Un rayo de sol en mi alma.

Capítulo 8. Nervios y Confusión.

Los siguientes días, Cristal y yo empezamos a planear la ruta que tomaríamos para ese día, ella encontró un mapa de Manehattan entre la colección de periódicos viejos del sótano, y aunque estaba algo arrugado, nos serviría, empezamos a ver por dónde irnos para llegar al evento que se llevara a cabo en el centro de la ciudad de Manehattan, yo aún me encontraba algo nervioso con respecto a lo que pasara ese día. Mi mente era un caos, en especial por lo que sucedió hacia poco, no he podido sacarme de la cabeza mi primer vezo con Cristal, fue una experiencia que nunca olvidare, el solo recordarlo hacia que sintiera como si pudiera bolar, me sentía en las nubes, como si flotara.

-¿me escuchaste? Sleid ¿entiendes lo que vamos a hacer?- se escuchaba, era Cristal quien me estaba explicando todo lo que íbamos a hacer ese día, la verdad, no le puse atención, estaba muy distraído mirándola hablar mientras no dejaba de recordar lo que paso ese día.

-eh…. Si, si, entendido- dije algo distraído.

-Bien, entonces recuerda, falta menos de una semana para ese evento, por lo que será mejor que llevemos comida, dado a que tendremos que ir caminando, será un camino largo, así que a partir de hoy, no quiero que te comas tu pan dulce, será mejor guardarlo para nuestro viaje- dice Cristal.

-okei… ¿entonces cómo cuanto crees que nos tome en llegar a Manehattan?- pregunto.

-si nos apresuramos podría decir que un día quizás, son como 15 kilómetros de aquí a Manehattan…. y eso que no estoy contando lo que nos llevara en llegar al centro, y dado al tráfico que seguramente abra ese día…. Supongo que tenemos que partir un día antes- dice Cristal.

-Entendido- Le digo.

-muy bien… entonces hasta entonces….- dice Cristal algo nerviosa.

-Cristal- le digo.

-si… que pasa Sleid- dice ella.

-gracias…. Por todo lo que haces por mí- le digo agradecido.

-no te preocupes Sleid…. Pero…. Has pensado en que le dirás- dice ella.

-¿Qué cosa?- digo algo confundido.

-a tu madre…. Si te encuentras con ella…. ¿has pensado en lo que le dirás?- dice Cristal.

-no- digo nervioso- nunca se me había cruzado por la cabeza eso, en ese preciso instante que ella menciono que le diria a mi madre, me caí de la nube y el recuerdo de ella y yo besándonos había sido opacado, ahora estaba nervioso por lo que le diria, como me le pondria enfrente cuando la encuentre, que es lo que aria cuando viera a mi madre.

-bueno…. Mi madre decía que abecés…. Una mirada decía más que las palabras- dice ella.

-¿Qué... no entiendo?- le digo confundido.

-bueno, la verdad yo tampoco le entendí- dice ella y ambos reímos un poco.

-no te preocupes Sleid, veras que al final todo saldrá bien- me dice ella con un tono tranquilizador.

Los siguientes días fueron eternos para mí, estaba nervioso, y un poco emocionado, la espera me mataba, y la peor parte es que no podía contarle de esto a nadie, Cristal y yo acordamos que no le diríamos a nadie, lo que estábamos por hacer seguramente nos meterían en muchos problemas, le he contado a Cristal lo que me paso aquel día que me perdí y llegue por accidente a cloudsdale por error, le conté como es que Long Shot fue por mí y me trajo de vuelta, estaba más que seguro que si huíamos del orfanato para ir a ese evento, enviarían por él.

Los días pasaban, yo me ponía cada vez más nervioso y ansioso, tanto que me era difícil disimilarlo, cuando ya solo faltaban un par de días para la fecha del evento.

-Sleid ¿te pasa algo? ¿Estas enfermo?- pregunta Charly.

-¿Qué…? No- le respondo, mientras tomaba mi baso con leche para disimular, era la hora de desayunar en el orfanato, y Charly se quedaba viendo mi pan dulce dado a que le sorprendía que no le he dado ni un mordisco.

-¿enserio no estas enfermo? No has tocado tu pan dulce- dice el e intenta tomarlo pero yo inmediatamente lo retiro para que no lo agarre.

-si no te lo vas a comer déjame a mi jeje- dice el burlonamente.

-¡no!... lo estoy guardando para después- le digo.

-¿por qué lo guardas?- me dice él extrañado.

-por nada…. Solo me lo quiero comer después- le digo.

-¿okei?- dice Charly algo extrañado.

Pasa la hora de desayunar y me reúno con Cristal afuera en el patio.

-hola Sleid- me dice ella al verme.

-hola ¿Por qué no fuiste a desayunar?- le pregunto.

-si fui pero… desayune temprano para esconder unas mantas en ya sabes dónde, para ya sabes que- dice ella y mira que detrás de mí estaban saliendo la mayoría de los potrillos, para lo que entiendo por qué hablo así hace un momento.

-bueno…. Mañana será el día, después de desayunar nos vemos en los columpios para irnos a ya sabes dónde- me dice ella.

-si…. ¡ya es mañana!- digo atónito y aún más nervioso.

-ssshhhh, mañana temprano que no se te olvide- dice ella.

-si… si- le digo.

Luego de esa tarde me encerré en mi cuarto y mire una vez más la fotografía de mi madre, estaba intentando pensar en qué le diría, mmmmmm, ¿quizás no tenga la oportunidad de estar cerca de ella? Pero si es que la tenía, tenía que estar preparado.

Con cada segundo que pasaba yo me ponía más y más nervioso, hasta el punto que me bloque en determinado momento.

-tranquilo Sleid… tranquilo…. Veras que todo saldrá bien ¡¿pero qué tal si no?! ¡¿qué tal si nos perdemos en el camino?! ¡NO! Cristal dijo que conocía el camino y que una vez que lleguemos a la ciudad será fácil llegar al centro, seguramente llegaremos hay sin problemas y poder ver a mi madre…. Pero…. ¡¿Qué tal si no me quiere?!¡¿Qué tal si ella nunca me quiso?! ¡¿Qué pasara si me encuentro con ella frente a frente?! ¡¿Me enviara de vuelta al orfanato?!... ¡¿quizás no debería ir?! ¡Sí! Será mejor que le diga a Cristal que mejor no, ella lo entenderá- pienso y me levanto de la cama y me dirijo a la puerta, pero cuando estaba a punto de tomar la perilla me quedo paralizado- ¿quizás esta sea mi única oportunidad? ¿Quizás si me quiere? Cristal lo dijo ella siempre estaría a mi lado- y en eso recuerdo una vez más el beso que ella me dio. Me regreso a la cama y coloco mi casco contra mi cabeza, me dolía de tanto pensar, mi mente era un caos, pensaba las cosas una y otra vez.

-¿Qué voy a hacer?- digo mientras pataleo en la cama.

-¿Por qué todo en la vida tiene que ser tan complicado?- digo mientras tomaba una vieja pelota y la botaba contra la pared y la cachaba.

-me gustaría que todo fuera más fácil- digo mientras botaba la pelota, pero esta se desvía y golpea mi tablero de ajedrez que tenía sobre el buro, yo me levanto y empiezo a recoger y acomodar las piezas. Una vez que termino , noto que faltaba una torre, para lo que me tiro al suelo para buscar la pieza faltante, reviso bajo la cama, y nada, no se encontraba hay, seguí buscando por todo el cuarto, y no la encontré hasta haber pasado un rato, se encontraba hasta el fondo en una esquina, esta pieza había rodado hasta hay. La recojo y la coloco en su lugar, este era un ajedrez que Cristal, Charly y yo aviamos echo con pedazos de madera que nos avian regalado Long Shot cuando estaba reparando las tejas del techo, al principio intentamos tallar las figuras, pero no nos salieron muy bien que digamos, con excepción de las torres que eran ligeramente más fáciles de hacer, por lo que con cubos pequeños de madera solo los pintamos de blanco y azul y le dibujamos los signos de las piezas con un marcador negro y el tablero era un pedazo de cartón. Tomando en cuenta que no es mucho lo que teníamos aquí para hacer manualidades, apenas teníamos papel y pintura, así que creo que no nos quedó del todo mal.

-me quedo mirando el ajedrez por unos instantes, verificando que ninguna de las piezas se allá roto, según parecía solo se le cayó un piquito a una de las torres, las cuales eran las únicas piezas del juego que aviamos tallado.

-Sleid… que si no vienes a cenar- dice Charly quien va entrando por la puerta.

-¿qué?... pero hace poco desayunamos- dije confundido.

-em… nop, ya es tarde te la pasaste aquí toda la tarde ¿estás bien? ¿Seguro que no estas enfermo?- dice Charly un tanto preocupado. Yo aún incrédulo miro por la ventana, y en efecto, podía ver claramente el atardecer.

-¿enserio estuve aquí toda la tarde?- dije confundido.

-si- me dice Charly.

-ya es tarde- digo mientras guardo la fotografía de mi madre en un cajón.

- entonces…. ¿Vas a venir a cenar o no?- me dice él.

-si…. Bajare en un momento- le respondo.

Me la pase todo el día debatiéndome a mí mismo sobre qué hacer, esto era algo que me perturbaba en mil maneras- Tanto al miedo al rechazo como a la misma aceptación era lo que más me perturbaba ¿si ella me acepta que pasara? ¿Mi vida mejorara acaso? ¿Por qué me aceptaría si ella fue la que me abandono? ¿Por qué me abandono?- seguía pensando mientras me dirigía caminando lento hacia el comedor, me formaba en la fila de la cocina y recogía mi comida. Una vez hecho esto busque a Cristal y Charly entre la multitud de potrillos, no me tomo mucho en encontrarlos, inmediatamente me dirijo con ellos y me siento a su lado.

-entonces, ¿ya son novios?- dice Charly de la nada, haciendo que escupa la avena que estaba comiendo.

-¡¿qué?!- dice Ángela exaltada.

-¡am!- digo nervioso.

-jajaja, solo bromeaba- dice Charly entre risas.

-pero que cosas se te ocurren- dice Cristal algo seria.

-no me veas con esa cara- dice Charly incómodo.

Luego de la cena pase las siguientes horas, intentando conciliar el sueño, me era muy difícil, aún seguía pensando en lo que pasaría mañana, una serie de preguntas pasaban por mi cabeza, mientras miraba el viejo despertador que yacía junto a mi buro. Pase al meno horas sin poder dormir nada, hasta que finalmente el sueño termino ganándome y me quede dormido por algunas horas.

Mañana seria el día en que partiríamos a Manehattan, mañana seria el día, en que me encaminaría para ver a mi madre.