Un rayo de sol en mi alma.

Capítulo 5, perdón.

Avían pasado 5 días desde el incidente anterior, yo empecé a despertar, lo primero que note es que me encontraba en la enfermería, intente levantarme, pero en eso siento un fuerte ardor en mi casco, me quito las sabanas y en efecto, veo mi casco vendado, con una leve manchadura de sangre.

-Despertaste- dice la enfermera quien va entrando.

-¿Qué? ¿Qué me paso?- dije mientras intentaba levantarme.

-Quédate en la cama, perdiste mucha sangre, y te abrirás las puntadas- dice la enfermera y me vuelve a tapar con las cobijas.

-¿Qué es lo que te hicieron?- pregunta la enfermera seriamente.

-¿Qué?- dije un tanto confundido.

-Te conozco desde hace años, y sé que lo que sea que te Allan echo esos vagos, debió haber sido muy grave como para que se te ocurriera hacer tal cosa, como sea, ellos ya no te molestaran- dice la enfermera mientras cambiaba mi vendaje y luego se retiraba.

-¿Qué? ¿Por qué?- digo mientras la veo retirarse.

-Por qué Miki ya no se encuentra aquí ahora descansa, hiere a avisarle a la directora que ya despertaste- dice la enfermera mientras acercaba una charola con comida y luego se retiraba de mí y salía de la enfermería dejándome solo.

Pese a mi confusión, no pude evitar tomar la comida y empezar a comer, un plato con cereal y un pan dulce relleno de mermelada de piña.

Unos momentos después por la puerta entro Cristal, que se acercó a mí muy seria.

-Ho, hola- le dije, y como respuesta solo recibí una fuerte bofetada.

-por, porque fue eso- dije algo exaltado y sorprendido. Ella me abrasa y empieza a llorar.

-¡No me vuelvas a asustar así! ¡Idiota! ¡¿Cómo se te ocurre hacer tal cosa?!- dice Ángela entre lágrimas. Yo estaba confundido, pero el verla llorar me hacía sentir culpable, no me gusta verla así, lo único que hice fue abrasarla y decir.

- Lo siento- pese a que aún no terminaba de comprender por qué actuó así, parece que funciono.

Un par de días después me dieron de alta.

Lo primero que note fue que, a la hora de ir al comedor, no encontré a Miki por ningún lado, de hecho, no lo había visto en todo este tiempo.

Como siempre tomo lo que me corresponde de alimento y me siento, en una de las mesas que se encontraban hasta el final, en donde casi nadie se sentaba. En eso llega Cristal, la cual nota como estaba mirando de un lado a otro.

-¿A quién buscas?- dice Cristal.

-A, a nadie- le respondo sin siquiera mirarla, y luego entre la multitud de ponis ubico a su hermano menor, Charly. Al verlo me exalto, por que donde estaba Charly, estaba Miki. Cristal voltea a ver a donde estaba mirando y nota a Charly.

- Tranquilo, Miki ya no te molestara más- dice Cristal.

-¿Qué?- digo un tanto confundido.

-El ya no está- dice Cristal mientras bebía un poco de jugo de naranja.

-¿Qué le paso?- digo algo confundido.

- Después de lo que hiciste, eso fue la gota que derramo el vaso para la directora, ella ya antes había amenazado a Miki de separarlo de su hermano, y lo hizo. tú estabas muriendo, y esto hizo que muchos de los perfectos y trabajadores de aquí, reclamaran, y la directora lo que hizo fue, transferir a Miki en un orfanato lejos de aquí- dice Cristal.

-¡El ya no está!- digo un tanto aliviado pero en eso empecé a sentir algo de culpa por separar a Charly de su hermano, muchos de nosotros estamos solos, y somos pocos los que tenemos un hermano a nuestro lado que nos ayude a superar la vida aquí.

Yo me levanto de mi lugar y tomo mi charola con mi boca y camino a 3 patas (porque tenía una aun lastimada).

-¿A dónde vas?- dice Cristal y también se levanta y me sigue. Yo me dirijo hasta donde estaba sentado Charly, el al igual que yo en su momento, se veía muy triste y desolado.

-hola Charly- le digo mientras coloco mi charola en su mesa.

-¿Qué quieres Sleid?- dice Charly un tanto desanimado y molesto.

-Lo siento, em, siento lo de tu hermano, no quería que los separaran- le dije.

-Déjame solo- dice Charly.

-Lo siento en verdad, y si necesitas algún apoyo, yo puedo dártelo- le digo. Charly se queda mirando mi vendaje.

- No tienes por qué pedir perdón, tú no hiciste nada, mi hermano y yo, admito que nos pasamos de la raya con las bromas, quizás demasiado- dice Charly. Yo me quedo callado y asombrado no podía creer lo que había escuchado.

-De no ser por nosotros, no abrías echo eso, en este caso, yo soy el que tiene que disculparse- dice Charly un tanto cerio, yo seguía sin creérmelo ¿enserio Charly se estaba disculpando?

-Lo siento Sleid, por todo lo que te hallamos hecho- dice Charly. Por un momento me quede en silencio, sin siquiera moverme, pero cuando reaccione.

-Te perdono- le dije.

Los siguientes días, Charly se mantenía serio y solitario, pero con el tiempo, logre hacerlo mi amigo, apoyándolo en lo que podía, y el a su vez me apoyaba. Aun extrañaba a Billy y a Spity, de hecho, había días en los que me deprimía por pensar en ellos, pero Cristal me apoyaba y me animaba.

En un par de ocasiones intente preguntarle a Cristal que había sido de sus padres, ella nunca me respondía, en cambio Charly, él me dijo que su hermano mayor Miki le conto que avían muerto en un accidente, el parecía no afectarle mucho, sobre todo porque no los recuerda, él era muy pequeño cuando llegaron al orfanato. Y en cuanto a mí, era el mismo caso, no sabía nada sobre mis padres, según parece, estoy aquí desde que nací, lo que me dice que me abandonaron apenas nací, de igual manera no pensaba mucho en eso.

Las cosas parecían mejorar cada día, desde que Miki ya no está hay menos peleas en el orfanato, y también hay más tolerancia.

Pasan las semanas y dado a mi estado actual, no podía salir mucho al parque, por lo que Cristal aprovecho la situación para enseñarme a leer, yo al principio me negué, pero al verla a sus ojos me convencieron.

Pasaron algunas semanas antes de que pudiera empezar a leer como tal, pero finalmente lo hice aprendí a leer, me sentía invencible por lo que esta vez, una vez que termine de aprender a leer y me había recuperado del corte, me propuse a aprender a volar. Cosa que no salió del todo bien, era bastante extraño, había visto potrillos de la mitad de mi edad volar como si nada, no sabía cuál era mi impedimento.

Un día estaba en el bosque intentando volar un poco, porque en el bosque, pues la respuesta es muy simple, no quería que los demás ponis me vieran fallar. La única que estaba con migo ese día era Cristal quien me animaba. Yo no podía elevarme mucho tiempo, pero, estaba decidido a aprender, soy un Pegaso, cuando han oído de un Pegaso que no pueda bolar.

Se Asia tarde y en eso llega Charly.

-Aun sigues con eso- dice Charly.

-Sí, tengo que lograrlo- le respondo.

-Quizás, no crees, no sé, ¿no estas echo para esto?- dice Charly.

- ¿Cómo dices eso?, ¡soy un Pegaso! Claro que estoy hecho para esto, tengo alas- le respondo.

-Si Charly, se supone que nuestro trabajo es animarlo- dice Cristal.

-Bueno, es que, em- dice Charly.

-¿Qué pasa?- dice Cristal.

-Nada, em, me voy al orfanato, los esperare hay- dice Charly y sale corriendo.

-No sé, pero siento que algo oculta- dice Cristal.

-¿Que puede ocultar?- le digo y me estrello en un arbusto.

-¡¿Sleid estas bien?!- dice Cristal y se dirige a donde me estrelle.

-em, si, digo mientras intento levantarme, pero ella me ayuda.

-¿No te dolió?- dice Cristal.

-No, estoy bien, pero- le respondo.

-¿Qué?- dice ella.

-Es raro, puedo elevarme, pero no puedo mantenerme estable en el aire, es como si cada una de mis alas aleteara a diferente velocidad, no se sincronizan- le digo.

-Eso sí que es raro, haber muéstrame, intenta elevarte un poco- dice Cristal, yo le hago caso e intento bolar frente a ella un poco, pero me es difícil y estaba a punto de caer sobre ella.

-Es verdad, puse atención a tus alas, y es cierto, es como si cada una volara a diferente velocidad- dice Cristal.

-¿Por qué será?- digo algo extrañado.

-No lo sé-, dice ella y se me acerca y observa mis alas.

-Sleid, tienes una cicatriz muy fea en tu espalda cerca de tu ala derecha- dice ella.

-¿Cicatriz? qué raro, recuerdo moretones golpes en la cabeza y cortadas en mis cascos, pero no recuerdo que algo me allá pasado en mi espalda- digo algo confundido.

-Solo es una suposición, pero me temo que es por eso que no vuelas bien- dice Cristal.

-¿Qué quieres decir? ¿Qué por eso no puedo bolar bien?- le pregunto.

-Es lo más probable- me dice ella con pesar.

- No recuerdo nada de esa cicatriz, ¿Cómo es? ¿Es grande?- le digo.

-Mucho, es muy grande,-dice ella.

-¿De qué será?- digo algo confundido mientras con mis cascos intento sentir la cicatriz pero esta se localizaba en un punto donde me ere imposible accesar a ella, tal vez por eso nunca me había dado cuenta de ella.

-¿Quizás la enfermera sepa de qué es?- dice Cristal.

- si tienes razón, vamos con ella- le respondo.

Cristal y yo regresamos al orfanato y nos dirigimos directo a la enfermería.

-¿otra vez te caíste?- dice la enfermera al verme.

-no es solo que…- le dije.

-tenemos una pregunta y quisiéramos saber si nos la puede responder- dice Cristal amablemente.

- bueno, de todos modos hoy no tengo mucho trabajo, ¿Cuál es su pregunta?- dice la enfermera.

-Em bueno, em tiene que ver con…- digo algo apenado.

-Sleid tiene una cicatriz en la espalda, y queríamos preguntar, ¿de qué es?- dice Cristal.

- Bueno, hay cosas que es mejor no saber, váyanse, falta poco para la hora de cenar- dice la enfermera.

-¿Qué? Espere, por favor, díganos de que es- dice Cristal algo insistente.

-¿Por qué tanto interés en saber? Tú no eres Sleid- dice la enfermera.

-Cristal, creo que es mejor que nos vallamos, es obvio que no quiere ser molestada- le digo a cristal y la tomo por el casco.

-¡No! ¡Tenemos que saber!, ¡quizás por eso es que no puedes bolar aun!- dice Cristal, ante esas palabras, la enfermera hace cara de tristeza.

-Quizás no sea nada- le digo.

-y si no es nada entonces no importara que ella nos diga que es- dice Cristal.

- no importa, sea lo que sea yo seguiré intentándolo- le digo yo.

-¡Esperen! Acaso ¿tu estas intentando bolar?- dice la enfermera, yo asiento con la cabeza.

-Está bien, solo les diré lo que se- dice la enfermera.

-¿De qué se trata?- dice Cristal.

-Sleid, tu sabes mejor que nadie, que, eres el poni al que más he atendido en todo lo que llevo trabajando aquí. veras, hace como 7 años, tu a una edad de 3 años, ya podías bolar, y de echo eras muy veloz, para ser un potro de tu edad, eras muy rápido, pero, un día sufriste un accidente, francamente no sé qué paso, unos dicen que fue solo un accidente, otros que te tumbaron por las escaleras, el punto es que caíste y te golpeaste fuertemente la espalda y la cabeza, el golpe de la cabeza te provoco amnesia temporal por lo que no supimos que es lo que te paso, pero el golpe de la espalda, te…, solo diré, que tuviste suerte de no terminar parapléjico, hice todo lo que pude, pero se te quedo un trauma en las alas, desde ese día, ya no volviste a bolar- dice la enfermera con pesar, lo que ella me conto, me llego como un balde de agua fría.

-Eso significa, que, que, ¡¿Nunca podre bolar?!- digo impactado.

-Me temo que no, solo te lo digo, porque, sé que mientras más intentes aletear esas alas, más te lastimaras, por favor, ya no intentes más, solo te lastimas con esto- dice la enfermera.

Nunca podre bolar, era la idea que ahora invadía mi mente. Todo mi esfuerzo, todos mis ánimos y ganas, desaparecieron, ahora lo sé, nunca seré capaz de volar.

Yo me encontraba solo en mi cuarto, pensando, solo en la oscuridad, todos estaban afuera jugando bajo la luz del sol.

De repente entra Charly.

-Sleid, supe lo de tu em- dice el mientras va entrando.

-¿Tú lo sabías?- le digo con un tono inexpresivo.

-Sí, si lo sabía, desde hace mucho- dice Charly.

-Y cómo es que lo sabes- le digo y lo volteo a ver.

-Lo sé porque, em bueno, fue mi hermano el que provoco ese accidente- me dice el, no sé por qué pero su respuesta no me sorprendía, Miki ya me había quitado mucho, no era de extrañarse que también me quitara las alas.

- veras es que…- dice el pero yo lo interrumpo.

-No me cuentes, ya he tenido bastante de Miki por una vida, me quito a 2 de mis mejores amigos, ya no me importa tanto que por el ya no pueda bolar- le digo con un tono inexpresivo.

-Lo siento- me dice Charly.

-ya no importa, eres mi amigo, y sé que tu no tuviste la culpa de nada- le digo yo.

-Bueno, em, es hora de comer, ¿no vienes?- dice Charly.

-Pues ya que- le respondo y lo acompaño al comedor.