Aclaraciones:
Universo alterno, Osomatsu no tiene relación sanguínea con los Matsuno. Todos tienen edades diferentes, Karamatsu es el mayor.
Narrado desde el punto de vista de Osomatsu.
Por fin llego el día, junte lo suficiente con un par de carteras y logre triplicarlo apostando, esta vez la suerte estaba de mi lado, Karamatsu nunca olvidaría esta cita.
Pese a que en mi guardarropa dominaba el color negro decidí usar una camiseta blanca, un pantalón de mezclilla, unos tenis negros y una chamarra roja que tenía guardaba hace bastante tiempo; no era algo sobresaliente pero al menos así no atraería miradas de la autoridad, lo que menos quería hoy eran problemas.
Llegue temprano a la estación, suplicaba no tener que esperar ya que la paciencia no era uno de mis fuertes. En el camino compre una pequeña caja de chocolates, que ahora mantenía guardada en el bolsillo, no es que yo sea muy detallista, de hecho con las parejas que he tenido antes ni siquiera me molestaba en recordar sus nombres, pero con Kara era diferente... Tal vez solo me gustaba ver como se sonrojaba.
Aguardaba mirando hacia las vías perdido en mis pensamientos, cuando alguien llego por detrás cubriendo mis ojos. Sonreí colocando mis manos sobre las suyas. De inmediato lo supe, no era él.
- Será mejor que te quites antes de que te rompa los dedos - hable con un tono intimidante.
La persona retiro sus manos, me gire y sentí como mi alma se escapaba. Frente a mi estaba el más joven de los Matsuno con una sonrisa burlona; usaba un pantalón azul claro, una playera rosa, zapatos café, así como un sombrero y un saco beige.
- Que malo, solo jugaba - hizo un puchero como si fuese un niño pequeño, tenía ganas de vengarme por lo de la última vez, pero detrás de él se encontraba Kara, con el resto de sus hermanos.
- ¿Qué significa esto? - le pregunté al mayor tratando de ocultar mi molestia.
- Lo siento... - rascó su nuca con vergüenza - ellos se enteraron de esto e insistieron en venir -
- ¿Eh?... ¿Cómo se supone que se enteraron? - ¿Acaso nos espiaron ese día?
-... Bueno... - miro a Jyushi quien sonreía como siempre; usaba un short azul, una playera amarilla estampada con una pelota de béisbol, tenis blancos y una llamativa gorra amarilla. Así que Jyushi se los dijo.
- Nadie dijo que guardara el secreto - Jyushi respondió ante mí mirada acusadora, en parte era cierto, no le dije que guardara el secreto, pero también era lógico que solo quería salir con el mayor, ¿no?
- ¿Hay algún problema pervertido? - hablo ahora el friki; este traía un pantalón café, una camiseta blanca, una camisa verde a cuadros y unos zapatos negros.
-... Veo que no traes a tu novia, ¿la dejaste en casa? - me burle haciendo referencia a la idol que le gustaba de la revista. El chico se molestó notablemente.
- Tch... Esto es estúpido... - murmuró el chico gato que se había mantenido al margen; su conjunto consistía en un pantalón y zapatos de color negro, una playera morada y una gabardina gris; al menos podría distinguirlos por color ya que aún no me grababa sus nombres.
- Si es tan estúpido no debieron venir - en respuesta el de morado solo me miro de manera sombría, suspire cansado.
- Lo siento... - se acercó Kara, le mire detenidamente, zapatos y pantalón de color negro, camisa azul con los primero botones sin abrochar y en el bolsillo sus inseparables gafas; debía admitir que no se veía nada mal - sé que la invitación fue para mí, pero mis hermanos querían pasar tiempo conmigo y hace mucho que no estábamos juntos, además es una buena oportunidad para olvidar los malos entendidos... -
Así que esos infelices se aprovecharon del amor fraternal y usaron lo de pasar tiempo en familia para pegarse. Podían engañar al mayor pero no a mí, sólo querían fastidiarme, era obvio. A excepción de Jyushi los otros tres me miraban maliciosos con sonrisas burlonas.
- Pero no te preocupes... - volvió a llamarme Kara - traje suficiente dinero para que ellos se diviertan y prometieron comportarse - este idiota se veía tan feliz que no pude negarme, además no me dejaría vencer por esos infelices, si tanto querían estar aquí les daría un día inolvidable.
Tome la mano de Kara acercándolo a mí, le sonreí de manera seductora.
- No hay problema, lo que tanto deseaba era verte a ti... - acerqué mi rostro al suyo provocando que se sonrojara - además, tus hermanitos son adorables... - me acerqué a su odio - … aunque no tanto como tú - No le estaba mirando pero podía apostar que estaba totalmente rojo, yo me entretenía con la mirada asesina que tres de sus hermanos me lanzaban, les mostré la lengua en son de burla a lo que se enojaron más.
El de rosa se apresuró hasta nosotros y se colgó del brazo del mayor.
- Niisan, ¿ya nos vamos? - el mocoso usaba un tono meloso que me fastidio bastante, pero el maldito logro su objetivo atrayendo la atención de Kara. El mayor asintió acariciando la cabeza de su hermano menor. Este sería un día difícil.
Esperamos a que llegara el tren, al subir Jyushi fue el primero en correr y tomar asiento, lo cual fue gracioso ya que el vagón iba vacío, junto a él se sentó el chico gato, le siguió el de verde y luego el de rosa; los lugares eran justamente cinco así que antes de que Kara siquiera pensara en sentarse con ellos lo tome del brazo y lo jale a los asientos de enfrente, tomando lugar en el centro. Sonreí triunfante.
Serían algunas estaciones para llegar a nuestro destino, pese a las preguntas de donde iríamos lo mantuve en secreto.
En el camino pase mi brazo por detrás del mayor, en seguida el más joven se levantó y tomo lugar junto a Kara, un par de segundos después quite de inmediato mi brazo con un leve quejido.
- ¿Qué pasa? - preguntó Kara preocupado.
- Nada... un calambre - le reste importancia, mientras a su lado el mocoso contenía la risa y es que el muy maldito había pellizcado mi mano.
- ¿Y cómo va el trabajo? - le pregunté mientras colocaba mi mano en su pierna, el comenzó a hablarme de su jornada mientras note que el de verde se levantaba y tomaba asiento junto a mí. No le tome interés y seguí escuchando a Kara mientras sutilmente subía mi mano por su pierna. Antes de llegar a donde quería volví a quejarme y sujete mi pierna.
- ¿Osomatsu...? - Kara parecía confundido.
- Otro calambre... - mire al de verde que acababa de pellizcar mi pierna, se mantenía sereno viendo al frente. Maldita sea, no me vencerían.
- Tal vez debamos regresar - Kara me miraba preocupado
- Claro que no, estos molestos calambres no son ningún obstáculo - sonreí sabiendo que captaban la indirecta - además, si algo malo me pasara tu cuidarías de mí, ¿cierto? - tome su rostro con suavidad para besarlo pero esta vez en lugar de un pellizco pisaron con fuerza uno de mis pies, no pude evitar quejarme. Frente a mí el de morado se sostenía de la barra.
- ah, lo siento, quería cambiar de lugar y tropecé - se "disculpo" con un tono de voz monótona y fue a sentarse junto al de verde.
- Ichimatsu debes tener más cuidado - el mayor le indicó mientras el otro solo asentía.
- ¿Estas bien? -
- Claro... no es nada - ¡Joder, malditos escuincles!
Mire al frente, Jyushi se había quedado solo y en nuestro lado los lugares estaban completos. Bien, era mi turno de jugar.
- Jyushi, ¿Quieres sentarte de este lado? - el de gorra amarilla afirmó efusivamente y se levantó de prisa.
Kara no dudo en levantarse para ceder su lugar, justo como lo planeaba. En cuanto Jyushi se acomodó junto a mi tome a Kara y lo senté en mis piernas.
- O-osomatsu... - Kara se puso nervioso e intentó levantarse, pero le abracé impidiéndole moverse.
- ¿Qué ocurre Kara?, así podemos estar todos juntos ¿no? - le abrace más fuerte colocando mi rostro a la altura de su cuello.
- Y-yo... - comenzó a tartamudear colocando sus manos sobre las mías.
- No hay de qué preocuparse, solo faltan pocas estaciones y yo estoy muy cómodo - le abrazaba como si fuese una almohada - por cierto, toma - le entregue los chocolates que había guardado en mi bolsillo.
- Gracias... no debiste molestarte... -
- No es gran cosa, deberías compartir con los demás - Kara asintió y le paso la caja a Jyushi quien le repartió al resto, pase mi nariz por el cuello de Kara quien se removió un poco, mire en ambos lados, ninguno de sus hermanos pronunció palabra, el de amarillo estaba ocupado con el dulce en su boca y los otros se aguantaban el coraje.
Llegamos a nuestro destino y Jyushi daba pequeños saltos por la emoción.
- ¿La feria no es un cliché? - hablo el de morado.
- ¿Qué pasa?, ¿no te gustan los juegos?, tranquilo te llevare de la mano si quieres - estire mi mano divertido a lo que el otro me dio la espalda.
- ¿Y qué te parece Karamatsu? - el nombrado no me respondió, miraba embobado en todas direcciones, parecía realmente emocionado.
- Hace tanto que no veníamos... - el de camisa verde hablo con cierta nostalgia.
Parece que elegí bien el lugar. Tome la mano de Kara y lo guíe entre los juegos y puestos seguido de sus hermanos. Pese a la batalla que tenía con los menores por la atención del de azul, realmente me estaba divirtiendo.
Llegamos a la atracción de la casa embrujada, esto era un clásico, entraría con Kara, él se asustaría, se abrazaría a mí y yo podría aprovechar la oscuridad para hacer lo que quisiera.
- Hey Karamatsu!, entremos aquí - señale a la atracción con cierta emoción.
- ¿Casa embrujada? - me miraba con duda, ¿sospechaba de mi plan?
- Vamos, jamás he entrado a una - le tome de los brazos, él no parecía convencido.
- ¡Yo entro contigo! - el más joven anuncio sin siquiera darme tiempo de responder, me tomo del brazo y me llevo al interior quedándose afuera el resto de los hermanos.
Caminamos por un pasillo lleno de telarañas y murciélagos colgando del techo.
- Yo quería entrar con Kara, no con un niño – le hable haciendo un puchero a lo que el más joven solo me miro molesto.
- ¿Y dejar que te aproveches de él?… olvídalo maldito pervertido – finalizo mostrándome su lengua.
Esto era absurdo, no solo mi plan con Kara había sido arruinado sino que también debía convivir con el mocoso... aunque pensándolo bien, esta era mi oportunidad para desquitar todas las que me había hecho, no podía evitar sonreír de manera diabólica. ¿Que debería hacer? ¿Una paliza? No, Kara se enojaría... ¿Encerrarlo en alguno de esos ataúdes falsos?, creo que a Kara no le gustaría… tal vez…
- ¡Fantasma! – el chico grito de pronto y se aferró a mi brazo, a un costado un muñeco disfrazado de espíritu había salido de repente. Vamos, que ni siquiera daba miedo. Pero el más joven realmente parecía asustado, seguimos caminado y más "monstruos" fueron apareciendo, en ningún momento me soltó, de hecho había comenzado a temblar un poco, lo cual se estaba volviendo incómodo. Me detuve en un punto sin criaturas que saliesen a espantar.
- ¿Estas bien? – pregunte mientras intentaba que soltara mi brazo, del cual comenzaba a perder la sensación.
- E-es que… me da miedo… -
- ¿Le temes a la oscuridad? ¿Estás de broma? – No pude evitar reírme.
- Idiota, n-no es eso… es que, nunca sabes que se esconde… ¿a ti no te asustan los fantasmas? –
- Claro que no, ¿Porqué habría de temerle a los muertos?, cuando los vivos son aún más peligrosos –
Mis ganas de vengarme se fueron, después de todo solo era un niño asustadizo.
- Vamos, no debemos preocupar a tu hermano - le tendí la mano y el se sujeto sin dudar, no podía negar que se veía tierno, igual ya me burlaria de su cobardía más tarde.
Afuera el resto nos aguardaba, Kara se acerco apresurado a su hermano.
- ¿Estas bien? - tomó de los hombros al menor que solo asintió avergonzado.
- ¿Porque preguntas? - le cuestione molesto, ¿acaso creyó que le haría daño?... bueno, lo pensé pero no lo hice.
- Es que a Totty no le gusta la oscuridad y me preocupe cuando decidió entrar, pero veo que esta bien, gracias por cuidar de él - sonrió aliviado.
- Je... Eres raro - revolvi sus cabellos - bueno, y ahora que quieren hacer?
- ¡Comida! - grito Jyushi ansioso.
Haciendo caso al chico caminamos a donde había comida, todos elegían alimentos diferentes, mientras me decidía noté que el de morado miraba insistente a uno de los tantos puestos. Me acerqué por detrás curioso de lo que llamaba su atención, era un juego de tiro al blanco, pero lo que el chico tanto observaba era un gato de peluche entre los premios.
- Apuesto que lo quieres, ¿No? - el chico salto sorprendido cuando le hable.
- ¡No te aparezcas así de repente maldito! - se alejó de mí asustado.
- Tranquilo, te ayudaré a conseguir el peluche - camine al puesto seguido del otro.
- No te lo pedí -
- Vaya, que chico tan tímido - pague por jugar recibiendo un pequeño rifle de balines.
- N-no lo soy - hablo en voz baja colocándose a mi lado.
Esto era fácil, solo era cuestión de puntería así que derribe todos los blancos necesarios para ganar. Señale el peluche de gato y me fue entregado sin problema. El chico miraba el muñeco con emoción.
- Has de estar muy agradecido, ¿Soy genial no? - le hable mientras novia el peluche frente a su rostro. El se giro cruzándose de brazos.
- Yo n-no lo pedí -
- Cierto, no lo pediste, ¿Qué hare ahora con esto? - lanzaba el peluche al aire mientras él lo miraba de reojo - supongo que lo tirare - camine hasta un cesto de basura e hice ademán de tirarlo, el chico no tardo en correr hasta mi sujetando mi ropa.
- ¡No lo hagas! - me detuvo con un leve sonrojo.
- ¿Por qué? Tu no lo quieres ni yo tampoco - sonrei divertido continuando con mi ademán de tirarlo.
- Y-yo... si, si lo quiero - hablo bajo y sonrojado. ¿Es que todos los hermanos de Kara eran en realidad tiernos? Le di el peluche y el lo tomó emocionado. Me gire y detrás se encontraba Kara con una gran sonrisa.
- Gracias - hablo en nombre de su hermano.
- No fue nada - me acerqué a él rodeando su cintura - pero si quieres me puedes agradecer de otro modo - tome su mentón.
No logre nada ya que el chico gato se fue metiendo entre nosotros. Soltó un leve "gracias" y se mantuvo en su lugar. En verdad parecía agradecido por el peluche pero aun asi no parecía ceder en darme espacio con su hermano, al menos ahora fue mas sutil y no sali lastimado en el proceso.
- ¡Vamos a la montaña rusa! - Jyushi grito emocionado.
- My little brother, acabamos de comer, no sería buena idea - Kara le hablo un tanto incomodo.
- Yo subire con él - me acerqué al de gorra y pase mi brazo por sus hombros - ¿Vamos? -
- ¿P-pero estas seguro? - Kara pregunto inseguro.
- Claro, yo ciudare del chico - asegure mientras Jyushi asentía emocionado.
- ¡Yo tambien voy! - alzó la mano el más joven.
- E-entonces les acompañare - titubeo Kara - Asi ninguno tendrá que sentarse solo, Choro ciudas a Ichi mientras... Subimos... -
¿Era mi imaginación o le temblaba la voz?
- A Karamatsu niisan le dan miedo las alturas - hablo Ichi, mientras Kara se avergonzaba.
- ¿Es cierto? - cuestione divertido a lo que el mayor solo se sonrojo
- Tal vez... u-un poco...
- Que tonto - reí un poco - no debes obligarte a subir si no quieres -
- Pero, entonces uno ira sólo... -
- Yo ire - pronunció de repente el de camisa verde.
- ¿Estas seguro Choromatsu? - el de azul le tomó de las manos y lo miraba como si acabase de salvarle la vida.
- Lo estoy, no dejaré a uno de nuestros hermanos menores sentarse con el pervertido - me miro con odio.
- Ese comentario rompe mi corazón - hable dramático mientras el otro me ignoraba.
Nos encaminamos al juego, los dos menores se sentaron juntos y tal como proclamo el friki el tomo el lugar junto a mi detrás de ellos.
- Muy lindo de tu parte acompañarme - pase mi brazo detrás de él a lo que el de verde me sujeto con cierta fuerza del brazo obligándome a quitarlo.
- Cállate idiota, sólo estoy aquí para cuidar de mis hermanos -
- Vamos, no hare nada malo asi que ya relajate - me estire mientras aguardaba que el resto de personas terminaran de subir a la carros.
- Como si fuese a creerle a un ladrón cualquiera -
- Ya entiendo, sigues molesto por lo del callejón ¿Cierto? -
- ¿Cómo no estarlo? -
- Que delicado, te dije que fue un error, además no te quite nada, al contrario fuiste tú quien termino lastimandome - recordé con molestia la patada que me había dado en aquella ocasión.
- No eres más que un farsante, ¿Qué es lo que realmente quieres? ¿Sacarle dinero a Karamatsu niisan? -
- No seas tonto, si asi fuera ¿porque lo habría invitado?, más importante, ¿Porqué aceptaría convivir con ustedes? -
El de verde se veía muy enojado pero antes de siquiera reclamar el juego se puso en marcha impidiéndole continuar nuestra conversación, en cambio se la paso gritando todo el trayecto.
Cuando el juego se detuvo, los dos menores bajaron tan emocionados como yo, por otro lado el de verde tenia una expresión de vomitar en cualquier momento; unos pasos más lejos Kara e Ichi nos esperaban. Ya íbamos hacia ellos cuando alguien me detuvo de la manga, me gire y el friki me sostenía con fuerza con una mano mientras con la otra se cubría la boca... Era definitivo, este chico iba a vomitar. Mire nervioso a todos lados y distinguí los letreros que señalaban los baños, le indique a Jyushi que se adelantaran con el mayor mientras llevaba casi a rastras al que esperaba no me vomitara encima. Afortunadamente llegamos a tiempo, lo deje en el sanitario y salí a esperarle en una banca.
No tardó mucho en salir, su cara se veía mejor que antes, lo vi caminar encorvado, en cuanto me ubico avanzo hacia mí pero a unos pasos de llegar tropezó con dos chicos, pareció disculparse pero creo que los tipos no aceptaron la disculpa ya que uno de ellos lo tomo del cuello de la camiseta con brusquedad. Me acerque con calma, después de todo sabía que el chico era fuerte así que supuse que sabría defenderse; sin embargo vi como era lanzado al suelo y se cubría la cabeza con ambos brazos a la expectativa de recibir un golpe. Me apresure a ellos interponiéndome antes de que comenzaran a dañarlo, mi sorpresa fue grande cuando me di cuenta que esos dos chicos eran los mismos que días atrás me habían atacado bajo la orden de Tougou, ellos también me reconocieron y dieron un par de pasos atrás.
- ¿Pero que tenemos aquí? – Mi sonrisa era demoniaca al pensar que podría tener mi venganza – los chicos se quedaron quietos intercambiando miradas
- ¡Choromatsu! – El mencionado y yo giramos para ver a Kara que venía corriendo con el resto de sus hermanos tras de él. Aprovechando la distracción los dos chicos emprendieron la huida.
El mayor se apresuró junto a su hermano ayudándole a ponerse de pie.
- ¿Qué ocurrió? ¿Están bien? –
- Si… - respondió el de verde al estar de pie – solo fue un accidente –
- Menos mal que están bien – Kara suspiro aliviado – gracias… - me miro con una suave sonrisa.
- ¿Por qué me agradeces? – pregunte confundido.
- Por proteger a mi hermano, gracias – esta vez su sonrisa se agrando.
- No sé de qué hablas – me gire un poco nervioso y es que esa atención de parte del chico me aceleraba un poco el corazón, lo sé, era estúpido.
- Ya está atardeciendo, sería bueno regresar ¿no creen? – el más joven indico mientras revisaba la hora en su teléfono. Karamatsu asintió, con una afirmación silenciosa todos no encaminaos a la salida.
De regreso en el tren, los cuatro menores estaban en una sola fila de asientos, acomodados de menor a mayor iban recostados uno sobre otro tomando una siesta; en los lugares de enfrente Kara iba a mi lado.
- No creí que se cansaran tanto… en especial Jyushi, suele tener mayor resistencia – Kara miraba a sus hermanos con gran ternura.
- Fue un día divertido – le asegure viendo a los pequeños diablillos fingir que dormían. Estaba seguro, los vi mirar en más de una ocasión hacia nosotros.
- Sé que lo he dicho mucho hoy, pero en verdad gracias, me divertí mucho –
- Eso creí, te veías muy emocionado cuando llegamos –
- Bueno, hace tanto que no venía, de niños nuestros padres nos llegaron a traer solo un par de ocasiones, pero no podía subir a varios juegos por la edad y después de que ellos faltaron llegue a traer a mis hermanos pero… –
- ¿No era lo mismo cuando debías cuidarlos cierto? –
- Sabes, una parte de mí no estaba listo para la responsabilidad… cosas como subir a los juegos que quisiera o salir con amigos, tuve que dejar todo de lado por ellos… - Alcance a ver que sus hermanos luchaban por mantener un rostro inexpresivo tratando de seguir su farsa de estar durmiendo – Aunque, no me malinterpretes, amo a mis hermanos y siempre estaré para ver por ellos; pero hoy, fue diferente, no fui yo quien estuvo al pendiente de todos, no tuve que preocuparme por su seguridad porque tu estuviste ahí, por primera vez sentí que tenía algo de apoyo… -
- Eso fue tan cursi y tierno que no se si golpearte o besarte – Kara se sonrojo y me miro indignado, sonreí por su reacción, pase mi mano por detrás de su cabeza atrayéndole para que se recargara en mi hombro – bien, si es la hora sentimental supongo que será justo decirte que hoy fue un día maravilloso, es la primera vez que voy a una feria… y también debes saber que puedes apoyarte en mi cada que lo necesites, te ayudare a proteger a tus hermanos… –
- …gracias –
Él tenía razón, hoy agradeció demasiado, después de esa palabra sentí mayor peso en mi hombro, Kara se había dormido, realmente este chico era adorable, único en su especie; no podía evitar sentirme satisfecho en especial al mirar al frente y observar los rostros de sus hermanos que habían dejado de "dormir", sus expresiones eran diversas entre sonrojos, molestia y sorpresa, tal vez por lo que dijo su hermano, tal vez por lo que dije yo, o tal vez porque mientras él mayor dormía yo aprovechaba para acariciar su pierna sonriendo con malicia.
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En casa de los Matsuno la puerta se abre con lentitud, varias siluetas entran cuidando de no hacer ningún ruido. Llegan a la sala y se acomodan por el lugar, la luz de la luna que se filtra por las ventanas es suficiente para distinguir varios rostros jóvenes; una gran silueta camina entre ellos tomando asiento en el sofá y sacando un puro. Uno de los jóvenes se apresura con un encendedor.
- Así que… ¿Están seguros que es la casa? – Exhala un poco de humo, la voz profunda del hombre resuena por la habitación.
- Si, al principio no era seguro, pero lo vimos hoy en la feria con ellos – un chico tomo una fotografía de la pared y se entregó al hombre.
- Interesante… - el hombre revisaba con detenimiento cada uno de los cinco rostros en la imagen – podrían ser útiles, mientras esperamos vean que encuentran –
- Ya escucharon a Tougou – indico un joven más alto – revisen el lugar y traigan lo que sea valioso -
La mayoría de los chicos se dispersaron por el lugar mientras el hombre sonriendo de manera maligna apagaba su puro sobre la fotografía.
Continuara...
Siento la demora, agradezco mucho sus comentarios, cada que los leo me motiva a seguir escribiendo espero no tardar con la continuación dn_n
