Aclaraciones:

Olvide ponerlo en el primer capítulo, esta historia nació en torno a un comic de Oso como ladrón, como no puedo poner link, lo pueden encontrar en la página de face Osomatsu seme, o chequen mi face lo compartire.

Universo alterno, Osomatsu no tiene relación sanguínea con los Matsuno. Todos tienen edades diferentes, Karamatsu es el mayor.

Muchas gracias por sus comentarios. n_n


Paso una semana más desde que empecé a jugar con el hermano amarillo Jyushimatsu, gracias a él logre saber más sobre Karamatsu y su familia. Sus padres habían muerto en un accidente de auto hace cuatro años, Kara siendo el mayor se volvió el tutor de sus hermanos, ahora trabajaba como cargador para una empresa, por lo que en ocasiones debía salir a donde le indicaran. También conocí un poco más sobre sus hermanos; Todomatsu era el más joven con 16 años, aquel infeliz que me hizo la mala jugada con su teatrito de victima; luego era Jyushi con 17 años, mi cuñado favorito e hiperactivo; después estaba Ichimatsu de 20, el demonio gato que me ataco en el callejón; luego con 22 años Choromatsu, el friki violento; por último el hermano mayor, Karamatsu con 24 años, dos años menor que yo. Mis días de juego con el cuarto hermano fueron muy informativos, además de un gran entrenamiento.

Un día antes del regreso de Kara, siendo el último que jugaría con Jyushi, me encontraba satisfecho y contento, ahora ya sabía bastante de Karamatsu y podía afirmar con mayor razón que me pertenecía.

Al siguiente día esperaba su regreso a una calle de su casa, lo vi a lo lejos, vestía con un overol azul de una sola pieza, en su rostro esas gafas negras de siempre, cargaba un par de bolsas en una mano y en la otra una pequeña caja, pero lo que más atrajo mi atención era su sonrisa, esa maldita sonrisa que siempre tenía en su estúpida cara, me hacía enojar, pero me encantaba. Cuando llego a donde yo estaba solo se detuvo sin decir nada.

- Hola bebé, ¿Me extrañaste? – le guiñe de forma coqueta a lo que él se dio la vuelta y comenzó a alejarse apresurado.

- ¡Hey, espera! – lo alcance sujetándole del brazo pero él no se giró a verme - ¿Es así como respondes cuando me tome la molestia de venir a recibirte?-

- Yo n-no te lo pedí… - respondió un tanto nervioso, lo tome de los hombros obligándole a voltear para poder verle de frente; su rostro estaba completamente rojo, ¿Por qué estaba así? No le había hecho nada… todavía.

- ¿Qué ocurre? ¿Te pongo nervioso? – acerque mi rostro al suyo pero de inmediato retrocedió - ¿Es por el beso? – pregunte divertido, su cara se puso más roja, si es que era posible.

- Es que… - comenzó a hablar nervioso – no supe que significo… eso – vaya idiota, creí haberlo dejado claro, me acerque decidido, volvió a retroceder pero esta vez no llego muy lejos al chocar contra la pared, lo acorrale colocando mis manos a cada lado, lo que traía cargando debía ser frágil o importante porque no hizo ademán de soltarlo.

- Escucha con atención, no pienso volver a explicártelo, eres mío, me perteneces, ¿Por qué?, porque quiero, así de simple y lo que hago contigo es solo el modo de confirmarlo, ¿Comprendes Karamatsu? -

- ¿Cómo sabes mi nombre? – De todo lo que dije, ¿Es lo único que escucho?

- …Eres lento… - saque de mi bolsillo la cartera que le había quitado la cual solo contenía su identificación, después de todo yo tenía que comer.

- ¡Tú la tomaste! –

- Y ahora te la devuelvo – tome el cierre que se encontraba a la altura de su cuello y lo baje un poco.

- ¡E-espera! ¿Qué haces? –

- Tranquilo, no querrás tirar tus cosas – sonreí de manera maliciosa, él aseguro el agarre de sus cosas con mayor fuerza, esto era perfecto, seguí bajando el cierre, me detuve en su abdomen tomándome el tiempo para verle detenidamente, solo traía una camiseta negra, pero esta se encontraba ajustada, podía notar con facilidad su buen cuerpo y la manera en que su pecho subía y bajaba, era jodidamente sensual, retome el acto de bajar el cierre esta vez un poco más debajo de la cadera, un bóxer negro combinaba con la camiseta, bendito sea quien diseño este uniforme, la respiración del chico se agito, su rostro de lado y las mejillas coloradas, solo me incitaba a querer tomarlo al instante, quería ver más de él, más expresiones, tome sus gafas y sin más la retire. Volteo a mirarme.

- P-por favor… debo ir con mis brothers esta situación hubiese sido sumamente excitante, el sonrojo, la voz suave y suplicante… pero todo se arruino con las grandes ojeras que tenía.

- ¿Qué hay con esto? – pregunte tocando con suavidad bajos sus ojos.

- Trabaje horas extras… - desvió la mirada.

- Tu ganas, esta vez lo dejaremos aquí – le volví a colocar las gafas – Y como dije, te devuelvo tu cartera – sonreí y jale un poco el resorte de su ropa interior a lo que él salto, coloque la cartera dentro volviendo a subir el cierre.

- ¡¿Por qué ahí?! – grito frente a mi rostro.

- Supuse que sería divertido… y a todo esto, ¿Qué llevas en las bolsas? –

- Esto… - levanto las bolsas y se movió incomodo por la cartera – son regalos para mis hermanos y algo de pastel – me mostro la pequeña caja.

- Vaya, que buen hermano – me di la vuelta para alejarme – Guárdame pastel – le grite sin detener mi andar, tenía que llegar a casa para darme una ducha con agua bastante fría.

Ya era de noche, estaba fumando en un callejón cercano a la casa de los Matsuno, me resultaba pacifico estar cerca. Escuche unos pasos apresurados, me asome y deje caer el cigarro cuando vi al chico de azul, correr hacia mí.

- ¡Te encontré! – anuncio emocionado y agitado.

- ¿Eh? ¿Qué haces aquí?... espera, ya se ¿Quieres un beso de buenas noches? – sonreí y me acerque para besarlo, pero en lugar de sus labios, sentí algo diferente, Kara coloco una bolsa frente a mis labios, lo tome un tanto curioso.

- ¿Qué es esto? – pregunte mientras revisaba el interior, parecía un pequeño recipiente, ¿Comida?, lo abrí con cuidado y mis ojos brillaron, ¡era pastel!

- Dijiste que te guardara… - me hablaba apenado – pero no creo que sepa igual mañana-

Ese estúpido, estaba a estas horas en la calle solo para traerme pastel y con esa estúpida sonrisa.

- Con cosas así, es difícil no querer comerte, ¿Entiendes? –

- B-bueno… - se sonrojo – sobre eso, creo que podemos empezar siendo friends - recalco la palabra de manera extraña – y también… sabes mi nombre pero yo no conozco el tuyo…-

Ahora que lo pienso, jamás se lo dije… bueno, no es que fuese secreto nacional.

Osomatsu… - élparecía feliz con mi respuesta.

- Después de todo, no pareces mala persona – aseguro con una dulce sonrisa.

-Mierda… quiero tomarte aquí y ahora – ante mi sincero comentario se estremeció y comenzó a mover sus manos frente a mí de forma negativa.

-¡N-no! Come tu pastel, ya me tengo que ir – respondió apresurado e intento salir corriendo pero alcance a sujetarle del gorro de la sudadera.

- No estaba pidiendo permiso… - le dije entre dientes.

- Ok… solo esto – se inclinó y me dio un rápido beso en los labios, le solté atónito y aprovechó la oportunidad para escapar… ¡Carajo, ese maldito me tenía loco!…

Después de aquella noche en la que Karamatsu me trajo pastel nos comenzamos a encontrar "casualmente", conversábamos cada vez más y yo aprovechaba cada ocasión que tenía para manosearlo un poco, a lo que él se fue acostumbrando negándose cada vez menos. A veces él me traía algo de comida por lo que mis atracos eran menos, tampoco era que fuese a dejar de hacerlo, después de todo aun necesitaba dinero para el pachinko, los caballos y el alcohol.

En todo ese tiempo me hablaba de su hermanos, pero aun no me los presentaba de manera formal y cuando yo lo veía acompañado de alguno de ellos evitaba acercarme… quería esperar un rato, al menos hasta saber que no me reconocerían; la única excepción era Jyushi con quien ocasionalmente jugaba, pero la ventaja era que el precio de su silencio se medía en caramelos.

Ya era tarde, caminaba torpemente por la calle. Que pésima suerte, acababa de perder una gran cantidad de dinero por ese estúpido caballo y lo poco que me sobro de efectivo lo use para beber en un intento de pasarme el coraje… aunque no funciono, seguía muy molesto y para desahogarme pateaba una lata bastante abollada por el camino, mi mala suerte me seguía, accidentalmente pise la estúpida lata resbalando sobre una pila de bolsas de basura y cajas… mierda… tal vez debería quedarme a dormir aquí, me da mucha pereza levantarme… pero sería malo si alguien llama a la policía…

- Vaya, ¿Qué tenemos aquí? – Levante el rostro para ver acercarse a un hombre con traje a cuadros, compuse una mueca de desprecio.

- Tougou… - murmuré con molestia, de todas las personas en el mundo, ¿Tenía que ser él?

- Se ve que la vida te trata bien – se burlaba con esa sonrisa engañosa, tras él había dos chicos, calculo que un poco más jóvenes que yo, lo más probable es que fueran parte de su grupo de "alumnos"

- Lárgate – le mire con profundo odio a lo que ensancho más su sonrisa.

- Debiste seguir conmigo y no estarías ahora durmiendo en la basura… pero soy gentil, te daré otra oportunidad… - estiro su mano para ayudarme a lo que respondí apartando su mano de un manotazo.

- Primero muerto… no te necesito… - el hombre se irguió con molestia, hizo una seña con la mano a los chicos y estos se colocaron frente a mí.

- Que pena… - Tougou comenzó a alejarse – Tal vez cambies de opinión…- se fue dejando a esos dos chicos sonriendo mientras dirigían los primeros golpes a mi cuerpo; patadas y puñetazos llovían sobre mí, consiente de la situación intente cubrir mi cabeza para no recibir un daño mayor, igual ya tenía en mente sus rostros, me aseguraría de vengarme, no sé cuánto tiempo llevaban golpeándome, probablemente un par de minutos que para mí parecieron eternos. De pronto vi una silueta a lo lejos, ¿Tougou regreso? ¿El maldito quería ver mi sufrimiento?, no… conforme se acercaba distinguí el color azul; no le tomo más que un par de segundos llegar a donde estaba propinándoles fuerte golpes a aquellos chicos provocando que salieran corriendo.

- ¡¿Estas bien?!- se inclinó frente a mí.

- Qué pregunta tan tonta… - sonreí divertido, Kara miraba a todos lados, parecía pensar con rapidez, regreso su vista hacia mí con preocupación, suspiro y me ayudo a ponerme de pie.

- ¿Qué haces? – pregunte mientras me apoyaba en el para andar y esperando que no quiera llevarme a un hospital o con la policía.

- Hay que curarte – fue todo lo que respondió, solo me deje llevar confiando en él.

Llegamos a su casa, entramos y me llevo hasta donde había un sofá, tome asiento y me pidió esperar. Mientras aguardaba mire alrededor curioso, el lugar era cálido y acogedor, con esa esencia de familia. Kara regreso apresurado con el botiquín en mano, comenzó a tratar mis heridas.

- ¿Y tus hermanos? – pregunte mientras el limpiaba con suavidad la sangre de mi rostro.

- Choromatsu los llevo a un concierto –

- ¿Por qué no fuiste con ellos? –

- Solo tenía cuatro boletos –

- Así que te hicieron a un lado… - dije con cierta molestia.

- Ellos merecen divertirse, se esfuerzan por salir adelante –

- ¿Y qué hay de ti? – detuve su mano, él giró su rostro.

- Mientras ellos estén bien, es suficiente para mí – sonrío un poco.

- Para mí eso no es suficiente… - sin soltar su mano le tome del hombro derribándolo sobre el sofá y colocándome sobre él.

- ¿Q-qué haces? – pregunto nervioso y con un rostro adorable.

- Ya que solo te preocupas por la felicidad de tus hermanos me encargare de hacerte feliz a mi manera – me acerque para besarlo a lo que intento resistirse, no tardo en ceder abriendo su boca y permitiendo que mi lengua dominara la suya, pero no era suficiente, yo quería más.

Baje una de mis manos hasta su cintura y me cole bajo la camiseta acariciando su pecho sintiendo cada centímetro de ese cuerpo tan bien formado, nos separamos por algo de aire, baje mi otra mano hasta su entrepierna lo que provoco que él temblara un poco.

- ¡E-espera! – trato de frenarme sujetando mi mano, pero no me detendría tan fácil, comencé a acariciarlo sobre la ropa a lo que el dejaba salir unos suspiros, en su rostro podía ver como intentaba reprimir los gemidos, lo que me incitaba aún más a querer escucharlo.

- P-para… p-por favor… - suplicaba con su rostro rojo y ojos llorosos, era definitivo no podía aguantar más, comencé a desabrochar su pantalón, era el momento que tanto esperaba…

Antes de siquiera intentar bajarle las prendas, la puerta se abrió de golpe… ambos giramos a ver sorprendidos, en el marco sus cuatro hermanos nos observaban con la boca abierta.

- ¿Q-qué demonios…? – intento preguntar el de camisa verde sin mucho éxito.

- ¡Intenta violar a nuestro hermano! – grito horrorizado el más joven a lo que el resto se lanzó contra mí; apenas y logre zafarme, el cuerpo de por si me dolía por la paliza de antes y ahora estas chicos querían matarme, me posicione en una esquina, frente a mí el de verde y el de morado no me daban escapatoria, mientras en el sofá el hermano dramático abrazaba a Kara que se cubría el rostro totalmente avergonzado. ¿Así sería mi muerte? ¿En manos de un friki y un chico gato?... los dos chicos se acercaban peligrosos me preparaba para luchar cuando un rayo amarillo se interpuso.

- ¡Él es amigo de Niisan! – El chico sacudía sus brazos llamando la atención, mi cuñado favorito intercediendo por mi vida.

- A un lado Jyushi… - sentencio el gato.

- Él tiene razón… - por fin hablo Karamatsu acercándose, su rostro seguía de un tono rojizo – Es amigo mío… -

- Eso que hacían era de más que amigos… - canturreo de forma burlona el más joven lanzándome una mirada asesina.

- Bueno, eso… - Kara buscaba una explicación mientras note que el de camisa verde me miraba de forma insistente… ¿acaso él…?

- ¡Ya recordé! – grito de pronto llamando la atención de todos - ¡Trataste de robarme en una ocasión! – me señalaba acusatoriamente.

- Ahora que lo dices… - el más chico se acercó un par de pasos – También me lo tope una vez en la calle, ¡Quería dinero! – Maldito mocoso mentiroso, no podía evitar mirarle furioso.

- También lo vie en el callejón… acechando – murmuro el "neko"

- ¿Qué dicen? – Kara me miro confundido – Tú… ¿Intentaste robarles? – su mirada reflejaba decepción, me recorrió un extraño sentimiento.

- ¡Claro que no! –

- ¡Claro que sí! – grito el de verde - ¡Me acorralaste en un callejón! –

- ¡No!...bueno si, pero no sabía quién eras tú… -

- Un segundo… - Kara miro al chico de amarillo – Jyushi, ¿Cómo sabias que era mi amigo? -

El mencionado se puso nervioso y cubrió rápidamente su boca con sus largas mangas.

- ¡Lo siento, era secreto! –

- Osomatsu… - esto era malo, lo podía deducir en su tono de voz – será mejor que te vayas, necesito hablar con mis hermanos –

Estaba molesto, yo también, pero quedarme a gritar no serviría y menos teniendo a un mayor número en mi contra, sabía bien que el momento de toparme con sus hermanos llegaría, ¡pero por un demonio! ¿Por qué debió pasar en un momento tan excitante? Sin decir nada me encamine a la salida siendo escoltado por tres pares de miradas asesinas.

Dos días sin verlo… ¿Seguía molesto conmigo?, pero no había razón para ello… ok, tal vez ataque a uno de sus hermanos, pero solo porque no sabía de quien se trataba, además al final no le robe nada y con los demás solo buscaba información, de él… ¡Maldita sea!, no permitiría que se quedara solo con la impresión de sus hermanos, ese idiota iba a escucharme si o sí.

Mi objetivo ahora era encontrar a mi cuñado favorito, me encamine con una bolsa de dulces por los lugares que el de amarillo solía frecuentar, no tarde mucho en hallarlo en un lote baldío bateando a diestra y siniestra.

- ¿Qué hay Jyushi? – le salude mostrando la bolsa de dulces, el chico dejo el bate y corrió hacia mí, bueno, hacia los caramelos.

- ¿Son para mí? – pregunto emocionado a lo que asentí entregándole la bolsa, no tardo en sacar una paleta.

- Y dime… ¿Cómo esta Kara? – la pregunta pareció incomodarle.

- … Bien… - respondió sin mucho ánimo.

- Sigue enojado, ¿No? – el chico asintió, yo suspire con molestia.

- Lo siento – hablo en voz baja – no supe guardar el secreto –

- Tranquilo – revolví su cabello – no es tu culpa –

El sonrió por un momento para después tensarse y mirar fijamente detrás de mí.

- N-niisan… - Me gire el mencionado estaba de pie, su cara denotaba gran molestia.

- Jyushimatus, vámonos – sentencio a lo que el menor se dispuso a obedecer, pero estire mi brazo impidiéndole avanzar.

- A mí también me alegra verte dulzura – le guiñe de forma coqueta pero no obtuve ninguna reacción.

- Jyushimatus… - volvió a llamarle de forma autoritaria.

- Si así lo quieres… - me acerque al hermano mayor y lo sujete de la muñeca, su actitud era estúpida y me molestaba que se desquitara con mi cuñado.

Antes de siquiera hacer mi movimiento, Kara se zafó de mi agarre con un brusco movimiento y me lanzo un golpe que apenas alcance a esquivar. Perfecto, si el niño quería jugar, así seria.

Le di una patada en el estómago, el sujeto mi pie reduciendo el impacto, aprovechando que me sostenía salte dando un giro en el aire y acertando esta vez con mi otro pie un golpe en esa costado que lo hizo trastabillar, se recuperó rápidamente y se lanzó contra mi cayendo ambos la suelo, comenzó a tirar golpes a mi rostro, esquive la mayoría pero algunos dieron en el blanco. Reuní energía y logre cambiar posiciones, quedando ahora arriba y repitiendo la sesión de golpes que él me había dado. Probablemente solo fueron un par de minutos que estuvimos peleando, rodando por el suelo e intercambiando posiciones... llego un punto en el que simplemente quedamos exhaustos, tirados uno al lado del otro respirando agitados. A varios pasos, Jyushi estaba sentado sobre una caja disfrutando de sus caramelos.

- ¿En verdad…? - Kara hablaba cansado - ¿… los atacaste? –

- … no era mi intención… intentaba hablar con ellos, quería saber en dónde estabas… -

- ¿Qué hay de Choromatsu? –

- ¿Cuál es ese? – sonreí divertido al no recordar más que el nombre de mi cuñado consentido.

- Al que intentaste robar en el callejón… –

- … ¿El friki? Se puso violento por una revista que traía en su bolsa, pero no era mi intención quitársela… -

- Nya-chan seguramente – se rio un poco, no entendí a que se refería pero me alegraba verlo sonreír otra vez.

- ¿Y Totty? El más chico –

- Ni siquiera logre mediar palabra y asumió que quería dinero –

- ¿Ichi? –

- Por eliminación creo que hablas del chico gato, pise por accidente a uno de sus amigos –

- ¿Y sigues vivo después de eso? – comenzó a reírse

- Tch… por favor, ni siquiera creo que sea humano… ¿No preguntaras por Jyushi? –

- No, él ya me conto su versión, jamás dudaría de su palabra y no es que no confié en mis otros hermanos, pero los conozco, sé que pueden llegan a exagerar algunos detalles –

- ¿Recuerdas la primera vez que nos vimos? –

- Si… intentabas robarme, ¿A qué viene eso? – se enderezó y quedo sentado a mi lado, un moretón y algunos raspones resaltaban en su rostro.

- Solo recordé que me advertiste no acercarme a tus hermanos o lo lamentaría… quien diría que habría de comprobar tus amenazas –

- Lo siento si me sobrepase, pero mis hermanos lo son todo para mí –

- … que envidia, debe ser genial tener familia… - Kara me miro con lastima – vamos, no pongas esa cara, estoy acostumbrado a valerme solo, realmente nunca necesite parientes… -

Kara me miraba con cierta tristeza, probablemente no sabía que palabra usar, este tipo era un idiota, ahora me sentía mal por borrar su sonrisa.

- Se me ocurre algo – logre captar su atención – salgamos… -

- ¿Salir? ¿C-como en una cita? –

- No "como", en una cita – me senté a su altura-

- … y, ¿A dónde? -

- aun no lo sé, ya veremos… -

- … sí. – respondió suavemente.

A estas alturas aun me pregunto que me gusta de él, es un idiota, en ocasiones es doloroso escucharlo, con lados que aun conocía, pero aun así, lograba acelerarme. Me levante con algo de dificultad, me incline un poco y deposite un beso en su frente, se sonrojo pero no dijo nada.

- Nos vemos el sábado a las 10 en la estación de trenes –

Comencé a caminar despidiéndome con un ademan de Jyushi quien parecía muy contento y agitaba su mano rápidamente despidiéndose.

Sería el sábado, ese día realmente lograría un avance con el chico, al menos me daría tiempo de recuperarme de esta sesión de golpes y aún más importante, tendría tiempo de recolectar algo de dinero para la cita.

Continuara...