N/A: Wow! ¡Qué buena recepción tuvo el último capítulo! Me alegré un montón. Gracias a todos por dejar vuestros reviews.
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Capitulo 11: Magos peculiares, amigos excepcionales (Curso 5)
En la ceremonia de selección de 2009 un chico de pelo azul y ojos ambarinos se sentó en la banqueta. Su llamativo pelo fue cubierto por el sombrero seleccionador, que tardó un par de minutos en elegirle para Hufflepuff. Cuando la profesora McGonagall -que pese a ser directora seguía encargada del tradicional recibimiento y proceso de selección- le quitó el sombrero, el pelo del chico había cambiado al amarillo de la casa de los tejones. Una cálida sonrisa se dibujó en el rostro de la directora, era extrañamente tierna.
Según Garcia, el chico era un metamorfomago, un mago capaz de transformar su apariencia de forma innata, sin necesidad de un hechizo o poción multijugos. Eran extremadamente raros.
Y es que en Hogwarts había muchos alumnos realmente peculiares por un montón de razones diferentes. A Hotch le resultaban fascinantes, aunque le hacían pensar que en comparación, él era realmente aburrido. Había tres por los que Hotch sentía predilección:
Emily Prentiss fue la primera persona que llamó su atención. Su imprevisibilidad, idealismo y creatividad para meterse en problemas eran atributos que la convertían en una persona diferente. Le encantaba su forma de cuestionar lo establecido y aunque a veces era frustrantemente cabezota, lo compensaba con su sentido del humor y la lealtad a sus amigos.
Spencer Reid no dejaba de asombrarle. El chico era un verdadero genio, capaz de memorizar todos los hechizos existentes, de asombrarle con sus conocimientos y sus infinitas ganas de aprender, pero capaz también de ganarse su corazón con su inocencia, que se contraponía con todos los conocimientos que adquiría día a día.
Y luego estaba Penelope Garcia. Ella era un mundo aparte. No había persona en Hogwarts más extravagante, dulce y divertida que Penelope. Si alguien tenía un mal día, Penelope estaba allí para subirle el ánimo. Su optimismo era contagioso y sus comentarios les hacían reír siempre. Ahora bien, cuando se enfadaba… eso era peor que hacerle cosquillas a un dragón.
-¡TE HE DICHO QUE ME BAJES! -La chica le gritaba a Morgan, que le había montado en su escoba a la fuerza para que volase. La rubia permanecía agarrada al moreno como si su vida dependiera de ello, aunque se suspendían a no más de tres metros del suelo.
-Vamos, preciosa, es terapia de choque. Verás cómo cuando pierdas el miedo te encanta surcar los cielos con tu bomboncito…
-¡QUE ME BAJES! -La chica empezó a llorar.
-¡Morgan! ¡Bájala! Ya te ha dicho que le da miedo. -Le gritó Dave desde el suelo. Ante el enfado del mayor, Morgan decidió bajarla. Hotch se acercó corriendo.
-¡Eres un imbécil Derek Morgan! -La chica sacó su varita con lágrimas en los ojos. -Desmaius. -Una luz roja salió de su varita de peral y dio al Gryffindor en el pecho. Dave salió corriendo tras ella, pero se dio por vencido cuando la chica amenazó con maldecirle.
-Rennervate. -Hotch le lanzó el conjuro a Morgan para que recobrara el sentido.
-¡Tú! -Dave le agarró de las solapas de la camisa y le levantó. -¿En qué estabas pensando? Tu estúpida broma dejó de tener gracia en el momento en que Penelope te dijo que la bajaras.
-¡Ya vale! -Hotch le empujó para que le soltase. Morgan estaba visiblemente afectado. -Diez puntos menos para Gryffindor. -Eran los primeros puntos que Hotch quitaba como prefecto. Si ya de por sí resultaba difícil quitarle puntos a alguien de su misma casa, peor era quitárselos a un amigo.
Hotch encontró a Garcia llorando en el tercer piso. Estaba agazapada en un rincón. Helga, su puffskein, se encontraba en sus brazos.
-Te he traído tarta de melaza. -Penelope le miró con los ojos vidriosos. -Spencer me dijo que es tu favorita.
-Ese pequeño genio lo sabe todo…
-¿Cómo estás? -Le entregó la tarta.
-Bien. -Respondió secándose las lágrimas con la manga de la túnica.
-No es verdad. -Dijo tomándola de la barbilla para que le mirara. -Morgan se comportó como un idiota, me hizo quitarle 10 puntos, pero en verdad se arrepiente.
-No debió hacerlo, le dije que no lo hiciera… -Hotch la miró detenidamente, parecía angustiada.
-Lo sé. -La atrajo hacia si para abrazarla.
-No, no lo sabes. Una cosa es que me guste ver Quidditch y otra volar. No logré alzar el vuelo más de unos pies en las clases de la profesora Hooch y todos se rieron de mi cuando en la clase de Gideon el Bogart se convirtió en una escoba. -Las cejas de Aaron se curvaron en señal de confusión. -Cuando tenía siete años mis padres sufrieron un accidente. Volaban en sus escobas y una tormenta les sorprendió… Cayeron a más de mil pies… -Hotch la sostuvo entre sus brazos mientras sollozaba.
-Lo siento Penelope… Supongo que Morgan no lo sabe… -La chica movió la cabeza en señal de negación. -Tal vez deberías contárselo, es tu mejor amigo. -Le aconsejó acariciando su pelo. La chica levantó la cabeza mirándole a los ojos.
-No quiero hablar con él.
-Cuando se te pase, querrás. Te has ganado el corazón de todos. -Hotch hizo una mueca de disgusto. -Creo que eso ha sonado muy cursi… Aunque si hubieses visto como Dave te defendió creo que te habrías enamorado…
-¿En serio? -Preguntó con una sonrisa.
-No le había visto tan furioso nunca, normalmente es él quien mantiene la calma…
-Dave tiene suerte de tenerte como amigo. - El puffskein alargó su lengua y chupó la cara de su dueña para limpiar sus lágrimas, provocando una sonrisa de simpatía de los dos estudiantes.
-Tú también me tienes como amigo. -Dijo acariciando con el índice a la pequeña bolita de pelo color crema. -Que no se te olvide.
Esa misma noche Morgan no se presentó a cenar, según JJ porque estaba muy ocupando planeando su disculpa. La mesa de Gryffindor se situaba al lado de la de Hufflepuff, así que Aaron solía sentarse cerca de Dave en las cenas, pese a que no podían compartir mesa. Con un movimiento de cabeza comprobó que su amigo estaba especialmente atento con Penelope. Morgan irrumpió en el salón comedor y se plantó frente a Garcia. Hotch y JJ se giraron en su banco para verles.
-¡Hey, preciosa!
-No estoy de humor…
-Solo quiero disculparme. -La chica le dio la espalda. -Está bien, no quería recurrir a esto… -El chico se subió a la mesa de los Hufflepuff y proyectó su voz con el encantamiento sonorus. -Quiero que toda la escuela sepa que hoy me he comportado como un auténtico imbécil con la chica más especial que conozco. Lo que yo hice esta tarde no se le hace a la mejor amiga que un mago puede llegar a tener. -La chica desvió la mirada incómoda por recibir tanta atención. -Así que quiero que todos presenciéis mi penitencia. -Sacó una caja de color roja del bolsillo de su túnica y la mostró en alto. -Comeré los nuevos caramelos Weasley hasta que Penelope Garcia me perdone. -Se metió uno en la boca y la piel se le empezó a poner de color verde. -Ni siquiera sé lo que hacen. -Comió otro y le empezaron a salir tetas. -Vaya… Esto puede ser interesante… -Se tocó un pechó haciendo que todo el salón riera. -Perdóname. -Ante el silencio de Garcia, volvió a comer otro. -Un tupé color naranja de por lo menos un metro le salió de la cabeza provocando la risa de la chica.
-Si sigues comiendo esos caramelos te va a dar algo.
-Me da igual si con ello consigo que me perdones. -Dijo ignorando los gritos del profesor Gideon que le llamaba a atención por orden de McGonagall, pero que parecía divertido por la inventiva de su alumno. Morgan comió otro caramelo.
-Está bien, baja de ahí. -La rubia se abalanzó para abrazar al ser verde y pechugón de pelo naranja en el que se había convertido su amigo.
-Juro solemnemente que nunca volveré a hacerte llorar, a menos que sea de felicidad. Y si es necesario que haga el juramento inquebrantable, lo haré. -Ambos sonrieron antes de que Morgan se transformara en un canario de más de metro y medio para diversión de casi todos.
Hotch recogió la cajita de caramelos del suelo y se la entregó a Gideon.
-Bueno... al menos ahora solo tenemos que revertir al canario…
Hotch va a seguir los pasos que todos conocemos. ¡Ya es todo un prefecto! Para el que no lo sepa, los prefectos son alumnos que ayudan a los profesores a mantener a raya al resto de alumnos. Hacen rondas de vigilancia, pueden quitar puntos y tienen privilegios como un cuarto de baño personal (sale en la cuarta película) y dos vagones exclusivos en el Expresso de Hogwarts. Hay dos prefectos por año y casa a partir del quinto curso.
Por cierto, ¿Habéis reconocido al alumno del primer párrafo? Es Teddy Lupin, el hijo de Remus Lupin y Nymphadora Tonks. Me encanta poner este tipo de guiños :D ¡No olvidéis dejar un review!
