N/A: ¡Hola a todos! Sé que al principio puede que veáis a los personajes fuera de su personaje, pero tened en cuenta que son niños de 11 años y que sus personalidades se irá perfilando con el tiempo. Dicho esto, espero que disfrutéis del capítulo. No olvidéis dejar un review al final ;)
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Capítulo 2: Rompiendo los esquemas (Curso 1)
Aaron Hotchner hablaba con un compañero Gryffindor de su año cuando vio a la niña del tren en uno de los pasillos, parecía perdida. Hotch se excusó y se acercó a ella.
-¿Estás bien?
-Hola. ¿Hotchner verdad?
-Hotch. -Corrigió él. -¿Qué haces aquí sola?
-Resulta que la fama de los Slytherin es merecida y me han dejado tirada por renegar de mi casa. -Intentó hacerse la dura, pero Hotch adivinó que el desplante le había dolido.
-¡Hey tú! -Dave se acercaba con gesto molesto. -¿Qué le dijiste al sombrero? Dijo que por tu culpa decidió acabar con las tradiciones y no me puso en Ravenclaw.
-Vamos Dave, no es su culpa. -Intentó mediar Hotch, pero la alegría de la chica no ayudó a que Dave se le pasara su enfado.
-¿A ti qué te pasa? ¿Lo haces por llamar la atención de tu madre? -Preguntó encarándose. -¿Está demasiado ocupada como jefa del Wizengamot y no te hace caso?
-Para ser un Hufflepuff no estás siendo nada justo. -Intervino Hotch al ver la expresión triste de la niña.
-¡Es que soy un Ravenclaw!
-Yo solo le pedí ser una Hufflepuff, no que tú no fueras un Ravenclaw… -Intentó explicarse.
-¿Qué más da en qué casa estéis?
-¡No da igual! -El chico se dio media vuelta.
-¡Espera! -Emily corrió tras él. -Lo siento. -Dijo ofreciéndole la mano con la cabeza gacha. -Si quieres puedo intentar convencer a ese sombrero para que te cambie de casa. -El chico le sacaba más de una cabeza a la niña y parecía algo más mayor. Más tarde, Hotch se enteraría de que había entrado con un año de retraso en Hogwarts debido a que había sufrido un accidente causado por un hechizo, dejándole en cama durante cinco meses.
-Es igual. -En ese momento Aaron supo por qué el sombrero le había puesto en la casa de los tejones. Tras observarla durante unos segundos, Dave aceptó la mano de la niña.
Desde entonces era habitual verlos juntos. Dave y Aaron habían congeniado rápidamente y Emily seguía sin tener la aprobación de su casa, así que la compañía de los dos chicos le hacía bien.
-¿Entonces el wifi no se ve? -A Aaron le hacía gracia el interés de la chica por las cosas muggles. Su explicación se vio interrumpida cuando una maldición sacudió a la morena tirándola al suelo. Al mirar atrás un grupo de Slytherins de tercero se rieron.
-¡Hey! ¡Vosotros! -Dave y Aaron sacaron sus varitas, pese a que todavía no sabían hechizos ofensivos.
-Dejadlo, no vale la pena. -Dijo Emily sacudiéndose la túnica como si nada. Dave sintió el impulso de animarla.
-Toma. -Le dio su bufanda. -No hay nada de malo en ser una Slytherin, pero si quieres sentirte un poco Hufflepuff te la regalo. Sé que no es como estar en la casa, pero seguro que molesta a esos idiotas. -Dave le puso su bufanda alrededor del cuello.
-G-g-gracias Dave. -Aaron sonrió ante el bonito gesto de su compañero. Desde que había aceptado ser un Hufflepuff, Dave había demostrado ser encantador.
Pasaban las semanas y a Hotch le seguía costando no parecer maravillado por cada cosa mágica que veía, cada transformación, cada criatura, cada encantamiento o cada cuadro que se movía. Pero si algo había disfrutado era aprender a volar en escoba.
-Menuda paliza os dimos ayer, eh. -Se burló Dave sentándose a su lado en la mesa de Ravenclaw. Una Slytherin, un Hufflepuff y un Gryffindor desayunando en la mesa de Ravenclaw. Había sido el plan de Emily para su lucha personal contra la separación de casas, dado que no había ninguna regla que impidiera a los estudiantes desayunar en una mesa que no fuera de su casa. Lo cierto es que a los dos chicos les gustó la idea, eran amigos y ¿por qué un estudiante no iba a poder desayunar con quien quisiera?
Sin embargo, había una parte a la que Aaron no se acostumbraba: el correo. Y es que su lechuza parda tenía prácticamente la misma función que un hámster, porque aunque enviaba cartas semanales a su familia, rara vez recibía una contestación. Eso le llevó a preguntarse si sus padres le odiarían por ser diferente o si estarían demasiado ocupados.
Le dio un poco de pan a Wilde acariciando su bonito plumaje.
-Seguro que todavía no se han acostumbrado al correo de lechuzas. -Dijo Dave adivinando sus pensamientos. A veces le costaba creer por qué el sombrero no le había colocado en Slytherin por su astucia…
-Al menos tú no has tenido que recibir una carta de tu madre alegrándose por que estés en Slytherin.
-Deberías cortarte un poco si no quieres que te sigan haciendo la vida imposible. -Le aconsejó.
-Si fueran más amables estas serpientes quizá me alegraría de pertenecer a la misma casa que ellos. -Dijo subiendo el tono de voz para que la oyeran.
Entonces descubrieron que el hechizo favorito de Emily a partir de ese momento sería "protego".
