N/A: ¡Hola a todos! Gracias por vuestros reviews del último capítulo, está bien saber que la historia la leen más personas de las que pensaba. Este es uno de los capítulos que más me hace reír, espero que os guste y no olvidéis decir que os ha parecido ;)
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Capítulo 9: Contrahechizo (Curso 4)
La última broma de los Slytherin a Emily había acabado con varios de ellos en la enfermería, incluida la propia Emily. Si ya de por sí era terrible en pociones, darle el cambiazo a uno de los ingredientes había propiciado una pegajosa explosión. Al menos cinco alumnos acabaron en la enfermería, víctimas de un ataque de hipo y cubiertos por un moco púrpura que apestaba a huevo podrido.
Para colmo, el profesor Slughorn no estaba especialmente interesado en aplacar el abuso al que Emily se había visto sometida durante cuatro años, incluso si pasaba delante de sus narices. Si bien nunca favorecía a los de su casa, al profesor de pociones parecía costarle enfrentar los conflictos.
-No es justo. -Dijo Spencer con aire deprimido. -Esos abusones siempre se salen con la suya.
-¡Estúpida morsa! -Se quejó Morgan refiriéndose a Slughorn. -Está viendo lo que pasa y no hace nada.
-Creo que ya va siendo hora de que les demos una lección. -Todos miraron a Hotch entre sorprendidos e interesados.
-¿Qué tienes en mente? -Preguntó Dave como si pudiera leerle la mente.
-Amigo mío, creo que tu ayuda será indispensable...
El salón comedor estaba repleto de alumnos debido a que era la hora de la cena. Si bien en el desayuno y el almuerzo se habían acostumbrado a sentarse todos juntos en la mesa de Ravenclaw, durante la cena la cosa era distinta y cada uno cenaba con los alumnos de sus respectivas casas.
Emily sostenía su cabeza sin apenas probar bocado. Odiaba las cenas. Hotch y Morgan tomaron asiento a su lado, ganándose varias miradas de odio por parte de los Slytherin, porque una cosa era que Prentiss les diera de lado y otra que los Gryffindor ocuparan su mesa.
-¿Qué tal princesa? -Preguntó el Gryffindor más joven despreocupadamente.
-Hola, Emily. Me alegra que se te haya pasado el ataque de hipo. -Ella les miró con precaución.
-Hotch, las cosas están tensas. Slughorn nos ha quitado 50 puntos y me culpan a mí. Si seguís aquí creo que acabareis ganándoos una maldición.
-¿Tú crees? -Dijo Morgan robándole un pedazo de pan y dándole un bocado. -No creo que la reputación de los Slytherin sea merecida. ¿O acaso todos vuestros padres y abuelos fueron mortífagos?
-¿Estás loco? -Preguntó asustada por su imprudente comentario.
-Estoy con Derek, no me creo que todos los Slytherin sean malas personas. -Hotch le dio un sorbo a su zumo de calabaza. -El problema es que debido a un montón de prejuicios no dejan que les conozcamos. -Se dirigió hacia una chica rubia que tenía enfrente. -¿Es por qué os gusta ir de duros como los Gryffindors o por qué en el fondo sois tan adorables como los Hufflepuffs pero no queréis que se enteren?
-No sé, Hotch... yo creo que solo es una fachada para que ni los Ravenclaws sean capaces de descubrir lo buena gente que son en el fondo. -Comentó Morgan. -Muy en el fondo…
Emily se levantó inmediatamente cogiendo de la mano al que creía más sensato hasta ese momento, intentado arrastrarle lejos de la mesa, pero Hotch ofreció resistencia.
-Os van a quitar mil puntos por esto… -Murmuró intentando que desistiera de su provocación.
-Por ejemplo... tú. -Hotch señaló a la chica rubia, que llevaba la insignia de prefecta de quinto año. Varios Slytherins se habían levantado con aire amenazante como si fueran gatos al acecho. -¿A que en realidad no piensas que los sangre sucia como yo no tengamos derecho a estudiar en Hogwarts? -Todos le miraron ojipláticos.
-No. -Respondió para sorpresa de sus compañeros. -Casi todos tenemos algo de sangre no mágica.
-¡Ves! ¿Cuántos pensáis igual? -Los chicos se miraron entre ellos y poco a poco los más jóvenes levantaron la mano.
-¡Tú! ¡Hotchner! -La voz furiosa de Foyet hizo que todos se volvieran. -¡Deja de provocar con tus comentarios!
-¿O qué? -Esta vez su semblante se endureció y pese a que el Slytherin le sacaba una cabeza y ya cursaba su último año, Aaron le plantó cara. -¿Me vas a lanzar una maldición imperdonable como haces con las mascotas de los chicos de primero? -Morgan preparó su varita, atento a cada movimiento que hacían.
-Vamos a hacer una cosa: tú no te vuelves a acercar a esta mesa y yo no te lanzo la maldición que estás pidiendo a gritos.
-Yo no hago tratos. -Foyet miró a Morgan y luego le mantuvo la mirada a Hotch.
-Cuando te encuentre en el mundo real desearás no haberte topado conmigo, Aaron.
-¿Qué ocurre aquí? -La profesora McGonagall llegó junto al profesor Gideon, que había presenciado el altercado desde la mesa de profesores.
-Nada. -Respondió Emily rápidamente. -Solo fomentábamos la unión entre casas. -La bruja rodó los ojos, como si esperara esa respuesta. Foyet se dio media vuelta y se marchó.
-Por lo que veo está funcionando. -Señaló Gideon sonriente al verles cogidos de la mano. La chica se soltó rápidamente y su rostro tomó un ligero matiz rojizo para regocijo de la directora.
-Oh, bien. Entonces sigan fomentando su unión y compañerismo, nunca está demás. -Los dos profesores se retiraron, no sin antes ser perseguidos por un montón de pálidos estudiantes.
-¿Desde cuándo te sonrojas? -Se burló Hotch.
-¿Desde cuándo te has vuelto tan intimidante? -Preguntó ella desviando la mirada. Hotch se encogió de hombros.
-Creo que viene de familia.
-Profesora McGonagall, hoy irradia una belleza especial. -Dijo uno de los estudiantes que habían salido tras ella. -¿Ha usado una poción embellecedora? ¿Algún alisante de arrugas, quizás?
-¡Será posible! -Otro se arrodilló frente a ella y se puso a recitar.
-Oh gran Minerva, su severidad me enerva. Solo quiero su amor, aunque pertenezca a la casa Gryffindor. -A Derek le resultó imposible aguantar la risa.
-Minnie, no les hagas caso. -La directora fulminó con la mirada al atrevido alumno que había osado llamarla por aquel odioso diminutivo que no oía desde hacía más de viente años. -¡Yo te haré feliz, la edad no es impedimento si nos amamos!
-¡Apártate de ella! ¡A mí tampoco me importa que me lleve cien años!
-¡Por Merlín! ¿Qué significa esto? -La profesora estaba roja de la ira. Gideon trató de calmar a los alumnos.
-Me parece que han sido hechizados…
-¡Sí, hechizados por su belleza! -Gritó Penelope escondida entre la multitud que no dejaba de reír. Se oyeron unos silbidos.
-¡Por fin los Slytherin se han rendido ante los encantos de una Gryffindor! -Hotch reconoció la voz de JJ procedente del otro extremo del salón.
-¡Ya está bien! -Ustedes cuatro. -Vengan conmigo. -Los cuatro Slytherins se acercaron a ella con caras de idiotas, prácticamente babeando. -Espero que esto no haya sido cosa suya. -Avisó mirando a Hotch, que negó como si fuera inocente.
-Estos chicos han sido víctimas de un filtro amoroso. -Intervino Slughorn.
-¿De verdad, Horace? No lo había notado… -Dijo la mujer sarcásticamente. -Por favor, ¡haga que dejen de decir esas estúpidas rimas!
Dave apareció junto a Emily quien le miró divertida cuando él le guiñó un ojo.
-¿Veis cómo los Slytherin tienen su corazoncito? -Se burló Hotch.
-Aaron… -Dave pasó el brazo por sus hombros. -Así que… ¿todos los Hufflepuffs somos adorables? -Empezó a achucharle como si fuera un gatito, provocando la risa de Emily.
-¡Dave! ¡Para ya! -Le empezó a poner morritos amenazando con besarle. -¿Tú también has sido hechizado o qué?
Y por la carcajada de Emily supieron que no solo su venganza había surtido efecto, sino que también le habían levantado el ánimo. Quizás Gryffindor no se llevaría puntos por la hazaña, pero verla reír era mejor recompensa para sus amigos.
