El robo al museo no fue bien la segunda vez. Apenas habían conseguido el zafiro cuando una figura en traje de cuera apareció aparentemente de la nada.

—Chicos, vamos. Los horarios del museo están claramente puestos en la puerta. De nueve a seis. Y no estas permitido llevarte las exposiciones a casa. Nueva política.

Dean sacó su arma, al nivel del Flash.

—Escucha, nada personal, pero realmente no tenemos tiempo para esto ahora mismo.

—No te preocupes. Esto será rápido –dijo Barry. Corrió hacia delante, sacando el arma de la mano de Dean.

Un sonido crujiente rompió el silencio aturdido de Dean. Sam balanceó su arma contra el ruido, justo a tiempo para ver a un hombre de larga cabellera oscura salir de un vórtice azul. Sam disparó, apuntando a la pierna del hombre, sólo una bala y Sam fue disparado por una extraña explosión azul. Voló por el aire, golpeando la pared detrás de él, su cabeza golpeando contra la pared.

— ¡Sam! –gritó Dean. Empezó a avanzar, pero Barry lo hizo retroceder.

Cisco se acercó, estudiando las caras de Sam y Dean.

—Estos son los chicos que vibré –dijo. —Los que vinieron a través de la brecha en el parque.

Dean miró a Cisco desconcertado.

— ¿Los chicos que tú qué?

—Viniste de otra tierra –dijo Cisco. — ¿Qué estás haciendo aquí?

Dean a los hombres por un momento, considerando sus opciones, antes de lanzar un codazo a la nariz de Barry y avanzar hacia su hermano. Empezó a levantar a Sam del suelo, sólo para sentir un dolor repentino en su sien antes de que el mundo de volviera negro.

xoxoxoxox

Dean no estaba seguro de cuánto tiempo había pasado cuando se despertó en el piso sorprendentemente cómodo de una extraña celda azul. Se puso de pie de un salto, buscando en sus bolsillos por un arma para disparar al cristal y salir del vacío.

—Ya hemos tomado todas tus armas –dijo el hombre en el extraño traje de cuero.

Dean se sobresaltó, seguro de que el hombre no había estado allí hace un segundo.

— ¿Cómo diablos haces eso? –preguntó, preguntándose si el respondería su propia pregunta.

Barry ignoró la pregunta, sosteniendo las identificaciones falsas que había encontrado en la billetera de Dean.

—Y estas también. John Osbourne, Phillip Ehart, Ronald Van Sant. Voy a jugármela y decir que ninguno de estos es tu nombre verdadero, ¿Asá que quieres decirme cuál es?

Dean le devolvió la mirada con los ojos fríos.

— ¿Dónde está mi hermano?

—Johnny Van Sant está durmiendo en su propia celda –dijo una voz. Dean miró por el pasillo para encontrar al hombre de cabello largo con gafas de sol y su ridículo atuendo de cuero, caminando hacia él llevando una Tablet. —Estará bien cuando se despierte.

—Si no lo está, los mataré a ambos, lo juro –dijo Dean.

Barry tomó la actitud y los ojos fríos del hombre, y con súperpoderes o no, él creía que el tipo podía hacerlo.

—Tú hermano fue atrapado en medio de un robo en un museo y disparó contra mi amigo aquí. Era una fuerza justificada. Y esto está en el top de muy importantes preguntas de qué están haciendo en esta tierra.

Dean forzó una risa.

—Qué te hace creer—

—Ustedes no son las primeras personas de tierras alternativas que hemos conocido –dijo Cisco. —Pero la gente normalmente no atraviesa dimensiones para el robo de joyas, así que probablemente deberías decirnos lo que realmente está pasando. Empezando con tu nombre –se giró hacia Barry. —Busqué huellas dactilares y reconocimiento facial. Quienquiera que sean, no tienen doppelgangers en esta tierra.

Dean se dio la vuelta por un momento, cuando sus ojos se encontraron con los de Barry de nuevo, estaba sonriendo.

—Quieres saber mi nombre, pero juzgando por la máscara y Lentes de Sol de Noche aquí, no estas demasiado interesado en que la gente conozca sus nombres reales tampoco.

Barry se encogió de hombros y retiró la máscara.

—Probablemente no importa demasiado. O nos dices y te ayudamos a volver a tu propia dimensión, i no nos dices y te quedas en esta celda hasta que decidas cambiar de opinión. Mi nombre es Barry Allen. O el Flash, si lo prefieres. El hombre más rápido del mundo, porque tengo súperpoderes y así es como lo hago.

— ¿Súperpoderes?

—Es una cosa de aquí –dijo Cisco, quitándose las gafas. —Cisco Ramon. Tengo visiones—vibraciones—lanzó explosiones vibratorias, como viste. También abro portales en el espacio/tiempo, lo que significa que si quieres regresar a tu tierra, vas a tener que convencerme de que no eres Bonnie y Clyde a través del multiverso.

Dean se cruzó de brazos.

—No voy a decir nada hasta que hable con mi hermano.

Cisco tecleó en su Tablet.

—No hay problema. Parece que está despertando. Danos unos minutos –golpeó algo en la pantalla y la sólida puerta se cerró bruscamente, y de pronto Dean sintió que el suelo temblaba cuando la celda comenzó a moverse hacia atrás y arriba en el aire. Dean miró a través del cristal para ver que estaba en un enorme espacio circular. ¿Dónde diablos estaban? Observó cómo otra celda se alejaba, reemplazando el lugar donde había estado.

Sam trató de mantener el equilibrio mientras la celda se movía en su sitio, los puños apretados a los costados, preparados para una pelea si llegaba a ella. Cuando vio a los hombres del museo de pie allí, desenmascarados, estaba sorprendido y confundido.

— ¿Dónde está mi hermano? –preguntó.

—Tu hermano está bien. Amenazó con matarnos si algo te pasaba, pero aparte de eso parecía bien –dijo Cisco.

Una débil sonrisa pasó pos los labios de Sam.

—Eso suena como él.

—Vamos directo al grano –dijo Cisco. —Somos superhéroes, sabemos que eres de una realidad alterna y si quieres nuestra ayuda para volver allí, cas a tener que decirnos quién eres.

Sam se cruzó de brazos.

—Quiero hablar con mi hermano.

Cisco rodó los ojos.

—Por supuesto que quieres. Bien. Echa un vistazo a la pantalla que debería aparecer en la esquina de la celda.

Las pantallas salieron de las paredes de las celdas de Sam y Dean.

—Muy bien. Una conferencia telefónica en una cárcel –dijo Barry.

Dean suspiró aliviado cuando vio la cara de su hermano en el monitor.

—Sammy, ¿Estás bien?

—Estoy bien. Dean, ¿Dónde demonios estamos? –preguntó Sam.

—Bastante seguro que estamos en al Baticueva.

— ¿La qué? –preguntó Barry.

—Es una –Dean hizo un gesto con la mano. —No importa.

— ¿Dean y Sammy? –preguntó Cisco. — ¿Esos son sus nombres verdaderos o los dos son fanáticos del rock clásico y del Rat Pack?

—Es Sam –dijo Sam. —Son nuestros verdaderos nombres.

—Muy bien –dijo Barry. — ¿Qué haces aquí, Sam?

Sam miró al monitor, deseando poder establecer verdadero contacto visual con Dean.

—No nos creeríamos si te dijéramos.

Cisco se encogió de hombros.

—Puábamos. Hemos visto mierda extraña.

— ¿Más extraño que tu madre atrapada en un universo alterno post-apocalíptico con el Diablo mismo? –preguntó Dean.

Cisco y Barry se miraron, tratando de decidir si Dean estaba bromeando o no.

Sam rodó los ojos.

—No lo endulces para ellos, Dean.

Dean señaló hacia la cámara.

— ¡Míralos, Sam! No son exactamente el pináculo de lo normal. Quiero decir, ¿Ves sus trajes?

— ¿Así que supongo que todo es franela en su mundo? –Cisco bromeó. — ¿Qué? ¿Lo grunge nunca murió?

—No se ha encontrado una forma para matarlo todavía .contestó Dean.

—Está bien, así que su tu plan era luchar contra el Diablo –dijo Cisco, la incredulidad filtrándose en sus palabras –entonces, ¿Cómo terminaste robando un museo aquí?

Dean se encogió de hombros.

—Necesitábamos el zafiro para que el hechizo abriera la puerta. No estaba exactamente en el presupuesto.

—Desembarcamos en el universo equivocado –dijo Sam. —Íbamos a intentarlo de nuevo.

—Sí, porque su primero intento tuvo tanto éxito –dijo Cisco.

—Ellos no tenían una opción –dijo Barry con una mirada de complicidad. —Tenían que salvar a su mamá –extendió la mano y colocó su palma en el escáner, abriendo la puerta de la celda. Sam salió, mirando a los demás con curiosidad mientras Barry repetía el proceso para liberar a Dean.

— ¿Ellos juegan la carta de la mamá y vamos a dejarlos ir? –preguntó Cisco.

—Si ellos iban a mentir, creo que lo habrían hecho mejor –dijo Barry. —Si están locos, podemos atraparlos. Si dicen la verdad, tengo curiosidad.

— ¿Dónde están nuestras armas? –pregunto Sam.

Cisco levantó una mano.

—Espera ahí, Chico Grande. No estamos listos para ponerte en una situación de 'armado y peligroso' todavía.

—Está bien. Estamos bien con soló 'peligroso' –dijo Dean.

—Sabes que todavía no he decidido si quiero ayudarte o teletransportar tú trasero de vuelta a esa celda –dijo Cisco. —Así que puede que quieras bajar el tono de esa cosa de amenazar que tienes.

—Lo sentimos –dijo Sam sinceramente, extendiendo una mano para evitar que Dean hablara. —Literalmente saliste de la nada, disparar fue un instinto.

—Sí, porque aparentemente peleas contra el Diablo. Puedo ver dónde viene la mentalidad 'dispara primero, pregunta después' –dijo Cisco.

—Traté de decirte que no nos creerías –dijo Sam.

—Bueno, hay una manera de saber si estás mintiendo –dijo Cisco, tendiéndole la palma de la mano.

— ¿Nos tomamos de las manos y cantamos 'Kumbaya'? –preguntó Dean.

—Te dije que tengo visiones –le recordó Cisco. —Son accionados por contacto con un objeto o persona. Puedo ver tu pasado o futuro, ver si estás diciendo la verdad. A menos que no quieras que lo haga. Porque estas escondiendo algo.

Dean puso los ojos en blanco.

—Está bien, podemos hacer el ejercicio de confianza –colocó su mano en la de Cisco. Cisco cerró los ojos y se concentró, esperando el parpadeo familiar de imágenes y sonidos, pero ninguno vino.

—Sí, estoy bastante seguro de que sólo me estás tomando la mano, amigo –dijo Dean.

Cisco retrocedió.

—Esto generalmente funciona. No sé por qué pero no estoy recibiendo nada –señaló a Sam y le tendió la mano. —Vamos a intentarlo –Sam puso su mano en la de Cisco, y Cisco lo intentó de nuevo, pero una vez más recibido con la parte interior de sus parpados. Suspiró. —No sé por qué no está funcionando.

Sam miró a Dean.

— ¿Qué crees? ¿Los sigilos?

— ¿Los qué? –preguntó Barry.

—Sigilos enoquianos. Nos esconden de los ángeles –dijo Dean. —Aparentemente, nos ocultan de los que sea que seas.

—Vale, bueno, eso apesta para ti, porque incluso si estás diciendo la verdad, va a ser mucho más difícil encontrar el mundo que buscas si no puedo ver recuerdos.

—Está bien, entonces danos el zafiro y nos iremos de aquí.

—Regresamos el zafiro al museo –dijo Barry. —Los superhéroes no pueden robar lugares. A menudo –pellizco el puente de su nariz. —Muy bien, comienza diciéndosenos a dónde quieres ir. ¿Por qué crees que el Diablo está ahí?

—Porque estábamos tratando de atraparlo ahí –dijo Sam. —Él regresó a nuestro mundo, y mamá lo golpeo con unos nudillos angelicales de cobre amarillo. Lo lanzó de vuelta al portal. Para salvarnos. Pero la puerta se cerró antes de que pudiera volver.

— ¿Y crees que sigue viva? –preguntó Barry.

—No lo sabemos –dijo Dean. —Pro ella es la única familia que nos queda aparte de nosotros. Si hay alguna posibilidad, tenemos que intentarlo.

—De acuerdo, si no puedo vibrar en la frecuencia de tu tierra, vamos a tener que intentarlo de la manera antigua—prueba y error.

— ¿Eso significa que nos vas a devolver nuestras armas? –preguntó Dean.

Barry suspiró.

—Síguenos.


Segundo capitulo, actualizare cada 3-4 días ya que la historia esta terminada.

Así que, Robo del museo parte 2 no fue muy bien—lástima por ellos. Aunque ya se han conocido, ¿Cómo ira esa convivencia?

Si quieres leer una buena historia, puedes pasar por ¿Estamos Saliendo? y Un Copo de Nieve Demasiado Afilado, dos fics que traduzco y les recomiendo que lean. (?)

Gracias por leer y no duden en pasar a la historia original para dejarle un comentario o apoyo a la autora. Pueden encontrarla como bettername2come en Ao3.