Ya pasaba de la medida noche, en una habitación Jyushimatsu y Todomatsu dormían plácidamente; en otro cuarto Ichimatsu parecía ronronear envuelto en una cobija en la cama de abajo de aquella litera.
Choromatsu se encontraba frente a la barra conversando con la chica de ojos verdes, Choroko ya había terminado su turno y se podía dar el privilegio de desvelarse al no tener clases al día siguiente; ambos descubrieron un anime en común con el cual se dio pie a una plática quite se extendió hasta hablar de trivialidades.
Karamatsu descansaba en el dormitorio mientras Jyushiko y Osomatsu se encontraban en el callejón fumando.
- Yo tenía razón - rompió el silencio la chica de ojos miel.
- ¿Sobre qué? - cuestiono el otro enarcando una ceja.
- Tu novio es muy lindo -
- No lo negare... ¡Y si lo vieras en la cama! - sonrió ampliamente para después cubrir sus ojos con una mano e inclinarse ligeramente, soltó una leve risa como si recordase una gran anécdota. Su amiga en respuesta rio con fuerza.
- No cambiarás nunca, ¿Cierto Osomatsu niisan? -
- Ya me conoces - rascó bajo su nariz sin dejar de sonreír.
- Estoy feliz por ti, te ves muy alegre y se ve que lo quieres mucho - dejo caer el cigarrillo y lo piso.
- ¿Y eso como lo sabes?, tal vez solo me divierto un rato - tiro el cigarro y se cruzó de brazos.
- ¡Que mentiroso eres! Esa sonrisa no la había visto nunca, ¡Tú estás enamorado! -
Osomatsu pasó sus brazos tras su nuca y ahora sonreía avergonzado, un leve rubor cubría sus mejillas.
- Me atrapaste -
- ¡No puedes mentirme niisan! - la chica se lanzó contra su amigo en un intento de abrazo, el otro apenas y logro mantener el equilibrio sosteniéndola por la cintura mientras ella le rodeaba por el cuello.
- Hermosa, en definitiva eres la mejor -
Ella continuó sonriendo; un ruido llamo la atención de ambos, se había escuchado como la puerta era abierta, sin deshacer aquel abrazo ambos miraron hacia la salida, en el lugar Karamatsu se mantenía de pie con una expresión seria.
- Karamatsu... - Oso pronuncio en voz baja ante la sorpresa de verlo.
- Siento haber interrumpido, buscaba a mis hermanos - desvío la mirada y se giró dispuesto a entrar.
- Aguarda... - su novio soltó a la chica y se apresuró a detenerle del brazo - ¿Cómo te sientes? -
- Mejor... - respondió sin girarse.
- No me mientas, ¿Qué ocurre? ¿Te duele algo? -
- ...no - se mantuvo en la misma posición, por alguna razón tenía un nudo en la garganta y un sentimiento de malestar, atribuyo todo eso a la enfermedad, intento liberarse del agarre pero en cambio Osomatsu lo reforzó.
- Mírame - ordenó el mayor, no recibió respuesta; comenzó a sentir un ligero temblor en Kara, le soltó lentamente y se posicionó frente a él, Osomatsu abrió los ojos a más no poder, frente a él su pareja se mantenía levemente agachado, su rostro totalmente rojo, el ceño fruncido, los labios apretados y un camino de lágrimas recorriendo sus mejillas.
El de rojo se quedó sin palabras, ¿Tan mal se sentía? ¿Algo le dolía? O acaso, ¿Había otra razón para ese estado?
- ¿Qué ocurre? ¿Por qué lloras? -
- N-no lo sé... - Karamatsu no mentía, simplemente había sentido de pronto ganas de llorar a la par que un conjunto de sentimientos se agolpaban en su pecho; enojo, tristeza, decepción, miedo y... ¿Qué era ese otro sentimiento? Se cubrió la boca en un intento de acallar el llanto.
Osomatsu asustado por la reacción miro a todos lados, buscando de alguna forma una solución, miro a su amiga, quien sin dejar de sonreír le indicó con además lo que debía hacer. El de rojo asintió y acto seguido rodeo a Karamatsu atrayéndole a su pecho.
Karamatsu se sorprendió un poco al ser abrazado, pero contrario a frenar sus lágrimas, estas salieron con más fuerza mientras se aferraba a la chamarra roja. El mayor rodeo su espalda y le daba pequeñas palmadas en busca de tranquilizarle.
- Karamatsu… no sé qué ocurre, pero recuerda que aquí estoy, siempre lo estaré, te protegeré de todo, así que por favor, deja de llorar… - le abrazo con mayor fuerza.
El de azul sentía su corazón latir a toda prisa, el escuchar aquellas palabras le hacían sentir más seguro… pero, ¿Por qué necesitaba eso? ¿Acaso dudaba del mayor en alguna forma?, había dejado de llorar, pero a cambio un dolor de cabeza comenzaba a hacerse presente, se separó un poco del otro y le miro, aquella sonrisa se mantenía en Osomatsu, esa sonrisa que le cautivo desde la primera vez que la vio, sin evitarlo replico el gesto.
- Perdón… - hablo en voz baja el menor y volvió a recargarse en Osomatsu.
- ¿Pero qué dices? – Suspiro aliviado de que hubiera dejado de llorar - ¿Por qué te disculpas? – No obtuvo respuesta y volvió a suspirar, le tomo de los hombros – Hey… Kara – lo empujo levemente para descubrir que mantenía los ojos cerrados, de un momento a otro tuvo que sostenerlo para evitar su caída; Jyushiko también observaba sorprendida, Karamatsu estaba dormido, Osomatsu coloco su mano en la frente del otro, su temperatura aún estaba un poco elevada ¿Significaba que todo lo de hace un momento fue producto de la enfermedad? O acaso, ¿Karamatsu estuvo consiente al llorar?
El mayor cargo a su novio, lo cual a su parecer este día había sido una costumbre, por fortuna aquella chica rara de lentes no estaba cerca para presenciar tal acto, camino de vuelta al cuarto seguido de Jyushiko.
- Creo que deberías descansar… - la chica opino mientras Karamatsu era recostado – así evitaras que vuelva a levantarse – le ofreció una cálida sonrisa al otro que solo asintió – descansa Osomatsu niisan – con un ademan se despidió y salió del cuarto.
Osomatsu se recostó a un costado dejando al menor pegado a la pared, por fortuna la cama era amplia. Observo la habitación, la luz de la luna se filtraba entre las persianas permitiéndole apreciar el lugar, el cuarto tenía un gran ropero, un tocador, un espejo de cuerpo entero, un pequeño escritorio con varios papeles encima y un buro al costado de la cama. Sonrió, en definitiva el lugar era pequeño pero acogedor, eso le hacía feliz, el saber que ahora su amiga tenía un lugar así para dormir a diferencia del pasado.
Miro ahora a su novio, parecía dormir con tranquilidad, se acomodó y le abrazo por la espalda, no le soltaría en toda la noche, de ser necesario estaba dispuesto a mantenerse despierto con tal de cuidarlo, irónicamente con ese último pensamiento término quedándose dormido.
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Karamatsu estaba llegando a su hogar, abrió la puerta y anuncio su llegada como acostumbraba, sin embargo no obtuvo respuesta, ¿No había nadie?, eso era raro. Reviso las habitaciones una por una, no había rastros de sus hermanos o de Osomatsu, avanzó hasta la recámara de los menores, al recorrer la puerta sintió como toda energía le abandonaba, sus piernas temblaron y termino cayendo de rodillas, frente a él un charco de sangre abarcaba gran parte del suelo mientras cinco cuerpos recostados le daban la espalda, cubrió su boca al sentir las náuseas invadirle. Una risa detrás de él le paralizó, temblaba sin control, su vista se volvía borrosa y las lágrimas no paraban de salir, con la poca conciencia que aun tenia, giro lentamente el rostro, ahí estaba él.
- ¡TOUGOU! - grito aterrado el de azul sentándose de golpe. Un sueño, no, una pesadilla, coloco su mano en su cabeza, respiraba agitadamente y el sudor recorría todo su cuerpo. Miro las sabanas, esa no era su cama, giro hacia su derecha y recién caía en cuenta de la presencia de otra persona de pie a un costado de la cama.
Jyushiko le sonreía ampliamente.
- ¿Estas bien? - cuestiono la chica ladeando su cabeza.
- ...sí - respondió apenas en un susurro esquivando la mirada.
- Tranquilo, sólo fue una pesadilla -
Karamatsu se tensó ante aquella frase al recordar el sueño. Un ligero temblor se comenzaba a hacer presente en sus manos, por inercia se abrazó en busca de seguridad
La chica se acercó y le abrazo suavemente.
- Relájate, él no está aquí, él no puede dañarte, estas a salvo -
El más joven se fue calmando, analizo las palabras y recordó con algo de dificultad el lugar en donde se encontraba; Jyushiko al sentir que el otro respiraba con mayor tranquilidad se separó y tomo lugar en la orilla de la cama.
- ¿Qué ocurrió? - Karamatsu pregunto con cierta dificultad, sentía su garganta totalmente seca.
- Al parecer pescaste un resfriado - se levantó hacia su escritorio, en donde reposaba un vaso de agua y una pequeña caja, tomo la última y sacó una pastilla - anoche colapsaste y nos diste un gran susto - tomo el vaso y con el medicamento en mano se acercó nuevamente a Kara; le extendió ambos, el otro miro un momento la pastilla y tras unos segundos la ingirió seguido de toda el agua.
- Gracias - sonrió levemente al sentir un alivio en su garganta.
- ¿Cómo te sientes? -
- Mejor... - miro a la chica un momento para después esquivar la mirada, meditaba si debía preguntar algo que le estaba incomodando - yo... ¿Hace cuánto que...? - suspiro y miro de reojo a la chica quien le observaba con gran curiosidad, por un momento asoció esa expresión con la de su hermano Jyushimatsu - ¿Hace cuánto que conoces a Osomatsu? -
- ¿Cuánto? - levanto el rostro rememorando el pasado -hace ya bastante, muchos años -
- Ya veo... - contesto cabizbajo.
- ¿Quieres saber cómo nos conocimos? - ella colocó su mano sobre la de él atrayendo su atención, el chico dudo un momento y luego asintió lentamente.
- Todo fue por Tougou... - Karamatsu volvió a tensarse - ... Por la forma en que despertaste adivino que tuviste el disgusto de conocerlo - el chico en respuesta oprimió con ambas manos la sabana - tranquilo, no es necesario que me digas que paso... Después de todo entiendo que ese tipo solo trae desgracias... -
Karamatsu le miraba con preocupación, el semblante de la chica había cambiado, aquella gran sonrisa que vio al conocerla se había esfumado, en cambio una expresión triste era lo único que se reflejaba.
- No voy a profundizar en mi pasado, no es relevante, cuando termine en manos de Tougou supe que no tendría un futuro ni remotamente feliz... Hice muchas cosas de las que no estoy orgullosa, entre ellas engañar a jóvenes chicas, solo para que terminaran viviendo un infierno... - suspiro con pesadez, trataba de continuar su relato pero el dolor de recordar le hacía frenar a momentos - ... Este lugar era uno de los tantos que pertenecían a aquel sujeto, yo vivía aquí, con esas chicas... El día que conocí a Osomatsu niisan, fue el inicio de todo un cambio... - sonreía de lado ante las memorias en su mente - ... Literalmente el me saco de lo más profundo de aquel horrible mundo, el me salvo pese al peligro... Nos tuvimos que separar un tiempo, logre irme lejos y solo regrese cuando la noticia de la muerte de Tougou llego a mi... me quede con este sitio para volverlo algo diferente, un lugar de simple convivencia en el que las chicas no corran peligro... Tal vez así, logre compensar un poco de mi pasado - dijo lo último en una especie de susurro, como si fuera solo una frase para ella.
Karamatsu se mantuvo en silencio, algo inseguro de lo que debía decir.
Jyushiko le miro y sonrió ampliamente - ¿Quieres mucho a Osomatsu a niisan? - cuestiono dejando al otro confundido por el repentino cambio de tema.
Kara asintió con una leve sonrisa mientras un sonrojo se posaba en su rostro.
- Eso me alegra mucho, eres un chico muy lindo, yo también lo aprecio... - ante lo último Kara no pudo evitar borrar la sonrisa - pero no estés celoso, para mí solo es un hermano mayor - rio ligeramente mientras se colocaba de pie - él está desayunado ahora, me costó mucho sacarlo de aquí, no quería despegarse de ti, pero le avisare que has despertado - sin esperar respuesta salió de la habitación.
Karamatsu abrazo sus piernas ocultando ligeramente su rostro.
¿Celoso?
¿Acaso ese era el sentimiento que había estado haciéndose presente desde el día anterior? Sonrió un poco ante la idea, jamás había experimentado algo similar, por lo que no estaba seguro si era una buena o mala señal de lo que sentía por el ex-ladrón.
Osomatsu no tardó en aparecer, traía con sigo una bandeja con un plato de comida y dos tazas.
- ¿Cómo te sientes? - pregunto mientras colocaba la charla sobre las piernas del otro.
- Bien gracias, lamento haber causado tantas molestias -
- Ya me lo compensaras, si entiendes lo que digo - le guiño un ojo y dio un sorbo a su bebida, al notar que no había reacción del menor prosiguió - ¿Pasa algo? -
- Es solo que... Creo que debo disculparme con Jyushiko - hablo sin mirarle.
- ¿Eh? ¿Por qué? -
- ...yo, creo que estaba celoso... - un sonrojo se hizo presente a la vez que giraba el rostro.
- ¿De Jyushiko? - sonrió divertido - pero si es como mi hermana, no negare que es hermosa, sexy de hecho... -
Karamatsu se giró a verlo con el ceño fruncido.
Osomatsu soltó una risa ante la reacción; coloco su taza sobre la bandeja y dejo esta con las cosas sobre el buro. Sorprendiendo al menor se recostó sobre sus piernas abrazándole por la cintura.
- Incluso celoso eres muy lindo, pero eres un tonto por pensar tonterías -
Karamatsu sonrió enternecido, un lado tan dulce en su novio era algo nuevo, amaba conocer cada vez más de él; acarició el cabello del otro como si fuese un pequeño gato en su regazo.
Osomatsu se enderezo un poco, al parecer no fue el único en sentir celos por su novio, ambos a causa de una mujer, el mayor termino sentándose, acaricio el rostro del más joven y deposito un beso en los labios ajenos, Karamatsu no tardó en responder, se abrazaron mientras aquel contacto iba en aumento.
- ¡Por todos los cielos! ¡Un par de pervertidos! –
El grito hizo saltar a los chicos, miraron de inmediato hacia la puerta, una joven chica de cabello castaño atado en dos trenzas les fulminaba con la mirada, la cual curiosamente tenía un tono rosado en sus ojos; la chica de vestido color crema y sombrero a juego, comenzó a avanzar a paso lento hacia ellos, el par de novios comenzó a sudar frio cuando la otra saco de su bolso lo que parecía una pistola de descargas. ¿Ahora en que problema acababan de meterse?
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Por fin termine este cap, quedo más largo, (y cursi), de lo que esperaba XD
En el siguiente además de la girlmatsu que me faltaba, empezaremos con los problemas… si, más problemas XD
Muchas gracias por leer n_n
