Un rayo de sol en mi alma.
Capítulo 4. La crueldad de la vida.
Pase toda la noche recostado junto a Spity, los dos dormíamos pacíficamente, ignorando por completo los ruidos nocturnos de los animales que salen durante la oscuridad de la noche, bajo la luz de la luna, por primera vez en mucho tiempo, pese a no ser el sitio más cómodo para dormir, aun así, dormí tranquilamente. Me quede dormido hasta tarde, y fui despertado por unos gritos de unos niños jugando en el campo cerca de mí, cuando abrí los ojos, tomando en cuenta la posición del sol, deberían ser como las 10, o 11, de la mañana, en lo primero que pensé es en que quizás ya perdí el desayuno. Mire al frente y en efecto, ya paso la hora de desayunar, la mayoría de los huérfanos ya estaban afuera jugando.
-Bueno, em…. creo que mejor regreso…. quizás alcance algo antes de que sierren la cafetería- me dije a mi mismo y me levante, pero en eso me detuve al ver que Spity se había quedado dormida junto a mí. Con cuidado me levante para no despertarla.
-Quizás deba regresarla a su árbol- pensé, pero en eso recordé que mi pata aún estaba lastimada, por lo que, no me sería posible escalar ese árbol sin lastimarme otra vez.
-Spity, em…. despierta por favor- dije suavemente, la ardilla abre sus ojos y da un bostezó.
-Tengo que irme para ver si alcanzo algo para desayunar, toma, gracias- le dije mientras le entregaba la gorrita y la bufanda que ella me había dado para abrigarme durante la noche. Ella toma sus cosas y se me queda mirando.
-Bueno…. em gracias, en verdad eres mi mejor amiga- dije y me di media vuelta para regresar al orfanato.
El árbol de Spity estaba un poco adentro del bosque por lo que tuve que caminar un poco antes de llegar al orfanato, entre al parque de juegos y en eso algo me toma, de repente algo me pone un saco en la cara y me arrastran. Mi corazón palpitaba tan rápido y fuerte que podía escucharlo. Intente soltarme, pero al parecer eran muchos los que me sostenían, pude escuchar unas risas, finalmente me sueltan y me quitan el costal de la cara.
-Mi…. Miki- dije al ver al poni frente a mí, se veía furioso, como nunca antes, y eso hacía que me diera más miedo, tras de él pude ver a su hermano menor Charly, y dos más de sus amigos.
-Ella no me quiere- dice Miki seriamente.
-¡Yo, yo te juro que no me acerque a ella, te lo juro, no he vuelto a hablar con ella!- decía muy desesperado y asustado, estaba aterrado de lo que él pudiera hacerme. Miro a mi alrededor y noto que estoy en el almacén, un pequeño almacén que se encontraba a varios metros del orfanato, un sitio lleno de herramientas oxidadas y telarañas, por razones obvias no considere pasar aquí la noche, ya de por sí de día era aterrador ver tantas cosas oxidadas y llenas de telarañas, ahora imagínense de noche.
-Ella no me hace caso, me ignora, e incluso se ha atrevido a decirme que soy un patán, puedes creerlo- dice Miki con un tono irónico, yo lo mire a los ojos y no pude evitar sentir más miedo, pude ver en sus ojos toda la rabia e inestabilidad que él estaba pasando.
-¡Lo…. lo… siento…. te juro que yo no tuve nada que ver!- dije muy asustado.
-E visto cómo te mira ¡sí! la he visto ¡ella no despega sus ojos de ti, e incluso, cuando por fin logro que me hable, es para preguntar por ti, ella me pregunta donde estas!- dice Miki entre dientes y toma una vieja segueta oxidada, él se pone a jugar con ella -Esto me parte el corazón, no lo sabes verdad, no sabes lo que se siente un corazón roto verdad- dice Miki y con el serrucho me rasga la mejilla levemente, no logra cortarme, pero aun así, la intención de asustarme fue alcanzada.
-¡Miki! ¡sea lo que sea que pienses en hacerme, por, por favor, no, no lo hagas!- digo en un tono suplicante.
-¿Hacer que?- dice Miki con un tono macabro y burlón, y toma un viejo martillo y un clavo.
-¡Que quieres que haga, por favor, solo dímelo y lo are!- dije desesperado.
-Quiero que dejes de existir en mi mundo- dice Miki seriamente.
-¡E….Existir!- dije muy asustado.
-Si, dejas de interferir ¡NO SABES LOS PROBLEMAS QUE ME HAS CAUSADO CON LOS PERFECTOS DEL ORFANATO! ¡LOS MUCHOS CASTIGOS A LOS QUE ELLOS ME HAN IMPUESTO! ¡TODO POR TU CULPA!- dice Miki muy enojado y con el martillo parte una mesa de aluminio que se encontraba a un lado de mí- No sabes los problemas que me causas, Sleid, haces creer a todos que eres un angelito que no tiene la culpa de nada, pinche maricon de mierda, no sabes cómo me gustaría tomar este clavo y este martillo, y clavarlo en tu cara, pero eso generaría más lastima en ti, el consentido de todos, dice Miki y con el martillo golpea el muro que estaba tras de mí, yo cierro los ojos e intento hacerme bolita.
-Jajaja, en verdad eres un cobarde- dice Miki-Quiero que te largues de aquí, huye lejos, y jamás regreses, me dice seriamente.
-Que….- dije muy levemente, tenía miedo, y en eso recordé parte del discurso dela directora, que todos tienen una responsabilidad con nosotros, y no pueden dejar que algún huérfano abandone los terrenos a menos que sea con una familia nueva o al cumplir los 16 años, que era cuando ellos ya no se responsabilizaban de nosotros.
-No…. no puedo, irme, ellos me buscaran- dije en un tono casi inaudible.
-¿Por qué no?- dice Miki acercando el serrucho a mi cuello.
-¡Que no te encuentren, no me obligues a tener que tomar medidas!- dice Miki.
!¿Qué medidas?!- dije temeroso.
-Medidas, recuerda que no eres nada, y nunca lo serás- dice Miki y me toma por el cuello - ¡Y según parece tengo que recordártelo!- dice y me toma una vieja navaja.
-¡No…. por favor no, me iré…. solo suéltame, y me iré, lo juro!- dije entre lágrimas y suplicando.
-Bien, pero para que se te quede bien grabado en tu cerebro de cacahuate- dice Miki y acerca la navaja hacia mí.
-No crees que es demasiado hermano- dice Charly.
-Hermano, ese tipo de ponis solo entienden de a la mala- dice Miki mientras e acerca hacia mí con el cuchillo empuñado en su casco.
-Tranquilo, esto solo será algo que te recordara, porque no debes regresar- dice Miki con un tono sádico y acerca el cuchillo a mi mejilla. Estaba paralizado, solo ponía mi atención a la navaja que se acercaba a mí.
De repente de la nada aparece Spity, quien salta a la cabeza de Miki y le muerde la oreja.
-¡AAA, QUÍTENMELA!-dice Miki.
-¡Spity, no, vete!-dije. La ardilla no me hizo caso y siguió mordiéndole las orejas y arañándole la cara a Miki.
Entre todo el alboroto causado por la ardilla note que los estantes que estaban temblando, algo los estaba moviendo, miro al frente y ve a todos los demás ponis tratando de quitarle la ardilla de encima a Miki. Entre la distracción algo me toma, Y me levanta.
-Bili- dije algo aliviado.
-Te sacare de aquí- dice el poni mientras me coloca en su lomo y se dirige a la salida. Es entonces que pasa, Miki al ver que me estaban llevando, toma la ardilla con los dientes, la agita como si fuera un perro azotando un pedazo de trapo y la avienta contra un estante lleno de herramientas, las cuales caen sobre de ella. Todo se fue en cámara lenta para mí, vi como una caja de herramientas caía sobre mi amiga, la cual era 3 veces más pequeña que la misma, aplastándola. Juro que escuche como tronaban sus pequeños huesos, seguido de un chillido de dolor por parte de ella, su chillido aun me retumba en mis oídos y mi alma, quería regresar, pero no podía. Entre en negación, y desesperación, intente soltarme de Bili, pero él me seguía sosteniendo. Yo forcejeo entre sus cascos, pero el por ser más grande y fuerte que yo me somete y me arrastra de nuevo a la salida.
-¡No lo dejen que escape!- grita Miki.
Bili le da una patada en la cara al primer poni que se nos acercó, yo seguía intentando soltarme, pero él seguía reteniéndome e intentando sacarme de ahí pese a que yo no quería. El al intentar sacarme de ahí se distrajo y Miki lo apuñalo en una pata con un destornillador oxidado, Bili lo golpea en la cara haciendo que retroceda y logra sacarme del almacén, los demás ponis intentan seguirnos pero de repente uno de los estantes les bloquea la salida y la puerta se sierra de golpe, miro al frente y a quien veo es a Cristal. Su cuerno estaba brillando y ella se veía muy exhausta, en eso deduje que ella fue la que cerró la puerta.
-Vámonos- dice Bili. En eso regresamos al orfanato, aunque Bili me seguía cargando, dado a que yo estaban en shock y no reaccionaba. Entramos al edificio y Cristal no dudo en decirle a long shot lo que había pasado. Los días que siguieron fueron entre discusiones de lo que había pasado, parecía un juicio, con la directora de juez, Miki y sus amigos no tardaron en ponerse a la defensiva y a culparnos de lo sucedido, aparentando ser la víctima y que todo era solo un juego inocente que, empezaron a echar la culpa de todo a Bili, que él los había atacado.
Estuvimos así por días, la verdad no parecía aflorar, finalmente dado a que aparentemente las cosas que pasaron no fueron muy grabes, solo se les decidió dar 3 días de castigo a Miki y sus amigos, cosa que sin duda aria que él quisiera vengarse de nuevo cuando saliera de su castigo. La verdad, pese al temor que podría tenerle a Miki y su pandilla, no me importaba esta vez, estaba triste, y furioso, sentía una gran impotencia, mi amiga, estaba muerta.
Al día siguiente de lo que sucedió en el almacén regrese, al principio esperaba encontrarla en su árbol, pero no estaba, así que regrese al almacén, caminando lentamente, muy temeroso, entre por la puerta, y vi el desastre que aviamos causado, había herramientas, trozos de vidrio, y basura tirados por todo el suelo, no tarde mucho en encontrar el sitio en donde Spity había caído. Y en efecto, aún seguía hay, debajo de un montón de herramientas. Yo inmediatamente le quito la caja de herramientas de encima.
-Spity, Spity- dije, no recibí respuesta, levanto a la ardilla y la pongo entre mis brazos.
-Spity, por…. por favor, des…. despierta, amiga….- dije entre lágrimas. Sigo sin recibir respuesta.
-¡No! ¡No, por favor no!- digo entre lágrimas y sollozos y abraso a la ardilla.
-¡Tú fuiste mi mejor amiga! ¡Porque, porque tuviste que! dije entre sollozos.
-¡Por qué me dejaste! ¡¿Por qué?! ¡no sé cómo voy a soportar esto, como puedo seguir viviendo! ¡tú eras lo único que me… que me…. la única que me entendía! ¡la única que me escuchaba! ¡la única que me quería! ¡¿Porque amiga?!- decía entre lágrimas y me quede sentado en el suelo por un rato aun abrasando a mi amiga, se había ido, estaba muerta.
-Ella nos avisó- se empieza a escuchar, volteo y a quien veo es a Cristal. Yo el volteo a ver aun con mis ojos rojos por el llanto y mi nariz escurriendo, ella se acerca a mí y con un pañuelo me limpia las lágrimas.
-Ella fue por nosotros, yo la verdad no sabía que era lo que intentaba decirnos, pero cuando Bili la vio, inmediatamente dedujo que algo te había pasado, nos guio asía ti- me dice Cristal, mientras limpiaba mis lágrimas con delicadeza, yo solo me limite a mirarla mientras lo hacía.
-Fue muy valiente, y muy leal, cuando llegamos a este sitio, no sabíamos que hacer, incluso se me ocurrió decir que regresáramos por alguno de los mayores. Pero ella al ver como ese idiota se estaba acercando hacia ti con ese fierro, ella corrió y entro al almacén, no sé por qué, pero pienso que ella sabía que algo así pasaría- dice Cristal.
-¡Murió por mi culpa!- dije entre gemidos.
-¡No! no es tu culpa, tú no hiciste nada malo, ella solo quiso protegerte- dice Cristal. Yo no lo soporte más y entro en llanto nuevamente. Ella me abrasa y yo lloro en su pecho.
-Desahógate, lo necesitas, te entiendo- dice Cristal.
-¡No creo que me entiendas!- dije entre lágrimas.
-Créeme, si se lo que se siente- me dice ella y mira sus vendajes.
Luego de varios minutos de llanto, Cristal y yo nos encargamos de enterrar el cuerpo de Spity, buscamos un sitio lindo, al principio se me ocurrió que bajo su árbol, pero su árbol se localizaba muy cerca del orfanato, y otros niños quizás profanen su tumba cuando empiecen a jugar con la tierra, había unos potrillos que les encantaba hacer hoyos en los jardines del orfanato.
Buscamos un sitio un poco alejado del orfanato, un sitio que escogió Cristal. Un campo floreado, que se encontraba a varios metros del orfanato, para llegar hay tenías que cruzar el bosque y la mayoría de los niños le tienen miedo al bosque, por lo que casi nadie iba para acá.
Cavamos con nuestros cascos un pequeño agujero y colocamos con cuidado el cuerpo de la pequeña e inocente ardilla, me quede mirando la tumba por varios minutos y dije algunas experiencias que tuvimos juntas, y también dije lo mucho que la extrañare y que me ara falta.
Luego de un discurso de casi una hora, en el que reflejaba todos mis sentimientos hacia ella, me aleje de su tumba y entre en llanto otra vez, Cristal me abraza y me acompaña de vuelta al orfanato.
Mire por ultima ves su tumba antes de entrar al bosque con Cristal, vi el atardecer pasando por la pequeña colina donde la aviamos enterrado, eso sumado a las flores que rodeaban su tumba daban un efecto hermoso. Mire a Cristal y dije.
-Es un hermoso sitio para que descanse, gracias- le digo a Cristal y ella me abraza y juntos regresamos al orfanato.
Pasaron los 3 días de castigo de Miki y sus amigos y no tardo en venir por mí, estábamos Cristal, Bili y yo sentados juntos en la misma mesa desayunando, cuando el llego y se puso frente a nosotros.
-No creas que te has salvado de mí- dice Miki.
-¡Déjalo en paz!- dice Cristal.
-Ho, y que aras preciosa- dice Miki.
-¡Lárgate!- dice Bili y se levanta, pese a que Bili es menor que Miki, Bili era mucho más alto y fuerte. Miki retrocede algo intimidado.
-¡No siempre estarán tus amigos para defenderte, y recuerda, que yo también tengo amigos, muchos más!- dice Miki y se va.
Yo estaba atónito, amigos, ellos son mis amigos, nunca llegue a considerarlos, a ellos, o a cualquier otro del orfanato además de Spity como mis amigos.
-Este bien- dice Cristal preocupada.
-El ya no te molestara- dice Bili.
-Em… si… si estoy bien… Yo te hago la misma pregunta Bili ¿estás bien?- dije al mirar a Bili.
-Él tiene razón, te ves un poco enfermo, quizás debas ir con la enfermera- dice Cristal al notar que Bili estaba empapado en sudor y sus ojos estaban un poco rojos.
-No, estoy bien, pronto se me pasara, es solo un resfriado- dice Bili.
El destino es cruel en ocasiones, ese resfriado resulto ser una infección, causado por la herida que Miki le había hecho con ese viejo desarmador oxidado, la pata trasera se le empezó a poner morada, se le había gangrenado, tuvieron que amputársela, pero ya era demasiado tarde la infección ya había recorrido todo su organismo para cuando se la amputaron, Bili se puso muy grave, y murió un par de semanas después, nosotros no contamos con los recursos suficientes para tratar una infección así, y cuando lo trasladaron al hospital de manjatan ya era muy tarde, murió unos días después, los médicos no pudieron hacer nada. Sin saberlo el día que murió Spity, no había perdido a una buena amiga, si no a dos.
A pocos les afecto la noticia, era como si nunca hubiera existido para algunos. Bili, cual Bili, no sé quién es el, era lo que decían la mayoría de los huérfanos, casi nadie sabía quién era, casi nadie lo conocía o siquiera había escuchado su nombre, Bili era como yo, un marginado, yo era el único poni con el que hablaba, el único poni, posiblemente su único amigo por años, y por eso mismo a casi nadie le importo que ya no estuviera con nosotros de entre los huérfanos, los adultos por otro lado, los perfectos, la directora y los encargados de la cocina y la enfermería, en ellos si pude ver algo de melancolía y tristeza por su deceso , mas sin embargo, nada comparado con lo que yo sentía en ese entonces. Me encerraba en sitios oscuros como armarios, sótanos y demás para llorar, había perdido a 2 grandes amigos. Ya no me quedaba nadie.
Habían pasado 2 semanas desde que se anunció la muerte de Bili. Yo me encontraba encerrado en el baño, me había quedado hay desde que Miki empezó a buscarme para golpearme, no podía estar solo, así que me escondía de él.
Estaba sentado en el retrete, con la tapa abajo, llorando todavía, cuando de repente escucho que alguien toca a la puerta.
-Sleid, ¿Sleid estas hay?- era Cristal, yo no le respondo.
-Sleid, sé que estas hay, te busque en todos lados, y además uno de los niños me dijo que te metiste aquí hace una hora, por favor sal ¡si quieres que Miki ya no te moleste, tienes que decirle a la directora, dile todo lo que te hace! por favor, yo te acompañare, yo te ayudare, pero no puedo hacerlo si no lo haces tú también, a mí no me aran caso, por favor diles tú, tu sabes mejor que nadie- me dice Cristal a través de la puerta, intento entrar pero yo le había puesto seguro.
-Sleid, sé que estas hay dentro, puedo escuchar tu respiración, por favor, ayúdame a ayudarte- dice Cristal.
-¡VETE, QUIERO ESTAR SOLO!- grite.
-Está bien…. Pero…. piensa en lo que te digo, si no te atreves a contarle a los grandes, nunca se darán cuenta y Miki seguirá molestándote- dice Cristal.
-Vete- dije entre lágrimas.
-Estaré en el comedor, ya es hora de cenar, si quieres acompañarme te esperare por un rato hay- dice Cristal y se me deja solo, como se lo pedí.
Yo me quede sentado meditando lo que había dicho, reflexionando, quizás ella tiene razón, empecé a pensar. Luego de secarme las lágrimas, me levante y me dirigí a la puerta, no había pasado mucho tiempo así que quizás aún tenga oportunidad de acompañarla a cenar. Abrí la puerta y quien veo frente a mi es a Miki. Yo casi de inmediato intente cerrar la puerta pero Miki intento abrirla empujándola, yo logre hacer más peso y cerré la puerta fuertemente, y puse nuevamente el seguro, sin antes machucarle la pesuña a Miki y este dejo caer una navaja dentro del baño.
-¡Está bien, quédate hay! como el cobarde que eres,¡ AAA, MALDITO, ME MACHUCASTE LA PESUÑA!- dice Miki y da una fuerte patada a la puerta, yo por un instante creí que la iba a derribar así que me puse contra la puerta.
-¡En verdad me lastimaste la pesuña, me las vas a pagar! ¡RECUERDA, NO ERES NADA, Y NUNCA LO SERÁS! dice Miki y vuelve a patear la puerta. -NO PUEDES ESCONDERTE POR SIEMPRE, UN DÍA DE ESTOS, TE TENDRÉ FRENTE A FRENTE, Y ME LAS PAGARAS TODAS- dice Miki con un tono un tanto psicópata. Yo tenía miedo, no sabía qué hacer. Y en eso miro al suelo y veo la navaja que el dejo caer.
-Recuerda, nunca escaparas de mí, no importa dónde te escondas, te encontrare cuando salgas,-dice Miki y da otra patada a la puerta.
-¡Déjame, déjame, ya, no quiero, por favor, yo nunca te e echo nada, ya déjame en paz! dije suplicante y entre lágrimas.
-Jajaja, eso solo demuestra lo marica que eres- dice Miki. Él se va luego de un rato.
Yo me pongo en posición fetal, caigo en llanto nuevamente.
-¡Ahora que are, nunca viviré tranquilo, el siempre estará ahí, quisiera estar muerto, solo así me librare de él!- decía entre lágrimas. Es entonces que veo la navaja.
La tomo y la miro.
-Debería estar muerto, solo así dejare de sufrir- me dije a mi mismo y puse la hoja de la navaja contra mi casco, por un instante estuve a punto de no hacerlo, ya me estaba calmando y empecé a respirar hondo, pero de repente escucho otro golpeteo a la puerta y en eso sin pensarlo dos veces de un solo movimiento rasgo mi casco izquierdo, mi sangre empezó a brotar rápidamente y ser derramada contra el suelo, al inicio sentí un gran ardor, pero luego empecé a sentir sueño, estaba perdiendo mucha sangre muy rápido.
-Sleid ¿sigues hay?- se empieza a escuchar, no pude identificar la vos, me estaba durmiendo. Pero mi sangre derramada empieza a brotar a través de la puerta.
-¡Hay no! ¡¿Sleid que hiciste?!- se escucha en forma de grito, es entonces que identifico la voz, era Cristal. Yo intento levantarme y abrir la puerta, pero gracias a la pérdida de sangre avía perdido las fuerzas muy rápido, apenas pude quitar el seguro de la puerta antes de dejarme caer al suelo. La puerta se abre y por esta entra Cristal, y me ve a mi tirado en el suelo desangrándome.
-¡Hay no! ¡AYUDA, NECESITO AYUDA!- grita Cristal, y pese a que estaba gritando, yo apenas pude escucharla antes de perder la conciencia.
