Don't you remember

Capítulo 8 a:

No pudo haber sido más de un segundo pero el girarse para mirar a Kurt se sintió una eternidad. Sebastian deseaba no estar borracho por lo que su visión no fuera tan borrosa como era; deseaba simplemente poder ver el rostro de Kurt con claridad. Por lo que era capaz de distinguir, notó que Kurt estaba llorando, su piño cerrado fuertemente en torno a la alianza en su mano mientras miraba a Sebastian. Su garganta se sentía como si alguien la hubiera llenado de algodón y Sebastian tuvo que tragar antes de preguntar:

- ¿Tú… Tú no quieres?

Kurt cerró los ojos y tomó una profunda respiración, en el poco tiempo que tardó en hacer eso, Sebastian empezó a entrar en pánico. ¿Y si estaba cambiando de opinión? ¿Y si estaba lamentando decir eso?

- Debe haber una razón por la que me casé contigo – dijo Kurt abriendo los ojos y cortando el la línea de pensamientos de Sebastian – Y no quiero arriesgarme a destruir algo que yo… supongo que querría con todo mi corazón si llegué a…

Su voz se fue apagando y mordió su labio.

- Hasta que recupere mis memorias o incluso en el caso de que nunca lo haga, nosotros vamos a tener que aprender a vivir con esta… cosa – dijo gesticulando alrededor de su cabeza como si el bloqueo de su memoria fuera algo visible.

Sebastian deseaba que fuera, deseó que fuera tan fácil como cogerlo con su mano y lanzarlo a un lado, dejando ver a un Kurt con sus memorias cien por cien intactas.

Se encontró avanzando hacia Kurt y solo vio un giño de sorpresa en el rostro de Kurt antes de lanzar una brazo sobre sus hombros y atraerlo hacia su pecho en un agrazo rompe huesos. Kurt dejó escapar una baja exclamación de descontento antes de relajarse en sus brazos. A Sebastian no le importaba no estar siendo abrazado de vuelta, continuó simplemente presionando a Kurt contra su pecho, disfrutando de su olor y sonriendo contra su cabello.

- Te amo tanto Kurt – susurró – Tanto, tanto, tanto… Haría cualquier cosa por ti.

-Am.

Kurt no movió un musculo pero su tono de incertidumbre pareció sacar a Sebastian del trance en el que estaba y haciéndole alejar a Kurt de él.

- Lo siento – dijo rápidamente – No estaba pensando. Estoy algo así como…

- ¿Borracho? – terminó Kurt la frase.

- Increíblemente agradecido – dijo Sebastian.

Kurt le dio una pequeña sonrisa aunque un poco dudosa.

- Mira, Sebastian. Entiendo que hemos estado casados por… ¿Cuánto tiempo hemos estado casados?

-Dos años-

-Dos años. Wow – dijo Kurt sin aliento.

- Nosotros hemos estado juntos más o menos durante siete – dijo Sebastian con una amplia sonrisa.

- Sí, has mencionado eso – dijo Kurt – Pero en este momento yo no puedo recordar nada de eso, técnicamente yo solo te he conocido por un par de no muy felices meses.

- Pero has dicho…

- Voy a intentar aprender a no odiarte – dijo asintiendo con la cabeza – Pero necesito que no hagas esto más.

- ¿Hacer qué?

Kurt gesticuló moviendo las manos entre uno y otro.

-Esto – dijo y Sebastian seguía sin entender que quería decir. Frunció el ceño y miró a Kurt hasta que este suspiró y continuó – Mira. Vamos a ir poco a poco ¿vale? Empezamos intentando ser amigos y luego vemos a donde nos lleva. No puedes esperar que empiece a actuar como tu marido solo porque he decidido que no quiero que nos divorciemos.

-No. No. Por supuesto que no – dijo Sebastian, cayendo en la cuenta de lo que Kurt insinuaba – Tómate el tiempo que necesites. Lo siento. No voy a… ¿Tocarte más? Suena como si estuviera propasándome contigo.

Su rostro se arrugó y Kurt soltó una pequeña risilla, era un sonido muy hermoso. Inmediatamente Sebastian quiso volver a escucharlo.

- Haremos que funcione, Kurt – dijo –Lo prometo.

-Gracias – dijo Kurt en voz baja.

Hubo un momento de tenso silencio donde Sebastian deseó ser capaz de leer la mente de Kurt… la mente de SU Kurt, porque en ese momento el rostro de Kurt era mucho más cerrado, mucho más que el Kurt de Sebastian solía.

-¿Quieres cualquier cosa del dormitorio? – preguntó Kurt rompiendo el silencio – Porque voy a acostarme ahora.

Le tomó un momento a Sebastian caer en la cuenta de que se esperaba que durmiera en el sofá dado que Burt estaba en la habitación de invitados.

-Solo cogeré una manta y una almohada – dijo, siguiendo a Kurt hacia su dormitorio – Tal vez un cambio de ropa. Se quitó la camisa y arrugó su nariz al olerla.

Capítulo 8 b:

Kurt se quedó de pie mirando por las ventanas mientras Sebastian recogía sus cosas.

- Así que ¿supongo que has echado un vistazo alrededor? – preguntó Sebastian.

-Sí, yo… - Kurt dejó de mirar por la ventana y dirigió su vista hacia Sebastian – Creo que estoy algo así como enamorado de este lugar.

-Es bueno saberlo – dijo Sebastian sonriendo ampliamente.

- ¿Cómo podemos permitirnos pagarlo? – preguntó acercándose a la cama y sentándose en ella – Sé que tengo un trabajo decente y que tu eres… lo siento ¿a qué te dedicas?

- Soy abogado – contestó Sebastian.

-¿Por qué no me sorprende? – preguntó Kurt moviendo la cabeza y dándole otra pequeña sonrisa. – Incluso así, un lugar como este debe costar una fortuna y tal vez no sea capaz de reconocer lo que son algunas cosas pero reconozco marcas caras cuando las veo, y la mayor parte de lo que está aquí…

Movió dio una vuelta completa señalando todo a su alrededor.

-… es definitivamente de diseñador.

- Bueno, el apartamento en sí mismo fue un regalo de bodas – dijo Sebastian pasando su mano por su nuca – Mi padre… Lo compró como una inversión hace mucho tiempo y nosotros nos negamos al principio pero sabes, ¡al diablo con todo! Íbamos a empezar una nueva vida juntos y mi apartamento… donde vivíamos en ese momento… estaba bien pero ambos nos dimos cuenta que esto sería algo que nunca nos arrepentiríamos de aceptar. Así que lo hicimos. Y los dos colaboramos con la decoración lo que acortó bastante nuestros ahorros pese a que ambos tenemos unos sueldos bastante buenos.

Sonrió a Kurt cuando se dio cuenta de que ese pedazo de información le había satisfecho.

- Pero tú siempre has sido cuidadoso con nuestros ahorros y cosas así, lo que realmente ayuda a equilibrar mi tendencia a gastar a lo loco. Funcionó bien al final.

- Más que bien, diría yo – contestó Kurt en voz baja, pellizcando el edredón entre el índice y el pulgar.

Sebastian sonrió ampliamente, pese a que sabía que Kurt estaba hablando del apartamento, le hizo irracionalmente feliz saber que al menos esa parte de su vida juntos era alfo que a Kurt le gustó. Kurt levantó la vista repentinamente y le miró:

-¿Lo tienes todo?

Sebastian se tomó la frase como una señal de que debía salir del dormitorio. A regañadientes, atravesó la puerta. Kurt no le preguntó que si se podía quedar, ni siquiera preguntó si el sofá era un lugar cómodo para dormir (lo que afortunadamente era) y Sebastian supuso que no debería hacerle sorprendido. Simplemente porque estaba casados y Kurt había decidido darle una oportunidad a su relación para funcionar no quería decir que le importaba lo suficiente como para preguntar si los arreglos para dormir eran lo suficientemente confortables.

- Solo una cosa más… -dijo su voz haciendo detenerse a Sebastian de nuevo - ¿Qué cepillo de dientes es el mío?

Sebastian sonrió.

- El morado.

- Bueno, ahí va mi teoría – Kurt suspiró.

-¿Qué teoría?

- Ninguna – dijo. Caminó hacia la puerta forzando a Sebastian a caminar hacia atrás hasta que estuvo de pie fuera de la puerta – Buenas noches, Sebastian.

Sebastian parpadeó cuando la puerta se cerró en su rostro. Se quedó mirando a la madera por un momento antes de que sus labios se partieran en una gran sonrisa. Al menos no había dado un portazo y al menos le dio las buenas noches esta vez.

Progreso.

Capítulo 8 c:

Kurt se despertó confuso sintiendo la necesidad de llamar a alguien igual que solía hacer en el hospital. Se sentó lentamente, espantando el sueño de sus párpados y poco después su visión se aclaró lo suficiente como para poder dar un vistazo a su alrededor, entonces permitió relajarse. Debería haber sido extraño, su nuevo dormitorio debería hacer hecho que se sintiera más confuso pero el olor calmante y familiar que le envolvía desde la noche anterior cuando había estado tocando cosas al tuntún por la habitación.

Se recostó en las almohadas y tomó una respiración profunda. La habitación seguía a oscuras pero estaba empezando a amanecer fuera de los grandes ventanales. Kurt no había cerrado las cortinas antes de dormirse y en ese momento se alegró de ello. Se recostó sobre su lado para mirar la luz de la mañana bañando los edificios. Cerró sus ojos de nuevo, presionando su mejilla contra la almohada.

Siempre había considerado la cama de su antigua habitación ser el lugar más cómodo del mundo. La cama de Blaine era su segundo lugar favorito simplemente porque era de Blaine (no, no pienses en la cama de Blaine, no arruines el momento) pero el hecho era que esta cama era igual, si no más. Kurt estaba seguro de que podía quedarse acurrucado en las sábanas todo el día. Dejó su mente ir a la deriva por un momento, sin volverse a dormir simplemente disfrutando ese estado entre dormido y despierto. Hubo una o dos veces en las que se despertó sobresaltado porque sintió como si alguien deslizara un brazo alrededor de su cintura pero cuando miró por encima de su hombro encontró el lado de la cama de Sebastian (¡Oh Dios Mío!, tenían lados ) vacío.

No era que se asustara por el toque fantasma, tenía la impresión de que podía ser algún tipo de memoria sensorial. Como si esa no fuera la primera mañana que se hubiera despertado para ver el amanecer a través de los ventanales. Más bien como si fuera una rutina que tenía, excepto que debería haber alguien presionándole contra su pecho y dejando caer pequeños besos en su nuca mientras sucedía…

Echó a un lado el edredón y se levantó. No quería pensar en un cierto alguien y lo que hacían en esa cama. No en ese momento.

Eligió la ropa para el día, prometiéndose volver y darle a su armario la atención que requería antes de moverse hacia el baño. La ducha era tan fantástica como había imaginado. Dejó pasar un par de minutos bajo el grifo de la ducha, simplemente dejando el agua descender por su cuerpo antes de girarse hacia los artículos de ducha situados en los compartimentos a lo largo de la pared. Había una única marca de champú y de acondicionador así que Kurt supuso que él y Sebastian debían compartirlo. Geles de ducha por otra parte habían dos, ninguno de ellos de una marca que Kurt era capaz de reconocer. Cogió el más cercano y lo olió de manera tentativa. Era algo fresco y afrutado… ¿uva, tal vez? A Kurt le gustó el aroma de cualquier manera.

Solo para estar seguro, él cogió la otra botella y también lo olió, y sí, ese era definitivamente el suyo. Mientras que el primer gel olía suficientemente bien, este otro inmediatamente le hizo querer rodearse del aroma. Era reconfortante justo como su cama lo había sido y Kurt inhaló de nuevo profundamente, simplemente para dejar el agradable aroma inundar sus sentidos una vez más.

La botella decía que contenía aceite de semillas de uva, aceite de piel de mandarina, aceite de bergamota y extracto de hoja de romero. También podía ser usado como champú. Pese a que tenía un champú y un acondicionador en perfecto estado, Kurt siguió adelante y lavó su cabello con el gel. En el momento en el que salió de la ducha, Kurt se sentía más relajado de lo que había estado toda la mañana.

Capítulo 8 d:

Sebastian era sorprendentemente ya despierto y estaba preparando café en la cocina cuando Kurt terminó de lavarse los dientes y salió del dormitorio. Había tenido que ser una ducha realmente larga porque el sol estaba completamente fuera y bañaba el apartamento con una brillante luz. Kurt se tomó un segundo para apreciar lo hermosos que era el esquema de color blanco del salón a la luz del día.

Kurt se deslizó sobre un taburete detrás del mostrador con un rápido:

- Buenos días.

. ¿Dormiste bien? – preguntó Sebastian pasándole una taza de café.

Kurt asintió mientras tomaba un sorbo.

- ¿Y tú?

Cuando Sebastian no contestó, Kurt le miró por encima del borde de su taza para solo para encontrarlo frunciéndole el ceno.

-¿Qué?

- Te has duchado – dijo Sebastian.

Kurt rodó los ojos.

- ¿Qué me delató? ¿Fue el pelo mojado?

Sebastian sonreían de oreja a oreja.

- Así que ¿cómo supiste que gel era el tuyo? – preguntó con rin tintín.

Kurt sintió una ola de satisfacción recorrerle en el pensamiento de haber acertado. Él se encogió de hombros.

- Elegí el aroma que más me gustó.

- ¿Y te gustó ese? –preguntó Sebastian sonriendo salvajemente.

- Me hizo sentir en calma, cómodo, feliz… No lo sé ¿tiene algo de sentido? – preguntó Kurt tomando otro sorbo de café.

-Supongo – contestó Sebastian y de verdad, esa sonrisa estaba empezando a poner nervioso a Kurt.

-¿Qué? – preguntó irritado.

- Nada.

Sebastian presionaba sus labios juntos como si intentara detenerse a sí mismo de empezar a reír a carcajadas.

- ¿Qué… - preguntó de nuevo posando su taza en el banco de la cocina - …es tan divertido?

- Es solo… - la sonrisa de Sebastian no podía ser más amplia – El gel de ducha que te hace sentir tan calmado, cómodo y feliz es en realidad el mío.

CONTINUARÁ


Nota de la traductora: Definitivamente una de mis partes favoritas. Si es que se veía venir xDDD Kurt tal vez no recuerde a Seb conscientemente pero su cuerpo no lo ha olvidado. Espero que lo hayáis disfrutado tanto como yo. Hasta la próxima.