Don't you remember

Capítulo 5 a:

Kurt no salió de su estupor en toda la mañana. Se negó a hablar con Sebastian; empeñado en creer que todo fue una gran broma pesada. Solo cuando Burt agitó su cabeza y le dijo que no era mentira, finalmente pareció aceptar que estaba, de hecho, viviendo con Sebastian Smythe.

-No es tan malo. Te lo prometo – dijo Sebastian – Nos llevamos bien. En realidad, mejor que bien.

- Perdóname si me parece difícil de creer – espetó Kurt.

- Es un apartamento hermoso – continuó Sebastian ignorándole – Cerca de Central Park, muchísima luz natural…

Kurt no estaba ni siquiera mirándolo. Sus brazos estaban cruzados sobre su pecho y miraba al lado opuesto de la habitación de donde estaba Sebastian, pero este sabía que estaba escuchándole.

- Tú hiciste la mayoría de las decisiones sobre la decoración – dijo - Yo estaba simplemente allí para cargar las brochas y sostener muestras de pintura para que tu…

- Para – dijo de repente Kurt.

- ¿Para el qué?

-Para de hacer que suene como… - Kurt le miró frustrado – como si fue algo que hicimos juntos.

- Fue – dijo Sebastian con el ceño fruncido - ¿Qué, piensas que nos mudamos al mismo apartamento y este mágicamente se decoró solo?

- Sí – dijo Kurt tercamente alzando la barbilla – Eso es exactamente lo que quiero pensar. Y no estás ayudando.

Sebastian no pudo detenerse y dejó entrever una pequeña sonrisa.

- ¡Oh! Kurt.

- No. Nada de ¡Oh! Kurt, voy a pensar lo que quiera pensar con el fin de llegar a un acuerdo con este alarmante detalle y tú vas a mantenerte fuera de mi camino y a dejarme ser, ¿entiendes?

Sebastian le miró fijamente.

-¿Esperas que eso funcione?

- Sí.

- Kurt, no va a funcionar.

- Haré que funcione.

No cuando descubras que estamos casados.


Sebastian se hizo cargo de la mayoría del papeleo cuando finalmente le dieron el alta a Kurt. Blaine había prometido pasarse por allí pero había sido convocado por su jefe para una reunión de emergencia con los distribuidores de uno de sus discos así que fue solo Sebastian y Burt. Kurt frunció el ceño cuando vio a Sebastian firmando papeles en su camino al ascensor pero no dijo una palabra durante todo el trayecto hasta el coche.

Se había cambiado en un par de pantalones vaqueros negros y una camisa de manga larga roja que Sebastian le había comprado. Había estado demasiado ocupado tratando de ignorar la presencia de Sebastian e intentado convencerse de la fantasía que había creado sobre sus opciones de vivienda para comentar sobre la sencillez de la elección de ropa de Sebastian. Incluso después de todos esos años, Sebastian seguía sin tener ni idea de cómo moverse por el armario de Kurt. Blaine hizo un trabajo mejor que él. Sebastian podía apreciar la moda, seguro. Pero moda normal y moda Kurt eran dos cosas diferentes en su mente.

- ¿Por qué tienes un coche en Nueva York? – preguntó Kurt con un resoplido mientras se sentaba en el asiento del pasajero.

- Porque el transporte público está cubierto de mugre – dijo Sebastian – Y porque lo necesito para ocasiones especiales.

El viaje a casa permaneció silencioso. Kurt miró fijamente por si ventana a la cuidad en todo su esplendor. Pese a que probablemente había un millón de pensamientos pasando por su cabeza, Kurt seguía teniendo una pequeña e incontrolable sonrisa en su rostro. Sebastian quería inclinarse sobre el cambio de marchas y besar la esquina de su boca pero mantuvo sus ojos en la carretera.

Su apartamento estaba en la séptima planta. Kurt se tensaba cada vez más con cada planta que el ascensor pasaba, acercándolo a su nueva casa. Sebastian no estaba mucho mejor que él. Esto era todo. No había manera de poder ocultar su matrimonio una vez que ellos atravesaran la puerta de entrada, una de las primeras cosas que Kurt sería capaz de ver sería una fotografía enmarcada de ellos con sus familias en su boda.

El anillo de boda de Kurt se sentía pesado en el bolsillo de Sebastian; no se lo había devuelto con el resto de las cosas que se encontraron en Kurt en el momento del accidente. Quería mantenerlo con él hasta que Kurt estuviera listo para tenerlo de vuelta, lo que Sebastian estaba seguro no sería por un tiempo.

Capítulo 5 b:

Cuando un pitido sonó por encima de ellos y las puertas del ascensor se abrieron, Burt dio una palmada en las espaldas de ambos.

- ¿Listo para ver si tu casa es todo aquello que soñabas? – preguntó a Kurt.

Kurt miró a Sebastian entrecerrando los ojos y Sebastian podía prácticamente oírle pensar: ¿Cómo puede ser un sueño si estoy atrapado viviendo contigo? Pero todo lo que dijo fue:

- Supongo.

La mano de Sebastian tembló un poco al insertar la llave en la cerradura.

- Bienvenido a casa – le dijo a Kurt con una sonrisa tentativa cuando la puerta se desbloqueó finalmente.

Él dio un paso al lado y observó la cara de Kurt mientras este entraba al apartamento, esta estaba completamente en blanco.

Kurt dio una mirada a su alrededor en silencio; desde la entrada al salón, y desde el pequeño resquicio de cocina que podías ver desde allí hasta el pasillo que conducía a los dormitorios, antes de volver su mirada a Sebastian quien estaba esperando conteniendo la respiración.

- ¿Y bien? – preguntó.

- No… no es tan malo como esperaba – admitió Kurt dando un paso hacia el interior.

- No tan malo como tu… ¿incluso después de que te dije lo magnífico que era? – preguntó Sebastian mientras Burt se reía.

- Obviamente nunca te creí – dijo Kurt fríamente, mirando alrededor con más detenimiento. Su rostro mostraba incluso menos emociones en ese momento; obviamente le gustaba el lugar si el brillo en sus ojos y la amplitud de sus labios eran algo en lo que confiar. Le hizo falta un momento a Sebastian para comprender porque a Kurt no le había dado un ataque todavía como él esperaba… era porque no se había preocupado de mirar las fotos de las pareces todavía.

Fue como si Kurt hubiera leído su mente porque se paró en frente de una pared llena de fotografías. Estaba mirando una foto vertical que se dividía en tres partes. Las fotos estaban tomadas en rápida sucesión como hechas con un fotomatón de un centro comercial. La primera era un primer plano en blanco y negro de Kurt y Sebastian con sus brazos uno alrededor del otro, sonriendo a la cámara. La segunda era en color, a la misma distancia pero Sebastian se inclinaba para besar la mejilla de Kurt y la última era en blanco y negro otra vez con ambos riendo con sus ojos y sus bocas abiertos a más no poder, un congelado momento de felicidad.

Ellos vestían sus trajes de boda.

-¿De quién… De quién era esa boda? – preguntó Kurt girándose para mirar a su padre y a Sebastian confuso y un poco histérico.

Sebastian no sabía si sentirse contento o triste de que Kurt hubiera elegido mirar a las fotos más sutiles de su boda. Adivinó que las fotos podían considerarse como fotografías de ellos en una boda en lugar de las fotos de su boda.

- ¡Oh Dios mío! – Kurt inhaló repentinamente – No somos solo amigos ¿verdad?

Sebastian movió la cabeza.

- Kurt, nosotros estamos…

- No me digas que nosotros estamos…

- casados.

Los ojos de Kurt se ampliaron aun más y Burt tomó una respiración profunda.

- Yo… Yo iba a decir saliendo – dijo en un susurro horrorizado.

El corazón de Sebastian empezó a latir con fuerza cuando el color desapareció del rostro de Kurt.

- Lo siento – dijo rápidamente – Pero ibas a descubrirlo tarde o temprano y yo…

- ¡Oh Dios mío! – Kurt estaba sin aliento, moviendo su mirada de nuevo a las fotografías. Sus ojos se movían de una foto a otra tan rápido que Sebastian no estaba seguro de que estuviera viéndolas realmente - ¡Oh Dios mío!

- Kurt…

- ¿Esto no es más que una broma, verdad? – dijo Kurt girándose hacia su padre – Papá, por favor, dime que me estáis gastando una broma.

- Nosotros nunca bromearíamos sobre algo tan serio como esto – dijo Burt suavemente – ¿Por qué no tomas una respiración profunda y…?

- No – dijo Kurt sacudiendo su cabeza – No. No. No. Esto no está pasando.

Las lágrimas empezaban a acumularse en sus párpados, cayendo por la esquina de sus ojos.

- Papá, por favor.

Sebastian no sabía lo que estaba realmente preguntando pero podía sentir sus propias lágrimas amenazando con dejar sus ojos. Él dio un paso adelante y acarició el brazo de Kurt pero este se alejó de su alcance.

-¡No me toques!

- Kurt, por favor cálmate – dijo Sebastian – puedo explicarlo.

- ¡No puedo calmarme! – dijo con voz temblorosa – Estoy casado. Contigo. Su rostro estaba lleno de horror, disgusto y dolor como si no hubiera peor destino que estar casado con Sebastian.

Capítulo 5 c:

Sebastian sintió sus lágrimas empezar a manar de sus ojos y poco a poco descender por sus mejillas. Burt dio un paso acercándose, poniendo su brazo alrededor de los hombros de Kurt y guiándolo hacia el sofá.

- Sebastian, tráele un vaso de agua – pidió por encima de su hombro.

Sebastian hizo lo que se le había dicho. Kurt continuaba sin mirarlo pero él cogió el agua y empezó a beber, sus manos seguían temblando.

- ¿Estás bien? – preguntó Burt cuando Kurt dejó el vaso, ahora vacío, en la mesita de café.

- No – respondió Kurt en voz baja – No, no estoy.

Sebastian sintió su corazón encogerse dolorosamente. Deseaba poder estar en el lugar de Burt con sus brazos alrededor de Kurt, deseaba poder sostenerlo contra su pecho, besando suavemente su cabeza y diciéndole que todo estaría bien.

- Kurt – dijo en su lugar, sin moverse de su sitio – Se que es duro.

- ¿Eso crees? – preguntó Kurt mirándole a través de sus lágrimas.

- Lo sé – dijo Sebastian tragando con dificultad – Mi marido no me recuerda. ¿Crees que es fácil para mí?

Kurt se estremeció en el uso del término "marido".

- Yo no soy tu marido.

Eso dolió más que cualquier tortura que Sebastian pudiera haber imaginado.

- No… No digas eso.

- No estoy… - dijo otra vez Kurt – No estoy casado. No tengo una carrera en diseño de moda de la OSU (Ohio State University – Universidad estatal de Ohio) o my propia línea de ropa t Blaine y yo nunca rompimos.

Burt y Sebastian se miraron, ambos confusos, mientras las lágrimas continuaban descendiendo por el rostro de Kurt.

- Kurt, ¿qué estás diciendo? – preguntó Burt con voz queda.

- Estoy diciendo que era estúpido por creer que mi vida antes del accidente va a ser mi vida ahora – dijo Kurt - ¿Cómo puedo volver a la misma rutina, cuando no soy la misma persona que era hace una semana?

- Tú eres la misma persona – dijo Sebastian con su vos rompiéndose.

Kurt le ignoró.

- Yo era tan estúpido como para creer que sería fácil.

- No va a ser fácil para ninguno de nosotros – dijo Burt – Pero estaré aquí para ti durante el tiempo que me necesites y lo superaremos juntos.

- ¿Cómo? – preguntó Kurt - ¿Cómo vamos a superar esto? Estoy atascado en un matrimonio con Sebastian Smythe.

Él miró a Sebastian.

- No me importa, cómo cambiamos durante esos años, aquí, ahora, tú eres la última persona con la que consideraría casarme.

Sebastian sabía que Kurt estaba sufriendo pero eso no disminuía el dolor de sus palabras. Sentía su enfado empezar a superar a su dolor.

- Bueno, ¿sabes que, Kurt? – dijo – Lo siento mucho si todo esto es devastador para ti, pero esto no es solo sobre Kurt. No voy a dejarte rechazar los siete años que hemos estado juntos por un bloqueo en tu memoria que rechazas intentar solucionar.

- ¿Crees que yo quiero esto? – preguntó Kurt, levantándose y dándole una mirada mortal - ¿Crees que yo quiero estar atrapado diez años en el pasado?

- Creo que tu quieres – dijo Sebastian – Creo que tú prefieres seguir viviendo en tu pequeña burbuja de cuento de hadas con Blaine…

- No metas a Blaine en esto…

- que aceptar la realidad de que vosotros rompisteis y que tu escogiste enamorarte te mí en su lugar.

- No llegué a elegir – dijo Kurt - ¿No tengo ninguna oportunidad de elegir lo que quiero?

- ¿Crees que te obligué a casarte conmigo? – preguntó Sebastian, ya le era imposible mantenerse en calma – Se necesitan dos personas, Kurt.

- Chicos – dijo Burt levantándose – Calmaos.

Kurt estaba mirando con más odio que nunca a Sebastian.

- Yo no soy el chico con el que te casaste – dijo – Y tú no eres el tipo de chico con el que yo me casaría nunca. Hay solo una solución desde mi punto de vista.

- ¿Y esa es? – preguntó Sebastian pese a que podía sentir su corazón en la garganta.

Hubo una pausa donde ellos simplemente se miraron el uno al otro, sus pechos subiendo y bajando por la fuerza de sus respiraciones, y entonces Kurt dijo:

- Nos divorciamos.

CONTINUARÁ.


Nota de la traductora: Y por fin se entera Kurt de la "horrible" verdad. Lo sé, lo sé… yo también le estrangularía si pudiera.

Intentaré actualizar lo antes posible así no os deje con la duda del "qué pasará" mucho tiempo.

Disfrutad y nähdään.