Hola a todos, por fín les traigo el capítulo 2, muchas gracias por vuestros reviews, en serio, me alegra saber que alguien se interesa por mi historia :) Ahora me gustaría comentaros algo:
Algunos me han pedido participar en este fic, me siento alagada por eso pero me temo que si os dejara participar ya serían muchos personajes y eso enredaría la historia como bien dijo una de mis lectoras, aunque si queréis os puedo añadir como personajes secundarios, en ese caso, comentármelo y os enviaré la ficha :) De paso, quiero adelantaros que estoy pensando en hacer una temporada que se basaría en otro torneo, después de FFI, entonces ahí sí que pediré OC's :) Cuando lo suba os pediré la ficha, así que no hay prisa :)
Y sin más que decir, os dejo el capítulo XD
Capítulo 2
Evangelyne se encontraba paseando despreocupadamente por la isla, la verdad es que no se esperaba para nada encontrarse con semejante belleza. Era una isla tropical, llena de zonas verdes, alegres arbustos, coloridas flores y árboles exóticos. Aquello sin duda estaba bien cuidado. La gente era amable aunque algo alocada y despreocupada, pero se les veía felices.
La rubia comenzó a andar por un alegre paseo marítimo que quedaba cerca de una playa. Oyó el rumor de que en aquella isla se encontraba un monumento arquitectónico de gran valor y belleza, además de una gran importancia histórica: Un faro, y aquel faro era como la firma de la isla, el símbolo de Okinawa; así que decidió visitarlo.
Andaba sumida en sus pensamientos hasta que se percató de que alguien chocó contra su hombro. La rubia se levantó las gafas mostrando sus extraños ojos rosas que ahora reflejaban molestia, iba a replicar y a enseñarle a ese maleducado que chocó contra ella unas cuantas cositas sobre educación, pero ésta quedó en trance al ver como unos ojos marrón chocolate se alejaban de ella. De repente algo ocurre, el mundo se para, solo son él y ella, nadie más. Dos almas cruzadas en un mismo destino. Ha llegado el momento, las cosas ya no volverán a ser lo mismo, nunca más, porque a partir de ahí, todo cambia. La rubia sintió un escalofrío recorrer su espalda. Sus alarmas habían sido activadas. En seguida reaccionó, negó rápidamente con la cabeza, ¿qué había pasado? Ni ella misma sabía la respuesta. Era extraño describir esa sensación, no tenía ni idea de lo que sentía, no tenía nombre para ese sentimiento dado que nunca había sentido algo así. Clavó su mirada en aquel chico buscando respuestas y se volvió a fijar en sus ojos y éstos se alejaban lentamente. Era extraño, cuanta más distancia estaban, más se oscurecían tornándose negros, eso era señal de que debías estar más cerca de su dueño para poder apreciar el tono achocolatado. Sólo los vio por unos segundos antes de que su dueño se alejara sin mencionar un triste "perdón", pero bastó para la joven se diera cuenta de lo bonitos que eran.
La rubia no llegó a ver el rostro del chico que le golpeó anteriormente debido a la capucha de su chaqueta, pero por su físico debía de ser más o menos de su edad.
"Esos ojos…" Pensó ella "No, no puede ser…" Ladeó la cabeza hacia los lados en signo de negación. Había visto esos ojos antes, pero ¿Dónde? Su mente se quedó en blanco y estaba haciendo un gran esfuerzo por recordar, pero nada, no había manera. La rubia ojirrosa se quedó parada en medio de la gente, hasta que se desesperó, decidió dejarlo estar y seguir su camino. Decidió no darle importancia, no se quedaría todo el día pensando en lo sucedido por muy extraña que fuera la sensación que sintió anteriormente. En definitiva, si algo tenía en común con su amiga era que ésta no tenía ninguna paciencia.
Cada miembro del equipo se separó en grupos, unos más grandes y otros más pequeños, pero los suficientes como para comenzar la búsqueda y abarcar el terreno de la isla lo más rápido posible.
La verdad es que era gracioso observar a Kageyama y a Megane haciéndose los detectives, aunque los dos tenían mucho morro, solo les preguntaban a las chicas guapas acerca del tema del "delantero de fuego".
También estaban Ichinose y Rika, aunque bueno, ellos no es que buscaran mucho…Rika se dedicaba a arrastrar a Ichinose hacia los lugares que más le interesaba a ella como los la playa, las tiendas, los puestos de comida…
Toko y Aki paseaban por la zona comercial de la isla preguntando a las personas sobre el "delantero de fuego", algunos chicos intentaban ligar con ellas, a lo que Toko respondía con su técnica La Torre/Torre Inexpugnable y Aki solo la miraba intentando evitar que su amiga no le hiciera daño a nadie.
Los demás también buscaban animadamente a su antiguo compañero, los minutos pasaban, y ahora nos centramos en Fubuki y Domon. Quienes buscaban alguna pista sobre el antiguo delantero del Raimon, claro que al encontrarse en una isla tropical, tenían bastante calor.
-Que calor…-La voz de Domon sonó débil y cansada.
-Ojala que el tipo que estemos buscando sea Goenji –Agregó Fubuki sacudiendo su bufanda de un lado a otro para crear aire, aunque bueno, lo que en realidad formaba solo era una cálida brisa que no ayudaba mucho.
-Sí, tengo muchas ganas de verlo de nuevo…
-Someoka también le tenía mucho aprecio –Dijo Fubuki con normalidad aunque sus palabras adquirieron un débil tono de nostalgia.
-Así es.
-Es ese el uniforme del Raimon ¿no?...
Alguien habló, sus palabras sonaban muy seguras a pesar de su tono de curiosidad. Los dos chicos se giraron automáticamente al escuchar esas palabras y se encontraron con un pelirrojo de ojos ámbar.
-Sí. –La voz de Domon se volvió dura y distante.
-Así que el equipo Raimon me estaba buscando ¿Eh? -Ese chico poseía una voz que expresaba una inconfundible arrogancia.
-¡¿Qué?! –Exclamó Domon.
-Entonces nosotros lucharemos contra los extraterrestres ¿No? -Ese chico pelirrojo no hacía caso de las exclamaciones de Domon, simplemente, mantenía una conversación con su subconsciente.
-Pero, ¿qué estás diciendo?
-¿Quién eres tú? –Esta vez fue Fubuki quien habló.
-Me llamo Haruya Nagumo, y creo que yo soy el delantero de fuego que buscáis. –Dijo con una sonrisa arrogante.
-(!) -Fubuki y Domon se sorprendieron a más no poder.
- Y ahora os mostraré uno de mis tiros –Dijo él con mucha seguridad.
Evangelyne se encontraba observando por última vez la belleza de aquel monumento, ya lo había visto incluso por dentro, así que ya se iba. Ese faro era muy antiguo, pero aun así conservaba toda su esencia, o por lo menos, eso es lo que la rubia pensaba.
Comenzó a caminar, hasta que vio, no muy lejos de allí, unas preciosas escaleras de piedra que daban a una llanura del mismo material. Evangelyne pensó que se podía ver el mar desde allí, así que decidió ir. Si algo le gustaba a aquella chica eran los paisajes bonitos y los lugares tranquilos.
Tardó unos minutos en llegar, claro que a simple vista, no parecía que su destino estuviera tan lejos, pero no era así. Justo se quedó parada al principio de las escaleras de piedra al escuchar unas voces que provenían de lo alto de ese lugar. Entonces, la curiosidad se hizo presente en su ser y comenzó a subir.
"Una, dos, tres…" Comenzó a contar las escaleras pero pronto se dio cuenta de lo patético que era "Dios, ¡¿estoy contando?! Debo de estar muy aburrida…"
Cada vez se acercaba más y más a su destino, ya estaba prácticamente arriba y podía ver parte de la llanura de piedra. Por su aspecto debía de ser antigua, ya que las rocas que la componían estaban desgastadas. Incluso la joven podía escuchar la conversación de aquellas voces que se encontraban en ella cuando algo la llamó la atención:
"Me llamo Haruya Nagumo" Fue lo que escuchó.
Sus ojos se abrieron descomunalmente, "¡¿QUÉ?!" pensó, "¿cómo es posible?", aceleró el paso hasta quedar a una distancia prudente de aquellos chicos, ellos no podían notar la presencia de la joven, pero en cambio ella tenía una vista privilegiada de aquel lugar.
Al parecer el equipo Raimon habían dejado de buscar, estaban reunidos y habían elegido aquella llanura de piedra como punto de encuentro.
Evangelyne puso sus ojos fijos en aquel pelirrojo que mostraba aires de grandeza, ella quería observar cada movimiento, cada detalle, le analizaba con la mirada esperando hallar una respuesta.
"¡¿Qué hace él aquí?!" Esa era la única cosa que invadía su mente en aquellos momentos, no daba crédito a lo que sus ojos veían, esa misma mirada arrogante que no veía desde hace meses se encontraba a unos metros de ella, frente a esos chicos. Pero la rubia lo descubrió. Ella intuía perfectamente lo que aquel chico planeaba. Lo conocía demasiado bien como para predecir lo que pensaba.
También había otro chico, como no tenía el uniforme del Raimon, la rubia pudo deducir que solo se trataba de un "acompañante", es decir, alguien que no pertenecía al equipo. También le chequeo, era alto y de complexión fuerte. Al vivir en una isla, su tono de piel era algo bronceado y por lo que vio, estaba bastante desarrollado debido a la musculatura y a la pequeña barba del chico. No solo eso, también pudo apreciar un gran mechón naranja que salía de los castaños cabellos de éste. Por lo que pudo oír anteriormente en las presentaciones, se llamaba Hijikata.
-Chicos, ya no hace falta preguntar a nadie –Fue Fubuki quien habló alegremente- Porque el "delantero de fuego" es él, Nagumo.
-Sí, así es, ¿tú debes ser Endo? El capitán, es un placer conocerles. -Dijo educadamente.
El moreno de la banda naranja dudó unos segundos, pero entonces contestó:
-Claro…Lo mismo digo. –Dijo ampliando su sonrisa.
-Nagumo se enteró de que lo estábamos buscando y decidió venir a buscarnos él mismo…-Articuló Domon.
- ¿Y vives por aquí? –Añadió Toko, que hasta ahora no había hablado.
-Se podría decir que sí…-El tono de Nagumó sonó algo burlón.
Pero un moreno con un mechón naranja se le acercó sorprendiéndole, y con un tono de desconfianza le dijo muy seriamente:
-¿Estás seguro? –Frunció el ceño en señal de molestia, ese tal Nagumo no le daba buena espina- Nunca antes te había visto por aquí…
"Tu mentira se derrumba, Burn…" Se dijo la rubia ojirrosa desde su escondite, debía admitir que eso le iba a hacer mucha gracia. Bajó la mirada sonriendo levemente. Ese juego no le iba a durar mucho y mucho menos cuando los demás se enteran de su pequeña escapada. Seguro que enviarían a alguien a buscarle.
-Pues qué casualidad, porque yo tampoco te había visto aquí…-Dijo desafiante Nagumo con aires de grandeza.
-Ese chico apesta…-Susurró Korugue seriamente, un momento ¡¿Seriamente?!, eso sin duda era algo nuevo. Esos susurros lograron llegar perfectamente a los oídos de una peliazul, la misma que se encontraba a su lado.
-¿Qué te sucede? –Preguntó Haruna.
-Apesta, apesta a una persona mala…-Dijo Korugue quien solo observaba al pelirrojo. Éste solo jugaba despreocupadamente con el balón que antes llevaba en la mano.
-Enséñales lo de ántes…-Exigió Domon.
-Sí, enséñales ese tiro que haces, fue increíble –Añadió Fubuki.
-Si lo muestro así sin más, se vé muy aburrido… -Dijo sin más.
-Entonces…¿Qué quieres decir? –Preguntó Kido.
-Os propongo algo, quiero que veáis perfectamente de lo que soy capaz, será como un examen o prueba, si lo queréis llamar así. –Dijo el pelirrojo seriamente.
-¿Eh? –El chico de la banda naranja no entendía bien su propuesta.
-La pregunta es: ¿cómo podéis saber si sirvo para vuestro equipo? –Hizo una pequeña pausa- Quiero que veáis con vuestros propios ojos de lo que soy capaz. El equipo Raimon contra mí, si marco un solo gol, entonces habré ganado, como si hubiera superado la prueba.
Ese chico tenía agallas, de eso no cabe duda. Eva sabía perfectamente el resultado de aquel "examen" si lo querías llamar así, ese pelirrojo superaría la prueba con creces. De eso estabas segura.
Ahora fue la entrenadora la que habló, Evangelyne se quedó atónita, observándola, parecía tranquila, "demasiado para mi gusto" pensó "sin duda, sabe disimular".
-Pareces muy seguro. –La voz de la mujer era despreocupada, tanto, que eso ponía de los nervios a la joven.
-Eso es porque estoy seguro de que ganaré.
-Bien, pues haremos ese examen…Oye Tachimukai, ¿te gustaría ser el portero? –Preguntó el capitán.
-¿Yo?
-No. –Negó rápidamente Nagumo- Yo quiero enfrentarme al portero que derrotó a los extraterrestres.
El capitán solo frunció el ceño.
Bufó, no podía ni siquiera escuchar la voz de ese chico, y cuando lo hacía, un sentimiento de furia recorría todo el ser de la rubia "¡¿pero quién se ha creído?!" De repente, Eva observó como esos chicos, en compañía de Nagumo, la entrenadora, Hijikata y las gerentes, se dirigían a las escaleras, justo donde ella se encontraba, así que decidió alejarse de allí. No debía ser vista.
Y rápidamente se fue.
En otra parte de la isla, en un campo de fútbol rodeado por un amplio bosque, ya se encontraban todos los jugadores en sus respectivas posiciones. Se trataba de un once contra uno. Aparentemente Nagumo no tenía ninguna posibilidad. Algunos del Raimon lo miraban con superioridad, diciéndose que era patético. Un chico como él no tendría ninguna oportunidad de vencer a los ganadores del Torneo Fútbol Frontier/Frontera. Pero la rubia sabía perfectamente que eso no era así.
Se encontraba justo detrás de un frondoso árbol, allí podía observarlo todo desde una distancia prudente. Era el lugar perfecto, así, si en un momento dado necesitara irse, nadie lo notaría, es más, ni si quiera se percatarían de que se encontraba justo allí, delante de ellos. Y eso era claramente una ventaja.
El silbato sonó, la rubia ojirrosa solo se fijó en los movimientos de Nagumo, parecía que volaba, claramente su especialidad era el juego aéreo. En menos de un minuto aquel chico ya se encontraba a la mitad del campo de sus oponentes. Y eso les sorprendió a todos. Ni siquiera Kido había tenido la oportunidad de detenerle. Ahora estaba justo en frente de Toko, quien cayó ante la fuerza de su oponente. Después fue Fubuki, quien logró por unos momentos desviar ese balón, pero lamentablemente fue por poco tiempo. Ahora Nagumo estaba en frente de la portería, ya no había defensas, se había burlado de Kabellama y Korugue y era una gran oportunidad para tirar, así que aprovechó eso.
Utilizó su técnica Destello Atómico/Llamarada Atómica, Endo intentó pararla con su Mano Demoniaca/Mano Celestial pero la fuerza de ese tiro logró superarla sin dificultad alguna. Tal era su fuerza, que el portero acabó saliendo disparado hacia las redes de su portería. Y ni que hablar de Fubuki y Domon, ellos sabían que ese chico era bueno pero hasta ahora no se habían percatado de sus verdaderas habilidades y eso les había sorprendido. Sin duda, no debían de haberlo subestimado.
El portero permaneció en el suelo unos instantes, pero rápidamente se incorporó sentándose con las piernas cruzadas en el suelo.
Él dejó caer una risa de satisfacción, estaba impresionado, impresionado al ver como ese chico de ojos ambarinos había superado la prueba sin ninguna dificultad. Le había superado a él, a su equipo, sin ninguna molestia o fallo y en un tiempo record. Eso era lo que más le había sorprendido. Tenerlo en el equipo supondría tener una ventaja a su favor, por fin tendrían una oportunidad contra la Academia Alius. Porque, puede que no tuvieran a Goenji, pero por lo menos, tendrían una parte del poder del fuego a su favor…
-¡Ha sido alucinante! ¡Eso estuvo genial, Nagumo! –Dijo/gritó animadamente Endo.
-Claro –hizo una pequeña pausa y sonrió de lado- Con migo en el equipo esos aliens no tendrán nada que hacer –Esta vez sí que se notó sus aires de grandeza.
En la otra parte del campo, donde se encontraban la entrenadora, Hijikata, las gerentes y Tachimukai…
-Todo el poder del fuego…-Articuló Tachimukai.
-Puesto en ese tiro. –Añadió Hijikata terminando la frase.
-¿Lo vio entrenadora? –Dijo una Natsumi sonriente.
-No encontramos a Goenji, pero este chico nos ofrecerá una gran ayuda ¿no cree? –Añadió Aki. Pero la entrenadora estaba seria, demasiado. Ni siquiera se tomó la molestia de contestar a la pregunta de la chica. Ella observaba como Endo estrechaba la mano del chico, ambos se hacían cumplidos a cerca de sus técnicas y conversaban muy animadamente. Hasta que el capitán se giró para rogarle a la entrenadora que ese pelirrojo de ojos ambarinos se uniera al equipo. Entonces fue cuando la entrenadora se levantó, sabía perfectamente quién era ese chico y no quería que alguien como él engañara a sus jugadores. Así que decidió desvelar su mentira indirectamente, mediante un simple juego de preguntas.
-Tienes una fuerza asombrosa, de eso no hay duda. –Hizo una leve pausa- Serías una gran ayuda para el equipo, pero antes quiero hacerte unas preguntas…-Pronunció avanzando donde todos se encontraban –No me malinterpretes, lo que ocurre es que si te unes a nuestro equipo tu seguridad recae directamente en mis manos, me haré responsable de todo lo que te pueda pasar. –Dijo seriamente, bastante segura – Primero, ¿a qué escuela perteneces realmente?
Los demás pudieron notar que el chico se tensó ante tal pregunta, su mirada reflejaba odio, mantuvo la cabeza baja en todo momento. Y la entrenadora pudo notar mejor que nadie, como ese chico la miraba feo.
"¿Qué responderás ahora, Burn? Tu mentira está llegando a su fin…" Se dijo orgullosamente la rubia, sin apartar la mirada en ningún momento. Podía notar los nervios del chico, incluso desde su escondite… Se giró apoyando su espalda en el tronco de aquel árbol donde se encontraba, dejó de mirar a esos chicos para clavar su vista en la fauna. Estaba satisfecha, cerró los ojos y su sonrisa se ensanchó. Pero desgraciadamente su gesto de felicidad desapareció al escuchar una voz que se le hacía bastante familiar…
-A la Academia Alius…-Pronunció un chico de cabellera roja situado en lo alto de una especie de farol. Era Hiroto, otros lo conocían como Guran, solo que ahora su aspecto era distinto dado que no utilizaba el uniforme de su equipo y ya no tenía el pelo peinado en punta. Su voz sonó firme, un tanto molesta. Endo se aceleró, ¿Qué hacía él aquí? Quiso correr hacia donde le chico se situaba, pero fue detenido por Kido. Ni que hablar de la reacción de Eva, en esos instantes, sus ojos se abrieron descomunalmente al mismo tiempo que la sonrisa que tenía hace solo unos momentos desaparecía. Se giró rápidamente, estaba nerviosa, temblaba. Apoyó su delicada mano en el tronco para evitar perder el equilibrio, ¿cómo era posible? Él no debería estar aquí, se decía bastante alterada la rubia. Sintió como sus ojos se cristalizaban, no solo bastaba con el arrepentimiento que sentía, sino que ahora el destino había hecho que los remordimientos de tener a ese chico tan cerca de ella y no poder ir a abrazarle, a decirle que le había echado tanto de menos…pero aunque eso era lo rubia sentía, un sentimiento de odio y venganza hacia aquel chico colapsaba lo dicho anteriormente. Una parte de ella ahora lo veía como un enemigo. Haciendo que el odio y la soledad se hicieran presentes en su ser.
Desde el momento que Guran, o mejor dicho Hiroto, había pronunciado esas palabras los susurros y las dudas se hicieron presentes en todo el equipo.
Nagumo levantó la mirada, se carcajeó desafiante y a la vez molesto. El capitán de Génesis lo había estropeado todo…
-¡¿Qué quieres decir, Hiroto?! –Endo solo exigía explicaciones.
-¡No te metas en esto, Guran! –Dijo plantándole cara.
-¿Qué pretendías hacer uniéndote a este equipo? –Preguntó autoritariamente –Sinceramente…Creí que eras nuestro amigo, Burn.
-Cálmate Guran, solo quería saber cómo era ese chico que tanto parece interesarte…–Dijo sonriendo de medio lado.
-No debes dejarte engañar Endo –Dijo el pelirrojo elevando un balón negro que al parecer había traído. En ese momento, éste obtuvo un brillo tan fuerte que hizo que algunos de los presentes cerraran los ojos. Después, Hiroto chutó el balón con una fuerza impresionante esperando golpear a Nagumo o como él lo llamaba, Burn.
Endo, al ver la fuerza de ese tiro quiso proteger al de ojos ambarinos usando una de sus técnicas pero en cambio, el chico que se encontraba detrás de él, saltó, dejándose golpear por voluntad propia.
En el momento que el pecho del chico fuel golpeado por el balón, un gran torbellino apareció a su alrededor y por unos segundos quedó eclipsado dentro de él. Pero cuando éste desapareció, dejó ver la verdadera forma del pelirrojo, la verdadera forma de Burn, capitán del equipo Prominencia/Prominence de la Academia Alius.
-Eso es…-Pronunció el portero.
-¡La Academia Alius! –Exclamó Kido.
Burn le devolvió el balón a Hiroto con la misma fuerza y se podía notar como el poder del fuego quedaba concentrado en ese balón. Hiroto se lo devolvió una vez más y esta vez, no obtuvo respuesta por parte de su compañero.
-Nagumo, eres…-Domon no logró alcanzar a decir su frase.
Burn cayó al suelo agresivamente, movió su cuello haciéndose notar el sonido de sus vértebras al ser agitadas de un lado a otro.
-Este es mi verdadero yo…Soy Burn, no lo olvidéis –Dijo bajando la mirada mientras mostraba una leve sonrisa de satisfacción. Endo solo pudo exclamar un "¿Burn?" en señal de duda. –Soy el capitán del equipo Prominencia/Prominence…¡Guran! –Llamó a su compañero- Estos tipos derrotaron al tormenta de Géminis y empataron contra el Épsilon, después de jugar contra ti se harán aún más fuertes, así que quise saber qué clase de Equipo eran. Yo hago las cosas como me da la gana, y si se llegan a interponer. Juro que os destruiré. –Dijo señalando a Endo a lo que Hiroto decidió bajar y plantarle cara. No toleraría ninguna tontería más. Así que saltó desde muy alto y cayó fuertemente al suelo creando una gran onda expansiva a su alrededor con humo y aire de por medio. Al fin, quedó en frente de Burn, sin ningún temor, el balón negro quedó en el centro y los dos chicos solo giraban alrededor de él mirándose desafiantes. Una mirada llena de molestia y rencor por parte del de ojos verdes.
-¿Destruirles? Si son tan fuertes podríamos hacer que se unieran a nosotros ¿No crees?
-¿Unirse? Quién…Esta panda de inútiles –Dijo con actitud fría.
-¿Unirnos? –Exclamó Endo. Hiroto le miró por el rabillo del ojo, el capitán del Génesis intentaba calmar las cosas, evitar que algo malo pasara, algo en lo que los muchachos del equipo Raimon podrían salir lastimados. Pero si el de la banda naranja decía alguna tontería, esto podría acabar mal. Conocía perfectamente a Burn y sabía que podría llegar a ser demasiado peligroso.
-Mirad, os diré algo…-Dijo Burn burlándose –Vuestro amiguito Goenji –Fue interrumpido por Hiroto.
-Ya hablaste demasiado.
-¡¿Y qué?! ¿Es que acaso TÚ me lo vas a impedir? Vamos Hiroto, te veo muy alterado desde que te dejó tu hermanita…-Todos le miraban boquiabiertos ante estas palabras…
-(!) -Evangelyne se sorprendió realmente cuando el de ojos ambarinos dijo eso. Esta vez Burn había pasado la línea. Esa fue la última gota que colmó el vaso. Hiroto no le dejaría hablar más y ya tendrían una seria charla en la base…Así que el capitán del Génesis se dejó llevar por el odio. Esa frase le había sentado extremadamente mal. De nuevo, chutó el balón negro usado anteriormente con fuerza. Y éste desprendió tal brillo durante la colisión, que esta vez sí que dejó ciegos por unos momentos a los chicos del Raimon. Pero cuando esa luz resplandeciente cesó, los dos miembros de La Academia Alius ya no estaban. Habían desaparecido…
Evangelyne se quedó mirando por unos segundos el campo de fútbol, hace tan solo unos momentos había visto al chico que la hizo tanto daño. Lo odiaba, odiaba a ese chico que le traicionó, que la hizo creer que le importaba. O por lo menos así era como lo veía ella. Le odiaba, pero más odiaba quererle al mismo tiempo y por mucho que quisiera, no podía evitar eso.
Una solitaria lágrima cayó por el rostro de la joven. Lo cierto, es que no debería estar llorando, pero ¿por qué lo hacía? Ella misma sabía la respuesta, su subconsciente se la recordaba constantemente pero no quería derramar más lágrimas, es más, no debía. Pero no pudo evitarlo, una lágrima caía detrás de otra. Se sentía débil, inútil, una simple niña llorona, sentía que estaba traicionando todos aquellos valores en los que hasta ahora creía. Después de todo, hace mucho se prometió a sí misma que nunca volvería a llorar después de aquello, después del incidente, de la huida. Pero lamentablemente, se hizo una promesa que jamás podría cumplir...
Bueno, esto es todo, ahora os dejaré las preguntas:
-¿Quién era el chico con el que chocó Eva?
-¿Qué opinaís de la discursión de Burn y Hiroto?
-¿Qué hará Eva? ¿Por qué se siente tan frustrada?
-¿Qué creéis que pasará en el siguiente cap?
Y sin más, me despido: Byee y cuídense :)
