Un rayo de sol en mi alma.

Capítulo 9. Hora de partir.

Llego el día, yo estaba nervioso a un nivel incalculable, mi corazón latía a mil por hora, y aun ni siquiera aviamos salido del orfanato, el amanecer llego, me desperté gracias a los primeros canticos de las aves del parque que yacía al lado del orfanato, me levante casi instantáneamente, mire a mi alrededor, y aún estaba oscuro, mire por la ventana y noto que el sol apenas estaba saliendo, el cielo nocturno aún se encontraba, y en el oriente se alcanzaba a distinguir un poco los primeros rayos del sol.

Yo me quedo sentado en mi cama, pensando mientras seguía mirando a mi alrededor, miro a la cama de alado y veo que Charly aún estaba dormido, introduzco mi casco en el cajón de mi buro y saco la fotografía de mi madre.

-hoy es el día…. Hoy me encaminare a Manehattan para por fin verte- digo nervioso mientras miro la fotografía.

-La hora de desayunar será en un par de horas, me levante demasiado temprano, y eso que me dormí tarde, mmmmmmmmm ¿quizás deba intentar dormir un poco más? Pero…. Ya no tengo sueño, y eso que solo dormí ¿Cuánto…. 4… 5 horas a lo mucho?... me siento demasiado ansioso, y nervioso, ¡hoy es el día! ¡Mañana veré a mi mami!- pensaba, pese a lo nervioso que me sentía, no podía evitar sentir emoción por esto.

Me la pase las siguientes 2 horas recostado en mi cama mirando la fotografía, no podía dejar de mirarla, intentaba imaginar cómo sería nuestro primer encuentro, pero…. Seguía temiendo por la posibilidad del rechazo, si ella me abandono fue por alguna razón ¿no?, sea cual sea el motivo, de todos modos, tendría la oportunidad de verla una vez, por lo menos.

Charly por fin despierta, este empieza a estirarse en la cama y a bostezar fuertemente.

-Sleid…. ¿no dormiste en toda la noche otra vez?- me dice el al verme despierto.

-no…. Si dormí un poco- dije mientras guardaba la fotografía de mi madre en el cajón.

-vamos a desayunar- me dice él y yo asiento con la cabeza.

Los dos nos dirigimos al comedor, nos formamos, dado a lo temprano que era éramos los únicos de la fila, por lo que fuimos los primeros en ser servidos. Ambos recibimos nuestra ración de serial, leche y nuestro pan dulce, y nos dirigimos a una de las mesas del comedor.

A los 10 minutos de que nos aviamos sentado es cuando empiezan a llegar más potros, entre ellos Cristal, de un momento a otro, de estar completamente vacío el comedor se llena, por suerte le guardamos su lugar a Cristal, quien se sentó a mi lado.

Luego de desayunar y charlar un rato con Charly, Cristal y yo nos dirigimos al patio.

-¿estás listo?- me dice ella con un tono serio mientras miraba a su alrededor.

-estoy algo nervioso pero… si…- le respondo algo nervioso y ansioso.

-Bien… no te preocupes todo saldrá bien- me dice ella y camina hacia el bosque y yo la sigo.

Ambos caminamos por el bosque, y aunque algunos de los potros nos vieron entrar al bosque, para ellos ya era bastante común por lo que no nos prestaron atención. Caminamos hasta llegar a la vieja bodega abandonada, ahí es donde Cristal escondió las provisiones que llevaríamos, en un par de mochilas viejas, ambas eran de ella, las trajo consigo cuando fue enviada al orfanato. Al llegar a la bodega siento un frio recorrerme la espalda, me traía un mal recuerdo en el que perdí a dos de mis mejores amigos, una imagen fugas de Spity atacando a Miki y luego siendo arrojada por él, pasa por mi cabeza, no puedo evitar soltar una lagrima, todos los ánimos que tenía en la mañana casi habían desaparecido.

-¿Sleid que te pasa?- dice Cristal preocupada.

-tenías que esconderlos aquí….- digo algo triste.

-se lo que este sitio representa para ti pero…. Era el mejor lugar para esconder las cosas- me dice ella. Yo no logro evitar llorar, el recuerdo de Spity muerta en mis cascos paso por mi cabeza, y eso me había hecho decaer y deprimirme.

-Sleid, tranquilo, tranquilo, no pasa nada- dice ella mientras me abraza.

-¡lo siento… es que…. No puedo….!- digo ya llorando.

-tranquilo, salgamos de aquí es lo mejor- me dice ella mientras me encamina a la salida.

Una vez afuera ella y yo nos sentamos junto a un árbol mientras trataba de reponer la compostura y calmarme. Me quedo llorando por un rato, ya hacía tiempo que no pensaba en ese suceso, pero ahora que había regresado al sitio, el recuerdo me golpeó fuertemente.

-tranquilo, todo saldrá bien- me decía ella mientras me daba de palmaditas suaves en la espalda, y sacaba un pañuelo de su mochila y me lo daba.

-¡gra… gracias!- digo entre lágrimas mientras me limpio las lágrimas.

-¿Cómo sigues?- me dice ella con un tono suave.

-me… mejor- respondo.

-¿ya estás listo para continuar? que tenemos un camino largo que recorrer- me dice ella.

-si… si- digo ya más calmado.

Ella me da un beso en la mejilla- tranquilo, ven, que vamos a ver a tu mami- me dice ella.

-si- le digo y me levanto.

- es hora de irnos- dice ella.

Caminamos por el bosque al menos por un par de horas hasta llegar a un sendero, por el cual seguimos para llegar a Manehattan, caminamos por horas, aunque, la verdad yo no lo sentí asi, dado que mi mente estaba distraída con muchas cosas, entre ellas por oír a Cristal cantar, ella dado a que es algo ansiosa, para pasar el rato se puso a cantar, su vos era hermosa, y cuando cantaba parecía un ángel, y las canciones que ella cantaba si les prestaba atención, me dejaban pensando en barias cosas, decía cosas sobre la vida, sobre la alegría y la amistad, en todo nuestro viaje ella canto barias canciones, pero la que más recuerdo y más me llegó fue esta.

No sé si soñaba,

No sé si dormía,

y la voz de un ángel

dijo que te diga

celebra la vida

Piensa libremente,

ayuda a la gente,

y por lo que quieras

lucha y sé paciente.

Lleva poca carga

a nada te aferres

porque en éste mundo,

nada es para siempre.

Buscate una estrella

que sea tu guía,

no hieras a nadie

reparte alegría.

Celebra la vida, celebra la vida,

que nada se guarda

que todo te brinda.

Celebra la vida, celebra la vida,

segundo a segundo y todos los días.

Y si alguien te engaña

al decir "Te Quiero",

pon más leña al fuego

y empieza de nuevo.

No dejes que caigan

tus sueños al suelo

que mientras más amas

más cerca está el cielo.

Grita contra el odio

contra la mentira,

que la guerra es muerte,

y la paz es vida.

Celebra la vida, celebra la vida,

que nada se guarda

que todo te brinda.

Celebra la vida, celebra la vida,

segundo a segundo...

-¿dónde aprendiste eso?- dije encantado una vez que note que havia terminado.

-¿que…?- me dice ella confundida.

-Las canciones, esa última en específico- le digo.

-oh bueno Sleid… en los libros de la biblioteca del orfanato que nadie lee, hay varios libros de poemas y canciones- me dice ella.

-es hermoso- le digo.

-jeje, gracias, si es una gran canción, llena de significado y emotividad- me dice ella.

-no me refería a eso- le digo y me sonrojo.

-¿a qué cosa te referías?- me dice ella algo confundida.

- tu vos… es… es… lo más hermoso que he escuchado en mi vida- le digo apenado.

-Sleid….- me dice ella y se sonroja. Ella me toma por el casco y seguimos caminando juntos por un par de horas más hasta que ambos nos cansamos y decidimos descansar y comer algo, en las mochilas solo teníamos barios panes dulces, todos los que no nos aviamos comido en la semana, y un par de botellas de agua, nos sentamos y empezamos a comer juntos.

- están muy buenos a pesar de que ya tienen una semana- dice ella mientras le da un mordisco a uno de los panes dulces.

-sí, están buenos… ¿de qué es el tuyo?- le pregunto.

-de mermelada de fresa…. ¿y el tuyo?- dice ella.

-de nutella- le respondo.

-Esa no me gusta jeje- dice ella.

-¿Por qué no?- le digo.

-es que me empalago mucho con la nutella- me responde.

-oh, entiendo- digo mientras le doy otro mordisco al panecillo dulce.

-entonces…. ¿Cómo era tu vida antes de que yo llegara al orfanato?- me dice ella.

-es algo que no quisiera recordar- le digo un tanto serio.

-oh bueno... lo siento, no pense… si no quieres olvida lo que dije, era solo mera curiosidad mía- me dice ella apenada.

-Bueno…. De hecho… no era tan malo como crees…, tenía a Spity, quien siempre estaba con migo, yo solía jugar con ella en el parque, ella era mi única amiga, o al menos, eso creía, pues no me había dado cuenta, de que… Bili también era mi amigo… es una lástima que me haya dado cuenta de eso demasiado tarde- le digo algo triste.

-tranquilo… esto….- me dice ella.

-no…. Está bien… gracias por preocuparte por mí, la verdad… no sé qué sería de mi de no ser por ti- le digo.

-¿cómo?- dice ella.

- de no ser por ti… quizás habría cometido una estupidez y no estaría más aquí- le digo.

-oh… Sleid- me dice ella y me toma por el casco y me da un beso en la boca, este no fue tan largo como el primero, pero por Celestia, que fue igual o más hermoso que el primero.

-bueno… creo que es mejor que continuemos- me dice ella.

-Si… aún falta un largo camino- le respondo.

-Nos tomó todo el día, pero finalmente llegamos a la ciudad, una vez hay nos costó un poco de trabajo encontrar la ruta al centro donde se llevaría el evento acabo. Caminamos por horas, incluso creo que nos perdimos por un momento dado a que en vez de llegar al centro terminamos en el otro lado de la ciudad, pero continuamos caminando y caminando, la oscuridad de la noche estaba haciendo presencia, empezó a hacer un poco de frio, y yo empezaba a sentir algo de miedo, seguimos caminando hasta que por fin llegamos al centro de la ciudad. Una vez hay pudimos ver una tarima la cual según se veía por los maderos y clavos regados por toda la calle, había sido acabada de construir, seguramente para el evento.

-llegamos- dice ella y da un suspiro.

-si… tengo frio… ¿y ahora que aremos?- digo titilando, el frio de la noche me estaba haciendo efecto.

-si…. Yo también tengo frio- me dice ella mientras frotaba sus cascos contra su pecho y mira a su alrededor.

-mmmmmm Sleid…. ¿estás pensando lo mismo que yo?- me dice Cristal mientras mira en dirección a la tarima.

-¿crees que sea buena idea refugiarnos debajo de la tarima?- le digo algo inseguro.

-si… seguramente será más caliente hay debajo… ¿no crees?- me dice ella titilando, ya deberían ser como las 10 o 11 de la noche, y se hacía notar, porque cada vez eran menos los ponis que pasaban por aquí.

-ven… ahora que nadie voltea, no pienso morirme de frio- dice ella mientras corre hacia la tarima y yo la sigo, le ayudo a levantar la lona con la que estaba recubierta para que pueda pasar, está por ser gruesa era un poco pesada y estaba asegurada con algunas grapas contra la estructura de madera. Los dos nos metimos debajo de la tarima para refugiarnos del frio de la noche.

-ves… te dije que aquí hacia menos frio- dice Cristal.

- sí, tienes razón- digo.

Luego de cenar y charlar un rato, Cristal saco algunas mantas de las mochilas con las cuales nos cobijamos para estar más cómodos.

-mañana- dice ella.

-¿Qué cosa?- le digo confundido.

-mañana por fin conocerás a tu madre- me dice ella.

- si…. Estoy nervioso.. creo que no podre dormir toda la noche, aller casi no dormi nada por solo pensar en esto- digo ansioso.

-enserio, mmmmm, yo te alludo- me dice ella.

-¿cómo?- digo confundido.

-Tu solo recuéstate y relájate- me dice ella mientras me acomoda las mantas.

- esta canción me la cantaba mi mami- dice y empieza.

Calma, a descansar.

Es hora de acostarse ya.

Calma, a descansar,

Muy pronto dormirás.

Calma, a descansar.

Es hora de acostarse ya.

Calma, a descansar,

Muy pronto dormirás.

Quiero recordar otro día que ha pasado.

Quiero alcanzar el lugar donde hay descanso.

Calma, a descansar

Es hora, hazlo ya.

Calma, a descansar,

Muy pronto dormirás.

(Quien no la reconozca no sé qué está haciendo aquí leyendo esto)

Para antes que terminara de cantar me había quedado profundamente dormido, durmiendo con una calma y paz, que solo había sentido aquella noche que me quede afuera del orfanato con Spity.