Disclaimer: No me pertenece ningún personaje ni lugar de esta historia. La trama puede atribuirse a su autor commen_sense.
Don't you remember
Capítulo 2 a:
Después de un momento Burt salió de la habitación y le dijo a Blaine que Kurt estaba preguntando si podía entrar de nuevo. Blaine le dio a Sebastian otra mirada culpable (Estaba empezando a sentirse realmente molesto por esas miradas) antes de ir. A Sebastian no le pasó desapercibido la manera en que apresuró el paso, impaciente por ver a su mejor amigo. Si Sebastian no se hubiera visto forzado a permanecer en la sala de espera con una taza del café barato del hospital, él le hubiera sonreído, tomándole el pelo hasta que Blaine se hubiera sonrojado y le hubiera mandado callar.
-¿Cómo le va? – le preguntó Sebastian a Burt mientras este se sentaba a su lado. Parecía cansado, su barba estaba salpicada de blanco y sus ojos acuosos si eran por las lágrimas o por falta de sueño, no estaba claro.
- Está bien. Sique un poco atontado por las medicinas. Tenía un montón de preguntas. Le dije que le contestaría todas sus preguntas una vez que la doctora acabara de hacer todas las estúpidas pruebas.
- ¿Preguntó por mí? – preguntó Sebastian con esperanza en su voz.
Burt le dio una mirada comprensiva.
- Él me preguntó si el hecho de que vosotros dos llegarais a ser amigos fue lo más raro que le había pasado en esos diez años.
Sebastian no pudo evitar una pequeña sonrisa.
-¿Qué le dijiste?
- No – dijo Burt con una sonrisilla – Espera hasta que descubra que estáis casados.
Sebastian se encogió de hombros y puso su cabeza entre sus manos.
- No puedo creer que no se acuerde.
- Tengo que hacértelo saber, estás manejando esto mucho mejor de lo que yo lo habría hecho dadas las mismas circunstancias – dijo Burt – No puedo imaginar las ganas que tienes de estar a su lado ahora mismo.
Sebastian se quedó en silencio unos segundos. Tenía razón nadie podía imaginar el dolor por el que estaba pasando. Era una tortura ver como gente con la que Kurt llevaba apenas seis meses trabajando entrar a verlo, mientras Sebastian estaba forzado a sentarse en la sala de espera, para no confundirlo con su "amistad" mientras se ponía al día con su situación actual.
- Dadle a conocer los hechos poco a poco – había dicho la Doctora Hendricks – Preferiblemente tened a alguien en quien confíe para contestar a sus preguntas. Ella había mirado a Sebastian con una sonrisa al comentarlo. Una sonrisa que Sebastian no podía devolver porque la última persona en la que Kurt habría confiado a los 18 años sería él. La Doctora Hendricks sabía que Sebastian era el marido de Kurt, no que no conocía era que también había sido la persona a la que Kurt más odiaba en un tiempo de su vida. El mismo tiempo en el que Kurt estaba atrapado ahora. Todo lo que a ella le preocupaba era que ellos no alteraran a Kurt con la noticia de que estaba casado, cuando realmente, era más el hecho de que estaba casado con Sebastian el que más lo alteraría.
- ¿Sebastian?
Burt descansó su mano en la espalda de Sebastian igual que Blaine había hecho y este se levantó, incapaz de para las lágrimas de deslizarse hacia abajo por sus mejillas al mirar a sus suegro.
- Es mi marido, Burt. Yo fui el primero al que llamaron después del accidente, yo fui el que cogía su mano y le rogaba volver a mi cada noche. Yo debería ser la persona por la que pregunta… - No Blaine. Sebastian tomo aire súbitamente – Me siento como si lo hubiera visto más mientras estaba inconsciente.
Se sintió la culpa recorrerle cuando una voz en su cabeza le dijo que él prefería que Kurt siguiera inconsciente si eso significaba que podía verlo otra vez, tocarlo otra vez, susurrando todos aquellas como que solo se había compartido con Kurt.
Capítulo 2 b:
Blaine salió de la habitación de Kurt 15 minutos antes de que acabaran las horas de visita.
- Vamos – le dijo a Sebastian – Te estoy llevando a casa.
- ¿Qué? ¡No! Soy familia. Me quedo.
- Sebastian, estas exhausto y… - dudó Blaine.
- Y a Kurt no le podría importar menos si me quedo ¿verdad? – preguntó Sebastian con la voz agria – Así que mejor sería ir a casa y tener una buena noche de descanso mientras mi marido sigue pensando que sigo siendo el capullo que era durante el instituto quien simplemente es un amigo ahora.
Blaine suspiró y se sentó junto a Sebastian.
-Burt va a hablar con él ahora – dijo – Una vez que le haya contado lo básico, será más fácil para él procesar todo lo demás.
- Lo sé Blaine, yo también escuché a la doctora.
Sebastian sabía que estaba siendo un cabrón con Blaine en ese momento pero él no podía conseguir que le importara. Cuando miró de nuevo a Blaine y vio que solo había comprensión en su mirada, él suspiró.
- Lo siento – dijo, negando con la cabeza – No debería…
- Estás loco si piensas que tienes que disculparte ahora – dijo Blaine – Si quieres pasar la noche no voy a detenerte. Pero como un amigo que te ama y al que le importas, te pediría que me dejaras llevarte a casa. Más estresado y exhausto de lo que estás no va a ayudarte. O a Kurt.
Sebastian asintió.
- Tienes razón – dijo –Solo deseo que fuera posible verlo una vez más antes de irnos.
Miró a las puertas que conducían a la habitación de Kurt con anhelo, perdiéndose la manera en la que Blaine le sonrió.
-Dejaste tu chaqueta en la habitación de Kurt antes – dijo.
- Yo no traje una chaqueta – contestó Sebastian.
- Lo hiciste – insistió Blaine. Sebastian le miró con el ceño fruncido, sintiéndose cada vez más irritado al ver su sonrisa. ¿Por qué diablos estaba sonriendo…? ¡Oh!
- ¡Oh! – dijo Sebastian con los ojos de par en par, y una sonrisa se extendió por su cara – Blaine Anderson, podría besarte ahora mismo.
Kurt estaba solo cuando Sebastian entró en su habitación. Levantó la mirada expectante cuando entró pero frunció el ceño al comprobar que era Sebastian.
- ¿Por qué sigues aquí? – preguntó.
-Olvidé mi chaqueta – contestó Sebastian, miró alrededor y señaló la chaqueta situada a los pies de la cama de Kurt.
Este no pareció recordar que no había estado llevando una chaqueta porque solo dijo:
-¡Oh!
Sebastian se movió hacia la cama despacio, queriendo alargar su salida lo máximo que pudiera.
- ¿Te sientes mejor?
Kurt se encogió de hombros.
- Me siento bien. Cansado pero bien. Ellos no me están diciendo nada.
Su boca se torció de la manera en la que lo hacía cuando estaba molesto. Sebastian quería encerrarle en un abrazo que reservaba solo para Kurt.
- ¿Qué es lo que sabes? – preguntó con insistencia.
- Tengo veintiocho, vivo en Nueva York y me estoy recuperando de un accidente de coche que me dejó en coma durante siete semanas y borró diez años de mis memorias.
- Wow. Mucha información. ¿Estás seguro de que puedes tratar con todo? – preguntó Sebastian con una sonrisilla cuando vio a Kurt rodar sus ojos de acuerdo con él.
- Cada vez que les pregunto algo concreto simplemente dicen que lo estoy intentando demasiado duro. No es como si tuviera menos presión sobre mi mismo sin saber nada de mi vida.
-Bien. ¿Qué quieres saber? – preguntó Sebastian – Igual puedo ayudar.
Kurt le miró con el ceño fruncido
- ¿No tienes que irte? El horario de visita se ha terminado.
- Puedo dedicarte un par de minutos - dijo Sebastian.
- Bien, definitivamente quiero saber cómo nos hicimos amigos. Sigo teniendo problemas creyendo que es en realidad posible – comentó Kurt negando con la cabeza.
Sebastian sonrió.
- Te lo diré. Pero no puedes presionarme para más detalles. ¿Trato?
Kurt rodó sus ojos pero estaba obviamente desesperado por cualquier migaja de información.
-Trato.
Capítulo 2 c:
Sebastian se sentó en la silla vacía y Kurt orientó su cuerpo hacia él, expectante.
- Había una cafetería cerca del campus donde yo solía ir a menudo – empezó – Estaba cerca del lugar donde estabas de prácticas en ese momento y nosotros no parábamos de tropezar con el otro.
- ¿Realmente? ¿Una cafetería? – preguntó Kurt, alzando una ceja – Como si acosándome en el Lima Bean no hubiera sido suficiente…
-¡Hey! Yo estaba en la cafetería primero – dijo Sebastian con una sonrisilla – De cualquier modo, tú eras nuevo en la ciudad y estabas teniendo problemas en ese momento.
-¿Qué problemas?
-No presionar para más detalles ¿recuerdas?
Kurt resopló.
- Bien. Pero tengo otra pregunta.
- Vale.
- ¿Cuándo exactamente dejaste de ser un capullo? y ¿Por qué te perdonamos después de lo que le hiciste a Blaine?
- Yo nunca dejé de ser un capullo; tu simplemente aprendiste a amarme pese a eso – contestó Sebastian sin pensar. Se detuvo a sí mismo cuando Kurt frunció el ceño, mirando incómodo – Erg. Quiero decir. Me disculpé, obviamente. Hubo varios acontecimientos que pasaron los cuales me hicieron reevaluar muchas cosas y bien… nosotros dejamos atrás el "incidente granizado".
- No es algo que simplemente puedas olvidar – dijo Kurt, su cara se obscureció.
Sebastián sintió su estomago revolverse con el giro de los acontecimientos.
- Te lo dije, me disculpé.
- ¿Y lo olvidamos así como así? – preguntó Kurt con un alzamiento de deja.
- Fue un proceso lento pero sí, lo hiciste. Nosotros no estuvimos en contacto durante la universidad y cuando viniste a Nueva York fue algo así como un nuevo comienzo para nosotros. Nunca me dejaste olvidar sobre el granizado y seguimos insultándonos mucho pero… bueno.
Kurt lucía confuso.
-Espera, dijiste que te conocí cuando vine por primera vez a Nueva York pero que no habíamos estado en contacto durante la universidad. ¿No fui a la universidad en Nueva York?
Sebastian dudó.
-Detalles – dijo.
- ¡No! ¡Tienes que decírmelo! – exclamó cuando Sebastian se levantó - ¡Nadie me está diciendo nada!
Sebastian le miró desde arriba, su corazón adolorido.
- Te lo dirán pronto – comentó.
Kurt cruzó sus brazos y presionó sus labios en una fina línea, absorto en sus pensamientos.
Sebastian recogió la chaqueta de los pies de Kurt y permaneció por un momento más, esperando para que Kurt dijera algo. Cuando no lo hizo, Sebastian suspiró y caminó hacia la puerta. Paró y se dio la vuelta para ver a Kurt mirando fijamente al techo.
-Buenas noches Kurt – dijo con voz queda.
Kurt no respondió, igual que no lo había hecho cada noche las últimas siete semanas. Nada nuevo.
Nota de la traductora: Esto… no esperéis mucho de mí durante una semana más o menos. Estamos de fiestas donde vivo así que no habrá tiempo para traducir. Intentaré compensarlo la semana que viene.
