Osomatsu aguardaba sentado en la orilla de la cama comenzando a impacientarse. El chico junto a él parecía empeorar, incluso empezaba a hablar dormido.
- I... Ko... - murmuraba el de azul moviéndose un poco.
- ¿Que estarás soñando? - Oso se acercó y paso la mano con suavidad por la mejilla de su novio.
- I... chiko... - murmuró nuevamente Kara con una sonrisa, lo que provocó que Oso detuviese su acción. Se levantó y camino fuera de la habitación.
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El cuerpo de un hombre cayó de manera pesada contra el suelo, ante la sorprendida mirada de los presentes. Choromatsu mantenía en alto el puño que uso para dar el golpe final. Los hombres que habían molestado a la mesera se encontraban inconscientes uno sobre otro.
- ¡Eso fue impresionante! - Choroko se acercó al de camisa verde - muchas gracias -
- N-no fue nada - el mayor no pudo evitar un leve sonrojo ante la cercanía de la chica.
- Choroko, ¿Estas bien? - la joven rubia se aproximó mientras unos hombres sujetaban a los tipos del suelo listos para arrojarlos a la calle.
- Jyushiko sempai, estoy bien - respondió mientras la mayor le aprisionaba entre sus brazos.
- Planeaba intervenir pero vi que estos chicos se hicieron cargo, así que me senté a tomar una copa mientras disfrutaba la función -
Una gota de sudor resbalo por la sien de la mesera al pensar en lo despreocupada que era su jefa.
- ¿Que ocurre aquí? - Osomatsu observó a los conocidos reunidos en el mismo punto.
- ¡Casi lo olvido! - Choroko levanto la voz y miro al resto - ¡Es el otro chico, está enfermo! -
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Hace calor... ¿En dónde estoy?
Karamatsu se levanta con lentitud de aquella cama, su cuerpo se siente pesado y con gran trabajo mantiene los ojos abiertos.
~ No te preocupes, te cuidare...~
La voz de una mujer se escucha como un eco, el joven mira su alrededor encontrándose solo en el cuarto.
- ¿Ichiko? - pregunta al aire recibiendo la voz, al no obtener respuesta camina torpemente hasta la puerta, se encuentra en un gran pasillo, por un lado se escucha bastante ruido, lo distingue como música y voces, al lado contrario hay más puertas a lo largo del camino, una sombra se ve al final.
- Ichiko... - murmura con dificultad y comienza a andar apoyado de la pared, llega a una puerta gris, ignorando el letrero en la parte superior de "salida de emergencia", toca en espera de una afirmación para abrir.
~Karamatsu~
Nuevamente la voz femenina le llama.
Siguiendo su instinto abre la puerta y sale del lugar, pese a ir abrigado el frio le recorre el cuerpo haciéndole temblar, se encuentra en un callejón.
- ¿En dónde estás? - pregunta en voz baja mirando a todos lados, observa gente pasar por la calle y sin pensarlo con pasos torpes se dirige en busca de aquella mujer.
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En el bar, tras una rápida explicación de Choroko y Osomatsu, todos se dirigen al cuarto en donde dejaron a Karamatsu; en cuanto la puerta se abre, todos quedan sorprendidos ante la ausencia del enfermo.
- ¿En dónde está? – pregunta Totty con preocupación.
- Pero, aquí lo dejamos – responde Choroko confundida.
- Hay que buscarlo – Ordeno Osomatsu cuando una corriente de aire atrajo la atención de todos hacia la salida de emergencia, la puerta estaba ligeramente abierta.
- ¿No creerán que…? – Choromatsu detuvo su pregunta y miro al resto.
- Choromatsu, Ichimatsu, vienen conmigo – indico Osomatsu – Jyushi y Totty se quedaran aquí – se giró hacia Jyushiko – ¿Puedo encargarte a estos niños? –
- Por supuesto, por si acaso le diré a mis hombres que busquen en el lugar, tal vez podría seguir aquí –
- Gracias – se encamino a la puerta seguido de los dos hermanos mayores.
- Karamatsu niisan estará bien – afirmo Jyushi dando leves palmadas en la cabeza del menor que solo asentía con un rostro preocupado.
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Fuera del callejón Osomatsu miro hacia ambos lados.
- Ustedes vayan por allá – señaló hacia la derecha – nos veremos en el bar, llamen si lo encuentran – comenzó a correr hacia el lado contrario mientras os otros dos caminaban por donde les habían mandado.
La calle estaba iluminada por todos los anuncios de los bares y restaurantes, Karamatsu caminaba lentamente siendo evitado por las personas que no reparaban mucho en su presencia, siendo solo un peatón más.
- Ichiko… ¿En dónde estás? – preguntaba en voz baja mirando alrededor, retomo su andar y tropezó con una persona.
- ¿Estas bien? – una joven de cabello negro le detuvo por los hombros.
- ¿…Ichiko? – pregunto con los ojos entreabiertos.
- ¿Quién? – La chica miro alrededor - ¿Estas ebrio? –
- ¿Eres tu Ichiko? – volvió a preguntar colocando su mano sobre la de la chica, está nuevamente miro a los lados, al notar que nadie prestaba atención hacia ellos sonrió.
- Claro, soy yo – Karamatsu esbozo una leve sonrisa, la chica se colgó de su brazo y comenzaron a caminar juntos.
Un par de cuadras más adelante, la chica guiaba a Karamatsu por calles más despejadas, se adentraron en un callejón, al entrar recargo al chico en la pared comenzando a revisar sus bolsillos.
- Ichiko… ¿Qué haces? – Karamatsu trato de sostener las manos de la persona que él creía conocer, pero sus fuerzas apenas y le permitían mantenerse de pie.
- Guarda silencio – ordeno la chica mientras sacaba la cartera – quien lo diría, traes bastante – tomo los billetes y comenzó a contarlos.
- Tú… no eres ella… - hablo con suma tristeza, cayendo de rodillas se llevó una mano a la cabeza - ¿Por qué creí que eras ella? –
- Vaya tonto – dejo caer la cartera y sonrió con superioridad – no entiendo si se te pasaron las copas o que te ocurre, pero me alegra que nos hayamos topado – se agacho volviendo a buscar objetos de valor - ¿En dónde guardas el teléfono? – al no encontrar nada, le quito con brusquedad la chamarra, el de azul no logro poner resistencia, estaba mareado y confundido, su cabeza daba vueltas a la vez que sentía una gran necesidad de cerrar los ojos y entregarse a un profundo sueño.
- ¡¿QUÉ CARAJOS HACES?! – la voz a la entrada del callejón asusto a la chica que dejo caer la prenda, Osomatsu respiraba agitado mirándola totalmente furioso.
- ¿Eh? Y-yo solo, solo ayudaba al chico – respondió temerosa, retrocedió unos pasos a la par que el de rojo se acercaba al chico del suelo.
- Karamatsu – lo tomo de los hombros con suavidad - ¿Puedes levantarte? –
- Yo… - Kara apenas era audible – creí que… ella estaba aquí… -
- ¿De quién hablas? ¿A quién buscabas? –
- …a Ichiko… - murmuro.
La chica intento aprovechar el momento para salir del callejón, pero al pasar cerca de los otros dos, Osomatsu alcanzo a sujetarla de la muñeca.
- S-suéltame – hablo nerviosa la chica.
- Regrésame sus cosas – Oso se levantó sin soltarle.
- N-no sé de qué hablas – intento zafarse – suéltame o gritare –
- Adelante, pero hare que me devuelvas lo robado de una u otra manera – advirtió presionando con mayor fuerza la muñeca.
- … maldita sea – saco el dinero – solo por unos billetes – los arrojo en donde seguía agachado Karamatsu.
- ¿Es todo? –
- Si… apenas lo estaba revisando – respondió mirando hacia otro lado.
- Más te vale, si algo falta yo mismo iré a buscarte y créeme que te arrepentirás – la libero de forma brusca mientras le miraba fríamente, la chica sobo su muñeca y salió corriendo del lugar.
Osomatsu levanto la cartera y el dinero guardando todo en su pantalón, tomo la chamarra y tras sacudirla se la coloco al menor con cuidado.
- Vámonos Kara, tus hermanos están preocupados – le ayudo a levantarse, nuevamente cargándolo en brazos.
- ¿Me llevaras con Ichiko? – pregunto Kara cerrando los ojos.
- …si – respondió el mayor con una triste expresión.
Osomatsu anduvo por las calles de regreso al bar, atrajo algunas miradas en el camino, pero él estaba muy ocupado peleando con sus pensamientos y tratando de resistir cargar al menor.
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Al llegar al bar, en la entrada ya les estaban esperando, Choro, Ichi y dos trabajadores del lugar. En cuanto los vieron, los dos hombres trataron de ayudar a cargar al menor, pero Osomatsu se negó en todo momento a soltarlo, llevándolo el mismo de nueva cuenta a la habitación de antes.
Choroko proporciono todo lo necesario para colocarle paños húmedos en la frente a Karamatsu, ella y los dos menores se encontraban cuidándole en aquel cuarto, mientras tanto el resto se hallaba frente a la barra.
- Su hermano nos ha dado un gran susto – hablo Jyushiko hacia los Matsuno extendiéndoles un vaso a cada uno.
- Karamatsu niisan no suele enfermarse, pero cuando un virus logra entrar, realmente lo deja fuera de batalla – explico Choromatsu dando un sorbo a su bebida – por fortuna no es algo que dure más de un par de días –
- Me alegra escucharlo – respondió la rubia entregándole ahora un vaso al de rojo, quien lo recibió y tomo de golpe, la chica le observo sin decir nada, no era común tal seriedad en su amigo, se giró para ver al menor de los presentes, Ichimatsu se mantenía ligeramente encorvado mirando detenidamente su bebida - ¿No piensas tomar? –
Ichimatsu se tensó en cuanto la chica se detuvo frente a él, asintió lentamente tomando el vaso y dando un pequeño sorbo ante la mirada divertida de Choromatsu
- Parece que fue buena idea que él bebiera con nosotros – el de verde se giró hacia Osomatsu – me hubiese preocupado que lo hiciera solo – sonrió hacia el mayor, pero este no devolvió el gesto, ni siquiera le miraba, de hecho parecía estar molesto – ¿Me escuchaste? – le hablo nuevamente tocando su hombro.
- ¿Eh? ¿Qué decías? – el mayor se giró sin borrar la seria expresión.
- ¿Qué te ocurre? –
- …nada –
- Vamos, por una vez que me preocupo, ¿Y vas a mentirme? –
Osomatsu suspiro - ¿Quién es Ichiko? – ante la pregunta Choromatsu abrió sus ojos totalmente sorprendido.
- ¿Cómo sabes ese nombre? –
- Karamatsu la menciono, de hecho, fue por ella que salió, la estaba buscando – regreso su vista al vaso, lo sujeto y movió jugando con los hielos que quedaban.
- Hace tiempo que no escuchaba ese nombre – respondió Choro con nostalgia.
- Debió ser una gran chica para que el idiota de tu hermano saliera a buscarla en tal estado –
- …Osomatsu, acaso tú… ¿Estas celoso? – Preguntó divertido observando como el otro fruncía el ceño – no puedo creerlo – comenzó a reír por lo bajo.
- ¿Qué tiene de divertido? – le miro molesto.
- Podría dejar que tu mente te torture con la intriga de quien es la misteriosa chica, pero, Karamatsu niisan me reprendería… Ichiko era nuestra niñera, cuido de nosotros por 6 años… - Osomatsu escuchaba sorprendido - …ella tendría 16 cuando Totty nació, mamá la contrato principalmente para llevar y traernos de la escuela, conforme el tiempo paso ella se fue involucrando más con nosotros; Ichiko fue el primer amor de Karamatsu niisan de cuando era un niño. Cuando ella cumplió 22 se casó y mudo a la gran ciudad, fue un golpe duro para mi hermano –
- ¿Su niñera? ¿Me estás diciendo que él llamaba a su niñera en sueños? –
- A pesar de que cuidaba de todos, era claro el favoritismo por nuestro hermano mayor, eran muy unidos, hasta mamá llego a sentir celos en algunos momentos, en especial cuando él enfermaba, siempre llamaba a Ichiko - sonrió al recordar aquellos momentos.
Osomatsu comenzó a reír – Y yo pensando que… vaya, que idiota soy… - sonreía mientras un leve sonrojo se posaba en sus mejillas.
- En efecto, eres un idiota – sonrió Choromatsu – ahora me debes una por ahorrarte tanto lio en tu cabeza – levanto su vaso en señal de brindis, Osomatsu sonrió ante el gesto, al parecer ya no le desagradaba tanto al más joven. Tomo su vaso para brindar, pero al recordar que estaba vacío se dispuso a pedir más.
- Hermosa, sírveme otro – le llamo a su amiga quien estaba a dos lugares frente a Ichi, Oso y Choro giraron a ver al amante de los gatos, este se encontraba recostado sobre la barra con una sonrisa boba recibiendo los mimos de la rubia, quien le acariciaba el cabello como si se tratase de un felino.
- ¿Ichimatsu? – Choro se levantó preocupado por su hermano.
- Creo que se le pasaron las copas – apunto divertida la chica.
- ¡¿Cuánto le diste?! – cuestiono alarmado el mayor, seguro de que Karamatsu lo asesinaría.
- ¿Eh? Solo tres… creo, su historia era muy conmovedora y todo, pero este chico es muy lindo cuando bebe, no pude negarme a llenar su vaso cada que lo pedía - Ichimatsu se enderezó sin borrar la sonrisa y se giró hacia su hermano aprisionándolo en un abrazo.
- Niisan~ te quieroooo… - hablaba torpemente mientras el mayor parecía estar en shock ante el nuevo lado de su hermanito el más sombrío.
- Un ebrio cariñoso, no me lo esperaba – Osomatsu paso una mano por su cabello, rogando porque al menor no le diera una fuerte resaca, en definitiva Karamatsu se iba a enfadar.
Mientras todos contemplaban aquel tierno lado del menor, Choroko apareció de la nada junto a Jyushiko.
- ¡Mi radar del yaoi se activó! – exclamo eufórica sorprendiendo a los presentes - el incesto, uno de los amores más prohibidos y maravillosos – junto sus manos y miraba con una expresión rara a los dos hermanos.
Choro y Oso intercambiaron miradas, la chica era extraña y les estaba provocando escalofríos.
- Choroko, ya te he dicho que asustas a las personas, baja de tu nube fujoshi – la mayor le reprendió con un divertido puchero, luego volvió a sonreír - ¿Cómo sigue Karamatsu? –
La chica tras mirar embobada a los hermanos, sacudió su cabeza y regreso a un estado más normal.
- Esta mucho mejor, la fiebre ha bajado –
- Gracias – Osomatsu suspiro aliviado – en cuanto baje más lo llevare a casa –
- Osomatsu niisan, ¿Por qué no mejor pasan aquí la noche? – la dueña del bar pregunto con una gran sonrisa.
- ¿Aquí? – pregunto Choromatsu aun intentando quitarse a Ichi de encima.
- Claro, tengo varias habitaciones con literas, pueden hacer uso de ellas –
- ¿Por qué tienes algo así en un bar? – Choro logro apartar a su hermano que ahora iba tras Osomatsu.
- En general, por las chicas que trabajan aquí, cuando toman turnos extras se pueden quedar a dormir sin tener que arriesgarse a regresar en la madrugada, o bien, a veces simplemente no tiene un lugar a donde ir – miro de reojo a Choroko quien ahora estaba cerca de los otros dos mirando con gran emoción como el menor acosaba al de rojo.
- ¿Ella? – Choro pregunto en voz baja, Jyushiko solo asintió.
- ¿Se quedan entonces?, no creo que sea buena opción llevar a tu hermano en su estado actual, igual podemos llamar un doctor para que venga a verlo, si mañana amanece mejor podrán irse sin problemas –
- …sí, creo que es lo mejor, muchas gracias, iré a avisarle a mis hermanos – Choromatsu se encamino al cuarto, pasando de largo las suplicas de Oso por quitarle a Ichi de encima.
- Choroko… - llamo la rubia a la mesera, que se acercó sin despegar la vista de "su" escena yaoi – linda, hazme el favor de preparar una habitación –
Choroko se giró a verla - ¿Se quedaran tus amigos? –
- Así es, prepara por favor dos cuartos – sonrió mientras le daba leves palmadas en su cabeza.
- Pero, ellos son seis, en dos cuartos solo caben cuatro –
- Oso se quedara con Kara –
- Pero es tu cuarto… de hecho, siento haberlo prestado sin consultarte antes – la joven rasco su mejilla apenada.
- No te preocupes, has hecho bien – volvió a palmear su cabeza.
- Pero entonces, ¿Dónde dormirás Jyushiko sempai? –
- Contigo Choro chan~ - la abrazo efusivamente – ahora ve por favor, para que nuestros invitados descanse cuanto antes - la menor asintió y se retiró del lugar.
Osomatsu sonrió, tenía a su lado a un adormilado Ichimatsu que se negaba a soltarle, él había escuchado toda la conversación.
- Jyushiko… sobre los cuartos, ella no sabe a lo que te dedicabas antes, ¿Cierto? –
Su amiga se acercó con una expresión triste.
- No… y prefiero que se quede así, lo entiendes ¿Verdad? –
- Por supuesto, te entiendo perfectamente, siento haber preguntado –
- No importa – volvió a sonreír – mejor lleva al chico a descansar - señalo a Ichi que parecía estar a punto de caerse por el sueño.
- Claro, muchas gracias – el mayor sostuvo a Ichi ayudándole a caminar hacia los cuartos. Antes de cruzar la puerta miro a su amiga, tenía una expresión seria en su rostro, casi culpable, Osomatsu se reprendió mentalmente por haber sacado a flote un tema que no debía, por ahora iría a descansar ya vería la manera de disculparse con su amiga
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Muchas gracias por leer n_n
