- Osomatsu kun, me has decepcionado, no sólo intentaste huir, sino que has incendiado mi hogar y ahuyentado a mis alumnos - el hombre se mantenía sereno a pesar del espeso humo a su alrededor.
- Suéltalo - ordenó el de rojo.
- Otra vez diciéndome que hacer... Sabes que odio eso... Pero, debo decir que me sorprendes, tú el gran Osomatsu, temiendo por la vida de alguien más, dime, ¿Quién es este chico? ¿Por qué es tan importante para ti? -
- No te incumbe -
- Vaya, que fastidio... - Tougo colocó su dedo en el gatillo haciendo que ambos chicos se tensarán.
- ¡Maldita sea! ¡¿Qué es lo que quieres?! - grito Osomatsu exaltado.
- ¡Eso!... - el hombre comenzó a reír - tu desesperación, ese rostro de terror e impotencia al saber que no puedes contra mí... Sabes, no eres más que un malagradecido, yo te encontré y te protegí, aun así te atreviste a abandonarme -
- ¡No me jodas con esas tonterías!, tú lo único que querías era una marioneta... Un peón para todas tus artimañas -
- Ingrato, debí dejarte morir en ese callejón... ¿Por qué te es tan difícil entenderlo? No eres nada sin mí, no vales nada para nadie... - Tougo con su mano libre sostuvo el mentón de Karamatsu quien no movía un solo musculo, temeroso de que aquella arma se disparase en cualquier segundo - ¿Crees que vales algo para él? ¿Te conoce realmente? -
- Cállate... - Osomatsu mantenía su mirada fija en el hombre tratando de ignorar la expresión de desconcierto en el de azul.
- ¿Qué diría este chico si supiera tu pasado? ¿Del camino de muerte que hay tras de ti? -
Muerte, esa pareció ser la palabra clave para que ambos chicos cruzaran miradas, Karamatsu sorprendido, Osomatsu asustado.
- Te odiara sin dudarlo, no habría razón para que quiera acercarse a ti – sonrió triunfante observando el ligero temblor que se hacía presente en el de chamarra roja.
- Eso es mentira... - hablo Karamatsu aun siendo sujetado del rostro - el pasado no es importante, tampoco lo es el futuro - el chico sonrió mientras colocaba su mano en su frente con una pose cool - lo único que vale es el presente - le guiño un ojo al otro joven.
- ¿Eh? ¿Qué se supone que eso significa? – Tougo le soltó observándole confundido, la atención del mayor fue captada por una sonora risa, se giró para ver a Osomatsu riendo y limpiándose un par de lágrimas que escapaban por el esfuerzo.
Osomatsu ahora más que nunca confirmaba lo especial y único que era ese chico.
- Idiota… - Oso recuperaba la compostura – creo que me rompiste un par de costillas, ¿Lo ves Tougo?, no te necesito, lo tengo a él aunque sea un tipo doloroso… Y si quiere saber de mi pasado se lo contare cuando quiera – Karamatsu sonreía ante las palabras del otro.
El de rojo no mentía, estaba dispuesto a contarle todo lo que quisiera al chico que no solo le brindo su confianza, sino que le volvía loco a pesar de no haberse acostado todavía con él, situación que pensaba resolver lo más pronto posible al terminar este inconveniente.
- Eso es estúpido… finalicemos esta cursilería - Tougo en un rápido movimiento disparo contra su exalumno y regreso el arma a la cabeza del hermano mayor. Osomatsu logro esquivar la bala tirándose al suelo y refugiándose tras un muro, era claro que aquel hombre no dudaría en matar al chico que tenía junto a él y por ende no le permitiría acercarse.
Karamatsu reprimió un grito ante el primer disparo, suspirando aliviado al ver que Osomatsu se encontraba a salvo, al contrario de él que volvía a tener un arma apuntándole.
- Despídete niño – sentencio el hombre listo para disparar.
- ¡E-espera! - Karamatsu se apresuró a hablar antes de que aquel hombre concluyera la acción.
- ¿Qué? ¿Suplicarás por tu vida? -
- No... Yo solo - trago pesado mirando a Osomatsu que se asomaba con cautela - cuida de mis hermanos por mí... –
Sin darle tiempo a ninguno de los otros dos sujetos de pronunciar palabra alguna, Karamatsu se apresuró a tomar con ambas manos la muñeca y el arma de Tougo, el sonido de un disparo retumbo en el lugar, la bala impacto en una pared mientras ambos se encontraban en una lucha por apoderarse de la pistola que ahora mantenían apuntando al techo.
Aprovechando la distracción Osomatsu se levantó a prisa corriendo contra los dos y sacando de su bolsillo la navaja que le había quitado a Ichimatsu. Solo tenía que concentrar su atención en el cuerpo mayor para no herir al otro con su loca idea de atacar por sorpresa, sencillo ¿No?
Osomatsu impacto contra los dos cuerpos provocando que los tres cayeran al suelo y que la pistola se deslizara a tan solo unos pasos de ellos; Tougo soltó un quejido al sentir el filo de aquella arma blanca clavándose en su pierna, pero no fue suficiente para detenerlo; propinándole una patada con la pierna sana a Osomatsu logro quitárselo de encima, mientras forcejeaba con Karamatsu para apartarlo de arriba, se arrastraba en un intento para alcanzar su arma.
Karamatsu se percató de las intenciones del hombre y trato con mayor fuerza de retenerlo en el suelo, estirándose también para alcanzar la pistola.
Ambas manos llegaron al mismo tiempo al arma, ambas manos la sujetaron en un vano intento de arrebatársela al otro, rodaban por el suelo, uno tratando de matar al más joven, el otro solo buscando deshacerse del instrumento.
Osomatsu se levantaba para ver la escena, logro distinguir a qué lado apuntaba el cañón y se apresuró hasta ellos, con torpes movimientos alcanzo a tocar el arma.
Un nuevo disparo, pero esta vez no hubo eco, el sonido fue ligeramente opacado cuando el arma presiono contra aquel cuerpo, los tres estaban inmóviles; el chico de azul recostado sobre el suelo, sobre él aquel hombre y a un lado el joven ladrón.
- Te lo dije… - Tougo sonreía triunfante observando el rostro de terror del que se encontraba debajo - solo hay muerte cuando él está presente… –
Aquel hombre se dejó caer a un costado, una mancha de sangre se extendía por todo su abdomen. Osomatsu se apresuró a tomar del brazo a Karamatsu obligándole a levantarse y llevándole deprisa en busca de la salida. El lugar comenzaba a colapsar. Con pasos torpes lograron llegar a una abertura en la pared, consiguieron salir antes de que el techo comenzara a desplomarse.
Estando fuera Osomatsu sostenía al otro de la mano aun guiándole, se detuvo cuando comenzó a sentir un temblor en el chico.
- E-está muerto… - Karamatsu mantenía la vista oculta por un par de mechones de cabello, su acompañante tomo con cautela su rostro obligándolo a mirarle, su rostro estaba pálido y con una expresión de total terror.
- Escucha con atención, debes olvidar todo esto… olvídalo y sigue viviendo con tus hermanos, como lo hiciste antes de conocerme –
Karamatsu ahora tenía una expresión de sorpresa. Aquel ladrón tenía que estar bromeando, ¿Cómo esperaba que olvidara algo así? Peor aún, por lo que estaba entendiendo ¿Qué lo olvidara a él también?
Osomatsu le fue soltando lentamente, le deposito un suave beso en los labios y comenzó a alejarse, se sentía tan culpable por haber arrastrado al chico de azul a todo este lio, tal vez Tougo al final tenía razón y ya no habría razón para que alguien quisiera estar cerca de él.
- No te vayas… - apenas un susurro, pero lo suficiente alto para que el de rojo frenara su paso manteniéndose quieto sin girar a verle – prometiste ayudarme a proteger a mis hermanos… – la voz de Kara era un poco más fuerte, aun así se escuchaba temblorosa.
Osomatsu se giró lentamente, aquel chico que conoció al intentar robarle, al que salvo y por el que fue salvado, aquel buen chico ahora tenía lágrimas corriendo por sus mejillas.
Una idea paso por la mente del joven ladrón, parecía una idea tonta y egoísta pero lo que deseaba era estar al lado de Karamatsu de ahora en adelante; dio un par de pasos hasta quedar frente a él.
- Solo soy un ladrón… nunca he sabido hacer nada más… y tus hermanos me odian – finalizo con una sonrisa de lado, estaba seguro que al menos uno le apreciaba pero a los otros aun necesitaba ganárselos.
- Quédate… - Karamatsu lo rodeo por la cintura ocultando su rostro en el hombro del otro – quiero saber más de ti –
Osomatsu completo el abrazo, el cuerpo de Kara comenzaba a temblar, tal vez era por el cumulo de emociones del momento.
- Solo una condición… - Hablo Oso acariciando el cabello de Kara – si algún día, lo que ocurrió hoy fuese descubierto, debes prometerme que me dejaras pagar por el crimen, sin protestas… -
- ¡P-pero...! – se enderezo apresurado.
- Nada – le interrumpió – sé que en algún momento debo pagar mis pecados, así que promete que si llega el día ambos aceptaremos mi destino – Osomatsu le dedico una tierna sonrisa, algo que el menor no había visto con anterioridad, no advertía burla en su expresión, solo una sonrisa tierna y sincera.
Karamatsu asintió lentamente para volver a pegarse en aquel ladrón que poco a poco se había ganado un lugar especial en su vida.
A pocos metros, los dos jóvenes eran observados sin darse cuenta.
- No deberíamos, ya saben, ¿Interrumpirlos o algo así? -. Pregunto Todomatsu capturando el momento con su celular.
- Supongo… pero me da pereza caminara hasta allá – se giró Ichimatsu restándole importancia.
- Bueno, creo que esta vez podemos darles un momento - Choromatsu se cruzó brazos dándose la vuelta, Todomatsu le imito con una sonrisa traviesa mientras miraba la pantalla de su teléfono.
- Que vergonzoso… – reía Jyushimatsu, mientras sus hermanos se mantenían volteados el seguía observando la escena – Osomatsu niisan le está tocando el trasero a Karamatsu niisan –
Ante lo dicho por el beisbolista los tres chicos se giraron de prisa, presenciando que en efecto el ladrón tocaba con descaro a su hermano. No tardaron en llegar hasta ellos para separarlos, mientras Jyushi seguía riendo.
Ya pasaron unos días del incidente, en las noticias solo se anunció un extraño incendio en una bodega abandonada, no se dijo nada sobre víctimas, tal vez la policía no quiso difundirlo o tal vez no hubo… sería un misterio.
- ¡Osomatsu date prisa o te quedaras sin desayuno! – el chico con overol azul le llamaba al pie de las escaleras, Osomatsu bajo con pereza los escalones usando un overol similar pero en color rojo.
- Ya voy, ya voy – dio un gran bostezo, siguió al otro hasta la habitación en donde los hermanos menores ya se encontraban alrededor de la mesa disfrutando de sus alimentos.
- ¡Osomatsu niisan es muy lento! – Jyushi grito divertido mientras el mencionado tomaba lugar junto a él revolviendo sus cabellos.
- Más bien es perezoso – Todomatsu afirmo junto al de amarillo mientras el de rojo le mostraba la lengua.
- Que bien… – hablo Choromatsu sentado a un lado de Totty – no solo es un inútil, sino también un perezoso bueno para nada –
- Nadie dijo bueno para nada, friki… bueno, al menos no soy un virgen – comenzó a reír ante la expresión molesta del otro chico.
- Todos son muy escandalosos – se quejó Ichimatsu al lado de su hermano con camisa verde.
- Tú lo has dicho brother – Karamatsu apareció con un plato de comida para Osomatsu, sentándose entre este y su hermano amante de los gatos – es muy temprano para que discutan –
- Es tu culpa por traerlo aquí – respondió molesto el de morado.
- ¿Eh? Pero si todos estuvieron de acuerdo – el hermano mayor se quejaba.
- Déjalos, solo nos tienen envidia – Osomatsu abrazo al de azul por la cintura atrayéndole para darle un beso en la mejilla provocándole un sonrojo.
- ¡Hey, nada de besos en la mesa! – Grito Choro alterado.
- ¿Otras cosas si? – sonrió burlón Osomatsu.
Karamatsu sonreía viendo a cada uno de los que ahí se encontraban, estaba realmente contento de tener a Osomatsu a su lado.
La escena de ahora se repetía cada mañana desde hace unos días; Karamatsu tras hablar con sus hermanos se llegó a un acuerdo para aceptar que el de rojo viviera bajo el mismo techo, con la condición de que consiguiera un trabajo y dejara de robar, lo del empleo fue fácil, Karamatsu le obtuvo un puesto en la misma empresa que él estaba, lo de robar sorpresivamente también fue sencillo, al principio porque no le permitían estar solo en la calle y después por que comenzó a recibir su paga; lo que en definitiva no lograban frenar era su adicción a las apuestas y al alcohol.
En el hogar, pese a algunas protestas se hizo un arreglo con las habitaciones, dejando una recamara para, la ya oficial, joven pareja y otra para los cuatro hermanos menores. Karamatsu agradecía tener al de rojo a su lado en aquellas noches que el rostro de Tougo le perseguía en pesadillas, no soportaría que sus hermanos le viesen llorar; Oso siempre lograba tranquilizarlo.
Osomatsu por su parte estaba muy contento de poder tener privacidad, independientemente de la sesiones de sexo que ahora podía disfrutar con el de azul, en realidad lo que más agradecía era que al estar solos en aquella habitación él podía sincerarse hablando un poco de su pasado, quitando así al menos una pizca de aquella carga que tenía desde hace años, se confesaba ante el otro con la idea egoísta de que entre más se conocieran menos podrían separase.
En definitiva, la vida ahora les sonreía a los seis inquilinos de esa pequeña casa, nada opacaba su felicidad, ni siquiera esa pequeña incertidumbre de los mayores por aquel hombre que esperaban no volver a ver.
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¡Por fin lo termine!... Por ahora.
¿Ustedes que piensan? ¿Tougo vive? Si murió, ¿Quién disparó el arma?¿Los menores aceptaran por completo al ex ladrón? ¿Algún día redactare el lemon que les debo? XD
Me gustaría su opinión, tengo más ideas para seguir esta historia, quiero agregar a las girlmatsu y otros personajes, pero no sé si continuarlo aquí o en una secuela. Siento que muchos capítulos pueden llegar a aburrirlos.
Por lo mientras dejare el estado de esta historia en "inconcluso"
Muchas gracias por los comentarios y en especial por leer n_n
