Don't you remember
Nota de la traductora: La autora publica aquí una corrección en la historia. He decidido no corregir yo los errores al traducir y así ser completamente fiel al original.
Nota de la autora: Kurt estuvo en coma siete días, no semanas. Lo siento por el pequeño resbalón. Tenía la intención de corregirlo. Además por favor perdonadme por cualquier inexactitud médica, estoy intentando mantener las cosas realistas pero también me tomo alguna que otra licencia artística. De cualquier manera, ¡disfruta esta parte!
Capítulo 3 a:
Burt había salido de la habitación de Kurt simplemente a coger algo de comida para él mismo. Se encontró con Sebastian en su camino de vuelta y pese a que el chico intentó ocultar su rostro en el instante que vio a Burt, este fue capaz de ver sus ojos rojos y los senderos de lágrimas de sus mejillas.
- Hey – dijo Sebastian con una vos relativamente firme cuando se detuvieron uno enfrente del otro - Solo volví a coger mi chaqueta y…
Su voz se fue apagando al ver que Burt estaba dándole una pequeña sonrisa.
- No tienes que mentirme, niño.
Sebastian suspiró y retornó la sonrisa de Burt con una propia.
-Solo quería verlo antes de irme – admitió.
- ¿Estás hiendo a casa?
- Blaine es insistente – dijo Sebastian dándole a Burt una mirada que le decía que no le agradaba mucho la idea – Realmente no me importa pasar la noche en la sala de espera. Puedo escabullirme dentro cuando se duerma y sentarme con él hasta mañana… Me habré ido antes de que se despierte.
A Burt le se destrozaba el corazón por él. Dio un paso hacia él y de dio una palmada en el hombro a Sebastian.
- Vete a casa esta noche, amigo – dijo – Estarás de vuelta por la mañana y entonces veremos si Kurt está listo para escuchar más sobre vosotros dos.
- Hablando de eso – dijo Sebastian – Yal vez he dejado escapar algunos detalles importantes.
Burt retiró la mano del hombro de Sebastian y alzó las cejas esperando.
- Él preguntó cómo nos hicimos amigos. Intenté ir directamente al grano pero él sumó todas las piezas y dedujo que no estaba en una universidad de Nueva York.
- ¿Eso es todo? – preguntó Burt.
-Sí, eso es todo.
Burt asintió.
-Iba a hablar con él ahora y quería que él lo supiera se todas formas así que no hay problema.
- Pensé que debía decírtelo – dijo Sebastian.
Su móvil empezó a sonar y Sebastian rechazó la llamada rápidamente antes de que la melodía causara un problema.
- Es Blaine – dijo después de mirar de refilón el teléfono – Está probablemente esperándome abajo.
- Vete, no lo dejes esperando – dijo Burt moviéndose a un lado – E intenta descansar un poco niño. Te ves como que lo necesitas.
Kurt estaba mirando fijamente al techo cuando Burt entró en su habitación.
- Hey chico – dijo acercando la silla y sentándose – Esta habitación huele como una maldita floristería.
Arrugó la nariz por culpa del exagerado dulzor que se percibía.
- Papá – dijo Kurt, girando su cara para mirar a los ojos de su padre - ¿Cuándo vas a empezar a contarme cosas?
- Justo ahora en realidad – contestó.
- ¿De verdad? – preguntó Kurt, irguiéndose. La manera en la que su rostro se iluminó con una sonrisa hizo que Burt sintiera su corazón más ligero. Él asintió, sonriendo a Kurt de vuelta.
- Pero hay unas pocas reglas.
- No me digas que no puedo preguntar por detalles – dijo Kurt rodando los ojos.
- Puedes hacerlo – contestó Burt – pero me reservo el derecho de contestar. Si pienso que la pregunta tiene una respuesta que es demasiado complicada para que la entiendas en este momento voy a decir, "siguiente" y damos por zanjado ese tema. ¿Está claro?
Kurt asintió.
- Vale.
- Ahora – dijo Burt recostándose sobre la silla y cruzando sus manos sobre su estómago – pregunta cuando quieras.
Kurt se quedó en silencio un momento y Burt pudo ver las preguntas revoloteando en su cabeza. Debía ser difícil elegir una pregunta cuando tenias diez años para ponerte al día. Burt esperó pacientemente hasta que Kurt preguntó exactamente lo que Burt sabía que iba a preguntar desde el momento en que Sebastian le dijo que había dejado escapar que Kurt no había asistido a la universidad en Nueva York.
- ¿Me rechazaron en NYADA? – preguntó con una tranquila voz.
Capítulo 2 b:
Burt suspiró.
- Sí.
Intentó no pensar en la manera en que el rostro de Kurt se contrajo y tragó antes de continuar.
- No superaste la ronda final.
- ¿Rachel pasó?
- Vamos a centrarnos en ti, amigo.
Kurt le ignoró y continuó presionando.
- ¿Lo hizo? Ella mencionó algo sobre ensayos cuando estuvo aquí – dijo Kurt mirando las flores que le había traído – Estaba demasiado histérica para ser capaz de comprender cualquier cosa que dijo.
- Bien. Sí, Rachel entró – admitió con un suspiro.
- Y yo no – dijo Kurt mirando hacia abajo hacia su regazo donde sus manos descansaban.
- Te enfrentaste al rechazo con una actitud realmente madura – dijo Burt – Estuve tan orgulloso de ti.
- ¿A qué me dedico entonces? – preguntó Kurt - ¿Sigo actuando?
- No de manera profesional – contestó Burt – Había un programa de diseño de moda que se ofrecía en la OSU (NT: Universidad Estatal de Ohio) ese año y seguían buscando candidatos alrededor del momento en el que fuiste rechazado por NYADA. Te graduaste allí y te mudaste a Nuevas York al acabar la carrera. No fue exactametne lo que habías planeado pero eras feliz y finalmente llegaste a Nueva York de cualquier manera.
Kurt asintió.
- ¿Así que a eso me dedico? ¿Soy diseñador?
- Has estado trabajado para una lujosa marca francesa el último par de años.
La lujosa marca francesa era de hecho "Nicole Smythe's", de la madre de Sebastian. Ella había abierto una boutique en Nueva York hacía cuatro años y le preguntó a Kurt por su ayuda con ella. Los diseños eran de ella pero Kurt tenía la oportunidad de dar a conocer su punto de vista y ambos estaban en negociaciones sobre la creación de una línea de ropa propia de Kurt o de crear una empresa conjunta.
Burt no le contó a Kurt esos detalles, pero le dijo:
- Estas en proceso de crear tu propia línea de ropa.
Kurt abrió los ojos a más no poder.
- ¿De verdad?
- Ajá. Te lo estoy diciendo, NYADA esta arrepintiéndose mucho por no aceptarte.
Kurt sonrió y se dejó caer de nuevo contra las almohadas.
- Me… Me gusta cómo suena eso.
Burt sintió una confusa mezcla de sentimientos en su pecho. Amaba la sonrisa en los labios de Kurt pero este no estaba pensando en las repercusiones del accidente todavía, estaba demasiado centrado en su deseo de comprender los sucesos de su pasado. Él no tenía idea de que diferente era su vida ahora de cómo la había planeado. Todo era distinto del sueño que imaginaba viviría. No menos perfecto, pero no algo con lo que sería capaz de llegar a un acuerdo con y apreciarlo en el momento en que procesara todo.
Tal vez eran los medicamentos que estaban evitando que flipara adecuadamente pero Burt sabía que ese momento llegaría demasiado pronto. Hasta entonces, él iba a hacer todo lo que estuviera en su mano para aclimatar a Kurt a cómo era su vida en ese momento.
- Esto va a sonar estúpido pero… ¿Llegaremos a los Nacionales?, quiero decir, ¿Llegamos ese año?- se corrigió Kurt cerrando los ojos y moviendo la cabeza como si intentara espantar una mosca.
- Lo hicisteis – dijo Burt con una amplia sonrisa – Estuve allí. Estuviste fantástico.
El rostro de Kurt se iluminó y dio una palmada.
-¿Cómo quedamos?
- Segundos – dijo Burt.
-¿Quién quedó primero?
- Algunos chiflados, no lo sé – contestó Burt – A mí solo me importaba mi hijo.
Kurt sonrió de oreja a oreja.
- ¿Dónde vivo?
- Lo verás cuando vayamos. En el centro, nada más que decir.
- ¿Vivo solo?
- No.
-¿Vivo con Blaine? – peguntó Kurt sonrojándose.
- No – dijo Burt perdiendo la decepción que fue visible durante un segundo en los ojos de Kurt.
- ¡Oh! Vale – dijo tristemente – Entonces ¿tengo un compañero de piso?
- Sí. Algo así.
- ¿Alguien que conozco? Bueno, quiero decir… obviamente yo los conozco pero ¿los conozco ahora?
- Siguiente pregunta.
Fue todo la respuesta que dio Burt.
Kurt frunció el ceño pero no le dio más vueltas y dio pasó a otras preguntas. Burt con paciencia contestó a cada pregunta lo mejor que podía desde las más tontas a las más serias. Los ojos de Kurt empezaron a cerrarse a la media hora de empezar su pequeña charla y Burt le ayudó a ponerse en una posición más cómoda para dormir.
Incluso entonces Kurt insistió en que estaba lo suficientemente despierto como para hablar, él se durmió en mitad de una frase mientras intentaba preguntar algo sobre el esquema de color de su apartamento. Burt le miró gimotear en sueños con una sonrisa cariñosa antes de inclinarse sobre la cama y besar su frente susurrando:
- Estoy muy contento de que estés bien, hijo.
- Mmmfmfm – fue toda la respuesta que Burt consiguió pero fue suficiente.
CONTINUARÁ
Nota de la traductora: ¡Segundo de la semana! Un regalo por vuestros comentarios/alertas/favoritos, me encanta saber que os gusta tanto la historia como mi traducción. Que tengáis una buena semana.
Lo sé, no mucho Sebastian en ese capítulo pero tranquilas que todo lo bueno se hace esperar.
