a Rose quien no salía de su asombro, las lágrimas comenzaron a fluir por su rostro, mientras él se llenaba de pena por ella.
—¡Eso no es cierto! ¡No es cierto! Lo que pasa es que ustedes quieren lo peor para mi, quieren desquitarse con mi hija por lo de la ciega, pero nadie tiene la culpa más que ella, ella es la única culpable, esa maldita ciega es la única culpable, ¡ella es!—Sin poder contenerse, salió del despacho llorando y maldiciendo. Emmett iba a detenerla pero su padre no lo permitió.
—Deja que lo asimile hijo. Tiene que entender que su hija nació sordomuda y nadie tiene nada que ver con eso.—Emmett lloraba en silencio y abrazó a sus padres. Lo que ninguno se imaginó es que Rosalie fuera a la recamara de Bella y Edward.
Al llegar, ni siquiera tocó, sino que entró hecha una furia, Bella estaba en la cama, tapada con las cobijas, y fue su aspecto lo que detuvo a Rosalie por la impresión que sólo duró unos segundos.
Ahí estaba Bella, casi cadavérica, sin color, y con un enorme vientre. Sus ojos estaban con tremendas ojeras y su piel antes normal, ahora parecía transparente y sin vida. La doncella que estaba a su lado, hizo una reverencia a Rose, pero ella la despidió de la recamara a gritos.
Una vez solas, se acercó a la cama, mientras Bella, gemía débilmente, apenas el día anterior el bebé le había roto un par de costillas y le dificultaba mucho respirar. No sabía que podía tramar Rosalie, pero sabía que nunca sería nada bueno.
—Me alegro verte así, ¡maldita ciega! Mereces la muerte y también tu engendro.—Bella contestó débilmente:
—¿Tanto es tu odio Rosalie? ¿Por qué? No te he hecho nada.—Rosalie se carcajeó de forma siniestra.
—Todo iba bien hasta que llegaste tú. Ojala y te mueras pronto. Deseo bailar sobre tu tumba, ¡infeliz zarrapastrosa! Tú tienes la culpa de todo, mi hija no tiene porqué estar mal, has sido tú la culpable de eso, pero esperaré a que te mueras, y te veré a ti y a tu bastardo, ambos morirán, y mi hija será feliz, porque yo le daré todo lo que merece, y tendré lo que merezco, nadie me lo arrebatará y menos tú. Contaré con impaciencia cada segundo que vivas, esperando el feliz momento de que mueras, y luego veré a Edward retorcerse de dolor por ti. Y luego se largará y me dejará todo a mi. Como debió ser desde el principio. —Su voz destilaba odio y veneno, era inútil que Bella quisiera decir algo, además estaba muy concentrada en respirar para que no le doliera tanto, que era imposible hablar.
Rosalie salió de ahí, rebozante, sintiendo el triunfo en las manos, ya se encargaría de llevar a su hija con los mejores doctores del mundo. La curarían, claro que si. Ella se encargaría de eso. Al ir bajando la escalera una breves y dolorosas punzadas en la cabeza y el rostro la hicieron detenerse. Mareada, se aferró al barandal de la escalera hasta que se sintió mejor. Un fuerte dolor en el brazo derecho le recorrió como un relámpago y desapareció. Una vez que se sintió bien, se fue a su choza, y abrazó a Anne. Cantándole canciones de cuna. Aferrada a la idea de que con dinero, todo se puede comprar, su hija no sufriría por nada.
Aunque el destino tenía deparadas otras cosas para todos.
Penúltimo capítulo, el final viene pronto.
Y como ven, regresé, no como yo quisiera, porque aún tengo problemas, sin embargo, hay cosas pendientes que deben terminar por respeto a ustedes. Y además, deseaba tanto escribir. Disculpen la tardanza, pero saben que la vida no siempre es dulce y nos pone ante obstáculos que hay que superar. Con todo y ello, estoy escribiendo de nuevo, mil gracias por leer. Gracias tambíen por todos sus reviews de apoyo, de confianza y pues, gracias. Todas ustedes están como siempre en mi corazón.
No digo más. Sólo que pronto hay final del fic. Y siguen los demás, por lo que pronto subiré capítulo de La Revancha.
